GÉNESIS DE LA ”DEI VERBUM” Y PUNTOS CONTROVERTIDOS EN QUE INTERVINO EL PAPA

 Carlos Junco Garza

[Página principal ABM]    [Índice de ponencias 2008]

 

SUMMARY:
The author presents the genesis of Dei Verbum from the first draft of Fontibus Revelationis, which was rejected, to the fifth and definitive approved draft.  He analyzes the three controversial points on which the Pope intervened  requesting revisions: the problem of Tradition, that which referred to the saving truth, and the historicity of the gospels.


El Concilio Vaticano II (11-10-62 a 8-12-65) significó un cambio radical en la Iglesia. Las ventanas se abrieron para que entraran los aires de la renovación. Después de casi cinco siglos de un profundo inmovilismo, en el que la Iglesia era un baluarte inexpugnable en su doctrina, tradiciones, ritos y costumbres, el Concilio ponía a toda la comunidad eclesial en una actitud de búsqueda sincera, diálogo fraterno,  renovación evangélica.
El Vaticano II ha sido el acontecimiento eclesial más importante del siglo XX. Un Concilio que es necesario profundizar y aplicar en su integridad. Hoy día se interroga sobre su recepción y su clave hermenéutica ¿Ésta hay que verla en clave de discontinuidad - ruptura o en línea de reforma, es decir, renovación dentro de la continuidad? Una cuestión que sigue abierta y que rebasa el objetivo de esta ponencia.
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Cuando el 28 de octubre de 1958 los Cardenales eligieron como Papa a Angelo Roncalli, de casi 77 años, pensaron en un Papa de transición, que continuaría la tradición secular de la Iglesia. Nunca imaginaron que Juan XXIII, este hombre ya anciano, pero con un espíritu joven, convocaría un Concilio Ecuménico, como lo hizo a escasos tres meses de su elección, el 25 de enero de 1959 . Un Concilio “con la carga de renovación, el ansia de búsqueda, la disponibilidad para enfrentarse a la historia, la atención fraterna hacia todos los hombres” .
Más de tres años y medio se llevaron la fase antepreparatoria y preparatoria del Concilio . Las respuestas a las consultas hechas a Obispos, Universidades y otros centros llenaban un buen número de volúmenes. La Comisión preparatoria, formada por mucha gente de la Curia Romana y allegadas a ellos, había elaborado alrededor de 70 esquemas , que de alguna forma, reflejaban la doctrina y praxis que desde el ambiente curial romano se quería seguir defendiendo. Poco a poco, en algunos ambientes episcopales iba creciendo el desencanto ante muchos de los esquemas propuestos. Quizá un ejemplo claro del descontento sea el esquema De fontibus Revelationis preparado por la comisión doctrinal, Commissio de doctrina fidei et morum, el segundo que se presentaría en el aula conciliar, concluido el debate sobre la liturgia.

1.   SIGNOS DE LIBERTAD EN EL CONCILIO QUE COMIENZA
Para entender la libertad que se respiró en el Concilio, hay que tener en cuenta, entre otras cosas, la homilía programática de Juan XXIII, Gaudet Mater Ecclesia,  el 11 de octubre del 62 en la apertura del Concilio, donde, entre otros puntos que trataba, condenaba a los profetas de calamidades, que sólo veían males en el momento actual del mundo y de la Iglesia. Además mostraba que la finalidad del Concilio no era repetir la doctrina tradicional de la Iglesia, sino avanzar para presentarla con fidelidad, pero a la vez en consonancia con los tiempos modernos . Las palabras del Papa son el trasfondo de dos de los signos de libertad que vive el Concilio ya desde sus inicios.

 

1.1.  El aplazamiento de las votaciones para las comisiones conciliares
Un primer signo de libertad fue lo que sucedió en la primera congregación general del Concilio, el sábado 13 de octubre de 1962, a dos días de su inauguración solemne. Lo que puede quedar a nivel anecdótico en realidad refleja la libertad que se comenzó a impulsar en el aula conciliar.
Para ese primer día estaba prevista la votación para elegir a los Padres Conciliares que formarían cada una de las comisiones del Concilio. Se habían distribuido dos listas, una con todos los miembros del Concilio y otra con los que habían formado las comisiones preparatorias . Ante el desconocimiento mutuo  se corría el riesgo que una mayoría se inclinase a que las comisiones conciliares fuesen las mismas que las preparatorias, en las que dominaban las personas de la Curia Romana o allegadas a su mentalidad. Por eso algunos, sin éxito, habían propuesto que se postergara la elección.
Concluida la Eucaristía y la entronización de los Evangelios, el Secretario del Concilio, Pericles Felici, anunció que se procedería a la votación. Sin embargo inmediatamente intervinieron los Card. Liénart y Frings (en nombre también de los Card. Döpfner y König) para pedir que, dada la falta de conocimiento mutuo entre los obispos y sopesada la importancia de la votación, ésta se aplazara, y que mientras, las Conferencias Episcopales presentaran un elenco de sus miembros sugeridos para las distintas comisiones. En medio de aplausos fueron recibidas las dos intervenciones El Consejo de Presidencia aceptó la propuesta; se clausuró la reunión, convocando a la asamblea para el martes 16 de octubre, día en que se realizarían las elecciones .

1.2.  El rechazo del esquema “de fontibus revelationis”
Esta misma libertad se manifiesta claramente el 14 de Noviembre del 62, en la 19ª Congregación General, cuando se empieza a discutir el esquema de fontibus Revelationis . Muchos Obispos no veían con buenos ojos este esquema. Les parecía conservador, escolástico, poco pastoral y ecuménico. Ya circulaban algunos esquemas alternos, como el del Secretariado para la Unión de los creyentes: Schema Decreti Pastoralis de Verbo Dei (1962); el del P. K. Rahner sobre la Revelación de Dios y del hombre realizada en Jesucristo; el del P. Y. Congar, Tradición y Escritura . Antes de iniciar el debate, el Card. Ottaviani, presidente de la Comisión Doctrinal, y Mons. Garofalo presentaban el esquema en un tono defensivo, protegiéndose de las críticas que se hacían al esquema y sobre todo impugnando que circulasen otros con la pretensión de sustituir al que se presentaba en el Aula. El Card. Ottaviani lo veía como un desacato al canon 222,2 y una falta de reverencia y obediencia al Papa. Las correcciones deberían hacerse al esquema presentado .
De nuevo son los Cardenales Liénart y Frings que abren el debate rechazando abiertamente el esquema, aun como objeto de estudio: Sus frases iniciales eran “El presente decreto doctrinal no me agrada, porque en todo su tenor me parece totalmente inadecuado a la materia que pretende tratar” (Liénart). “El esquema, si es lícito hablar claramente, no agrada” (Frings). De las 15 intervenciones conciliares en ese día, sólo 4 aceptaban el esquema como base de discusión; los restantes 11 lo rechazaban totalmente . Los días siguientes continuaron manifestándose las dos tendencias, prevaleciendo la que se oponía al esquema como base de discusión. Baste destacar, por ejemplo, la intervención del Obispo de Brujas, De Smedt, que hablaba en nombre del Secretariado para la Unión de los cristianos. Él recordaba cómo el Papa había querido fundar el Secretariado para que ayudase a las distintas comisiones a elaborar sus esquemas en una apertura al diálogo ecuménico. Sin embargo señalaba que el Secretariado había ofrecido su ayuda a la comisión teológica y ésta no la había querido. Tampoco había aceptado la propuesta de formar una comisión mixta para elaborar el esquema .
Ante estas reacciones donde quedaban patentes las dos tendencias, prevaleciendo la contraria al esquema, el 19 de noviembre el Consejo de Presidencia decide consultar a los Obispos si convenía seguir o no discutiendo el esquema . Así, al día siguiente, el 20 de nov se puso a votación una pregunta ambivalente: “Si debe interrumpirse la discusión del esquema de la constitución dogmática de fontibus revelationis?”. De 2209 votantes, 1368 dieron el placet que en este caso significaba el rechazo, 822 votaron non placet que implicaba la continuación del esquema, y hubo 19 votos nulos. Para rechazarlo se requerían 1473 votos. Aunque el rechazo al esquema llegó a poco más del 60% de los votantes, no alcanzaba las 2/3 partes necesarias para que esto sucediera. Por regla debería proseguirse la discusión .
Sin embargo, al día siguiente se comunica la decisión del Papa Juan XXIII de retirar el esquema controvertido y encargar la elaboración de uno nuevo a una comisión mixta, la Comisión doctrinal dirigida por el Card. Ottaviani y el Secretariado para la Unión de los Cristianos dirigido por el Card. Bea, que representaban, en este campo, las dos tendencias del Concilio, la conservadora y la progresista
2.   GÉNESIS DE LA DEI VERBUM: DEL SEGUNDO ESQUEMA AL TEXTO DEFINITIVO
El primer esquema rechazado por muchos es parte integrante de la historia de la génesis de Dei Verbum. El apartado anterior lo ha mostrado. Por eso ahora nos fijamos en las siguientes elaboraciones.
El segundo esquema (22-4-63), cuyo nombre cambiaba a De divina Revelatione, fue fruto del compromiso entre los dos grupos, la Comisión doctrinal y el Secretariado para la unión de los cristianos, representantes de las dos tendencias  conciliares . No se discutió en el aula, sólo se recibieron alrededor de 300 respuestas en nombre de uno o de varios obispos ; todas ellas sumaban 2,481 enmiendas propuestas al esquema. En el fondo, el texto elaborado, aunque significaba un avance, no convencía plenamente. Requería de una revisión y enmienda profunda.
En base a esas aportaciones, ya bajo el pontificado de Pablo VI, se elaboró el tercer esquema; ni en éste ni en las siguientes redacciones intervino ya directamente el Secretariado para la Unión de los Cristianos, aunque tenía derecho a hacerlo . No obstante esta ausencia, el fruto maduro del trabajo se va a lograr gracias a una subcomisión interna a la Comisión Doctrinal. Estaba compuesta por 7 Padres y 19 peritos, y dividida en dos grupos; ella se encargó de elaborar el nuevo esquema y los siguientes. El texto del tercer esquema, enviado a los Padres Conciliares el 3 de julio del 64, fue discutido en la tercera etapa, del 30 de septiembre al 6 de octubre del mismo año. 121 Padres conciliares dieron su opinión: 69 intervinieron en el aula conciliar, y 52 entregaron sus aportaciones por escrito . Los Padres en su mayoría expresaron juicios muy positivos sobre el contenido, aunque sugerían aclaraciones a algunos puntos y presentaban formulaciones diversas en otros. 
Tomando en cuenta las aportaciones señaladas en esos días, fue revisado en ese mismo período, teniéndose así la 4ª redacción distribuida el 20 de noviembre de 1964. Era un texto que no modificaba sustancialmente el anterior, pero sí se veía enriquecido en algunos aspectos. Un año después, en la cuarta etapa del Concilio, se votó, parte por parte. Fueron veinte votaciones que se realizaron del 20 al 22 de septiembre de 1965. Los placet iuxta modum a los diversos números fueron un total de 1,498 .
Para elaborar el quinto y definitivo esquema, los 1,498 modi propuestos se agruparon, en razón de los cambios sugeridos, en 212. Casi tres cuartas partes de esos 212 modi fueron rechazados por diversas razones válidas. Sólo se aceptó alrededor de una cuarta parte de esos 212 modi. Éstos, aunados a las enmiendas propuestas por el Papa y reelaboradas por la Comisión, dieron el texto que sería el definitivo. Éste se distribuyó el 25 de octubre de 1965 para que, antes de presentarse a la solemne votación pública, se votara el 29 de octubre de 1965, capítulo por capítulo y luego todo el esquema. En la votación general hubo 27 votos en contra .
El 18 de noviembre de 1965, en la octava sesión pública del Concilio, se presentó el mismo texto a la votación definitiva: 2,344 votaron placet y sólo 6 expresaron su non placet. Inmediatamente el Papa, en unión con los demás Obispos, promulgó la Dei Verbum.

3.   LOS TRES PUNTOS CONTROVERTIDOS EN LOS QUE INTERVINO EL PAPA
Volvamos a la etapa posterior a las votaciones del cuarto esquema. Se estaban tomando en cuenta los modi presentados en las votaciones en orden a la elaboración del texto definitivo. Es en este momento cuando intervino el Papa Pablo VI, a través de una carta del Secretario de Estado, el Card. Cicognani, al Card. Ottaviani fechada el 18 de octubre de 1965 , señalando tres puntos controvertidos para que la comisión doctrinal los revisara: 1º) referente a la relación entre Tradición y Escritura, que se aclarara el carácter constitutivo de la Tradición; luego presentó 7 fórmulas para añadirse una de ellas u otra similar en el # 9. 2º) que en el tema de la verdad de la Escritura, se quitara el adjetivo salutaris con que se calificaba dicha verdad, para evitar que se malentendiera como una restricción material en ese aspecto. 3º) que se afirmara claramente la historicidad de los evangelios.
La Comisión doctrinal se reunió al día siguiente para examinar las tres cuestiones propuestas .
Veamos cada una de estas cuestiones.

 

 

    1. El problema de la Tradición

3.1.1.  Tradición y Escritura ¿dos fuentes de la revelación?
El primer punto se daba en el ámbito de la discusión si la Tradición y la Escritura eran una doble fuente de la revelación, como lo sostenía el mismo título del primer esquema que fue rechazado: De fontibus Revelationis.
Quienes se oponían a seguir hablando de dos fuentes de la Revelación señalaban que esta terminología era sólo de los teólogos postridentinos, pero que no aparecía ni en los santos Padres, ni en Sto. Tomás ni demás teólogos escolásticos contemporáneos, ni siquiera en los Concilios Tridentino y Vaticano I. A este propósito se recordaba que en el esquema presentado al Concilio de Trento se hablaba de que el evangelio, es decir, la revelación, se contenía en parte en los libros escritos y en parte en las tradiciones no escritas. Se empleaba el adverbio partim en los dos casos; sin embargo el texto aprobado por Trento omitió ese doble adverbio y en su lugar puso solamente la partícula copulativa et: in libris scriptis et sine scripto traditionibus; por otra parte, el sustantivo fons lo aplicó no a esas dos realidades, sino a la palabra evangelium, que en el contexto se refiere a  la revelación .
Quienes sostenían que se debería hablar de las dos fuentes, indicaban que no todas las verdades se encontraban en la Sagrada Escritura. De allí la necesidad de señalar las dos fuentes, o al menos de expresar claramente que no todas las verdades se podían probar por la sola Escritura. No afirmar este aspecto parecería para algunos de ellos caer en el principio protestante de la sola Scriptura.
¿Cómo se reaccionó en la comisión ante este debate? El primer esquema sostenía las dos fuentes ; en el segundo no se llegaba a una formulación satisfactoria. Ya desde el tercer esquema, la Comisión, en su mayoría, estuvo muy atenta a no favorecer ninguna de las dos opiniones, sino a mostrar que el Concilio no debería entrar en ese debate, sino dejarlo a la libre discusión de los teólogos, tanto en cuanto a la sustancia de la doctrina, como en cuanto a la misma terminología .

3.1.2.  ¿Carácter constitutivo de la Tradición?
Para la minoría que defendía el carácter constitutivo de la Tradición, había un defecto grave en el esquema, al no afirmarse esto. Así hubo diversas intervenciones de esa minoría, tanto en el aula conciliar, como directamente ante el Papa . Nunca afirmaron que el esquema tuviese herejías, pero sí señalaban que había deficiencias. En la votación de todo el capítulo II, el 21 de septiembre de 1965, de los 2,246 votantes, hubo 354 placet iuxta modum . Las intervenciones de  Pablo VI, después de las votaciones al cuarto esquema, fueron dos. Pide primero, el 24 de septiembre, que se ponga clara y explícitamente el carácter constitutivo de la Tradición .
Como en la comisión no obtuvo la mayoría de votos la propuesta del Papa , él interviene de nuevo el 18 de octubre con la carta del Secretario de Estado, solicitando los cambios a los tres puntos ya indicados. En concreto en este punto de la Tradición envía 7 posibles fórmulas, de las que habría que añadir una u otra similar al núm 9. La Comisión doctrinal y el Card. Bea, presidente del Secretariado, son llamados a deliberar sobre ellas. En la segunda votación se obtiene la mayoría de 2/3 para la 3ª fórmula propuesta, que dice: Quo fit ut Ecclesia certitudinem suam de omnibus revelatis non per solam Sacram Scripturam hauriat , “Por eso la Iglesia no saca exclusivamente de la Escritura la certeza de todo lo revelado”.
Las palabras están bien pensadas, para no resolver la cuestión disputada. El Concilio no habla del conocimiento de las cosas reveladas, sino sólo de la certeza. En la relación del Card. Florit a la asamblea Conciliar, hecha el 29 de octubre de 1965, al explicar la fórmula, anota que se refiere sólo a la certeza y que no se está presentando a la Tradición como suplemento cuantitativo de la Escritura, ni a la Escritura como la codificación de la revelación total .
También es clara la precisión terminológica cuando en ese mismo número señala que Tradición y Escritura se originan de la misma fuente divina. Deliberadamente no se emplea el sustantivo fons, sino el sinónimo scaturigo: Nam ambae ex eadem divina scaturigine promanantes, “pues ambas proviniendo de la misma fuente divina” .

3.1.3.  Aportes del Vaticano II y  tarea teológica futura
El Vaticano II dejó en libertad a los teólogos investigar más ese aspecto. La intención del Concilio fue subrayar más la unidad y complementariedad de Tradición y Escritura: manan de la misma fuente, se unen en un mismo caudal, corren hacia el mismo fin. Muestra también, por supuesto, sus diferencias: La Escritura, por ser inspirada, es Palabra de Dios formalmente; la Tradición recibe la Palabra de Dios, pero formalmente es palabra humana (cf. DV 9).
A diferencia de Trento, el Vaticano II colocó en primer lugar la Tradición (en singular, no en plural) y luego la Escritura, pues cronológicamente ese es el orden. Además mostró el carácter dinámico de la Tradición, en cuanto que crece nuestra comprensión de las verdades reveladas, y así presenta una Iglesia que camina hacia la verdad plena. Mostró las relaciones de Tradición con Escritura: le precede cronológicamente; la Tradición es la que, con la ayuda del Espíritu, le da a conocer el canon a la Iglesia (en ese aspecto se podría hablar de una insuficiencia material de la Escritura), y además la Tradición mantiene viva la Escritura (DV 8).
Queda como tarea teológica, buscar en qué aspecto es constitutiva la Tradición. Ver si es lícito o no seguir hablando de dos fuentes de la Revelación. La mayoría de la comisión doctrinal y de los Obispos se inclinaba a que no era así.
Los observadores protestantes vieron con muy buenos ojos esta declaración y, en general, el tono de toda la Constitución Dei Verbum. Ante una Iglesia católica que en la práctica había relegado la Escritura, y que se basaba más en la Tradición, o quizá mejor dicho, en las tradiciones, les parecía muy significativo restituir a la Escritura a su puesto original y esencial en la vida de la Iglesia. Por otra parte se declaraba a la Escritura, unida a la Tradición, como la norma suprema de la Iglesia, que regula la fe cristiana y que a la vez se convierte en alimento y sustento de la comunidad (DV 21). Ante sus ojos era muy positivo que el Concilio declarara que el Magisterio está al servicio de la Palabra, no por encima de ella (DV 10), y que la primer actitud de los Obispos ante la Palabra era escucharla con devoción: Dei Verbum religiose audiens et fidenter proclamans, Sacrosancta Synodus… , “La Palabra de Dios la escucha con devoción y la proclama con valentía el Santo Concilio…”. Así lo expresa simbólicamente el rito de ordenación episcopal, cuando durante la oración de ordenación reposa sobre la cabeza del elegido el evangeliario, mostrando que el Obispo debe estar por debajo de la Palabra, sujeto a ella, para escucharla, transmitirla y vivirla fielmente.

3.2.  El problema de la “verdad salvífica”
El segundo punto que el Papa pedía una revisión era lo referente a la expresión de que la Biblia contenía veritatem salutarem. El quería que se suprimiera el adjetivo .
3.2.1.  De la inerrancia a “la verdad salvífica”
Quizá convenga dar una vista diacrónica para ver cómo se había llegado a esa fórmula.
El primer esquema De fontibius Revelationis sostenía la inmunidad absoluta de error en cualquier materia religiosa o profana: immunitas absoluta ab errore totius Sacrae Scripturae. … et respuat errorem omnem in qualibet re religiosa vel profana… , haciendo esta distinción “material” que ya había superado la Providentissimus Deus en 1893 (cf. DH 3291 = D 1950 = EB 124).
En el segundo esquema, elaborado por la comisión mixta, aunque se sigue hablando de inmunidad absoluta de error: …ab omni prorsus errore immunem esse… , sin embargo se da un ligero avance al suprimir la frase  “en cualquier materia religiosa o profana”.
El tercer esquema realiza un paso de lo negativo (no error, inerrancia) a lo positivo (verdad), que se pone así de relieve en el primer lugar: veritatem sine ullo errore docere .
El cuarto esquema da un avance especificando qué tipo de verdad hay en la Escritura, o dicho más correctamente: desde qué perspectiva hay verdad en la Escritura: la verdad salvífica: veritatem salutarem…sine errore .
La Comisión conciliar explica la razón de este adjetivo, que no atañe sólo a las palabras, sino incluye también los acontecimientos salvíficos . Con respecto a la fórmula del tercer esquema, también se pasa de: sine ullo errore, a sine errore, ya que esta última expresión es de por sí absoluta; no se requiere el adjetivo ullo .
La fórmula, veritas salutaris, podemos considerarla “tradicional”, en cuanto que retoma lo que S. Agustín, Sto. Tomás y el mismo Galileo habían dicho. Además se apoya en la afirmación del Concilio de Trento: …Evangelium… tamquam fontem omnis et salutaris veritatis… (DH 1501 = D 783 = EB 57)
3.2.2.  Búsqueda de fórmula nueva
Sin embargo, algunos Padres Conciliares no aceptan la fórmula: “la verdad salvífica”. Piensan que se trata de una restricción del campo de la verdad, opinan que es volver a la limitación de la inerrancia sólo en materia de fe y moral, como la había propuesto D'Hulst en 1893. De hecho, en la votación del 21 de septiembre de 1965, de 324 placet iuxta modum al cap. III de la DV, unos 200 modos iban en esta línea . Por eso algunos Padres pidieron al Papa su intervención directa. Pablo VI, a través de la mencionada carta del Secretario de Estado, pide a la comisión que se revise la fórmula que causa perplejidad a algunos, o que podría ser malinterpretada. El Papa solicita en concreto que se omita el adjetivo salutaris por la problemática expuesta
La comisión rechaza la objeción de que la fórmula sea limitativa: “Hemos añadido el adjetivo salutaris para expresar el fin de la inspiración, y no para restringir el ámbito de ésta a las cuestiones pertinentes a la fe y a las costumbres” . En 3 votaciones realizadas en el seno de la comisión no se logra la mayoría de las dos terceras partes para suprimir la formula, que el Papa deseaba se quitara (17, 18  y 17 votos favorables respectivamente, faltando dos o un voto más); sin embargo, ante estas circunstancias, la comisión busca una salida y modifica el texto, suprimiendo el adjetivo y añadiendo una frase que ya habían presentado 73 obispos. Así en lugar de veritatem salutarem, el nuevo y definitivo texto dice: veritatem, quam Deus nostrae salutis causa Litteris Sacris consignari voluit, “la verdad que Dios hizo consignar en los Libros sagrados para nuestra salvación” (DV 11). Este cambio se aprobó en la comisión por 19 votos contra 9 . Quedaba así plasmado el texto definitivo con algunos otros retoques .
Ya aprobada la constitución se suscitó un pequeño problema para interpretar el causa de nostrae salutis causa; la traducción italiana de L’Osservatore Romano (22-23 nov. 1965) la entendió como un nominativo, aplicado a Dios: …la verità, che Dio, causa della nostra salvezza, volle fosse consegnata nelle Sacre Lettere.  “La verdad que Dios, causa de nuestra salvación…”.  La comisión aclaró y así luego el Papa lo ratificó que debería entenderse como ablativo: “la verdad que Dios por causa de nuestra salvación”, indicando así el objeto formal . Desde el punto de vista de la salvación la Biblia  enseña la verdad.

 

3.3.  La historicidad de los Evangelios
La cuestión de la historicidad de los evangelios se había presentado con diversas formulaciones.
El primer esquema condenaba a aquellos que de cualquier forma o por cualquier motivo negasen la legítima verdad histórica y objetiva de los hechos narrados en los evangelios. Remarca los errores de quienes niegan, por ejemplo, los hechos de la infancia, de los milagros, de la resurrección y ascensión .
Del segundo al cuarto esquema se suprime ese apartado y se mantiene la fórmula: vere tradere quae Iesus Dei Filius , vitam inter homines degens, ad aeternam eorum salutem reapse et fecit et docuit … … ut vera et sincera de Iesu nobis communicarent , “transmiten verdaderamente lo que Jesús, el Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó realmente… … de forma que nos comunicaron datos verdaderos y sinceros [auténticos y genuinos] acerca de Jesús”.
A partir del tercer esquema, este número 19 se había visto enriquecido con las aportaciones de la Pontificia Comisión Bíblica en la instrucción Sancta Mater Ecclesia, sobre la verdad histórica de los evangelios, del 14 de mayo de 1964.
Sin embargo algunos Padres Conciliares, de los que el mismo Papa se hacía portavoz, pensaban que faltaba una afirmación más clara sobre la historicidad de los Evangelios. De hecho el Papa propuso una fórmula, que se añadiera: ita ut vera seu historica fide digna… . La Comisión no aceptó el cambio propuesto por Pablo VI, pues señaló que Bultmann y sus seguidores entendían la fides historica como el acto del creyente que proyecta su experiencia existencial sobre narraciones ficticias…Por eso en su lugar, después de la primera frase del # 19 que habla de los cuatro evangelios, se añadió: quorum historicitatem incunctanter affirmat , … “cuya historicidad afirma, sin dudar, …”.

Conclusión   
Estos son tres puntos controvertidos en la elaboración de la Dei Verbum. No fueron los únicos puntos álgidos, pero sí aquellos que requirieron la intervención del Papa quien estaba preocupado entre otras cosas, por que los documentos alcanzasen la aprobación de casi todos los Padres conciliares. Vemos cómo la comisión, y detrás de ella, los Padres conciliares, se movieron con respeto y a la vez con libertad logrando una formulación aún más positiva.
La Dei Verbum recorrió un camino lento.  Si  empezó a discutirse un mes después de iniciado el Concilio, el 14 de noviembre de 1962, su aprobación se dio 20 días antes de su conclusión, el 18 de noviembre de 1965. Fue el documento que más tardó en ser aprobado, pero que colocó a la Escritura unida a la Tradición en el centro y corazón de la Iglesia, invitándonos a ser una Iglesia a la escucha de la Palabra, una Iglesia oyente de la voz del Espíritu: “El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias” (Ap 2,7.11.17.29; 3,6.13.22).


“Los problemas de la recepción [del Concilio] han surgido del hecho de que se han confrontado dos hermenéuticas contrarias y se ha entablado una lucha entre ellas. Una ha causado confusión; la otra, de forma silenciosa pero cada vez más visible, ha dado y da frutos. Por una parte existe una interpretación que podría llamar "hermenéutica de la discontinuidad y de la ruptura"; a menudo ha contado con la simpatía de los medios de comunicación y también de una parte de la teología moderna. Por otra parte, está la "hermenéutica de la reforma", de la renovación dentro de la continuidad del único sujeto-Iglesia, que el Señor nos ha dado; es un sujeto que crece en el tiempo y se desarrolla, pero permaneciendo siempre el mismo, único sujeto del pueblo de Dios en camino.” Discurso de Benedicto XVI a la Curia Romana, 22-12-2005. http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/ speeches/2005/december/documents/hf_ben_xvi_spe_20051222_roman-curia _ sp.html.

A la escuela de Bolonia, guiada por G. Alberigo, se le atribuye la hermenéutica de discontinuidad. El Papa defiende la de la reforma,  sin embargo ellos ven una concordancia entre su postura y la del Papa Benedicto XVI. De hecho puede haber aspectos donde aparezca más la discontinuidad, y otros donde resplandezca la reforma. Cf. S. MAGISTER: “Confermato: il Concilio fu "svolta epocale". La scuola di Bologna annette il papa”,  http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/181668.

Estas fueron las palabras del Papa: “Venerabili Fratelli e Diletti Figli! Pronunciamo innanzi a voi, certo tremando un poco di commozione, ma insieme con umile risolutezza di proposito, il nome e la proposta della duplice celebrazione, di un Sinodo Diocesano per l’Urbe, e di un Concilio Ecumenico per la Chiesa universale”. Acta et Documenta Concilio Oecumenico Vaticano II apparando, Series I, Vol. I, 1 (Typis Polyglottis Vaticanis 1960) 5.

G. ALBERIGO, Breve historia del Concilio Vaticano II (1959-1965). En busca de la renovación del cristianismo (Sígueme, Salamanca 2005) 15.

El 5 de junio de 1960, con el “Motu Proprio” Superno Dei nuntio, Juan XXIII decretaba la constitución de las comisiones preparatorias, cf. Acta et Documenta…Series I, Vol. I, 1, 93-96. Con la Constitución Apostólica Humanae salutis del mismo Papa, 25-12-1961, convocaba al Concilio para iniciarse en 1962, sin indicar aún la fecha precisa. Ésta, el ll de octubre de 1962, quedará fijada con el “Motu Proprio” Consilium, 2-2-1962, cf. Acta et Documenta, Series II, Vol. I, 132-139; 161-162.

Algunos de esos esquemas no se presentaron en el Concilio, otros se fusionaron, unos más quedaron para la reforma del Código de Derecho Canónico. En el Concilio se distribuyeron 24 esquemas, luego reducidos a 20, cf. Acta Synodalia Sacrosancti Concilii Oecumenici Vaticani Secundi, volumen I, pars I (Typis Polyglottis Vaticanis, 1970) 90-93. [ Nota: en adelante será citado con la sigla ActaSyn indicando en seguida el volumen (con números romanos), diagonal, y luego la parte (con números arábigos; eso por claridad, puesto que en original están con  romanos); por último las páginas. En este caso la cita sería: ActaSyn I/1, 90-93]. Ver también ActaSyn Indices 73-86; 273-276; ActaSyn V/1, 40-42. Cf. J. KOMONCHAK, “La Lucha por el Concilio durante la preparación”, G. ALBERIGO, dir., Historia del Concilio Vaticano II, Vol. I: El catolicismo hacia una nueva era. El anuncio y la preparación (Peeters/Sígueme, Leuven-Salamanca 1999), 155-330, esp. 281-282.

Cf. ActaSyn I/1, 166-175.

Ver los apuntes del Secretario del Concilio. Cf. ActaSyn VI/1, 170-172.

ActaSyn I/1, 107-108. 207-208.

Se había preparado también el De deposito fidei custodiendo, que nunca se llegó a discutir en el Aula.

El texto de estos dos últimos puede verse en B.-D. DUPUY, dir.., La Revelación Divina (Taurus, Madrid 1970) Vol. II, 311-339.

En este punto dijo textualmente el Card. Ottaviani: “Circumferuntur quaedan schemata quae essent substituenda schemati officialiter proposito. Hoc mihi non videtur congruere cum dispositione can. 222, par 2., quae unice Summo Pontifici reservat materiam disponendan, et non esset reverens et obsequiosum erga Summum Pontificem, qui dedit discutiendum propositum schema officialiter, et igitur mens eius est ut hoc schema discutiatur, non alia quae privatim proponuntur. Si sunt correctiones faciendae, huic schemati fiant. Est liberum omnibus proponere correctiones, emendationes. Sed super hoc schema debet fieri discussio, non super alia”.ActaSyn I/3,27, ver 27-32. En este punto el Card. Ottaviani confundía la aprobación del Papa para que se enviasen los esquemas, con la plena aprobación del mismo a su contenido.

Las primeras palabras del Card. Liénart que iniciaba las intervenciones del primer día fueron muy francas: “Præsens doctrinale decretum mihi non placet, quia in toto suo tenore mihi videtur prorsus inadæquatum esse materiæ quam tractare intendit… “ ActaSyn. I/3, 32. Seguía el Card. Frings, quien empezaba con una frase lacónica: “Schema, si aperte loqui licet, non placet” (Ibid. 34) . El Card Léger en la 6ª  intervención del día señalaba: “Post maturam considerationem, votum audeam formulare, ut tota præsens constitutio de fontibus revelationis recognoscatur” (Ibid. 41). Continuaba el Card König, quien al final decía: “Quibus omnibus perpensis, meo iudicio, ad schema dicendum videtur: nondum placet” (Ibid. 43). La lista de los oponentes continuó: los Card. Alfrink, Suenens, Ritter, Bea. Este último iniciaba señalando: “Locuturus de schemate in genere, non possum non laudare studium et diligentiam cum qua commissio theologica præparatoria illud præparavit et composuit. Eo magis doleo me de eo, ea forma quæ nunc prostat, dicere debere 'non placet’” (Ibid. 48).  Luego también lo rechazaban el Patriarca Máximos  IV Saigh, los arzobispos Manek y Soegijapranata, los dos en nombre de Obispos de Indonesia. De las 15 intervenciones conciliares en ese día, sólo 4 (las de los Card. Ruffini, Siri, Quiroga, y del Arz. Morcillo, en nombre de los de España) aceptaban el esquema como base de discusión; los restantes 11 lo rechazaban totalmente (cf. Ibid.  32-62).

“Noster secretariatus suum adiutorium obtulit commissioni theologicae, sed commissio, propter rationes de quibus mihi non est iudicandum, noluit. Proposuimus constitutionem subcommissionis mixtae; sed commissio theologica respondit: non, non volumus”, ActaSyn I/3 185; cf. 184-186.

ActaSyn V/1, 20-21.

Cf ActaSyn I/3, 220-223. 254-255.

     Cf. ActaSyn I/3,  259; VI/1, 299-300. 377. Ver la petición que un grupo de 19 Cardenales, de tinte conservador, hace al Papa (24-nov-62) para que la nueva comisión tome en cuenta las verdades que hay que seguir sosteniendo, advirtiendo sobre algunas opiniones de exegetas. ActaSyn VI/1, 303-306. En el discurso del Papa Juan XXIII, el 8 de diciembre de 1962, al cerrar la primera etapa conciliar, aludía veladamente a estos dos acontecimientos, que he reseñado como signo de la libertad conciliar, con estas palabras positivas: “La primera sesión ha sido una introducción lenta y solemne a la gran obra del Concilio: un arranque decidido a entrar en el corazón y en la sustancia del designio querido por el Señor. Era necesario que los hermanos venidos de tan lejos, y reunidos todos alrededor del mismo hogar,  emprendiesen los contactos con un mayor conocimiento recíproco… En un cuadro tan vasto se comprende muy bien que haya sido menester algún tiempo para llegar a un acuerdo sobre todo aquello que, ‘salva caritate’, era motivo de comprensibles y ansiosas divergencias. También esto tiene  su explicación providencial para el realce de la verdad y ha demostrado delante de todo el mundo la santa libertad de los hijos de Dios tal como se da en la Iglesia” (CONCILIO VATICANO II, Constituciones. Decretos. Declaraciones, 5ª ed. BAC 252, La Editorial Católica,  Madrid 1967, 997-998). Ver texto original: ActaSyn I/4, 643-649, especialmente 644-645.

Sobre las dificultades que se tuvieron, en especial para lo que era originalmente el capítulo I (“De Scriptura et Traditione”), que luego pasó a ser el cap. II (“De divinae Revelationis transmissione”), ver  la relación del Card Liénart, ActyaSyn V/1, 60-62. cf. 67-71. 184. 439-445. 449-450.

Cf. ActaSyn III/3 109-123. 782-941.

Así lo indica el Secretario General del Concilio, Pericles Felici, quien señala que las observaciones de los PP. al segundo esquema fueron enviadas por la Secretaría General tanto a la Comisión doctrinal, como al Secretariado para la unión de los cristianos. En ese “Appunto sullo schema « De divina revelatione »” , dice, entre otras cosas: “Da informazioni avute presso el Segretariato [per l’unione dei Cristiani], resulta che in seguito alla revisione dello schema [2º], secondo le osservazioni dei Padri si è interessata la sola Commissione dottrinale; ma il Segretariato ha tacitamente acconsentito a questa procedura. Infatti non solo non ha sollevato eccezioni, ma neppure intende sollevarele. Anche, recentemente, nell’esame dei Modi, è stata la sola Commissione a compiere tale lavoro” ActaSyn VI/4, 549

Cf. ActaSyn III/3 68-366. 425-511.

Cf. ActaSyn IV/1 336-383. 418. 424. 574. 597; IV/2, 10. 54-55. 301.

Cf, ActaSyn IV/5, 753.

ActaSyn IV/6, 687.

En la carta también se expresa el deseo del Papa de que el Card. Bea esté en esa reunión que examinará los tres puntos referidos. Cf. ActaSyn V/3, 459-461. Ya antes, el 24 de septiembre había intervenido por medio del Secretario General pidiendo se declarara el carácter constitutivo de la Tradición. Cf. ActaSyn V/3, 377. Ver nota 33 de este artículo.

Ver la relación de Mons. G. Philips, secretario adjunto de la Comisión Doctrinal: ActaSyn V/3, 465-466.

“…hoc sibi perpetuo ante oculos proponens ut sublatis erroribus puritas ipsa Evangelii in Ecclesia conservetur, quod promissum ante per Prophetas in Scripturis sanctis Dominus noster Iesus Christus Dei Filius proprio ore promulgavit, deinde per suos Apostolos tamquam fontem omnis et salutaris veritatis et morum disciplinae  omni creaturae praedicari iussit, perspiciensque hanc veritatem et disciplinam contineri in libris scriptis et sine scripto traditionibis, quae ab ipsius Christi ore ab Apostolis acceptae, aut ab ipsis Apostolis Spiritu Sancto dictante quasi per manus traditae ad nos usque pervenerunt”. (DH 1501; D 783). Sobre el cambio del doble “partim” por el “et”, cf. J. R. GEISELMANN, Sagrada Escritura  y Tradición (Quaestiones dispuitatae 5; Barcelona 1968) 121-143.

El título así lo reflejaba, y el núm 4 del esquema lo afirmaba explícitamente, cf. ActaSyn I/3, 15-16.

Así se presentaba en la introducción a las  relaciones de los diversos números del tercer esquema , el 30 de septiembre de 1964.  “Hisce prae oculis habitis, censuit Subcommisssio iis tantum postulatis attendere, quorum obiectum in pacifica possessione videbantur; ab illis e contra abstinere quae vexatan quaestionem de contento obiectivo Traditionis comparative ad Scripturam denuo excitarent. Propterea omnia et singula verba novi textus sedulo ponderata sunt, hoc praesertim intuitu: ne ulla duarum sententiarum alteram superaret, nec ulla tamquam suffocota exinde haberetur. Ita agendo, Subcommissio persuasum habet se aliquale Patribus praestitisse servitium. Textus concorditer apparatus a Commissione doctrinali plenaria approbatus fuit, non tamen consensu unanimi ad vexatam quod spectat quaestionem”. ActaSyn III/3, 82. Ver allí mismo pp. 132-133- 137-138. Tomar en cuenta también la intervención directa del Card. Döpfner ante Pablo VI, ActaSyn V/3, 454-457, especialmente 456-457.

En el aula, por ejemplo, el Obispo F. Franic habló en nombre de la minoría de la comisión subrayando la amplitud de la Tradición con relación a la Escritura, cf. ActaSyn  III/3, 124-129. Ante el Papa intervienen otros, como, los Card. Siri, Ottaviani, Ruffini, Dante, cf. ActaSyn V/3, 376. 409-410. 446-451. Petición similar era la que habían hecho 111 Padres conciliares como se explica en la relación al 5º y definitivo esquema: “D) Tandem 111 Patres, sub formulis paulo diversis, proponunt additionem, lin 13: “quo fit ut non omnis doctrina catholica ex (sola) Scriptura (directe) probari queat”, cf. ActaSyn IV/5, 700.

Cf. ActaSyn IV/5, 691.

Así lo expresa la carta del Secretario del Concilio, Mons. Felici, al Card Ottaviani el 24 de septiembre de 1965: “… che è volontá del Santo Padre che nel posto più indicato dello schema si dica più chiaramente e più esplicitamente della natura costitutiva della Tradizione, quale fonte della Rivelazione. A tale fine lo stesso Sommo Pontefice si è benignato indicare la seguente citazione di S. Augustino: ‘Sunt multa quae universa tenet Ecclesia, et ob hoc ab Apostolis praecepta bene creduntur, quamquam scripta non reperiantur’ (De baptismo c. Donat., V, 23,31; PL 43,192)”. ActaSyn V/3, 377.

De diversas cartas del Card. Ottaviani al Papa (27 sept; 11 oct y 12 oct de 1965) se reconstruyen los siguientes datos: La subcomisión sugirió presentar a la comisión la siguiente fórmula que se intercalaría en el # 9 : “non autem ex Sacra Scriptura omnis doctrina catholica demonstrari potest”. Pero la comisión no aceptó modificar el # 9, ActaSyn V/3, 379-380. 409-411. Complementa esta información lo que refiere el Card. Dante en su relación personal al Papa.. En efecto, según él, el 1º de octubre la comisión no aceptó la fórmula aprobada por la subcomisión: “quo fit ut non omnis doctrina catholica ex Sacra Scriptura directe probari queat”. En una nueva reunión del 4 de octubre la comisión acepta una formulación de Philips: “Sacrae Scripturae complexum mysterii christiani referunt quin omnes veritates revelatae in eis expresse enuntientur”; pero el 6 de octubre la Comisión, ante un planteamiento de Mons. Parente,  revisa y rechaza lo que ya había aprobado. Ante ese hecho algunos peritos propusieron la siguiente frase: “Sacrae Scripturae complexum mysterii christiani continent, quin omnes veritates revelatae ex ipsis solis probari queant”  cf.  ActaSyn V/3, 448-450.

En la segunda votación hecha en el seno de la Comisión obtuvo esta fórmula 19, de los 28 votos, cf. ActaSyn V/3, 465. La fórmula, sin el “omnibus”, había sido propuesta por C. Colombo, así lo refiere el Card. Dante, cf. ActaSyn V/3, 449. Con esta fórmula se complace también a los 111 Padres conciliares que querían la adición de una fórmula similar. Cf. ActaSyn IV/5, 700.

“b) In tuto ponitur doctrina catholica, constanti Ecclesiae praxi sancita, iuxta quam Ecclesia certitudinem suam de revelatis haurit per sacram Scripturam nonnisi cum Traditione coniunctam; quapropter, ubi ad illam certitudinem assequendam Scriptura sola non sufficit, Traditio decisivum afferre potest argumentum. c) Sensus huiusmodi affirmationis ulterius iudicandus est atque circumscribendus ex Schematis tenore. Ex quo quidem patet: nec Traditionem praesentari veluti quantitativum S. Scripturae supplementum; nec S. Scripturam veluti integrae revelationis codificationem. Patet igitur textum schematis immutatum manere quoad substantiam, perfici autem quoad expressionem.”, ActaSyn IV/5, 740-741.

Así lo explicó en la relación sobre el tercer esquema el Card. Florit, el 30 de septiembre de 1964. abordando el problema de la relación entre Tradición y Escritura en cuanto al objeto cuantitativo de la Revelación. “Utrum autem hoc commune obiectum etiam quantitative idem sit, neque affirmatur neque negatur. Ut iterum clare appareat in hac quaestione Schema nolle in unam prae alia inclinare sententiam, attentos Patres facere cupimus Commissionem nostram consulto propositionem a nonnullis factam respuisse: ut scilicet, loco ‘ex eadem divina scaturigine promanantes (pag. 16, lin 32s), diceretur ‘ex eoden divino fonte promanantes’. Hoc sane intuitu pristinam locutionem servare maluimus, ne, voce ´fonte’ ipsi Deo applicata, eiusdem deinde vocis, applicatio pro Traditione et Scriptura quodammodo praecluderetur. Notissima igitur quaestio aperta relinquitur: et quidem non solum, quoad substantiam, verum etiam quoad hucusque usitatam terminologiam”. ActaSyn III/3, 138.

Estas palabras se añadieron en el 5º y definitivo esquema., cf ActaSyn IV/5, 682. 689. 739

Así lo expresa en la susodicha carta del Card Cicognani al Card. Ottaviani: “Matura quoque atque impensa cogitatione Commissio consideret, nonne oporteat, in textu verba veritas salutaris omittantur, quae ad Bibliorum Sacrorum inerrantiam attinent. Hac in re Augustus Pontifex magis dubitans haeret quam in praecedenti animadversione [la adición de una de las fórmulas sobre la Tradición], sive quia de doctrina agitur, quae in biblico et theologico Ecclesiae magisterio nondum communis existimatur, sive quia de commemorata formula in Concilii Aula haud satis disputatum esse videtur, sive denique quia –virorum etiam iudicio, qui et auctoritate et rerum intelligentia valent - ex eiusdem formulae interpretatione controversia oriri potest. Quam ob causam praematurum esse videtur, de tam dubia quaestione Concilium agere; nam in praesens Patres iudicium fere forsitam nequeunt de eiusdem rei gravitate, deque eius haud recto usu, qui ex interpretatione proficiscatur. Quod si quaestio nunc omittitur, id prorsus minime prohibet, quominus ea postea attentius acriusqe perpendatur”. Cf.  ActaSyn V/3, 460.

“Ex hac divinae Inspirationis extensione ad omnia, directe et necessario sequitur immunitas absoluta ab errore totius Sacrae Scripturae. …Inspiratio per se ipsam tam necessario excludat, et respuat errorem omnem in qualibet re religiosa vel profana…” (12). ActaSyn. I/3, 18.

“…Cum ergo totius Scripturae Deus principalis auctor affirmetur et sit, inde totam Scripturam divinitus inspiratam ab omni prorsus errore immunem esse consequitur”(11). ActaSyn. III/3, 89. 785.

“…Cum ergo omne id, quod auctor inspiratus seu hagiographus asserit, retineri debeat assertum a Spiritu Sancto, inde Scripturae  libri integri cum omnibus suis partibus veritatem sine ullo errore docere profitendi sunt” (11). ActaSyn. III/3, 89.  IV/1, 355.

“…Cum ergo omne id, quod auctor inspiratus seu hagiographus asserit, retineri debeat assertum a Spiritu Sancto, inde Scripturae  libri integri cum omnibus suis partibus veritatem salutarem inconcusse et fideliter, integre et sine errore docere profitendi sunt” (11). ActaSyn. IV/1, 355.

“Commissioni visum est adhibendum esse appositum: ‘salutarem’ ad ‘veritatem’, quo verbo cointelliguntur facta quae in Scriptura cum historia salutis iunguntur”..ActaSyn. IV/1, 359, cf. 355.357. 380-381.

Cf. ActaSyn. IV/5, 709.

Ver nota 5 de DV 11. Por lo que se refiere a Galielo, cf. C. M. MARTINI, “Galileo e la Teologia”, La Parola di Dio alle origini Della Chiesa (Roma, Gregoriana 1980) 77-87, especialmente 77-82.

En la relación de los “modi” se lee: “8, Pag 21, linn 19-20: Multi Patres difficultatem movent contra expressionem ‘veritatem salutarem’, quia, contra documenta Magisterii, inerrantiam ad res fidei et morum restringere videtur: quid ergo de inerrantia aliarum assertionum Scripturae? Varias proponunt solutiones: 184 Patres proponunt ut vox salutarem deleatur; 76 eam substituere volunt per aliam formulam…. R/ Voce salutaris nullo modo suggeritur S. Scripturam non esse integraliter inspiratam et verbum Dei: cf. ea quae dicuntur in textu, linn 16-21, ad mentem Enc. Prov: EB 127: “… Deum ipsum, per sacros auctores elocutum nihil admodum a veritate alienum ponere potuisse”. Non potest fieri ut “Verbum Veritatis, evangelium salutis vestrae” (Eph 1,13; cf. 2 Cor 4,2, etc.) non doceat “veritatem salutarem”. Ut autem omnis abusus in interpretatione praecaveatur, admittit Commissio emendationem a 73 Patribus propositam, ita ut textus sit: “Cum ergo omne id quod auctores inspirati seu hagiographi asserunt, retineri debeat assertum a Spiritu Sancto, inde Scripturae libri veritatem, quam Deus nostrae salutis causa litteris sacris consignari voluit, firmiter, fideliter et sine errore docere profitendi sunt”. Notam 5 sequenti modo complendam esse statuit…”. ActaSyn. IV/5, 708-709, cf. 706.. En la relación del Obispo I. Van Dodeweaard sobre los cap. 3-6 se dice expresamente: “Pag 21, linn 19-20: vox “salutarem” omittatur, quia multi Patres id postulaverunt et quia haec formula non satis in Concilii aula disputata videbatur. Legantur autem linn 19-21: “veritatem quam Deus nostrae salutis cuasa litteris sacris consignare voluit, fideliter et sine errore docere profitendi sunt” ActaSyn. IV/5, 743. Cf. V/3, 467-468.

Tomado de la primera redacción mimeografiada de la expensio modorum, citado por G. CAPRILE, “Tres enmiendas al esquema sobre la Revelación”. B.-D. DUPUY, dir. La Revelación Divina (Taurus, Madrid 1970), II,436, n. 10.

Cf. ActaSyn V/3, 465-466.

Cf. ActaSyn. IV/5, 707-709. 743; IV/6, 602.

Cf. ActaSyn V/3, 635-636. 641; VI/4, 648-649.

De fontibus revelationis # 19 y 20, cf. ActaSyn I/3, 22

Esta última frase tiene ligeras variantes en el 2º y 3er esquema. Se puede ver el texto comparativo del # 19, del 2º al 5º esquema, el definitivo, en F. GIL HELLÍN, Constitutio Dogmatica de Divina Revelatione DEI VERBUM. Concilii Vaticani II Synopsis in ordinem redigens schemata cum relationibus necnon Patrum orationes atque animadversiones (Atheneum Romanum Sanctae Crucis; Libreria Editrice Vaticana, Città del Vaticano 1993) 132-139. Ver también el texto comparativo, del 1º al 5º y definitivo en G. RUIZ, “Historia de la constitución ‘Dei Verbum’”, L. ALONSO SCHÖKEL, dir., Comentarios a la constitución Dei Verbum sobre la divina revelación (BAC 284; La Editorial Católica, Madrid 1969) 3-99, esp. 86-89.

La carta ya aludida del Card Cicognani decía: “Postremo, Beatissimus Pater aequum esse iudicat, a Commisssione postulare ut verba (ad p. 33, lineam 19) ita ut semper vera et sincera…hisce, quae sequuntur verbis, mutentur: ita ut semper vera seu historica fide digna…Etenim in priore formula Evangeliorum historica fides non satis constare videtur; ideoque, ut patet, Sanctitas Sua in hoc doctrinae capite talem formulam probare nequit, quae historicam sanctissimorum illorum Librorum aunctoritatem in dubio ponat”. ActaSyn V/3, 460.

“Tertia  observatio insistebat super necessitatem clare affirmandi historicitatem Evangeliorum. Ad illam autem exprimendam locutio ‘semper vera seu historica fide digna’, visa est non convenire, quia plurimi protestantes, praesertim Bultmann eiusque sequaces, per ‘fidem historicam’ intelligunt actum hominis credentis, qui experientiam suam existentialem super narrationem fictam proicit; quae narratio postea est demythizanda. Quapropter suggestum est, ut in texto n. 19, pag 33, lin 3ss, dicatur: ‘Santa Mater Ecclesia firmiter et constantissime tenuit ac tenet quattuor recensita Evangelia, quorum historicitatem incunctanter affirmat, fideliter tradere quae…’. Quae formula admissa est 26 suffragiis, 2 contrariis”. ActaSyn V/3, 466.

El texto 5º y definitivo fue presentado y votado el 29 de octubre de 1965 en la CLV congregación general. De los 2,115 votantes, 2,081 votaron placet; 27 non placet; 1 placet iuxta modum; 6 votos nulos, cf. ActaSyn IV/5, 753; ver 681-753. La votación y aprobación definitiva tuvo lugar en la VIII Sesión pública del 18 de nov. de 1965 con 2344 votos placet, y sólo 6 non placet.  Inmediatamente fue promulgada la constitución Dei Verbum por el Papa Pablo VI en unión con los demás Obispos, cf. ActaSyn IV/6, 595-609. 687.

 

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