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SUMMARY:
The present work examines the question of why Paul rejects the possibility of justification by the Law. After offering a panorama of various responses that have been given, it is suggested that the text of Gal 3:1 be considered as the basis for a new proposal: Paul deems that valid justification before God must be a life-giving action, and accordingly cannot be obtained on the basis of the Law, as the Law presupposes life, but fails to tender a new life. Thus it is that Pauline justification must be understood in intimate association with the Spirit.
1. Introducción
La cuestión de la Ley y la Justificación en Pablo ha sido un tema sobre el cual se ha escrito mucho. La razón de ello es su importancia en la comprensión de la teología paulina. De hecho, para varios estudiosos, la cuestión de la justificación constituye el centro mismo de la teología de Pablo . Por su parte, la Ley, siendo vista como un impedimento o rival de Cristo en la justificación, ha tenido por ello también, un lugar importante en el estudio de la teología paulina. Sin embargo, los numerosos estudios que se han hecho, no han llevado a un consenso general, sobre todo por lo que concierne a la cuestión de la Ley .
Como ejemplo de ello, podemos mencionar una serie de preguntas relativas a la justificación y a la Ley, las cuales no han logrado un consenso en su respuesta: ¿Cuál es el significado de la palabra "justicia" (dikaiosuvnh) en Pablo? ¿Cómo entender la expresión "la justicia de Dios" (dikaiosuvnh tou' qeou')? ¿Hay que entender la acción de "justificar" (dikaiovw) en el sentido de una simple declaración de parte de Dios (sentido jurídico) o bien como una transformación real de la persona humana (sentido efectivo)? ¿Por qué la justificación no puede ser obtenida por medio de la observancia de la Ley? Es la última pregunta la que constituye el tema a estudiar en el presente trabajo.
La posición de Pablo respecto a la justificación y la Ley es afirmada en varias partes del epistolario paulino:
Ga 2,16: "el hombre no se justifica por las obras de la ley sino por la fe en Jesucristo."
Rm 3,28: "el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley."
Pero las explicaciones dadas por los estudiosos sobre el por qué Pablo niegue el que la justificación pueda obtenerse a partir de la Ley son diversas, sin llegar a un consenso. Podemos mencionar entre las más relevantes las siguientes:
1) Porque la Ley no se puede cumplir plenamente: Wilckens, Hübner . Los estudiosos que sostienen esta propuesta generalmente apelan a los siguientes textos:
Ga 3,10: "Porque todos los que viven de las obras de la ley incurren en maldición. Pues dice la Escritura: Maldito todo el que no se mantenga en la práctica de todos los preceptos escritos en el libro de la Ley."
Rm 3,10-12: "Pues ya demostramos que tanto judíos como griegos están bajo el pecado, como dice la Escritura: No hay quien sea justo, ni siquiera uno solo. No hay un sensato, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se corrompieron; no hay quien obre el bien, no hay siquiera uno."
Esta propuesta es tal vez la que más aceptación ha tenido entre los estudiosos. Sin embargo, ella no explica el texto de Flp 3,6 donde Pablo se presenta como un perfecto cumplidor de la Ley: "en cuanto a la justicia de la Ley, intachable" (Flp 3,6).
2) Porque la Ley lleva a «gloriarse» de uno mismo: Bultmann . Los textos que pueden apoyar tal interpretación son los siguientes:
Rm 3,27: "¿Dónde está, entonces, el derecho a gloriarse? Queda eliminado! ¿Por qué ley? ¿Por la de las obras? No. Por la ley de la fe."
Rm 10,3: "Pues desconociendo la justicia de Dios y empeñándose en establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios."
Pero contra esta propuesta se puede objetar el que Pablo varias veces dice "gloriarse" (Rm 5,11; 15,17; 1 Co 1,31; 15,31; 2 Co 1,12.14; 7,4; etc.). Así por ejemplo, Pablo se llega a gloriar inclusive de Tito (2 Co 7,14).
3) Por un mal uso legalista de la Ley: Cranfield . En apoyo a esta interpretación se aduce entre otros, el texto de:
Rm 9,31-32: "Mientras Israel, buscando una ley de justicia, no llegó a cumplir la ley. ¿Por qué? Porque la buscaba no en la fe sino en las obras."
Una variante de esta propuesta considera que Pablo se oponía a la Ley en su aspecto ritual pero no en su aspecto moral o ético: Calvin, Cranfield . En apoyo a esta interpretación se aduce el texto de:
Rm 2,27: "Y el que, siendo físicamente incircunciso, cumple la ley, te juzgará a ti, que con la letra y la circuncisión eres transgresor de la ley."
Pero contra esta propuesta hay que decir que aún cuando Pablo pudiera distinguir aspectos diversos de la Ley , él no hace distinciones cuando niega el que la justificación se pueda obtener a partir de la Ley. Así por ejemplo, en Ga 5,4: "Habéis roto con Cristo todos cuantos buscáis la justicia en la ley. Os habéis apartado de la gracia."
4) Porque la Ley separa a Judíos de Gentiles creando así privilegios: Dunn, Howard . Esta razón ha sido también muy seguida por los estudiosos ya que Pablo insiste repetidas veces en la universalidad de la justificación. Además, la idea de igualdad entre Judíos y Gentiles en el plan soteriológico, deriva de la fe monoteísta de Israel:
Rm 3,28-30: "Porque pensamos que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley. ¿Acaso Dios lo es únicamente de los judíos y no también de los gentiles? ¡Sí, por cierto!, también de los gentiles; porque no hay más que un solo Dios, que justificará a los circuncisos en virtud de la fe y a los incircuncisos por medio de la fe."
Rm 10,12: "Que no hay distinción entre judío y griego, pues uno mismo es el Señor de todos, rico para todos los que le invocan."
Ga 3,8: "La Escritura, previendo que Dios justificaría a los gentiles por la fe, anunció con antelación a Abraham esta buena nueva: En ti serán bendecidas todas las naciones."
Esta propuesta ha sido también muy aceptada por la mayoría de los estudiosos ya que pone en evidencia el problema de la falta de universalidad inherente a la Ley, pues ésta sólo concierne al pueblo judío. Sin embargo, esta propuesta no parece dar la razón esencial ya que en Ga 3,21 Pablo ofrece una razón diferente y que no concierne la distinción entre judío y gentil.
5) Porque la Ley no es Cristo , y tampoco incluye a los Gentiles : Sanders. Esta propuesta ofrece dos razones, siendo la primera novedosa, y la segunda una repetición de la propuesta mencionada anteriormente. En apoyo de la razón cristológica se pueden aducir textos como:
Ga 2,21: "pues si por la ley se obtuviera la justificación, entonces hubiese muerto Cristo en vano."
Flp 3,7 "Pero lo que era para mí ganancia, lo he juzgado una pérdida a causa de Cristo"
Esta propuesta hay que considerarla en el contexto más amplio de lo que ha sido designado como "la nueva perspectiva" sobre Pablo . Según esta perspectiva, el pensamiento de Pablo se concentra en dos momentos soteriológicos: cómo poder pertenecer al grupo de aquellos que se salvarán, y cómo permanecer en dicho grupo hasta el momento del juicio. Una crítica de esta perspectiva requeriría de un mayor espacio en este trabajo y no es el objetivo del presente estudio. Aquí nos limitamos solamente a señalar que la doble razón aducida por Sanders, al parecer se reduce en último caso a la cuestión del cumplimiento de la Ley, es decir, la primera propuesta mencionada antes. En efecto, según la propuesta de Sanders, es el cumplimiento de la Ley lo que hace posible a uno el permanecer como miembro del pueblo elegido y por ende gozar de la salvación eterna. Lo nuevo en la propuesta de Sanders es que para él, el cumplimiento de la Ley tiene como origen la presencia del Espíritu en el creyente , a diferencia del judío no cristiano el cual se basa en sus propias fuerzas.
B. Una nueva propuesta
Las propuestas antes mencionadas no dan una explicación adecuada al porque Pablo niegue el que la justificación pueda derivar del cumplimiento de la Ley. Sin embargo, resulta extraño el que los estudiosos no hagan referencia al texto de Ga 3,21 donde Pablo da una respuesta explícita a la cuestión, alegando el tema de la vivificación:
Ga 3,21: "Si de hecho se nos hubiera otorgado una ley capaz de vivificar (zw/opoih'sai), en ese caso la justicia vendría realmente de la ley."
La razón de esta omisión probablemente radica en la dificultad de poder asociar el tema de la «vida» con el de la «Ley» y la «justicia». Sin embargo, es en Ga 3,21 donde reside la clave para poder entender el pensamiento de Pablo en torno a la Ley y la justificación. Es en base a este texto que presentamos aquí una nueva propuesta de explicación : la justificación a partir de la fe es la que tiene valor para Pablo, pues sólo ella es capaz de vivificar al hombre; algo que resulta imposible para la Ley.
2. El pensamiento de Pablo
A. Hay dos clases de justicia
Para poder entender el sentido de lo dicho en Ga 3,21 y consiguientemente el pensamiento de Pablo en torno a la Ley y la justificación, hay que hacer una consideración inicial: Pablo, al menos teóricamente, distingue dos tipos de justicia : la justicia de la Ley y la justicia de la fe.
Flp 3,9: " y ser hallado en él, no con la justicia mía (ejmh;n dikaiosuvnhn), la que viene de la Ley (th;n ejk novmou), sino la que viene por la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios (th;n ejk qeou' dikaiosuvnhn), apoyada en la fe (ejpi; th'/ pivstei)"
Y en particular, la justicia de la Ley puede ser definida como la observancia de las prescripciones de la Ley:
Dt 6,25: "Tal será nuestra justicia: cuidar de poner en práctica todos estos mandamientos ante Yahveh nuestro Dios. como él nos ha prescrito."
Ahora bien, para Pablo, es solamente la justicia de Dios, apoyada en la fe, la que tiene valor (Flp 3,9).
B. La situación de la humanidad: una situación de muerte
La segunda consideración que hay que hacer es de carácter antropológico . Pablo no ve el problema en la Ley en sí, sino en la condición humana: para Pablo, la situación del hombre bajo el pecado, es una situación que conduce irremediablemente a la muerte:
Rm 5,12: "Por tanto, como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron."
Rm 7,11 "Porque el pecado, tomando ocasión por medio del precepto, me sedujo, y por él, me mató." (cf. también Rm 7,24)
C. La Ley no da vida, sino que la presupone
Y es precisamente por esa situación de muerte, que Pablo ve ineficaz a la Ley.
Rm 7,1 "¿O es que ignoráis, hermanos, - hablo a quienes entienden de leyes - que la ley no domina sobre el hombre sino mientras vive?"
La Ley tiene sentido solamente cuando se presupone la vida, pero es ineficaz para poder dar una vida nueva. Y si bien hay textos que llegan a asociar el cumplimiento de la Ley con la vida, éstos se refieren solamente a una continuación de la vida que ya existe:
Ga 3,12: "pero la ley no procede de la fe, sino que 'quien practique sus preceptos, vivirá (zhvsetai) por ellos'" (Cf. Lv 18,5).
D. La única solución posible: la vivificación
El considerar esta situación de muerte en el hombre, nos lleva a entender la razón de Pablo dada en Ga 3,21 acerca de la imposibilidad de obtener la justificación a partir de la Ley:
Ga 3,21: "Si de hecho se nos hubiera otorgado una ley capaz de vivificar (zw/opoih'sai), en ese caso la justicia (dikaiosuvnh) vendría realmente de [la] ley (ejk novmou)"
La justificación, es decir, el acto de reconciliación del hombre con Dios, debe ser una acción que restablezca al hombre a una situación de vida. Es por ello que Pablo califica a la justificación como "justificación de vida":
Rm 5,18: "Así pues, como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de justicia de uno solo procura toda la justificación que da la vida (dikaivwsin zwh'")."
Es de notar que en estos textos, Pablo usa el verbo griego zw/opoih'sai "vivificar", que es un verbo de resurrección (cf. Jn 5,21; Rm 4,17; 1 Co 15,22).
E. El Espíritu es el único capaz de vivificar
Ahora bien, según los textos bíblicos, el único capaz de poder dar vida nueva es el Espíritu de Dios. Basta citar algunos textos del NT:
Jn 6,63: "El Espíritu es el que vivifica" (to; pneu'mav ejstin to; zw/opoiou'n)
Rm 8,11: "Aquel que resucitó a Cristo de entre los muertos vivificará también (zw/opoihvsei) vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que habita en vosotros."
2 Co 3,6: "[Dios] el cual nos capacitó para ser ministros de una nueva Alianza, no de la letra, sino del Espíritu. Pues la letra mata mas el Espíritu vivifica (to; de; pneu'ma zw/opoiei')"
F. El punto a demostrar: la existencia de una asociación entre el Espíritu y la justificación paulina
Por consiguiente, nuestra propuesta consiste en entender la justificación paulina como una acción vivificante, y por lo tanto, asociada estrechamente con la acción del Espíritu de Dios. El problema es entonces: ¿Es posible demostrar en base al epistolario paulino, el que Pablo asocie al Espíritu con la justificación por la fe? La respuesta nos parece afirmativa.
3. La justificación y el Espíritu
Nuestra propuesta: Hay un elemento que no ha sido considerado en el estudio del tema de la justificación paulina: la presencia del Espíritu.
La idea de asociar al Espíritu con la justificación por la fe ya había sido sugerida en la antigüedad por el Ambrosiaster . Y en la época moderna, tres autores han escrito breves artículos al respecto sugiriendo una identificación entre el don del Espíritu y la justificación por la fe . Sin embargo, dichos estudios se limitaron a afirmar la existencia de una relación entre justificación y el Espíritu, sin buscar explicar tal relación. Además, estos estudios proponen entender al Espíritu como algo idéntico a la justificación, lo cual no nos parece razonable. Mas bien pensamos que son elementos correlativos: uno implica necesariamente al otro. Nuestro estudio busca profundizar en este tema.
A. Existencia de una relación entre justificación y Espíritu
Ante todo, conviene demostrar que ciertamente existe una relación estrecha entre el don del Espíritu y la justificación por la fe. Una consideración del desarrollo de la argumentación de Ga 2-3, así como de 2 Co 3 y 1 Co 6 da una confirmación positiva a esta hipótesis.
1) Alternancia de temas: justificación - Espíritu - justificación (Ga 2,16-3,6)
En efecto, se tiene que en Ga 2,16-21 Pablo trata insistentemente el tema de la justificación por la fe y no por las obras de la Ley: «Nosotros hemos creído en Cristo Jesús a fin de ser justificados a partir de la fe de Cristo y no de las obras de la Ley» (2,16). Sin embargo, en 3,1 Pablo bruscamente cambia de tema: «¡Oh Gálatas insensatos! Sólo esto quiero saber de ustedes: ¿recibísteis el Espíritu a partir de las obras de la Ley o de la escucha de fe?» (3,1-2). Mas esta pregunta que vuelve a ser planteada en forma similar en 3,5, recibe inesperadamente una respuesta que vuelve el discurso sobre el tema de la justificación por la fe: «Como Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia» (3,6).
Ahora bien, si bien se da una alternancia de temas: justificación por la fe - recepción del Espíritu - justificación por la fe; pero la continuidad de la argumentación sugiere ver una relación estrecha entre el tema de la justificación y el de la recepción del Espíritu, so pena de concluir una incoherencia en la argumentación de Pablo.
2) Paralelismo sinonímico (2 Co 3,8-9)
Por su parte, en 2 Co 3 se tiene que Pablo defiende su ministerio apostólico, y a través de una serie de comparaciones califica a su ministerio como un «ministerio del Espíritu» y como un «ministerio de la justicia»:
2 Co 3,8 …el ministerio del Espíritu (hJ diakoniva tou' pneuvmato")…
2 Co 3,9 …el ministerio de la justicia (hJ diakoniva th'" dikaiosuvnh")…
Ahora bien, la correspondencia entre ambas especificaciones referidas a una misma realidad, sugiere igualmente una conexión entre justicia y Espíritu.
3) Conexión explícita (1 Co 6,11)
En fin, el texto de 1 Co 6,11, si bien ha sido objeto de numerosas discusiones sobre todo en lo que se refiere a la relación entre santificación y justificación, la mención de una conexión entre justificación y Espíritu es clara:
1 Co 6,11: Y tales fuisteis algunos de vosotros. Pero habéis sido lavados, habéis sido santificados, habéis sido justificados (ejdikawvwhte) en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios (ejn tw'/ pneuvmati tou' qeou' hJmw'n).
En este texto es difícil precisar el sentido de la preposición ejn pudiéndola considerar con un sentido instrumental, causal o bien de referencia; sin embargo, la existencia de una conexión entre justificación y Espíritu es clara.
B. La vivificación: elemento de enlace
¿En qué consiste la relación entre justificación y el Espíritu? Ante todo resulta que la relación entre justificación y Espíritu acaece a través del tema de la vivificación.
1) En efecto, la frase hipotética de Ga 3,21b:
Ga 3,21b: "Si de hecho se nos hubiera otorgado una ley capaz de vivificar (zw/opoih'sai), en ese caso la justicia (dikaiosuvnh) vendría realmente de [la] ley (ejk novmou)."
establece implícitamente una relación de consecuencia lógica entre el hecho de vivificar y la justicia: si hay vivificación, hay justicia. En tal frase, si bien lo dicho en la prótasis aparece como irrealizable, y por ende también lo dicho en la apódosis, ello no suprime la relación fundamental dada por el período hipotético: si A, entonces B; es decir: si hay vivificación, hay justicia.
2) En Rm 5,18, la conexión entre justificación y vida aparece explícita en la expresión dikaivwsi" zwh'" «la justificación de vida». Tal expresión puede ser traducida como «justificación que resulta en vida» o bien como «justificación que es vida», dependiendo de si el genitivo en la expresión dikaivwsi" zwh'" sea interpretado como denotando un resultado o bien como epexegético. De cualquier modo, la conexión entre justificación y vida es explícita.
3) Por su parte, el Espíritu asociado a la justicia, aparece caracterizado como "vivificador": to; pneu'ma zw/opoiei' (2 Co 3,6).
4) En fin, en Rm 8 donde Pablo describe la situación de vida y paz para los que están en Cristo movidos por el Espíritu, se tiene que aparecen mencionados conjuntamente el Espíritu, la justicia y la vida:
Rm 8,10-11: "Mas si Cristo está en vosotros, aunque el cuerpo haya muerto ya a causa del pecado, el Espíritu es vida a causa de la justicia (to; de; pneu'ma zwh; dia; dikaiosuvnhn). Y si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, Aquel que resucitó a Cristo de entre los muertos vivificará (zw/opoihvsei) también a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que habita en vosotros."
Según ese texto, la vida es debida al Espíritu, y la justicia es la causa por la cual esa situación de vida del Espíritu aparece en uno (8,10). Además, el tema de la vida es referido por medio del sustantivo zwhv "vida" pero también por medio del verbo zw/opoih'sai "vivificar" (8,11).
Luego entonces, a partir de estos textos se tiene que, mientras la justificación paulina aparece estrechamente asociada a una situación de vida (Rm 5,18; 8,10) y la presencia de una vivificación constituye señal o indicio de la justicia (Ga 3,21), entonces hay que concluir que el Espíritu realiza la vivificación asociada a la justicia o justificación (2 Co 3,6; Rm 8,10).
C. Confirmación de la relación
Esta conexión entre la justificación y el Espíritu trámite el tema de la vivificación, es confirmada a través del estudio de otros temas que aparecen relacionados tanto con la justificación como con el Espíritu: la fe y la bendición.
1) El tema de la fe
La fe común a la justificación y al Espíritu, aparece asociada también a una vivificación. Como ejemplo basta considerar los textos de Rm 4; Ga 2 y Flp 3.
a) Según Rm 4, la fe contada por justicia a Abraham y los creyentes, es descrita como una fe en el poder vivificador de Dios. En efecto, en Rm 4,17 se dice que Abraham "creyó a Dios que vivifica (zw/opoiou'nto") a los muertos", y en Rm 4,24 que los creyentes "creen a Quien resucitó a Jesús nuestro Señor de entre los muertos". Tal es la fe que les es contada por justicia a ambos (cf. 4,22-24): fe en la acción vivificadora de Dios. Por lo demás, el énfasis en el tema de la vivificación es subrayado por la descripción de la condición de Abraham quien tenía "su cuerpo ya sin vigor (sw'ma nenekrwmevnon) [lit. "cuerpo muerto"] (4,19) y el seno de Sara "igualmente estéril (th;n nevkrwsin) [lit. "muerto"]".
b) En Ga 2 Pablo presenta a la fe vinculada a la justificación: «nosotros hemos creído en Cristo Jesús a fin de ser justificados a partir de la fe de Cristo» (2,16); y cuatro versículos después, la fe es presentada como un acoger la vida de Cristo en uno, la vida divina: «…vive Cristo en mí. Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios…» (Ga 2,20). Es decir, en el mismo contexto, los temas de fe, justificación y vida son mencionados conjuntamente. Pero el tema del Espíritu es mencionado en el contexto sucesivo: tres versículos más adelante Pablo hace presente el hecho de la recepción del Espíritu a partir de la fe: «¿Recibísteis el Espíritu a partir de las obras de la Ley o de la escucha de fe?» (Ga 3,2). La mención del Espíritu no es secundaria pues se insiste en él hasta tres veces (Ga 3,2.3.5). Y su presencia se puede explicar por el hecho de que según Rm 8,10 la presencia de Cristo en uno es concomitante con la del Espíritu, el cual se recibe por la fe.
Por lo tanto, el desarrollo de la argumentación de Pablo en Ga 2,16-3,6 si bien toca varios temas, resulta que éstos en realidad están estrechamente asociados: la justificación por la fe (Ga 2,16); la vida de Cristo en uno (Ga 2,20); la recepción del Espíritu (Ga 3,2).
c) En Flp 3,9-11 se constata claramente la existencia de dos justicias diversas e incompatibles a un mismo nivel y en vistas a obtener la salvación. Una es obtenida a partir de la observancia de la Ley, y otra obtenida por medio de la fe en Cristo. La situación de poseer la justicia apoyada en la fe, aparece estrechamente asociada a la comunión con Cristo, y en particular a la participación al poder de la resurrección de Cristo, con la esperanza de alcanzar la propia.
Flp 3,9-10: "y ser hallado en él, no con la justicia mía, la que viene de la Ley, sino la que viene por la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios, apoyada en la fe, y conocerle a él, el poder de su resurrección …"
2) El tema de la bendición
A partir de la consideración del tema de la bendición, se tiene que en Ga 3,8 la justificación por la fe aparece considerada como una bendición:
Ga 3,8: «Previendo la Escritura que de la fe justificaría Dios a los gentiles, preanunció a Abraham: "En tí serán bendecidas todas las naciones"».
Por otro lado, el paralelismo sinonímico de Ga 3,14 presenta a la recepción de la promesa del Espíritu como la bendición prometida a Abraham:
Ga 3,14: «a fin de que… la bendición de Abraham acaeciera en Cristo Jesús; a fin de que la promesa del Espíritu recibiéramos por la fe».
Es decir, la justificación y el don del Espíritu aparecen designados como una bendición. Pero la característica principal de la bendición es precisamente el florecimiento de la vida . Luego entonces, la asociación de la justificación y el Espíritu con la vivificación aparece confirmada trámite el tema de la bendición.
IV. Conclusiones
A partir del estudio de varios textos paulinos, podemos ahora hacer una síntesis de las principales ideas del pensamiento de Pablo acerca de la justificación y la Ley:
1. Concluimos la existencia de una relación estrecha entre la justificación y el Espíritu, que acaece a través del tema de la vivificación: la justificación paulina aparece asociada a la vivificación y tal vivificación es obra del Espíritu.
2. La relación entre justificación y vivificación aparece como recíproca pues la justificación implica que haya vivificación (Rm 5) y la presencia de vivificación implica la de la justificación (Ga 3,21). Es decir, se trata de una relación indisociable en la que una no puede existir sin la otra.
3. La justificación y el Espíritu aparecen por lo tanto como elementos correlativos: la presencia de uno implica la del otro, pudiendo ser uno explícito y el otro implícito.
4. La razón por la cual Pablo niega que la justificación pueda derivar de la Ley radica en el concepto paulino de la justificación misma: se trata de una acción en la que el hombre vuelve a recobrar la vida perdida por el pecado ; se trata de una acción vivificante del poder de Dios.
5. Dado el aspecto vivificante de la justificación paulina (Ga 3,21), un estudio del tema de la justificación debe hacer referencia también al de la recepción del Espíritu, so pena de tener una visión incompleta de la cuestión.
Así lo señala entre otros, Snodgrass: «Of the many areas of disagreement among New Testament scholars, the explanation of Paul's understanding of the law is probably the topic about which there is the most debate» (K. Snodgrass, "Spheres of Influence: a Possible Solution to the Problem of Paul and the Law", JSNT 32 (1988) 93.
Para una panorámica de la discusión actual, por lo que se refiere a la justificación o la justicia de Dios, ver: J. Plevnik, "Recent Developments in the Discussion Concerning Justification by Faith", TJT 2 (1986) 47-62; y aún si no recientes: J.P. Clifton, The Pauline Notion of Justification in the Light of Recent Literature (dissertazione; Rome 1971); Stuhlmacher, Gerechtigkeit, 11-73.
Por lo que se refiere a la Ley, ver: D. Moo, "Paul and the Law in the Last Ten Years", SJT 40 (1987) 287-307; B. L. Martin, Christ and the Law in Paul (NTS 62; Leiden 1989) 39-68; S. Westerholm, Israel's Law and the Church's Faith. Paul and His Recent Interpreters (Grand Rapids 1988) 1-101; Snodgrass, "Spheres", 93-96; F.S. Thielman, From Plight to Solution. A Jewish Framework for Understanding Paul's View of the Law in Galatians and Romans (NTSup 61; Leiden 1989) 1-26; J. Lambrecht, "Gesetzverständnis bei Paulus", Das Gesetz im Neuen Testament (ed. K. Kertelge)(Quaest.Disput. 108; Freiburg 1986) 94-108; H. Räisänen, Paul and the Law (WUNT 29; Tübingen 1983) 4-12; R.B. Sloan, "Paul and the Law: Why the Law Cannot Save" NT 33 (1991) 35-46; R. Penna, "Il Problema della Legge nelle Lettere di S. Paolo. Alcuni aspetti", RivBIt 38 (1990) 327-340; y aún si no reciente: O. Kuss, "Nomos bei Paulus", MTZ 17 (1966) 177-210.
Cf. J. A. Ziesler, The Meaning of Righteousness in Paul. A Linguistic and Theological Enquiry (SNTSMS 20; Cambridge 1972).
Cf. Stuhlmacher, Gerechtigkeit, 11-17; Kertelge, Rechtfertigung, 6-14; T. Haring, Dikaiosuvnh Qeou' bei Paulus (Tübingen 1896) 14-17.
Cf. Kertelge, Rechtfertigung, 112-127; Ziesler, Righteousness, 1-7; R.Y.K. Fung, "The Forensic Character of Justification" Themelios 3 (1977) 16-21.
Cf. H. Hübner, "Pauli Theologiae Proprium", NTS 26(1979-80)462-3; H. Hübner, Das Gesetz bei Paulus. Ein Beitrag zum Werden der paulinischen Theologie (FRLANT 119; Göttingen 21980) 19-20,42,107; U. Wilckens, "Zur Entwicklung des paulinischen Gesetsverständnisses" NTS 28 (1982) 167; U. Wilckens, "Was heißt bei Paulus: «Aus Werken des Gesetzes wird kein Mensch gerecht»?" EKKNT.V Heft 1 (Neukirchen 1968) 92.
Cf. C. E. B. Cranfield, The Epistle to the Romans (ICC; Edinburgh 1975) II, 509-510,851; C. E. B. Cranfield, "St. Paul and the Law" SJT (1964) 53.
Por ejemplo, en Ga 3,8 Pablo subraya el aspecto profético de la Escritura, y en Ga 3,10 subraya el aspecto legal.
Cf. J.D.G. Dunn, "The New Perspective on Paul", BJRL 65 (1983) 114-117; J. D. G. Dunn, "Works of the Law and the Curse of the Law (Galatians 3,10-14)", NTS 31 (1985) 537-539; G. Howard, Crisis in Galatia (Cambridge 21990) 64-65.
Así Sanders: "Dios ha querido que la salvación sea por le fe [en Cristo]; por lo tanto, por definición no puede ser por la Ley" (E. P. Sanders, Paul, the Law and the Jewish People (London 1985) 47). E igualmente: "…la salvación, según Pablo, es sólo en Cristo, y por lo tanto, no puede ser por la Ley" (Sanders, Law, 27).
Así Sanders: "Los judíos tienen que ser salvados en la misma base que los Gentiles" (Sanders, Law, 47). E igualmente: "Uno no necesita ser judío para poder ser «justo»" (Sanders, Law, p. 46).
Así Sanders: "En el pensamiento paulino, las obras fluyen a partir del Espíritu, y no de los mandamientos." (Sanders, Law, 208).
Esta propuesta aparece desarrollada en: José Enrique Aguilar Chiu, La justificación y el Espíritu en Pablo (Bern 2003).
Así también Sanders: "Pablo… distingue dos justicias, la justicia de la ley y la justicia de Dios que se obtiene por la fe en Cristo" (Sanders, Law, 45). Igualmente: "Flp 3,6-9 constituye el único texto en el que Pablo dice sin ambigüedad que hay una justicia que se puede obtener por la Ley" (Sanders, Law , 63 n.132).
Entre los autores modernos, Timo Laato ha sugerido considerar el aspecto antropológico como clave para entender el pensamiento paulino (Timo Laato, Paul and Judaism. An Anthropological Approach (South Florida Studies in the History of Judaism 115; Atlanta, Georgia 1995)). Según Laato, en lo que concierne al cumplimiento de la Ley, la antropología judía era optimista pero la antropología paulina era pesimista.
Ambrosiaster: "Spiritus Dei… ad justificationem enim datur, ut adjutorio suo justificet" Commentarium in Epistolam ad Romanos, PL 17,126 (ad Rm 8:10)
L. Ladaria, "Espíritu y justificación. A propósito de Gál 2,16; 3,2.5", EstEcl 55 (1980) 111-115; R.Y.K. Fung, "Justification, Sonship, and the Gift of the Spirit: Their Mutual Realationships as Seen in Galatians 3-4", CGSTJ (China Graduate School of Theology Journal, Hong Kong) 3 (July 1987) 73-104; S.K. Williams, "Justification and the Spirit in Galatians", JSNT 29 (1987) 91-100. Así mismo, Sanders indica correctamente que se puede substituir las palabras "vida", "Espíritu" y "justicia" en Rm 6,16; Ga 3,3.6.21 (E. P. Sanders, Paul and Palestinian Judaism. A Comparison of Patterns of Religion (Philadelphia 1977) 470-474.
Cf. José Enrique Aguilar Chiu, "Justification and the Spirit: Is There a Relationship?", Il Verbo di Dio è vivo. Studi sul Nuovo Testamento in onore del Cardinale Vanhoye (Aguilar - Manzi - Urso - Zesatti (eds.) (AnBib 165; Rome 2007) 357-377.
En los relatos del Génesis la bendición aparece repetidas veces como generadora de vida o fertilidad: Gn 1,22.28; 9,1; 17,16; 17,20; 22,17; 24,60; 26,24; 28,3. Como señala Mitchell: «All the major authors who have written on blessing lay heavy emphasis on the supposition that the basic, original meaning of blessing in the Bible is the bestowal of fertility» (C. W. Mitchell, The Meaning of BRK «To Bless» in the Old Testament (SBLDS 95; Atlanta 1987) 165). E igualmente Guillet: «[L]a richesse essentielle de la bénédiction est celle de la vie et de la fécondité» (J. Guillet, “Bénédiction”,Vocabulaire de Théologie Biblique (ed. X. Léon-Dufour; Paris 19702) 121); Cf. también: A. Murtonen - H. Mowvley, “The Concept and Content of «Blessing» in the Old Testament”, BT 16 (1965) 74—80; C. Westermann, Der Segen in der Bibel und im Handeln der Kirche (München 1968) 34. Cf. además: Is 51,2: «le bendije y le multipliqué».