LA IGLESIA SE CONSTRUYE EN CRISTO (Ef 4,11-16)
ei)j oi)kodomh\n tou= sw/matoj tou= Xristou=

Edmundo de los Santos García

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SUMMARY:
The article shows how diversity of members within Church contributes to the Church’s unity. Indeed, each one of us receives God’s grace and the Church, as the Body of Christ, also receives diversity of ministries «for the faithful to build up the body of Christ» (Eph 4,12). Thus, each person brings forth its own richness «to build itself up in love» (Eph, 4, 16).


Desarrollo del pensamiento

En esta tercera conferencia analizaré el capítulo cuarto de Efesios, de aquí sacaré nuevas conclusiones sobre el desarrollo de la eclesiología en la “literatura paulina”. Una vez más, con el uso de la metáfora kefalh, - sw/ma el autor de la carta dará nueva fuerza a la reflexión, además, al enriquecer toda la perícopa con términos del campo semántico de la construcción, desarrolla aún más lo dicho en el capítulo II, en relación a la construcción del templo santo (2,19-22).

Veamos primero el contexto

Este texto en su conjunto está bien enmarcado: al inicio, claramente, por la expresión: yo os exhorto (parakalw= ou)=n u(ma=j) con lo que el redactor abre toda la parte parenética de su carta; al final, por el cambio de tema, que pasa de la unidad de la iglesia y su construcción al del comportamiento concreto de los cristianos en relación a los no cristianos; los puntos que subraya son: la unidad de la iglesia, expresada en los vv. 3-6 y retomada más adelante en vv. 13.16, y del amor que debe caracterizarla . En la larga presentación de la pluralidad y la unidad de los ministros para la construcción del cuerpo de Cristo (v. 12), se mantiene esta preocupación por la unidad de la iglesia (v. 13), la cual se da y es exigida por la dependencia de la iglesia respecto a Cristo, su cabeza (v. 15). Al autor le preocupa la unidad y la diversidad de la iglesia, a la par que su construcción en el amor.
De esta manera, en el trozo se descubren dos círculos temáticos: por un lado, los vv. 1-6 que insisten sobre el vínculo de la paz que debe reinar entre los cristianos para formar una iglesia indivisa, siendo así una manifestación fiel de la unidad de fe que profesan y de la unicidad de Dios mismo. Por otro, los vv. 7-16 dan un paso adelante recordando que la iglesia está articulada internamente, ya que a cada uno (v. 7) ha sido conferido por Cristo resucitado un encargo ministerial, de manera que la comunidad cristiana es un cuerpo vivo estructurado y dinámico, que está en constante crecimiento hacia el mismo Cristo, su cabeza (v. 15). Por lo que sólo la unión con él fundamentará y garantizará la unidad en el interior de la iglesia. Cada parte forma una perícopa completa, pero están unidas entre sí por el “Leitmotiv” de la unidad en la diversidad.
A la perícopa precede la exhortación al amor y la armonía, los siete momentos de la unidad (vv. 4-6), los cuales son al mismo tiempo motivo y fundamento para la formación de la comunidad cristiana: un solo cuerpo, y un solo espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, que actúa por medio de todos, que habita en todos; éstos constituyen una feliz conclusión.

Composición del argumento

El inicio de la perícopa (7-16) está marcado por A cada uno de nosotros (e(ni\ de\ e(ka/st% h(mw=n) que introduce la nota de diversidad en la distribución de la gracia de Cristo a cada uno de los miembros de la iglesia. Esto no quiere decir que se abandone el tema de la unidad, sino todo lo contrario, parece ser que la diversidad contribuye a esta misma unidad. El redactor contempla ahora a la iglesia como cuerpo (vv. 12.16), en el cual los diversos dones de Cristo resucitado (vv. 7-10), especialmente el don de los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros (v. 11), son para construir el cuerpo en su totalidad, y tienden a hacer adulta y diaconal toda la comunidad (vv. 12.14), haciéndola capaz, como cuerpo, de llegar a la madurez y plenitud de vida propia de su cabeza (vv. 13.15), alcanzando así la unidad (v. 13), en la cual juega siempre un papel esencial la individualidad cada miembro (v. 16 e(ka/stou me/rouj).
Toda la perícopa, en un género parenético y celebrativo, parte, en el v. 7 con la donación de la gracia a cada uno de “nosotros”: fue dada la gracia (e)do/qh h( xa/rij), verbo en el que reposa todo el período. Luego, para precisar quien es el dador de esa xa/rij utiliza en el v. 8 un cita del salmo 68,19, haciendo la conexión gramatical con dio/. En los dos versos siguientes (9-10), hará una exégesis magistral de estilo midráshico, para hacer ver que ya en la Escritura se dice que Cristo ha distribuido los dones según la medida por él mismo dispuesta; especialmente en el v. 10, resuenan palabras del capítulo primero (1,20-23), este que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo, con lo que el redactor hace recordar con breves palabras todo su concepto teológico respecto a Cristo exaltado.
Es una especie de “arquitectura en movimiento”. Este período es una expresión eclesiológica que avanza como englobando todo, sin dejar un ángulo sin iluminar o expresar.
De esta presentación se podría proponer una composición tripartita, expresada en esta forma:

  1. vv. 7-10. Proclamación del Cristo glorioso como fuente de todos los dones de la iglesia, reafirmada con una cita bíblica.
  2. vv. 11-12. Especificación de los dones - ministros, para la iglesia y precisión de su finalidad: en favor de todos los santos.
  3. vv. 13-16. Consideraciones eclesiológicas, que, con una serie de frases finales, describen el dinamismo de crecimiento y su objetivo.

Ya directamente en la perícopa que quiero presentar (11-16), el movimiento del pensamiento del autor sería como sigue: El punto de partida lo da el verbo principal e)/dwken en el v. 11: 11y él dio a unos, el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12para el recto ordenamiento de los santos en orden al trabajo del servicio, para la edificación del cuerpo de Cristo, formando una sola frase con el v. 12. Del v. 13 en adelante, se especifica el significado eclesial de estos dones, como en forma de cascada, en la que una frase continúa de forma diversa lo dicho en la anterior, hasta completar los diversos aspectos que el redactor quería tocar; en el v. 13 con un tinte escatológica dice: hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la estatura de la plenitud de Cristo, en los vv. 14-15 como en una “especie de paralelo antitético”, el autor concretiza estas consecuencias al nivel de la iglesia histórica: 14para que no seamos ya niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina por la malicia humana, por la astucia que conduce engañosamente al error, 15 por el contrario siendo verdaderos en el amor crezcamos en todo hacia aquel que es la cabeza, Cristo. Finalmente, en el v. 16 hace una recapitulación, tomando ideas y términos de todo el período: de quien todo el cuerpo cohesionado y unido por toda juntura que lo nutre según la fuerza propia de cada miembro, crece íntegramente para edificarse a sí mismo en el amor. Gráficamente se podría poner el texto de la siguiente manera:


 

Ef 4,11-16


11

 

kai\ au)to\j
e)/dwken
tou\j me\n a)posto/louj, tou\j de\ profh/taj,
tou\j de\ eu)aggelista/j, tou\j de\ poime/naj kai\ didaska/louj,

 12

 

pro\j to\n katartismo\n tw=n a(gi/wn
ei)j e)/rgon diakoni/aj,
ei)j oi)kodomh\n tou= sw/matoj tou= Xristou=,

 

 13

 

me/xri katanth/swmen oi( pa/ntej
ei)j th\n e(no/thta th=j pi/stewj kai\ th=j e)pignw/sewj tou=
ui(ou= tou= qeou=,
ei)j a)/ndra te/leion,
ei)j me/tron h(liki/aj tou= plhrw/matoj tou= Xristou=,

 14

i(/na mhke/ti w)=men nh/pioi, kludwnizo/menoi kai\
perifero/menoi panti\ a)ne/m% th=j didaskali/aj
e)n tv= kubei/# tw=n a)nqrw/pwn,
e)n panourgi/# pro\j th\n meqodei/an th=j pla/nhj,

 15

 

a)lhqeu/ontej de\ e)n a)ga/pv
au)ch/swmen ei)j au)to\n ta\ pa/nta,
o(/j e)stin h( kefalh/, Xristo/j,

 16

e)c ou(= pa=n to\ sw=ma
sunarmologou/menon kai\ sumbibazo/menon
dia\ pa/shj a(fh=j th=j e)pixorhgi/aj
kat' e)ne/rgeian e)n me/tr% e(no\j e(ka/stou me/rouj
th\n au)/chsin tou= sw/matoj
poiei=tai ei)j oi)kodomh\n e(autou= e)n a)ga/pv.


 

 11

y él
dio
a unos, el ser apóstoles; a otros, profetas;
a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,

 12

para el recto ordenamiento de los santos
en orden al trabajo del servicio,
para la edificación del cuerpo de Cristo,

 13

hasta que lleguemos todos
a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios,
al hombre perfecto,
a la estatura de la plenitud de Cristo,

 14

para que no seamos ya niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina
por la malicia humana,
por la astucia que conduce engañosamente al error,

 15

 

por el contrario siendo verdaderos en el amor
crezcamos en todo hacia aquel que es la cabeza, Cristo,

 16

de quien todo el cuerpo
cohesionado y unido
por toda juntura que lo nutre
según la fuerza propia de cada miembro,
crece íntegramente
para edificarse a sí mismo en el amor.


Cada uno aporta a la construcción del cuerpo de Cristo vv. 7-16

El don a cada uno a la medida de Cristo vv. 7-10

Es importante analizar someramente estos 4 versos, porque de la interpretación de éstos se partirá para la comprensión del pensamiento del autor, especialmente en estos cuatro aspectos:

  1. ¿En el v. 7 el h(mw=n se refiere a todos los cristianos o sólo a los ministros, es decir, a la lista que el autor presentará en el v. 11?
  2. ¿Cómo afecta en la perícopa el que el redactor haya utilizado una cita bíblica para reforzar su idea?
  3. ¿Cómo se aplicará el uso de los binomios a)ne/bh - kate/bh (v. 9) y kataba/j - a)naba/j (v. 10) en la interpretación de la cita y sus consecuencias en la perícopa?
  4. La frase final para llenarlo todo (i(/na plhrw/sv ta\ pa/nta).

El nosotros (h(mw=n) del v. 7 determina el pensamiento del autor

La precisión cada uno aparece al inicio y al fin de la perícopa: a cada uno de nosotros nos fue dada la gracia (v. 7); según la fuerza propia de cada miembro (v. 16), por lo tanto, todos colaboran para el crecimiento del cuerpo. Esta presentación individualizada debe ser tomada en cuenta; se ve que el redactor quería referirse a cada uno de los miembros del cuerpo, esto es, cada uno de los que forman la comunidad . Por esto, es característico que hable al inicio y al fin de la medida que a cada uno le ha sido dada (vv. 7.16) .

La cita del salmo en el v. 8 fundamenta el discurso en la revelación

La cita y la explicación midráshica subrayan que es Cristo el que ha regalado los dones , y los vv. 11-16 explican la naturaleza y el papel de esos dones. En el v. 7 le será dada a cada uno (de los creyentes) como regalo la gracia de Cristo; en cambio, en los vv. 8-11, los “ministros”, como personas, son declarados don para la iglesia.

Los binomios ane/bh-kate/bh (v. 9) y kataba/j-a)naba/j (v. 10) hacen relación a Cristo

Este que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo, el autor describe gráficamente todo el periodo histórico de Cristo . Concluyendo que él ha subido por encima de todos los cielos, ya que él es el exaltado, como lo ha presentado el mismo autor en 1,20-23 (Cf. Flp 2,6-11).

La frase final, para llenarlo todo, remarca al Cristo “cosmocrator”

La finalidad de la exaltación es precisamente para llenarlo todo, (i(/na plhrw/sv ta\ pa/nta), lo cual está en paralelo con llevó cautiva la cautividad, (v)xmalw/teusen ai)xmalwsi/an). Este llenarlo todo tiene, a pesar de su manifestación en sentido espacial, además un sentido dinámico (como ya lo presenté en el primer artículo de esta serie al tocar el texto 1,20-23). Filón de Alejandría usa el término plhrou=n frecuentemente para hablar de la omnipresencia de Dios, la cual se manifiesta bondadosa, magnánima y, al mismo tiempo, castigadoramente activa. Dios llena todo, penetra todo con su fuerza y poder .
Lo que Filón dice de la presencia de Dios en el universo, el autor de Ef lo aplica a Cristo, pero como un efecto del a)nabh=nai, la subida de Cristo por encima de todos los cielos. Mediante la ascensión de Cristo a la derecha de Dios , todos los cielos han sido sometidos y conquistados por Cristo .
Con esto quiere decir que: Cristo exaltado sobre los cielos tiene el mismo poder que el Kyrios del AT (Jer 23,24) y que todo lo llena, esto es, que mantiene todas las potencias bajo su poder dominador .
Concluyendo, basado de estos cuatro versículos 7-10, puedo decir que el redactor, partiendo del tema anterior de la unidad de la iglesia (vv. 1-6), inicia con la pluralidad de los dones en el v. 7, esto es, la gracia dada por Cristo a cada uno de los cristianos según la medida del don de Cristo. Con la cita del salmo 68,19, se dispone a fundamentar en Cristo mismo el trabajo por la construcción de su cuerpo, la iglesia, a través de la donación de carismas variados de palabra, dirección y enseñanza.

La finalidad será la edificación del cuerpo de Cristo vv. 11-12

Pero algo importante, que se tiene que señalar, es que en estos versos se dice que los dones ministeriales, dados por Cristo a su iglesia, son especialmente aquellos que provienen de su condición de resucitado glorioso, por lo que el cristianismo y la iglesia están bajo una perenne re-fundación, que se basa en el espíritu de Cristo resucitado, que origina y vivifica continuamente en la iglesia una multiplicidad de nuevos ministerios, concretizados en ministros, que se suman a los de origen prepascual.
Con el acentuado kai\ au)to/j manifiesta la conexión de pensamiento con los vv. 9-10, lo mismo que con la cita (v. 8 dio\ le/gei). Este pronombre se refiere al mismo sujeto de todas estas frases, es decir, a Cristo . Con el e)/dwken engancha el discurso con lo dicho en el v. 7: ha sido dada (e)do/qh) y en el v. 8 dio (e)/dwken) .

Con e)/dwken , verbo regente, afirma que Cristo da a los ministros.

Es como si el v. 11 continuara la cita bíblica; de esta manera aclarará lo que quiere decir con dio dones (e)/dwken do/mata). El don de Cristo son los ministros, no los ministerios . El origen está escrito de forma definitiva. Lo mismo que Cristo no se resucitó a sí mismo, también la iglesia no se da por su propia iniciativa las personas necesarias; las cuales son un don, ella depende del Señor y de su don soberano de gracia.
Como conclusión de todo este apartado, puedo decir que la lista de Ef 4,11 tiene más que nada una función significativa y práctica. La obra del dida/skaloj tiene un sentido, cuando los a)po/stoloj y profh/thj han puesto el fundamento para la construcción de una comunidad y de una conducta cristiana. Por lo que, en una época en la que los a)po/stoloi están por desaparecer o ya desaparecieron con la primera generación cristiana, son enumerados primero los eu)aggelistai/, quienes serán junto con los poime/nej y los dida/skaloi los encargados de la obra de la evangelización .

Todo lleva a la edificación del Cuerpo de Cristo v. 12

Los apóstoles, profetas... son dados para la formación de los fieles (finalidad A) ; esta formación los prepara para asumir la doble misión que les incumbe : ejercitar el ministerio común de la iglesia (finalidad B), y así edificar el cuerpo de Cristo (finalidad C) ; ésta es la última finalidad de toda la obra de la iglesia total .

  1. a)  Para el recto ordenamiento de los santos

El sustantivo recto (katartismo/j) es un hapax legomenon del NT, pero Pablo usa el verbo correspondiente, que significa ajustar y consolidar los elementos diversos, ensamblados para formar un todo, así como el ensamblar las piezas diversas de una nave . De esta manera los dones son regalo de Cristo (vv. 8-11), en vistas a capacitar a los santos a comprometerse, a responsabilizarse de su obra de servicio. Se podría también traducir como: para hacer capaces a los santos de ejercitar un ministerio.

  1. b)  En orden al trabajo del servicio

Los santos son preparados, entrenados, ordenados para realizar su servicio que produce la construcción del cuerpo de Cristo (ei)j oi)kodomh\n tou= sw/matoj tou= Xristou=). De este modo la tarea de los ministros será: el preparar, adiestrar a los santos para el servicio, concretamente al servicio general y común, para la construcción del cuerpo de Cristo. Nadie se va con las manos vacías, nadie es superfluo .

  1. c)  Para edificar el cuerpo de Cristo

Esta frase asocia las imágenes de cuerpo y de construcción: ei)j oi)kodomh\n tou= sw/matoj tou= Xristou=. El campo simbólico hace su irrupción en el pasaje y continuará hasta el fin en el v. 16 crece íntegramente, corporalmente (th\n au)/chsin tou= sw/matoj).
De esta manera, de aquí en adelante, a los conceptos de cuerpo y de construcción se unirá el de crecimiento, el cual se realizará con la aportación libre y comprometida de cada uno de los miembros de la iglesia, habiendo sido preparados y ordenados para esto, por el servicio de los ministros, dados a la iglesia por el mismo Cristo . Así, tanto los ministros, como los “santos”, colaboran a la construcción. De esta manera, es el mismo Cristo quien con sus dones pone a la iglesia en el camino de construir el cuerpo y llegar a la plenitud de él.

  1. Para que crezcamos en todo hacia aquel que es la cabeza, vv. 13-16

En las siguientes frases se dedicará el redactor a desarrollar el concepto de crecimiento en cuanto fenómeno que toca a toda la iglesia . En esta última parte de la perícopa serán construidas diversas frases todas dependientes del verbo e)/dwken, las cuales irán presentando paso a paso la finalidad de todo el conjunto. Seguramente motivado por la presentación de la construcción del cuerpo de Cristo en el v. 12, como la finalidad de la acción de la iglesia y en último término de la donación de los ministros, ahora con una conjunción temporal (me/xri = hasta) introduce la frase que precisará la finalidad que Cristo mismo le ha dado a la iglesia, esto es, el llegar a la estatura de la plenitud de Cristo; la cual podrá ser alcanzada, cuando todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del hijo de Dios. Estos cuatro versos se centran en este tema. Tienen una construcción peculiar que se concentra en el crecer, con excepción del v. 14 que recuerda el aspecto negativo de un proceso similar. El movimiento del pensamiento en estos 4 versos es el siguiente: A-B-A1-A2 .
El primer verso: A) con el verbo lleguemos (katanth/swmen) proyecta todo el movimiento hacia el futuro, pero no es el futuro escatológico, sino un futuro histórico; es decir, en el actuar humano de la historia se irá construyendo este hombre perfecto. Para expresar claramente esta finalidad, el redactor elige nuevas figuras: al hombre perfecto, a la estatura  a)/ndra te/leion, me/tron h(liki/aj, que expresan la realidad plena del cuerpo de Cristo; ahora son tres frases preposicionales introducidas todas por la misma partícula ei)j. En esta ocasión, la sintaxis es clara; son frases coordinadas paralelamente, dependientes del mismo verbo inicial. Puestos en aposición los tres objetos se complementan y se precisan mutuamente . Las tres frases no dicen lo mismo, sino que cada una de ellas expresa un diverso aspecto de la finalidad. Los otros verbos temporales, de los siguientes tres versos, dos en subjuntivo como lleguemos (katanth/swmen) , expresan más claramente este proceso de crecimiento dado a la iglesia; acción que tiende a realizarse en la historia de la misma iglesia y del mundo. En el siguiente verso (B), introducido por un i(/na, proyecta en forma negativa la deficiente situación presente de la iglesia: para que no seamos; de esta manera da el preámbulo y por decirlo así la realidad histórica de la iglesia, la que tiene que ser dejada paulatinamente, para llegar al fin. Esta misma construcción es de tipo adversativa e introduce directamente lo opuesto: antes bien (por el contrario). Es una forma retórica, para acentuar el carácter de finalidad e importancia de lo que se afirmará después. En la presentación positiva del fin (siguiente verso, A1), con un participio, introduce y en cierto modo determina la cualidad de la siguiente expresión, en las que se manifiesta nuevamente el lenguaje metafórico del redactor: Para que crezcamos hacia… la cabeza, Cristo (a(u)ch/swmen ei)j... h( kefalh/, Xristo/j /); esto es el crecer de la iglesia hacia Cristo mismo. Manteniendo el carácter de finalidad con el que inició esta sección, concluye con una última afirmación (v. 16, A2), unida sintácticamente al au)to/j del v. 11 y, por lo tanto, a Cristo, (el sujeto de todos los verbos regentes vv. 7 e)do/qh y 11 e)/dwken), por medio de una frase relativa, intenta dar un resumen o conclusión de todo. En esta recapitulación, une nuevamente la metáfora del cuerpo con la de la construcción (como en el v. 12), enlazando, para esto, con el último verbo finito haciendo (poiei=tai el único de los cuatro en indicativo) los dos sustantivos, el de crecimiento y el de construcción: “el crecimiento del cuerpo” y el “edificarse a sí mismo”, dando así la finalidad última de toda la perícopa; ésta expresa, de manera diversa, la última frase preposicional del v. 12: (ei)j oi)kodomh\n tou= sw/matoj tou= Xristou=), con lo que funge realmente como un resumen o síntesis . Los cuatro versos expresan cómo se llega al hombre perfecto a través del servicio de los ministros, en el ordenamiento de los santos y con la acción de todos los cristianos (oi( pa/ntej), y así a construir el cuerpo de Cristo en el amor, esto es, la realización de la finalidad última de la iglesia.

En el v. 16, que es como un resumen y al mismo tiempo una conclusión de toda la perícopa, el redactor de Ef ha querido subrayar el papel normativo y medular de Cristo, como único responsable de la vida y crecimiento de la iglesia. Lo que en Col 2,19 se dijo, sin diferenciar, de todo el cuerpo de la iglesia , es repetido en Ef en relación a los que realizan algunos ministerios determinados, de tal manera que la posición preeminente de Cristo se pone de manifiesto y se expresa la actividad de todo el cuerpo en su crecimiento propio. De Cristo mismo recibe el cuerpo la capacidad de llevar a cabo su crecimiento y su construcción en el amor. La construcción podrá realizarse sólo en la medida en que todas las partes, los dirigentes y los creyentes, actúen y permanezcan armoniosamente en el amor .

Conclusión

1. La organización y presentación del texto manifiestan claramente la realidad de la iglesia, que es a la vez unidad y multiplicidad; la perícopa forma parte de un trozo que consta de dos partes: 1-6 y 7-16. La primera sección es una llamada a la unidad (v. 3), usando las fórmulas paulinas de apelación: “yo os exhorto” (v. 1), El autor invita a los interlocutores a hacer todo su esfuerzo por preservar la unidad dada ya por el espíritu (v. 3). La segunda sección del pasaje, indica cómo la diversidad de los dones de la gracia de Cristo (v. 7) y especialmente el don de los ministros de la palabra (v. 11) contribuye a la unidad (v. 13) de la iglesia.
En resumidas cuentas, se puede decir que el tema central de esta parte es la iglesia. En ninguna otra parte de la carta se fija el autor tanto en esto . La iglesia es una esfera en la que los creyentes han entrado por la fe y el bautismo (v. 5). La mejor imagen de esta comunidad cristiana, según se ha visto en partes anteriores de la carta, es la metáfora del cuerpo (vv. 12 y 16). Como en 1,22-23, la iglesia es la plenitud de Cristo (v. 13). Así, en el v. 13, la persona madura (a)nh\r te/leioj) es signo de la unidad, lo que equivale a decir, que la unidad de esta sociedad va a la par con su madurez (vv. 12-16), lo cual clarifica la finalidad del autor: la iglesia no es la suma de individuos (no habla de hombres perfectos, sino de hombre perfecto, en singular); ella tiene una unidad que ya ha sido dada por el Espíritu de Dios y la prioridad esencial es el preservar esta unidad, pero esta unidad no es monócroma uniformidad; e(ni\ de\ e(ka/st% en el v. 7 y e)n me/tr% e(no\j e(ka/stou me/rouj en el v. 16 marcan esta pluralidad. La variedad de los dones o de la gracia dada por Cristo asegura esta diversidad. El autor, en su composición, presenta una perícopa en dos partes que se complementan: por una parte, en los vv. 1-6 la unidad; y por la otra, la pluralidad que construye la unidad en los vv. 7-16.
2. Un punto central de la perícopa es el don de la gracia dada a cada uno de los cristianos (e(ni\ de\ e(ka/st% h(mw=n v. 7); con esta rúbrica inicia y concluye la perícopa, dándole un marco al conjunto, como para recalcar que tanto los ministros como todos los creyentes han recibido en su bautismo la misión de formar, de ser parte y de contribuir al crecimiento del cuerpo. A cada individuo que pertenece a la iglesia ha sido dada la gracia en diferentes proporciones; esta noción de dar pone la dirección para todo el resto del pasaje; primero, está apoyada por la estructura; segundo, es subrayada, con una cita bíblica y su explicación, la identidad del dador de los dones (Cristo); y tercero, se manifiesta claramente la naturaleza y finalidad de los dones. Esta es el tomar parte en el servicio en favor de los santos (en una forma paulina 2Cor 8,4); el don es para el servicio y, por lo tanto, para la construcción y unidad del cuerpo, según lo dice 1Pe 4,10: “Que cada cual ponga al servicio de los demás la gracia que ha recibido, como buenos administradores de las diversas gracias de Dios”. Por lo que todos los cristianos han sido beneficiarios de los dones de Cristo para el servicio y para la edificación del cuerpo de Cristo (v. 12).
3. Base de la conclusión anterior, dado que es su punto de partida, es la posición central de Cristo, origen de los dones, pero especialmente cuando traté el comentario midráshico que el autor hace a la cita del salmo (vv. 9-10), y en la exégesis del v. 11; la carta a los Ef hace un cambio en el pensamiento hasta entonces claramente paulino, según presenté en los dos primeros capítulos de este trabajo; es Cristo el que está en el centro de la acción; ciertamente el origen de todo es Dios, pero, ya desde 1,22-23, es Cristo la cabeza, y, en 2,14-16, es él “quien ha hecho de los dos pueblos uno solo”... “ha creado una nueva humanidad”... “uniendo a los dos grupos en un solo cuerpo por la cruz”; así ahora es también el mismo Cristo, y no el Espíritu divino de 1Cor 12,7-11, quien reparte los dones, sea los del v. 7 como los nominados en el v. 11. En cuanto a la realidad misma, no cambia la cosa, ya que también para Ef es el Espíritu el principio que sustenta todo el cuerpo de Cristo (v. 4), pero, conforme a la concepción eclesiológica del autor, Ef presenta a Cristo como Cabeza y Señor de la iglesia, quien, para su función de llevar a plenitud la iglesia, reparte sus dones a cada uno de sus miembros kata\ to\ me/tron th=j dwrea=j . Se tiene que señalar que los dones ministeriales, dados por Cristo a su iglesia, son especialmente aquellos que provienen de su condición de resucitado glorioso (v. 8-10); por lo que la iglesia está bajo una perenne re-fundación, que se basa en Cristo resucitado, que origina y vivifica continuamente en la iglesia una multiplicidad de nuevos ministerios, que se suman a los de origen prepascual .
4. De la interpretación cristocéntrica que el redactor de Ef hace del salmo, se desprende la donación de los ministros a la iglesia. Tema que interesa al autor casi tanto como la unidad de la iglesia, o mejor dicho: en su concepción cristocéntrico - eclesiológica, el don de los ministros es una condición para lograr la unidad. Además de decir que todos han recibido dones para la unidad de la iglesia (v. 7), especifica en los vv. 11-12 la importancia de los ministros de la palabra; este don es una capacidad que recibe la iglesia como resultado del triunfo de Cristo exaltado. En la perspectiva del escritor, los dones de Cristo exaltado son presentados en forma de personas particulares. Es tan importante para el autor que sea Cristo mismo quien equipa a su iglesia con estos ministros, que los pone primero, si no a la par, al menos en continuidad con los apóstoles y profetas, y luego como indispensables para llegar a su fin: la unidad y la madurez. Ellos tienen que ayudar para que todos los santos (oi( pa/ntej, v. 13), esto es, la iglesia en su totalidad, llegue a la madurez de la plenitud de Cristo . La madurez y plenitud se logrará sólo “en la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios” (v. 13). Los ministros que han sido puestos al servicio de las comunidades actúan para la unidad de la iglesia; protegiéndola cuando la unidad de la fe esté en peligro, debido a la inseguridad de algunos y a la acción arbitraria de otros (v. 14).
5. El punto central del pasaje es el crecimiento interior de la iglesia. La cualidad de su vida corporativa tiene todo lo que necesita para que la iglesia llegue a realizar su papel, inscrito en su ser más íntimo: “la estatura de la plenitud de Cristo” (v. 13). Cristo ha sido exaltado para llenar el cosmos, pero en el presente sólo la iglesia es su plenitud. Así, donde la iglesia crece apropiadamente, según la plenitud de Cristo, le permite a Él tomar más y más posesión del mundo sobre el que es señor (1,22-23). La finalidad última de la perícopa, a la que se dirige el ei)j oi)kodomh\n tou= sw/matoj tou= Xristou= del v. 12, es su crecimiento hacia Cristo, su cabeza (v. 15), por lo que la iglesia tiene que comprender, tiene que profundizar y ser consciente de su ser más profundo, esto es, la dimensión salvífica que es y expresa como plh/rwma de Cristo. Ella debe abarcar a Cristo en su dimensión de misterio de salvación. El crecimiento de la iglesia hacia su cabeza está unido a la realización de su ser más íntimo, ser el campo de salvación de Cristo para el mundo. Las ideas del crecimiento del cuerpo y de la construcción (2,20-22) se mezclan una con otra del v. 12 en adelante, hasta llegar a una fusión completa en el v. 16: la iglesia que “crece íntegramente para edificarse a sí misma”; esto es un verdadero proceso y progreso de la iglesia total (ta\ pa/nta, v. 15), según lo ha ido explicando el autor y lo concluye en los dos últimos versos con la inclusión del a)ga/ph.
6. El término a)ga/ph entra en la perícopa en el v. 15, cuando habla de ser verdaderos en el amor. Solamente si todos los cristianos testimonian o confiesan la verdad en el amor se puede superar la problemática presentada en el v. 14: el estar a la deriva y el ser zarandeados por las insidiosas ideas de los hombres. El proceso de crecimiento de la iglesia hacia Cristo su cabeza lo puede realizar cuando esté llena y poseída totalmente del amor de Cristo (3,19), para que ella misma crezca en el amor. Cómo sucederá esto, el mismo redactor de la carta nos lo dice más adelante en la paráclesis (5,2), esto es, en el separarse de las influencias de un mundo pagano y en el cuidar una vida de fraternidad cristiana. La conclusión del v. 16 es un signo de este pensamiento: sólo cuando la iglesia vive el amor de Cristo puede edificarse a sí misma. Y si el amor impera en el interno de ella misma, se convertirá en un polo de atracción para quien está fuera. Así ejercitará una función atrayente en el mundo y expandirá el radio de acción de Cristo salvador.
7. Cristo mismo cabeza de la iglesia, según la descripción del v. 15, es el fin del crecimiento de ella; esto mismo deja claro que la medida de la plenitud hacia la cual la iglesia se tiene que mover no es una potencialidad inherente en la existencia personal de la iglesia sino que es Cristo mismo, la cabeza de la iglesia. La iglesia, como cuerpo de Cristo, tiene su ser más profundo en Cristo mismo; por esto tiene que ser ella un ser dinámico. Como se ha visto, ella tiene que estar siempre en construcción y crecimiento; dirigiéndose hacia la unidad que le corresponde, como ser en Cristo; en camino hacia ella misma, como campo de la acción salvadora de Cristo, para llegar a la medida de la plenitud de Cristo, hasta llegar a él, su cabeza .
Cristo permanece el señor de la única iglesia (v. 5) y de la historia, quien, desde su posición de exaltado y señor del universo (1,22-23), hace de la iglesia su plenitud (v. 13) y su cuerpo (v. 12), y, como su cabeza, él es todo para ella, su principio y su fin, la fuente y la meta (vv. 15-16). Desde este punto de vista, el autor de Ef no nos ha presentado otra cosa, sino un Cristo, señor del universo, que da el ser, la vida y el crecimiento a su iglesia, para que extendiendo la acción salvadora de él, llegue, finalmente, a la plenitud de él mismo, lo cual logrará, si se construye a sí misma en la verdad y el amor.

 

ABREVIATURAS DE LOS TRES ARTÍCULOS

1Clem.              Epistula Clementis ad Corinthios
1QH                 Himos de acción de Gracias (Qumran)
1QS                  Regla de la comunidad (Qumran)
Bern.                 Epístola de Bernabé
Dial.                 Justino Mártir, Diálogo con Tryphon.
Ep. Arist.          Epistula Aristeae
Gig.                  Filón, De Gigantibus
Leg. All.            Filón, De legum allegoriae
Midr.                Midrás
Nm Rab.           Números Rabbah
Sim.                  Hermas, Similitudines (Pastor de)
Som.                 Filón, De somniis
Test.                  Cipriano, Testimonia

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La fórmula e)n a)ga/p$ se repite tres veces en esta perícopa.

Cf. J. Gnilka, Der Epheserbrief, 205. A. Vögtle, “Exegetische Reflexionen”, 561: “A pesar de la importancia que tiene para el redactor la Iglesia universal, en su camino a un afianzamiento institucional, como función constitutiva, éste conservó las ideas fundamentales de Pablo sobre el don del compromiso eclesial a todos los cristianos”.

J. Delorme, “Diversité”, 301-302: “Los ministros enumerados en Ef 4,11 no acaparan la obra de construcción de la iglesia. Cada miembro recibe para ello su parte de gracia, y el cuerpo todo entero realiza su propio crecimiento gracias a la energía de Cristo, repartida a la medida de cada uno”; ver también A. Vögtle, “Exegetische Reflexionen”, 560.

Esta formula introductoria aparece, en Ef, aquí y en 5,14; en Col no aparece. Cf. M. Bouttier, Éphésiens, 180. Para ver los diversos lugares en el NT en donde se usa una tal introducción ver allí mismo la nota 425, que concluye con estas palabras: “La referencia bíblica en el NT consagra tanto el estatuto de la palabra como el de la Escritura, sin darle más puntos a uno que al otro. Toda la autoridad reposa en efecto, sobre quien inspira”.

E. Gaugler, Der Epheserbrief, 170: “Al redactor le interesa la palabra del salmo porque ésta se refiere a Cristo. Esto es, que Cristo exaltado es el dador de los dones mencionados”. H. Hegermann, Schöpfungsmittler, 155. “La cita bíblica se refiere a la divinidad; su relación con Cristo recuerda la exégesis Alejandrina, y en este caso se fundamente con el ti/ e)stin...  : “subir” puede sólo quien antes ha bajado”.

Como si el redactor expresara gráficamente con una imagen, de arriba a abajo, en este abajo se alarga con una corta frase: “hasta lo más bajo de la tierra”, e inicia el movimiento de ascenso, el cual culmina también con una frase “por sobre todos los cielos”. J. Ernst (Epheser, 485) la define como una especie de imagen lingüística: a b – b a.

J. Gnilka , Der Epheserbrief, 210, n. 3: “La frase con i(/na  hace ver que la plenitud del cosmos es la conclusión lógica de la ascensión”.

Filón, Leg. all., III, 4, pa/nta ga/r peplh/rwken o( qeo\j kai\ pa/ntwn dielh/luqen. Ver también Gig, 47; Som. II, 221. Cf. J. Dupont, Gnosis, 419-493; J. Gewiess, “Die Begriffe plhrou=n und plh/rwma”,129-130.

G. Delling, “plhro/w, plh/rwma”, 290 [657]. “El v. 10 muestra el fundamento de este poder absoluto de Cristo: su subir y descender que abarca todo y sucede i(/na plhrw/sv ta\ pa/nta”.

H. Schlier, Epheser, 194.

Cf. E. Percy, Die Probleme, 312-313; J. Gewiess, “Die Begriffe plhrou=n und plh/rwma”, 132.

P. Bony, “Éphésiens”, 86, “El acento está en el kai autos: es Él quien a dado a algunos como apóstoles, a otros como profetas”.

A. Lincoln, Ephesians, 248, “El au)to/j toma el au)to/j del v. 10 haciendo claro que, de quien el salmo dice: “el dio dones a los hombres” es el Cristo exaltado, quien llena el universo”.

M. Bouttier, Éphésiens, 185. “El verso inicia a la manera de los enunciados cristológicos solemnes. Kai\ au)to/j retoma el au)to/j e)stin del v. 10 […] y él es el dador designado por el Salmo: el paso de las iniciativas ha terminado.

P. Bony, “Éphésiens”, 86: “No se trata de dones dados a los ministros, para que ellos puedan cumplir su misión…, sino de los dones que son los ministros mismos”.

Cf. K.H. Rengstorf, “dida/skaloj”, 161 [1153-1154].

E. Käsemann, “Epheser 4,11-16”, 290: “De esta manera será aquí determinada la función de los responsables del Kerygma: equipar a los Santos, para el servicio, precisamente para el servicio común de la construcción del Cuerpo de Cristo”.

K. Kertelge, “Geistliches Amt”, 594: “Los ministerios enumerados aquí […] “deben preparar a los Santos”, de manera que ellos a su vez “hagan su servicio para la construcción del Cuerpo de Cristo” (v.12)”. Cf. M. Bouttier, Éphésiens, 190.

J. Gnilka (Der Epheserbrief, 213) acentúa aún más fuertemente el aspecto del servicio y la colaboración libre y comprometida de todos los cristianos en la edificación del cuerpo de Cristo: “En nuestra carta el ministerio ha sido completamente reconocido, en su preciso significado. Pero ese significado no deja que los miembros de la comunidad se conviertan en pacientes o clientes, que deben ser atendidos. Más bien deben ser hechos capaces de un servicio auto responsable”. En esta misma línea escribe A. Vögtle (“Exegetische Reflexionen”, 555): “Los “pastores y maestros”, colocados bajo el mismo artículo, por lo tanto, dependientes uno de otro, y pertenecientes a las mismas comunidades, ellos reciben especialmente el encargo, de capacitar a los creyentes para el responsable “servicio de la construcción del Cuerpo de Cristo” y protegerlos de la inseguridad, del error y de la perdición.

En este y los demás pasajes de Efesios oi)kodemh/ es un nomen actionis, cf. J. Pfammatter, Die Kirche, 109: “Se ve claramente que, oi)kodomh/ en ambos versos (12 y 16) es un nomen actionis, que designa el proceso de “construir”, y no la “construcción” ya terminada”.

Liddell - Scott, 910; Arndt - Gingrich, 419: En el griego profano es tardío y raro. El verbo evoca la comunión de fe y de pensamiento, en el llegar a la plenitud de la formación cristiana (1Te 3,10). En este sentido se pude ver Hb 11,3; 13,21; 1Pe 5,10; Mt 4,21; 21,16; Mc 1,19; Lc 6,40. Hablando también de la afirmación de la fe, Hb 10,5 cita el Sal 39,7 (LXX), utilizando precisamente este verbo para evocar la formación del cuerpo dado a Jesús, mismo que será ofrecido v. 10.

E. Käsemann, “Epheser 4,11-16”, 290: “Ahora ninguno es innecesario”.

H.-J. Klauck, “Das Amt”, 99-100: “Ellos deben preparar, (armar) a los creyentes a poner en práctica su gracias personal, en la práctica de un servicio dentro de la comunidad, de tal manera que aporten su parte, para que la iglesia sea construida como Cuerpo de Cristo”.

R. Schnackenburg , Epheser, 175: “Las siguientes frases (vv. 13-15) se dirigen a la Iglesia en su totalidad”. La idea del hombre perfecto se refiere a todos; la primera frase del verso lo atestigua oi( pa/ntej entendidos como una totalidad y no individualmente, cf. Bl.-Debr.-Re. , § 275,7.

Cf. R. Penna, Efesini, 194.

M. Dibelius (An die Kolosser, Epheser, 82) entiende la primera como aposición a la segunda y la tercera, pero filológicamente es mejor tomarla las tres en aposición, dependientes del llegar (katanta/w); así también M. Bouttier (Éphésiens, 190): “Los objetos introducidos por ei)j se deben poner en paralelo; en aposición, ellos se afirman y se explicitan mutuamente”.

El subjuntivo tiene el carácter de perspectiva hacia el futuro y es el modo que expresa una afinidad con la finalidad. Cf. Bl.-Debr.-Re., § 383,2.

De hecho H. Merklein (Das kirchliche Amt, 59), cuando presenta la construcción de toda la perícopa (4,7-16), intitula: “Una frase que resume”; ver también R. Schnackenburg, Epheser, 175.193: “El crecimiento, solo puede realizarse, si todos los miembros, los dirigentes y los creyentes, actuan juntos en el amor”.

E. Schweizer, Kolosser, 125-126.

Cf. R. Schnackenburg, Epheser, 193.

Cf. M. Barth, Ephesians, 496.

Cf. R. Schnackenburg , Epheser, 193.

Cf. K. Kertelge, “Das Apostelamt”, 161-181; R. Penna, Efesini, 189.

Cf. H. Merklein, Das kirchliche Amt, 116.

Cf. H. Merklein, Das kirchliche Amt, 115.

 

 

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