Presentación de Tesis Doctoral:

“yo estoy con vosotros” (Mt 28,20b)

“estar con” como fórmula de presencia divina en el evangelio de mateo a la luz del antiguo testamento

José Sánchez Montes

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SUMMARY:
The author writes a dissertation  on the biblical expression “…to be with…” as a formula that expresses divine presence in the gospel of Matthew in light of the Old Testament and it’s relation with the expression “God is with us”, as one of the central affirmations of Old and New Testament theology, which at the same time establishes a close relationship with other fundamental themes of the biblical world, such as: the “alliance”, the “promise” and  “divine comfort”, among others.


Esta presentación la he dividido en cuatro partes: 1) importancia, motivación y límites; 2) status quaestionis; 3) método y etapas y 4) síntesis y conclusión general. Doy inicio con la exposición del primer punto. 

 

1.  Importancia, motivación y límites de esta investigación

Desde hace algunos años, mi mente ha albergado una serie de interrogantes, todos ellos centrados en la comprensión de la relación establecida entre Dios y los hombres a lo largo de la historia. Particularmente, mi preocupación se ha centrado en el creciente secularismo y el subsiguiente abandono de Dios, que ha ido penetrando todos los ámbitos de nuestra sociedad. Es así, como fue gestándose en mí la idea de dirigir mi mirada hacia la Sagrada Escritura, para escrutar y descubrir que tipo de relación tuvieron los miembros del pueblo de Israel con Dios. La primera constatación fue que cuando se habla de «presencia divina» en el mundo del Antiguo y Nuevo Testamento, ésta no se reduce a conceptos puramente intelectuales, ni corresponde a una presencia meramente espacial e inactiva de parte de Dios . La Sagrada Escritura refiere la experiencia histórica del hombre de un Dios que le acompaña en toda circunstancia de su vida. Para expresar esta realidad empleaban diversas expresiones; de esta manera, al encontrarme ante una temática demasiado vasta, concentré mi atención sólo en el motivo teológico del «estar con» de Dios en el Antiguo Testamento y en el Evangelio de Mateo, formado éste mediante las preposiciones tae - ~[i en el TM o meta, - evn en las versiones griegas. 
El por qué he elegido la fórmula «estar con» se justifica por las siguientes razones: en primer lugar, por su importancia para la teología bíblica. En segundo lugar, por el  rol fundamental que desempeña para la comprensión de la cristología y eclesiología mateana. Y, en tercer lugar, por el rico aporte veterotestamentario, que sirvió de trasfondo al trabajo redaccional de Mateo en lo que concierne al motivo teológico de la presencia divina.
Aclaro un poco más estas aseveraciones. En cuanto a la Teología Bíblica, siendo una de sus tareas precisar en los contextos específicos la teología de los autores bíblicos individuales , he constatado la importancia cardinal del tema teológico de la «presencia divina», identificable en la mayor parte de los escritos vetero y neotestamentarios . Por consiguiente, puedo aseverar que la expresión «Dios está con nosotros», es una de las afirmaciones centrales de la teología del Antiguo y Nuevo Testamento , que a su vez establece una estrecha relación con otros temas basilares del mundo bíblico, como: la «alianza», la «promesa» y la «confortación divina», entre otros.
Respecto a la importancia del sintagma «estar con» para la comprensión de la cristología y eclesiología mateana, he constatado que éste es uno de los motivos capitales en su obra redaccional . Un botón de muestra lo constituye el hecho que el Evangelio inicia con la realización de la promesa de presencia divina en la persona de Jesucristo, el Emmanuel (Mt 1,23) y concluye con la ratificación de esa promesa dirigida al grupo de discípulos y, en ellos, a los discípulos de todos los tiempos (Mt 28,20). Además, Mt 18,20 da un toque particular al motivo de la presencia divina, manifestando cómo la comunidad de hermanos reconciliados se relacionan entre sí, a causa de Jesucristo que está presente en medio de ellos. Por lo tanto, Mt 18,20 es, respecto a este motivo de la «presencia divina», el centro que une los extremos .
Por otra parte, el empleo del sintagma «estar con», como fórmula de presencia divina en el Evangelio de Mateo, en cuanto a la forma o contenido, no es un caso fortuito , sino un motivo teológico fundamental conscientemente querido por el Evangelista, que establece a su vez una relación de continuidad y discontinuidad con el Antiguo Testamento. 
Sólo quisiera añadir, antes de pasar a la exposición del contenido y conclusiones de mi investigación, que el vocablo fórmula aquí empleado se refiere a la repetición de ciertos elementos que he designado elementos constitutivos de la locución «estar con», a saber: a) el sujeto agente y gramatical, b)  la promesa, deseo o constatación de la presencia divina, c) la preposición «con», d) el verbo ser, y e) los destinatarios. Por lo tanto, el término fórmula no se refiere a una repetición inconsciente o a una muletilla del lenguaje, sino a la reiteración de estos elementos que dan como resultado este motivo teológico. 

 

2. Status quaestionis

Nuestro punto de partida inició con una indagación en el mundo bíblico respecto al lugar que los estudiosos habían atribuído a esta temática. La primera constatación fue que en las últimas décadas las ciencias bíblicas y en particular la teología bíblica se habían ocupado de temáticas muy diversas, pero habían manifestado poco o casi nulo interés en la profundización del motivo teológico de la «presencia divina», sobre todo en lo que concierne al sintagma «estar con» .
Los aportes se limitaron sólo a dos monografías: la primera pertenece a Hubert Frankemölle, publicada en el año 1974 en Münster con el título: Jahwebund und Kirche Christi, mientras que la segunda es de D. Kupp, publicada en Cambridge en el año 1996 con el título: Matthew’s Emmanuel.
Aparte de estas monografías encontramos algunos artículos y otros estudios, pero éstos sólo consideraban nuestra temática de manera parcial .

 

3. Método y etapas de la investigación

La naturaleza de esta investigación ha requerido básicamente un acercamiento sincrónico, sobre todo para la determinación del número, colocación, clasificación y función del sintagma «estar con»; sin embargo, en algunas etapas de la misma, he realizado una aproximación de tipo diacrónico. Respecto a la segunda y tercera parte, me he movido fundamentalmente en el terreno de la sincronía, sirviéndome de un método crítico-literario.
En base a esto y con el objetivo de centrar mi atención en el estudio y profundización del sintagma «estar con» como fórmula de presencia divina en el Antiguo Testamento y en el Evangelio de Mateo, he dividido esta investigación en tres partes: la primera (cap. I) pretende mostrar el significado y función de la locución «estar con» en la visión teológica de los diversos autores; la segunda (caps. II-IV) se centra en este motivo teológico en el Antiguo Testamento y, finalmente, la tercera (caps. V-VII) se concentra en tres perícopas del Evangelio de Mateo.
La primera parte a la que he dedicado el capítulo primero, analiza las aportaciones de F. Asensio, van Unnik, W. Grundmann, H.D. Preuß, H. Frankemölle, S. Bretón, D.E. Gowan y D.D. Kupp, entre otros. Estos estudiosos además de determinar y clasificar las perícopas pertenecientes a este motivo han precisado el contenido y contextos de la locución «estar con».La idea principal gira en torno a este centro: «estar con» es una promesa o un deseo que mueve al destinatario a experimentar la compañía divina en las diversas etapas y circunstancias de su vida, como podrían ser: en el momento de recibir un encargo divino (Ex 3,10), en las situaciones difíciles (Sal 23,4), en los itinerarios (Gn 28,20), en la guerra (Dt 20,1), etc. A pesar de las valiosas aportaciones de estos autores, el principal límite era la falta de consenso y la carencia de un estudio complexivo de esta fórmula, límites que justificaron esta investigación.  
La segunda parte se ocupa del sintagma «estar con» como fórmula de presencia divina en el Antiguo Testamento, con la finalidad de penetrar en su significado más profundo, porque Mateo, sin lugar a dudas, recibió de este motivo teológico un influjo importante para la redacción de su Evangelio. El empleo de esta fórmula en el Antiguo Testamento constituye, por lo tanto, el horizonte hermenéutico a parir del cual se puede comprender el uso que le da Mateo. 
En esta sección, correspondiente a los capítulos segundo, tercero y cuarto, el estudio analítico de la locución «estar con» me permitió contribuir a la comprensión de tal expresión con los siguientes aportes : en primer lugar, la identificación y clasificación de 123 perícopas en las que las preposiciones tae e ~[i y meta, y evn dan lugar al motivo teológico de la presencia divina; en segundo lugar, la determinación de los elementos constitutivos de la locución «estar con»; en tercer lugar, la especificación de sus diversas funciones ; en cuarto lugar, la función de los nombres divinos hwhy y laeWnM'[i y, por último, la individuación del tipo de relación que se instauró entre el sujeto y los destinatarios de este sintagma; es decir, Dios, que acompaña con su presencia a ciertos individuos poseedores de una misión divina y al pueblo de Israel.
Quisiera ofrecer dos consideraciones: la primera, respecto a la importancia de los nombres divinos y la segunda, tocante al significado y función de la locución «estar con». En cuanto a los nombres divinos, se podría presuponer que la etimología de los nombres sagrados estaba cargada de connotaciones para los israelitas . Esta es un conjetura muy importante que muestra la relación: presencia – nombre divino . Por consiguiente, el nombre divino presupone la alianza entre Dios y su pueblo y subraya el aspecto personal y dinámico . Este nombre es una especie de «verbum abbreviatum» que sintetiza una de las verdades primordiales que hwhy quiere comunicar a su pueblo a saber «Yo soy el que estoy y estaré como he estado siempre» (Cf. Ex 3,12.14) . Esta hipótesis impulsó a Mettinger a afirmar que «quien oye el ‘Él es’ del nombre divino lo toma como una confirmación de la presencia real y auxiliadora de Dios» . En fin, a partir de los resultados obtenidos, puedo afirmar que el nombre revelado a Moisés, hwhy, connota implícitamente esta relación: Dios – presencia – destinatario. Por otra parte, este dinamismo de la presencia divina identificable en este nombre divino constituye la esencia del epíteto Emmanuel de Is 7,14. Por consiguiente, en cuanto signo anunciado al rey Acaz no puede interpretarse como un presagio de destrucción, sino de esperanza a causa de la presencia real del Señor a favor de su pueblo. Esta idea teológica iluminará la comprensión de la locución «estar con» presente en Mt 1,23 y 18,20.
En cuanto a la segunda consideración respecto al significado y función de la locución «estar con», el carácter básico es la real y activa «compañía divina» a favor de los destinatarios . El fundamento de esta relación es el don de la alianza, porque la formula de la alianza y la locución «estar con» como fórmula de presencia divina están íntimamente relacionadas entre sí. Por otra parte, la expresión «estar con» se presenta en el Antiguo Testamento como una cadena ininterrumpida de la presencia continua de parte de Dios, es decir, un eslabón que abarca a personas individuales con un rol singular en el pueblo de Israel y que continúa en el pueblo del Antiguo y Nuevo Testamento. Sin embargo, tengamos encuenta que de los 123 textos que venimos analizando, la mayor parte de ellos, expresan la promesa o el deseo de que el Señor esté presente con alguien, o constatan que Dios ha estado o está con alguien; sólo un pequeño número de perícopas tratan el tema de la «presencia condicionada» o «ausencia del Señor» (1Re 11,38) .
La tercera parte versa de nueva cuenta en el sintagma «estar con» como fórmula de presencia divina, pero ahora en el Evangelio de Mateo.
He dividido esta tercera parte, en tres capítulos con el fin de concentrar mi atención en las tres perícopas clave del Evangelio de Mateo, respecto a la locución «estar con»: Mt 1,18-25; 18,19-20 y 28,16-20. Estas tres perícopas, además de pertenecer al «Sondergut» de Mateo, por el hecho de haber sido colocadas estratégicamente en el Evangelio, constituyen tres momentos de la manifestación y realización de la «presencia» novedosa de Dios en medio del nuevo pueblo de Dios.
a) El primer texto Mt 1,18-25, es un relato que tiene diversas funciones, respecto al motivo teológico de la presencia divina. En primer lugar, comunica a los destinatarios del Evangelio de Mateo que «se ha cumplido, en la persona de Jesús, el Cristo, el Emmanuel, el Dios con nosotros, la promesa del estar con de Dios» . En segundo lugar, instaura un vínculo, pero a la vez también, una divergencia perceptible en ambos Testamentos. Para Mateo el «estar con» de Jesucristo, el Emmanuel, no tiene como finalidad revocar las promesas o la alianza veterotestamentaria, sino evidenciar que la presencia de Jesucristo, el Emmanuel, inaugura una nueva y definitiva época, escenario del cumplimiento de las promesas y esperanzas veterotestamentarias. En tercer lugar, el motivo de la «presencia de Dios», patente en el nombre VEmmanouh,l anuncia lo que es y será Jesús respecto a su pueblo: «Jesús, el Cristo, el Emmanuel, el Dios con nosotros».
b) En el segundo momento, es decir, la shekhinah de Jesús en medio de la comunidad (Mt 18,19-20), se ha demostrado que la locución «estar con» como es formulada en Mt 18,20b «evkei/ eivmi evn me,sw| auvtw/n» está en estrecha relación con Mt 1,23 y Mt 28,20, de esta manera, esta expresión no resulta extraña a la teología de la presencia divina contenida en el sintagma «estar con» mateano, más aún lo refuerza, en primer lugar, porque el eivmi, se refiere a Jesús, de quien, se afirma en el Evangelio de Mateo que «salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1,21); en segundo lugar, porque Jesús es el Emmanuel, cuya identidad es «meqV h`mw/n o` qeo,j» (Mt 1,23); en tercer lugar, porque ha sido introducido en la genealogía como «VIhsou/ Cristou/ ui`ou/ Daui.d ui`ou/ VAbraa,m», por lo tanto es el rey último y definitivo del pueblo de Israel (Mt 1,1.16) y, en cuarto lugar, porque Él es, en definitiva, «o` ui`o.j tou/ qeou/» (Mt 1,18.20.22-23; 2,15; 3,17. etc.) . Es por eso que la comunidad post pascual es consciente de que siempre que se reúnen en el nombre de Jesús, pero en sintonía y comunión, como una comunidad de hermanos, ahí se hace presente Jesucristo, el Hijo de Dios en medio de ellos .
c) En el tercer momento, se asegura de manera definitiva la presencia de Jesucristo, el Emmanuel hasta la consumación del mundo: promesa y realización destinada a todos los pueblos, sin exclusión alguna (Mt 28,16-20) . El Evangelio de Mateo concluye con la narración del reencuentro de Jesucristo, el Emmanuel con sus discípulos y las palabras programáticas que les dirige (Mt 28,16-20). En esta perícopa es tal la riqueza semántica de la locución «estar con», que ésta conduce al lector por un camino retrospectivo a lo largo de todo el Evangelio . Conforme a esto, podemos afirmar, que todo el Evangelio está impregnado con el motivo teológico de la presencia de Jesús, el Emmanuel, el Dios con nosotros. He demostrado, de la misma manera, que el tema del discipulado y su realización mediante el Bautismo y la Enseñanza están íntimamente ligados al motivo teológico de la presencia divina; porque una de las características fundamentales del discípulo es la comunión de vida con el Maestro, comunión que se realiza mediante la nueva relación trinitaria que se adquiere en el Bautismo y la aceptación de la enseñanza de Jesús.  
Con estas declaraciones neotestamentarias presentes en el Sondergut mateano, se lanza un puente atemporal que abarca el pasado, presente y futuro e imprime en el grupo de los Once discípulos y en los discípulos de todos los tiempos, la aseveración de su presencia constante y permanente.

4. Síntesis y conclusión general

He sintetizado las principales conclusiones de mi investigación en tres apartados: a) la continuidad y discotinuidad; b) aportes a la cristología y eclesiología mateana; y c) «estar con» esencia del discípulado.

4.1 Continuidad y discontinuidad
El resultado de esta investigación, me ha conducido a afirmar con seguridad que uno de los aspectos de esta realidad de la presencia permanente de Dios, que caracteriza la historia de la humanidad de todos los tiempos, puede justamente ser sintetizada en la expresión «estar con» como fórmula de presencia divina. Se trata, por lo tanto, del eslabón, del hilo conductor que une el Antiguo y Nuevo Testamento con elementos de continuidad, pero con saltos cualitativos de novedad que expresan también una discontinuidad, perceptibles en el sujeto, destinatario y carácter dinámico de la locución «estar con».

4.1.1 Sujeto
En cuanto al sujeto, la diferencia y discontinuidad entre el Antiguo Testamento y el Evangelio de Mateo radica fundamentalmente en el «cómo» de la presencia divina. En el Antiguo Testamento se trataba de una promesa, de un deseo o de una constatación de la presencia divina, apoyada en el asentimiento creyente a la palabra de Dios y perceptible en el devenir histórico de la presencia del Señor Dios en medio de Israel, el Dios que acompañaba a su pueblo y a sus elegidos. Esta experiencia de la asistencia y compañía divina se manifestó más concretamente en la vida de algunos individuos, representativos de la comunidad, que recibieron el encargo de llevar a cabo alguna tarea particular a favor del pueblo de Israel. (Moisés, Josué, el rey David, el profeta Jeremías). En el Nuevo Testamento también es importante el motivo de la presencia divina, pero ésta se manifiesta de una manera cualitativamente diversa, respecto al Antiguo Testamento. Para Mateo, la presencia de Dios se concentra esencialmente en la persona de Jesús, que tiene una doble misión: salvar a su pueblo de sus pecados (Mt 1,21) y manifestarse como el Emmanuel (Mt 1,23). Su palabra y sus obras serán una manifestación de esta realidad .

4.1.2 Destinatarios
En el mundo del Antiguo Testamento, los primeros destinatarios de esta relación singular con el Señor eran ciertos individuos del pueblo de Israel, que desempeñaban un rol particular a favor de su pueblo. Los autores del Antiguo Testamento dejaron plasmada en sus escritos la constatación de una convicción, es decir, que la característica primordial de los elegidos a desempeñar una misión particular a favor del pueblo de Israel y que garantizaba el éxito y una  experimentación de seguridad, prosperidad, protección, victoria, liberación, fortalecimiento y compañía divina, consistía en la medida de si gozaban o no de la bendición de la «presencia divina» y, por consiguiente, actuaban conforme a ella . En esta cadena promisoria, encontramos personajes representativos del pueblo de Israel pertenecientes a todas las épocas, incluido el pueblo de Israel.
En lo que se refiere al Evangelio de Mateo, el destinatario primigenio no es ya el individuo particular o aislado, sino el pueblo de Israel, es decir, el pueblo que recibe el anuncio de la inauguración de una nueva época sigilada con la presencia de Jesucristo, cuya identidad es especificada por Mateo en la citación de Is 7,14 y transformada por él, conforme a la experiencia que tuvo este nuevo pueblo del cumplimiento definitivo de las esperanzas veterotestamentarias y la manifestación de la fidelidad de Dios a su alianza. Así, este Jesucristo que salvará a su pueblo de sus pecados es presentado como el «VEmmanouh,l» es decir, «MeqV h`mw/n o` qeo,j» (Mt 1,23), que se encuentra en paralelismo con el nombre «VIhsou/j» (Mt 1,21). De ahí, que serán dos las acciones que le caracterizarán y que están contenidas en dos de sus apelativos «salvar» y «estar con» .
El pueblo de Israel es el destinatario primero del cumplimiento de la promesa de presencia divina anunciada desde antiguo; sin embargo, a pesar de la reacción de oposición y rechazo de algunos miembros del pueblo de Israel, Dios fiel a su alianza, extenderá esta promesa a pa,nta ta. e;qnh, incluidos en esta nueva comunidad de apertura universal también a los miembros de Israel que estén dispuestos a acoger a Jesucristo el Emmanuel y de manera directa a todos los paganos que quieran ser transformados en discípulos del único maestro, Jesús, mediante el Bautismo y la enseñanza. Es por eso que la misión de los hombres durante el ministerio terreno de Jesús, consistirá en descubrir y experimentar que «Jesucristo, el Emmanuel» está siempre con ellos (Mt 18,20; 28,20).

4.1.3 Carácter dinámico
En cuanto al carácter dinámico de la expresión «estar con», en el Nuevo Testamento adquiere una dimensión absolutamente nueva. De esta manera, el tae hy"h' y ~[i hy"h'' del Señor, adquiere una dinamicidad aún mayor, porque el VEmmanouh,l a la vez que recuerda el carácter dinámico de la acción de Dios a favor de los destinatarios, presente en las locuciones hy"h' tae y ~[i hy"h'', plenifica este dinamismo, sin desvirtuarlo ni minimizarlo puesto que se trata de dos etapas de un mismo proceso, se trata de una cadena ininterrumpida de la presencia dinámica y activa de parte de Dios .

4.2 Aportes a la cristología y eclesiología mateana
Esta investigación, se ha concentrado en el motivo teológico de la presencia divina en la persona de Jesucristo, el Emmanuel, expresado en el Evangelio de Mateo, mediante la locución «estar con» presente en Mt 1,23; 18,20 y 28,20, textos esenciales para la comprensión de la cristología mateana por diversas razones . En primer lugar, por la herencia veterotestamentaria palpable en todo el Evangelio de Mateo, que conduce a observar una gran semejanza entre la historia de Dios «con» el pueblo de Israel y la historia de Jesús «con» su pueblo; de esta manera la relación de Dios con el pueblo de Israel en el Antiguo Testamento se convierte en una manifestación de la fidelidad y premura de Dios a favor de su pueblo, que continuará y será plenificada en la nueva y definitiva historia de la presencia de Dios en medio de su pueblo en la persona de «Jesucristo», el Emmanuel, en su relación «con» la nueva comunidad.
En segundo lugar, el motivo del Emmanuel muestra que la cristología mateana, es de tipo narrativo, es decir, la presencia de Dios solamente se puede experimentar, testimoniar y narrar; no se puede comprender sólo a base de conceptos. En Mateo, las categorías cristológicas expresadas en los títulos están subordinadas a la experiencia de los hombres de la presencia operante y actuante de Dios. Por consiguiente, no podemos reducir el tema de la presencia de Dios en la persona de Jesús a los pocos textos, aunque claves, que describen explícitamente este concepto de la presencia de Dios en medio de su pueblo . Todo el Evangelio de Mateo es la historia de la relación de Jesucristo , el Emmanuel, el Hijo del hombre con su pueblo.
En tercer lugar, esta cristología une al Jesús terreno (Mt 1,23) con el Cristo Exaltado (Mt 28,20), abrazando el presente de la vida de Jesús y el presente de la promesa de su presencia, todos los días hasta el fin del mundo. Es necesario comprender esta teología siempre en referencia a la ya conocida teología de la presencia de Dios en el Antiguo Testamento, es decir, el hecho de que Dios se hace presente con sus elegidos y miembros del pueblo de Israel para acompañarlos, auxiliarlos, defenderlos, asistirlos y darles esperanza. En tiempos evangélicos no se trata del anuncio de la presencia de un emisario en nombre de Dios, sino de la constatación vivencial que han de tener los miembros del pueblo de Israel, los discípulos y, de manera proléptica, los discípulos de todos los tiempos, de que Jesucristo, el Hijo del hombre, es el «Emmanuel», el «Dios con nosotros» .
Respecto a la eclesiología, el redactor del Evangelio de Mateo ha unido la idea básica de la «presencia divina», con otros conceptos de la teología veterotestamentaria, como la alianza y las promesas, de tal manera que los ha transformado –conforme al principio hermenéutico de continuidad y discontinuidad -. A partir de esta teología se llega a la conclusión que los miembros del nuevo pueblo de Dios proceden de pa,nta ta. e;qnh (Mt 28,19) : la nueva comunidad de hermanos reconciliados (Mt 18,20), fruto de la puesta en acción de la misión que Jesús encomendó al grupo de los Once discípulos y en ellos a los discípulos de todos los tiempos (Mt 28,16-20). Éstos reciben el encargo de «hacer discípulos» a todos los pueblos, es decir, formar una nueva comunidad generada, en primer lugar, por el Bautismo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; mediante el cual se quita todo lo que le separa de Dios y se da inicio a una íntima comunión de vida con Él. En segundo lugar, mediante la trasmisión a los nuevos discípulos de todo lo que han aprendido de su «estar con» el dida,skaloj. En fin, este nuevo pueblo formado por comunidades divergentes que escucharon la llamada a vivir la unidad, la fraternidad y el perdón (Mt 18,20) sabían y reconocían que Jesucristo, el Emmanuel (Mt 1,23) «había estado, estaba y estaría con ellos» siempre (Mt 28,20).

4.3 «Estar con» esencia del discipulado
Hemos de tener en cuenta, que para Mateo la locución «estar con» como fórmula de presencia divina, no tiene sólo una relación con la alianza o la Cristología y Eclesiología del Nuevo Testamento, sino también con el tema del discípulado, que ocupa un lugar importante en su teología. Es por eso que se explica su insistencia en esta temática valiéndose de algunas expresiones o locuciones ya características en la literatura veterotestamentaria, que se empleaban en aquel tiempo para expresar esa íntima relación entre Dios y los hombres. El evangelista Mateo refiere una serie de textos que emplean la preposición «meta,» para indicar la novedad neotestamentaria de este «estar con» de Jesús con su pueblo y, de manera especial, con el grupo de discípulos .
Para Mateo, ser discípulo consiste en estar «con Jesús» hasta la muerte (Cf. Mt 26,29.36.40.51.69.71). En otras palabras, no puede entenderse en la vida de quien quiere llegar a ser discípulo de Jesucristo el Emmanuel, la neutralidad y la distancia. O se entrega a él con toda la vida o le abandona para formar parte de los enemigos de Dios . Los discípulos tendrán, por consiguiente, una tarea singular: «vivir en comunión con su Maestro». Sin embargo, el temor (Mt 10,28.31; 14,26-27.30; 17,6-7) y la poca fe (Mt 6,30; 8,26; 14,31; 16,8; 17,20) caracterizarán algunos momentos de la experiencia relacional entre Jesús y sus discípulos. La prueba más grande del «estar con» de Jesús y sus discípulos, expresión de la comunión de vida entre el discípulo y el maestro se encuentra en el momento de la cena pascual y los eventos subsiguientes. Jesús desea estar con sus discípulos en la cena de Pascua (Mt 26,18) . Ellos han sido los destinatarios privilegiados de su presencia . Jesús, por tanto, dedica la última tarde a este acto de comunión con ellos .
Los acontecimientos que manifiestan la reacción de los discípulos ante la presencia premurosa del Maestro, podrían orientarnos a pensar, que la actitud del discípulo es profundamente desconsoladora puesto que todo termina en incomprensión, temores, fragilidad y abandono de parte de los que deberían «estar con Jesús» y mantenerse en comunión con Él. No obstante todo, Jesús los espera en Galilea para restaurar de nueva cuenta la comunión, Maestro-discípulo (Mt 26,32). Ahí a pesar de sus dudas y miedos les otorga la misión de hacer discípulos a todos los pueblos, mediante el Bautismo y la Enseñanza, recordándoles que en esa gran misión: Él esta con ellos todos los días hasta la consumación del mundo (Mt 28,16-20). Asimismo, todo lo que realizarán en el futuro dependerá de si han entendido, o no, que la misión encomendada no es de ellos y no la realizarán solos. Es así, como se cierra la última página del Evangelio de Mateo, con una nota de esperanza, que recuerda al grupo de los Once y a todos los que llegarán a ser discípulos, que Jesucristo, el Emmanuel, que ha derramado su sangre para dar vida eterna a todos los pueblos, «está con nosotros» hasta el fin del mundo.

 

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Stock, K., Marco. Commento contestuale al secondo Vangelo (Bibbia e preghiera 47), Roma 2003.
Tisera, G., Universalism According to the Gospel of Matthew, Frankfurt-Berlin-Bern-New York-Paris-Wien, 1993.
Van Unnik, W.C., «Dominus Vobiscum: The Background of a Liturgical Formula», en A.J.B. Higgins, New Testament Essays: Studies in Memory of Thomas Walter Manson, Manchester 1959, 270-305.

Cf. L. Sabourin, The Bible and Christ, 8; B.S. Childs, Teologia Biblica, 386.

Para B.S. Childs la expresión «teología bíblica» es ambigua, por lo tanto, mediante este sintagma se puede indicar: o una teología contenida en la Biblia o una teología que está en sintonía con la Biblia. Cf. B.S. Childs, Teologia Biblica, 17.

Esta constatación ha llevado algunos estudiosos a afirmar que este tema garantiza la unidad de ambos testamentos, como declara L. Sabourin a dicho respecto: «It is God’s presence in both Testaments which assures from above their unity. This presence is both dynamic and dialectical through the category promise/fulfillment». L. Sabourin, The Bible and Christ, 40.

Cf. B.S. Childs, Teologia Biblica, 512.

Para H. Frankemölle la expresión «meqV u`mw/n» es una «Leitidee» teológica del redactor del Evangelio de Mateo que caracteriza, en cuanto al contenido, la teología de la comunidad (de Mateo) y en cuanto a la forma la actividad redaccional de Mateo. Cf. H. Frankemölle, Jahwebund und Kirche Christi, 1-6.

Cf. J. Caba, «El poder de la petición comunitaria», 609-654.

Entre los versículos de mayor relevancia en este sentido se encuentran: Mt 1,23; 9,11.15; 16,27; 17,17; 18,20; 26,18.20.29.36; 28,20, entre otros.

Uno de los primeros expositores de este movimiento fue el jesuita español F. Asensio, con sus dos artículos acerca de la «asistencia divina» ligada a la figura del líder israelita: F. Asensio, «Un aspecto de la asistencia divina» (1944), 689-697; Id., «Un aspecto de la asistencia divina», (1945), 23-26. A F. Asensio le siguieron diversos estudiosos, entre los cuales podemos citar a Cf. W.C. van Unnik, «Dominus Vobiscum», 270-305 (este autor consideró también los textos neotestamentarios); W. Grundmann, «su,n - meta,», 766-798; H.D. Preuß, «…ich will mit dir sein!», 139-173; Id., «tae ~[i», 485-500; S. Bretón, Vocación y misión, 153-169; D.E. Gowan, Theology in Exodus, 54-68.

Un grupo de autores centró su atención en la importancia de este sintagma, pero como parte integrante del «formulario de la alianza». Cf. K. Baltzer, «Considerations Regarding the Office and Calling of the Prophet», 567-591. Frankemölle, aplicó este esquema al relato de Ciro, rey Persa. Cf. H. Frankemölle, Jahwebund und Kirche Christi, 51-61. Otro grupo se interesó también en este motivo al momento de estudiar las «narraciones de vocación y comisión». Cf. Cf. E. Kutsch, «Gideons Berufung und Altarbau», 75-84; H.G. Reventlow, Liturgie und prophetisches Ich bei Jeremia, 70-77; N. Habel, «The Form and Significance of the Call Narratives», 297-323; W. Richter, Die sogenannten vorprophetischen Berufungsberichte, 137ss, esp. 147-151; L. Schmidt, Menschlicher Erfolg und Yahwes Initiative, 35-57; K. Gouders, «Siehe, ich lege meine Worte in deinen Mund», 162-186;B.J. Hubbard, The Matthean Redaction, 25-67; H.C. Schmitt, «Das sogennante vorprophetische Berufungschema», 202-216.

En esta exposición, por razón de tiempo sólo enunciamos los principales aportes.

a) compañía, asistencia y prosperidad; b) realización de la alianza; c) presencia continua a causa de la tyrIB. divina; d) saludo y e) promesa de presencia condicionada a la respuesta fiel y obediente; o por el contrario, amenaza de la ausencia de Dios como fruto de la infidelidad y desobediencia.

Patriarcas, caudillos, jueces, reyes o profetas de Israel.

T.N.D. Mettinger, Buscando a Dios, 29-30. Así por ejemplo en Ex 33,18-23 ante la petición de Moisés para ver a Dios, no se le permite ver nada de la majestad de Dios, sin embargo, lo que escucha si es claro (Ex 34,5-6): Dios pronuncia su nombre, hwhy, y al proclamarlo, la presencia divina se manifiesta por completo. La reacción de Moisés no es otra que inclinarse y adorar en silencio. Para una compresión de lo que significa la connotación ofrezco la siguiente aclaración: «la connotazione fornisce l’informazione concettuale, che un termine riferisce a un oggetto e perciò impplica un procedimento razionale. Nella semiotica odierna, il termine connotazione si oppone a denotazione (=valore referenziale di un termine, informazione regolata dal codice), in quanto indica un valore supplementare, allusivo, evocativo, affetivo del segno: in una parola, un sovrappiù di senso. Così coniglio ha un significato denotativo, in relazione al referente (animale mamifero della famiglia dei leporidi), ma ha anche un valore connotativo quando, per esempio, è riferito per metafora ad una persona vile o timida (sei un coniglio!)». S. Babolin, «Connotazione», Piccolo Lessico di Semiotica, 28.

Esta idea la sostienen, entre otros W. Eichrodt y Mettinger. Cf. W. Eichrodt, Teología del Antiguo Testamento, I, 190; T.N.D. Mettinger, Buscando a Dios, 26.

«The theme of this divine encounter with Moses is the establishment of a new covenant relationship between God and the people of Israel. God has visited his people; he has seen their afflictions and heard their cry; he knows their sufferings and is now about to deliver them through the instrumentality of Moses. With the call of Moses there is given the repeated assurance of the divine presence, “I will be with you”, the proof of which will be the actualization of Israel’s deliverance. Freed from their bondage in Egypt, they will worship their covenant God at this mountain. And his presence, symbolized by the pillar of cloud and fire, the tabernacle and the ark, does accompany them on their wilderness trek. It is this assurance of the presence of the Savior God with his covenant people which is embodied in the name Yahweh…» R. Abba, «The Divine Name Yahweh», 320-328

Cf. J. Severino Croatto, «Yo soy el que estoy», 147-159; W. Eichrodt, Teología del Antiguo Testamento, I, 174-175; T.N.D. Mettinger, Buscando a Dios, 57; B. Forte, Gesù di Nazaret, 72-73.

T.N.D. Mettinger, Buscando a Dios, 57.

Cf. S. Bretón, Vocación y misión, 163.

Otras perícopas en esta misma línea son las siguientes: 2Cr 17,3; Jos 7,12; 1Re 8,57s; 2Re 18,7; 2Cr 15,2; 19,11; 25,7; Sal 91(90),15; Am 5,14. El tema de la «ausencia de Dios» es precisamente la consecuencia la no observancia y realización de los mandatos divinos, de ahí, las consecuencias desastrosas para el individuo o el pueblo de Israel (Nm 14,42s; Dt 1,42; 2Cr 25,7s). Esta misma idea se encuentra también en el Evangelio de Mateo, principalmente en Mt 9,15 y 17,17. En el primer texto (Mt 9,15) Jesús pregunta a los discípulos de Juan Bautista si es lícito ayunar cuando el novio está presente: Mh. du,nantai oi` ui`oi. tou/ numfw/noj penqei/n evfV o[son metV auvtw/n evstin o` numfi,ojÈ (Mt 9,15); por la construcción sintáctica de la pregunta, se presupone que la respuesta será negativa; sin embargo en la segunda parte Jesús mismo advierte que sí tendrán que ayunar cuando el novio les sea quitado. El segundo texto (17,17) a la vez que constata que Jesús «está con» su pueblo, constituye en medio del Evangelio una amenaza teológica dentro de la teología de la alianza contra los miembros de Israel, que no acepta la presencia del Emmanuel.Cf. H. Frankemölle, Jahwebund und Kirche Christi, 25-27. 

Se trata, en otras palabras, de la realización y actualización plenificada de la promesa de presencia y compañía divina pronunciada por hwhy, mismo en tiempos veterotestamentarios. Cf. Gn 26,3; 31,3; Ex 3,12; 4,12.15; Dt 31,23; Jos 1,5a.b; 3,7a.b; 7,12; Jue 6,16; 2Sm 7,9; 1Re 11,38; (1Cr 17,8).

Para un estudio de los títulos cristológicos consultar: J.D. Kingsbury, Matthew: Structure, Christology, Kingdom, 53-127.

Cf. M. Grilli, «Lectura de Mt 18 a partir de su instancia comunicativa», 81.

«La intención de Mateo (Mt 28,19) no es la de oponer dialécticamente a judíos y gentiles; sino afirmar que la Misión de los discípulos no tiene restricción alguna». M. Grilli, «El Testamento del Resucitado», 86. Cf. J.A. Grassi, «Matthew as a Second Testament Deuteronomy», 23-29.

Este motivo teológico de la presencia de Jesús inicia desde la presentación de Jesús como Jesucristo, el Emmanuel, el Dios con nosotros, con toda su herencia veterotestamentaria, en la historia de los orígenes (Mt 1,1-4,16) y continúa posteriormente con la manifestación de la presencia activa de Jesús, el Emmanuel, en la realización de su misión salvadora (Mt 4,17-16,20); para concluir y dar un nuevo inicio con la presencia sin límites, en la Pasión y Resurrección de Jesús, el Emmanuel, el Dios con nosotros (Mt 16,21-28,20).

Jesús llamá a los que han de «estar con él» (Mt 4,19.21; 9,9-17; 10,1; 15,32); los enseña e instruye (Mt 5,1-7,27; 9,37; 10.24-25.42; 11,1; 16,21.24-28; 17,9-13; 18,1-35; 19,4-12; 19,16-27.30; 20,1-16; 20,20-28; 21,21-22; 23,1-12; 24,1-25,46); los perdona y les confía una misión sin precedentes (Mt 28,7-10; 16-20).

Cf. F. Asensio, «Un aspecto de la asistencia divina» (1944), 689-697; Id., «Un aspecto de la asistencia» (1945), 23-26; W.C. van Unnik, «Dominus Vobiscum», 270-305; W. Grundmann, «su,n - meta,», 766-798; H.D. Preuß, «…ich will mit dir sein!», 139-173; H. Frankemölle, Jahwebund und Kirche Christi, 7-83; S. Bretón, Vocación y misión, 153-169; D.E. Gowan, Theology in Exodus, 54-68; D.D. Kupp, Matthew’s Emmanuel; M.J.J. Menken, «The Textual Form of the Quotation», 144-160.

Cf. D.R. Bauer, «The Kingship of Jesus», 306-323; M.J.J. Menken, «The Textual Form of the Quotation», 144-160.

Cf. H.D. Preuß, «…ich will mit dir sein!», 139-173.

Cf. J.D. Kingsbury, Matthew: Structure, Christology, Kingdom, 70.

Cf. Mt 1,23; 17,17; 18,20; 26,29 y 28,20.

Él es el rey último y definitivo del pueblo de Israel. Cristo,j o ungido se refería normalmente al rey de Israel. El Mesías real estaba íntimamente relacionado con la promesa de la elección divina de la casa de David y con la esperanza de una dinastía eterna. La convicción se basaba en la promesa de Dios hecha a David: tu casa y tu reino permanecerán para siempre delante de mí; tu trono será establecido para siempre (2Sm 7,16. Cf. Sal 89,3-4). G. O’Collins, Cristologia, 33-34.

Cf. U. Luz, La storia di Gesù in Matteo, 46-50.

Cf. H. Frankemölle, Jahwebund und Kirche Christi, 81-83.

Ya hemos señalado anteriormente, que la locución pa,nta ta. e;qnh, expresión de la nueva comunidad, no es excluyente respecto al pueblo de Israel, la diferencia fundamental radica en el hecho que de ahora en adelante no existe ya un pueblo exclusivo. Todos los pueblos, sin exclusión son llamados a formar parte de la nueva comunidad, incluídos los judíos. Cf. G. Tisera, Universalism According to the Gospel of Matthew, 303-305; P. Hertig, «The Great Commission», 343-353.

Cf. Mt 12,30ab; 9,11.15; 26,18.20.23.29.36.38.40.51.69.71; 28,20. En este tipo de textos no se trata de la locución «estar con» como fórmula de presencia divina en estado puro, sino de textos que expresan la relación comunional de Jesucristo, el Emmanuel con sus discípulos.

Cf. U. Luz, El Evangelio según San Mateo, II, 351; Cf. M. Grilli – D. Dormeyer, Palabra de Dios en lenguaje humano, 39.

«~O kairo,j mou evggu,j evstin( pro.j se. poiw/ to. pa,sca meta. tw/n maqhtw/n mou» (Mt 26,18c). Los tres evangelios sinópticos esclarecen el interés de Jesús de celebrar la pascua meta, los discípulos. La única diferencia concierne al verbo que se utiliza, por ejemplo Mateo emplea el verbo poiei/n; mientras Marcos y Lucas utilizan el verbo evsqi,ein en subjuntivo aoristo activo fa,gw. Cf. Mc 14,14b/Lc 22,11b. El verbo que se emplea es el verbo poiei/n a diferencia de Marcos y Lucas (evsqi,ein). Estos verbos más la preposición meta, incluyen el aspecto de comunión establecido entre el Maestro y los discípulos; se trata de un hacer o un comer juntos. El maestro (dida,skaloj) que da esta disposición tiene una relación particular con sus discípulos. Cf. J. Gnilka, Il vangelo di Matteo, II, 578.

Enunciamos sólo algunos ejemplos: Mt 8,23; 9,10.19; 10,1; 11,1; 12,1; 15,32; 16,13.24; 17,19; 18,1; 19,23; 20,17; 21,1; 23,1; 24,1; 26,1.17.19.26.36; 28,16.

Cf. K. Stock, Marco, 297.

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