LA
MUJER QUE AMA MUCHO (Lc 7,36-50)
Ma. Dolores E. Casanova
INTRODUCCIÓN
En apariencia se han dado cambios tanto en nuestra sociedad como
en los niveles eclesiales en cuanto a la presencia de la mujer, se nos ha
incluido, o mínimo, se tolera la participación,
y digo en apariencia, porque todavía queda mucho por hacer, todavía hay
ciertas miradas restrictivas, o acusadoras culpando de algunos problemas sobre
todo a nivel social o familiar, diciendo que la mujer ha abandonado el espacio
que siempre se le había asignado y querer ocupar los espacios que se le han negado. En la reflexión que haré del
texto de san Lucas 7,36-50 no pretendo de ninguna manera profundizar este
hecho, sino más bien propongo un acercamiento al texto llamado “la mujer
pecadora” para mirar algunos aspectos, si no olvidados, si tratados muy
someramente.
He titulado esta reflexión: “La mujer que ama mucho”. Que no extrañe de ninguna manera que no trate
los temas teológicos como la autoridad
de Jesús para perdonar los pecados, o la persona humana necesitada del perdón y
la gracia; sino más bien, es una propuesta para ver desde otro ángulo, desde la
aceptación de Jesús para que la mujer desde su ser femenino exprese a su propia
manera el amor a Jesús. El acepta esta expresión enseñándonos a ver los gestos,
la expresión con ojos limpios, leyendo en los signos la actitud interior
sincera, pero sobre todo, el respeto a la gran diferencia de ser y hacer de la
mujer.
7,36 Hrwta de
tiV auton twn farisaiwn ina fagh met autou: kai eiselqwn eiV ton oikon tou farisaiou
katekliqh. 37 kai
idou gunh htiV hn en th polei amartwloV,
kai epignousa oti katakeitai en th oikia tou farisaiou,
komisasa
alabastron murou 38
kai stasa opisw
para touV podaV autou klaiousa, toiV dakrusin hrxato brecein touV podaV autou kai taiV qrixin thV kefalhV authV exemassen, kai katefilei touV podaV autou kai hleifen tw murw. 39 idwn de o farisaioV o kalesaV auton eipen en eautw legwn, outoV ei hn profhthV, eginwsken an tiV kai potaph h gunh htiV aptetai autou, oti amartwloV estin. 40 kai
apokriqeiV o ihsouV eipen proV auton, simwn, ecw soi ti eipein. o de, didaskale, eipe, fhsin. 41duo creofeiletai hsan danisth tini: o eiV wfeilen dhnaria pentakosia, o de eteroV penthkonta. 42 mh econtwn autwn apodounai amfoteroiV ecarisato.
tiV oun autwn pleion agaphsei auton; 43 apokriqeiV
simwn eipen, upolambanw oti w to pleion ecarisato. o de eipen autw, orqwV ekrinaV. 44 kai strafeiV proV thn gunaika tw simwni efh, blepeiV tauthn thn gunaika;
eishlqon
sou eiV thn oikian, udwr moi epi podaV ouk edwkaV: auth de toiV dakrusin ebrexen mou touV podaV kai taiV qrixin authV exemaxen. 45 filhma moi ouk edwkaV: auth de af hV eishlqon ou dielipen katafilousa mou touV podaV. 46 elaiw thn kefalhn mou ouk hleiyaV: auth de murw hleiyen touV podaV mou. 47 ou carin legw soi, afewntai ai amartiai authV ai pollai, oti hgaphsen polu: w de oligon afietai, oligon agapa. 48 eipen
de auth,
afewntai
sou ai amartiai. 49 kai hrxanto
oi sunanakeimenoi
legein en eautoiV, tiV outoV
estin oV kai amartiaV afihsin; 50 eipen
de proV thn gunaika, h pistiV sou seswken se: poreuou eiV eirhnhn.
TRADUCCIÓN
BIBLIA DE JERUSALÉN
v.36 Un fariseo le
rogó que comiera con el; y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa.
v.37 Había en la ciudad una mujer pecadora publica, quien al saber que estaba
comiendo en casa del fariseo, llevo un frasco de alabastro de perfume, v.38 y
poniéndose detrás, a los pies de el,
comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los
cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume. v.39 Al verlo el fariseo que le
había invitado, se decía para si: “Si este fuera profeta, sabría quien y que
clase de mujer es la que le esta tocando, pues es una pecadora.” v.40 Jesús le
respondió: “Simón, tengo algo que decirte.” El dijo: “Di, maestro.” v.41 Un
acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta.
v.42 Como no tenían para pagarle, perdono a los dos. ¿Quién de ellos le amara
mas?” v.43 Respondió Simón: “Supongo que aquel a quien perdono mas.” El le
dijo: “Has juzgado bien”, v.44 y
volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: “ ¿Ves a esta mujer? Entre en tu casa
y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con
lagrimas, y los ha secado con sus cabellos. v.45 No me diste el beso. Ella,
desde que entro, no ha dejado de besarme los pies. V.46 No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha
ungido mis pies con perfume. v.47 Por eso te digo que quedan perdonados sus
muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco
amor muestra.” v.48 Y le dijo a ella: “Tus pecados quedan perdonados.” V.49 Los
comensales empezaron a decirse para si: “ ¿Quién es este que hasta perdona los
pecados?” v.50 Pero el dijo a la mujer: “tu fe te ha salvado. Vete en paz”.
CRITICA TEXTUAL
Tenemos dos notas
de crítica textual:
la lectura “b”
parece tener más influjo de un título cristológico, “El Profeta” “si éste fuera
el profeta”, puede considerarse tendenciosa como una alusión exegética a “el profeta” predicado en Dt. 18,15, cfr.
Jn.1,21; 6,14; 7,40 Para nuestra reflexión optamos por la lectura “a”.
a) pleion agaphsei
auton;
b) pleion auton agaphsei;
c) auton pleion agaphsei;
Para determinar
nuestro texto, aceptamos la lectura “a”.[1]
UNA CONTROVERSIA: JESUS-FARISEO
Lucas
7,36-50 es una forma literaria compuesta
por una narración controversial y una parábola. La narración habla de las
acciones realizadas por una mujer, que darán pié para continuar el tema que se
ha venido desarrollando: controversia entre Jesús y los Fariseos. Los temas
controversiales a lo largo del evangelio han sido por diferentes causas, en esta ocasión, por la expresión de amor de la mujer y el
perdón de los pecados que Jesús le otorga.
Las
dos formas están muy entrelazadas ya que en medio de la narración está inserta
la parábola, es decir una historia, dentro de la historia.
La narración controversial
es transformada por san Lucas en un coloquio entre Jesús y el Fariseo, la forman los vv. 36-40 y 44-50; los
vv. 48-50 son una composición basada en reminiscencia de Mc.2,5-7; Lc.5,20-21;
8,48.[2]
: perdón de los pecados y lo que los
fariseos piensan en su interior.
La parábola la conforman los vv. 41-43: el
creador de la parábola se inspiró ciertamente en otras parábolas de Jesús, por
ejemplo: El deudor que no tiene misericordia Mt. 18,23-25; el mayordomo infiel,
Lc.16,1-9.[3]
Observamos
que el texto tiene unidad muy bien fabricada, sin embargo, hasta este momento
entre los estudiosos sigue siendo tema de discusión las dos formas enlazadas en
el mismo texto, las propuestas de solución son las siguientes:
1. Circularon de
forma independiente las dos historias: la de la
mujer que unge los pies de Jesús y la de la parábola, quizás san Lucas las
junta, haciéndolas depender una de la otra y dándole a la historia de la mujer su propio giro de
acuerdo a su plan teológico.
2. La historia de la
mujer creció alrededor de la parábola
3. O
desde siempre han circulado las dos
partes juntas.
Tal
y como encontramos estas dos formas hoy en el evangelio, aparecen en íntima
relación una con la otra de tal forma que la parábola necesita una escena
narrativa y la historia sin la parábola no tiene dirección.
Mi
posición es que las dos han circulado juntas ya que el v. 47 que aunque es un
poco difícil su traducción, sin embargo es el que la da sentido a la unión de
las dos formas.
Por
ser un coloquio entre Jesús y el fariseo
encontramos vocabulario propio y estilo a la manera de san Lucas: once veces el verbo legw
con sus diferentes acepciones. El fariseo que es mencionado como fariseo y con
su nombre propio Simón, por lo menos 7 veces. La mujer es mencionada cinco veces así como
cinco veces también con el adjetivo que le hace acreedora del perdón: pecadora.
Termina el texto
declarando el perdón, de este modo se manifiesta el interés del tema
cristológico del perdón de los pecados.[4]
Toda
la escena se da en un lugar concreto, aparece tres veces mencionada la palabra
casa. Perdón 3 veces, amor en diferentes acepciones 3 veces, y la acción de la mujer descrita dos veces.
FUENTES QUE UTILIZÓ SAN LUCAS
El
ambiente en el que se genera este texto es el de una comunidad que esta en
relación con la sinagoga y no alcanzaban a liberarse de la instrucción recibida
ahí, el mayor amor de la mujer se relaciona con la vocación de los gentiles,
los recién convertidos veían en estos personajes por un lado a los judíos y por
otra parte a los cristianos que venían del paganismo.[5]
Textos
muy parecidos encontramos en Mt.26,6-13; Mc.14,3-9 y Jn.12,1-8, pero podemos
concluir que san Lucas no los utilizó como fuente, a este respecto, los aportes
son desde dos puntos de vista:
a) Una es la que
escuchó san Lucas : una fuente
pre-lucana, independiente. Pero con datos afines a los otros evangelios como
son que una mujer ungió a Jesús.[6]
Esta mujer entró a una banquete en
Galilea en el que Jesús fue invitado, ella ha tenido la experiencia de ser
perdonada por Jesús y lava y unge los
pies de Jesús, pero la fuente lucana remarca y aporta más datos acerca de la
expresión de amor de esta mujer.[7]
b) En
cambio, la tradición recibida por Mateo, Marcos y Juan habla de una mujer en
Betania, unge la cabeza de Jesús antes de su pasión, esta escena correspondería
en la región de Judea.
Las
dos tradiciones presentan dos incidentes separados en la vida de Jesús o quizás
se conservó diferente por cada evangelista usándolo con su propio matiz
teológico.[8]
ALGUNAS
SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS
No
podemos hablar propiamente de textos paralelos, sin embargo existe ciertas
semejanza y diferencias con los textos de los otros tres evangelios.
Tenemos
diferencias en cuanto: el lugar, tiempo, estructura y la causa de la
controversia.
|
|
Mc. Mt. Y Jn. |
Lc. |
|
Lugar |
El hecho
se da en Betania |
No
menciona ciudad |
|
|
En casa
de Simón el leproso |
En casa
de Simón el Fariseo |
|
Tiempo |
Jesús es
ungido antes de su pasión |
Jesús es
ungido durante su ministerio. |
|
Perfume |
Dicen
que es caro Despilfarro Mejor
venderlo y darlo a los pobres. |
No
menciona que sea caro ni de venderlo y darlo a los pobres. |
|
Sentido
de la unción |
Embalsamar
el cuerpo de Jesús como acción profética ante lo que vendrá: su pasión. |
La
unción acompañada con los demás gestos de la mujer es el tema del diálogo
entre Jesús y el Fariseo, será la controversia y se relaciona con el perdón
de los pecados a la mujer. |
Otras
especificaciones:
|
|
Mc. |
Mt. |
Jn. |
Lc. |
|
Clase de
perfume |
Nardos |
No
especifica, solo que es caro. |
De
nardos. Una libra |
No
especifica ni la clase, ni el costo. |
|
Unción |
unge la
cabeza de Jesús |
unge la cabeza
de Jesús |
Unge los pies. |
unge los pies |
|
Nombre |
No dan
nombre a la mujer |
No dan
nombre a la mujer |
La mujer
es María, hermana de Lázaro y Martha |
No da
nombre, pero especifica que es mujer pecadora de la ciudad. |
La
tradición de san Marcos va hacia una lectura cristológica de la unción,
vinculándola a la teología de la cruz, por eso habla de unción en la cabeza,
embalsamar el cuerpo, refiriéndose al rito fúnebre. En cambio san Lucas es
desde una perspectiva antropológica, como relato del gesto que realizó la
mujer, se refiere al amor expresado a
Jesús.[9]
Las
reacciones ante el hecho de la presencia de la mujer y la unción que hace son
diferentes y de diferentes personas Y con quien comentan la indignación también
es diferente.
|
Mc. |
Mt. |
Jn. |
Lc. |
|
“algunos” |
los
discípulos |
Judas
Iscariote |
Simón el
fariseo. |
|
lo
comentan entre sí |
Entre
ellos |
A los
demás |
Piensa
para sí mismo |
En
san Lucas se centra en pensar en un juicio acerca de Jesús: “si Jesús fuera
profeta, se daría cuenta qué clase de mujer es la que lo toca”. El problema no
se centra en la unción, como en los otros evangelios, sino en la clase de mujer
que lo toca.
ESTRUCTURA GENERAL DEL EVANGELIO
Primero veamos el
texto en todo el contexto del evangelio:
Lc.1,1-4: Prólogo
1,5-4,13: El
tiempo del Mesías: Juan Bautista y Jesús
5,1-9,50:
Ministerio de Jesús en Galilea
5,1-6,11: signos y controversias
6,12-49: enseñanza de Jesús a sus
discípulos
7,1-50 : reconocer a Jesús como profeta
8,1-56: entender y comprender la Buena
Noticia del Reino
9,1-50: revelación de la identidad de
Jesús.
9,51-19,44:
Subida de Jesús a Jerusalén
19,45-21,38:
ministerio de Jesús en Jerusalén
22,1-23,56:
pasión y muerte de Jesús
24,1-53: tiempo
pascual.[10]
Nos
situamos en el contexto del ministerio de Jesús en Galilea, ese ministerio
marcado por signos y controversias. Precisamente a partir de 7,1, san Lucas
presenta temas de su propia fuente y de fuente Q. La perícopa 7,36-50 es el
final de esta sección, y las que siguen son 8,1-3 un sumario que tiene la
función de transición y ya en 8,4 retoma la secuencia marcana. Otro aspecto a
tener en cuenta es el papel protagónico que tiene la mujer en este contexto: se
inicia con la viuda y termina la unidad con la mujer que ama mucho, Jesús es
reconocido como profeta.[11]
La
siguiente estructura del texto servirá para profundizar y ver algunos aspectos
concretos:
v.36
Introducción: Prepara escenario
v. 37 - 38:
describe escena : mujer
v. 39: reacción
del fariseo
v. 40:
introducción a la parábola
v.41-42: Parábola
v.43: respuesta y
afirmación de Jesús.
v. 44-47: Pone
como ejemplo a la mujer. Aplica la parábola.
v.48: Mujer
perdonada
v.49: reacción de
los invitados
v.50: conclusión
Encontramos
el estilo quiástico:
v. 36:
introducción
A v. 37-38: acciones de la mujer hacia Jesús
B v. 39: juicio negativo del fariseo
B´
v. 40-47: Jesús responde a la valuación de Simón el Fariseo
A´
v. 48-50: Jesús responde a la mujer.
Así
pues, en A – A´ : acciones de afecto de la mujer orientado hacia Jesús y Jesús
la acoge, acepta y le da el perdón. V. 48
B
- B´: explicación del por qué esta mujer
sale perdonada por su manifestación de afecto y Jesús da su perdón.[12]
También en el
v. 40 al 47 está el estilo de una interrogación
socrática:
v.
40 una pregunta para el oponente
v. 42b cuestión
controversial
43:
respuesta forzada del oponente
47:
refutación del oponente sobre su respuesta forzada[13]
1.
ACCIONES DEL FARISEO
36 Hrwta de tiV auton twn farisaiwn ina fagh met autou:
(Pidió
uno de los Fariseos que comiera con el):
OFRECE
UN BANQUETE
El
texto presenta un hecho común en el
tiempo de Jesús: ofrecer un banquete, este iba acompañado con gestos de hospitalidad y acogida. Los
evangelios citan en repetidas ocasiones que Jesús aceptaba invitaciones a comer
(Lc. 11,37; 14,1), incluso le habían dado el título de “comilón y bebedor,
amigo de publícanos y pecadores, ciertamente come con ellos, pero también come
con los fariseos.
Cuando
se invita a comer en la propia casa es signo de que se quiere honrar a la
persona, y se hace el esfuerzo no solo por cumplir con las normas de etiqueta
propias de la cultura, sino también manifestar externamente la alegría dando la
mejor bienvenida posible al invitado. En nuestro texto, Simón no cumplió con las normas propias para un
huésped, no recibió a Jesús con lo establecido para honrar al invitado, no le
dio el beso de saludo, no ordenó al siervo que le lavara los pies ni le ofreció
agua para lavarse, tampoco dio el ungüento perfumado.
EMITE
DOBLE JUICIO
39 idwn de o farisaioV o kalesaV auton eipen en eautw legwn,
outoV ei hn profhthV, eginwsken
an tiV kai potaph h gunh
htiV aptetai autou, oti amartwloV estin.
(v.39 Al verlo el
fariseo que le había invitado, se decía para si: “Si este fuera profeta, sabría
quien y que clase de mujer es la que le esta tocando, pues es una pecadora.”)
Simón
actúa frente a la mujer y los demás con propiedad, se comporta de acuerdo a su
posición dentro de la sociedad de su tiempo, incluso podemos decir que desde el
punto de vista del fariseo y de los demás estaba viendo “correctamente” a la
mujer, desde su punto de vista el es el justo, el correcto y la mujer es la
pecadora, incluso se atreve a cuestionar si Jesús es o no profeta.
El
que se siente con capacidad de juzgar, valorar, etiquetar, será luego juzgado y
confrontado con la mujer.
a
para su cabello, desaprovecha del tiempo y el espacio para acoger y aceptar a
Jesús, cosa que la mujer supo
aprovechar muy bien.[14]
RECIBE
UNA ENSEÑANZA
40 kai apokriqeiV o ihsouV eipen proV auton, simwn, ecw soi ti eipein.
o de, didaskale, eipe, fhsin.
(v.40
Jesús le respondió: “Simón, tengo algo que decirte.”
El dijo: “Di, maestro.”)
42mh econtwn autwn apodounai amfoteroiV ecarisato.
tiV oun autwn pleion agaphsei auton;
(v.42
Como no tenían para pagarle, perdono a los dos. ¿Quién de ellos le amara mas?”)
El
fariseo, cumplidor, maestro, anfitrión de Jesús y de otras personas, en ese
banquete, experimenta cambio de papeles pues ante la pregunta de Jesús, es
convertido en alumno, enseñado por Jesús a través de una parábola, de hecho
cuando se dirige a Simón para narrarle la parábola, Simón le llama: didaskale.
(Maestro)
Le escucha, admite, da una respuesta a quien lo tenía en tela de juicio acerca de su ser de
profeta, a su vez, el invitado, se pone como maestro, enseña y califica al
fariseo en su respuesta, le dice: orqwV ekrinaV (haz juzgado bien)[15]
ACCIONES DE LA MUJER
¡ARRIESGADA!
37 kai idou gunh htiV hn en th polei amartwloV,
(He
aquí que una mujer, que era en la ciudad pecadora)
Mujer
conocida como pecadora, el pecado de la mujer es un pecado social, prostituta,
esto por la expresión en th polei. Esto significa
que no tiene familia, ni dónde vivir….¿cómo le hizo para entrar, evadir los
obstáculos y llegar hasta donde estaba Jesús?
Hay
que tener en cuenta lo siguiente:
· En
esa época no era común que la mujer entrara a un banquete, eso era para los
varones, ciertamente cuando se celebraba un banquete las personas que no eran
invitadas podían entrar, pero sólo a ver, pero en este caso es una mujer, y una
mujer considerada como una pecadora. [16]
· No
es una invitada a la comida, por tanto,
podemos deducir lo que implicó entrar al lugar, es una mujer que
arriesga todo como ella también encontramos a otras mujeres en el evangelio,
por ejemplo: la mujer enferma de hemorragias (Lc.8,40-56), las que acompañan a
Jesús (Lc. 8,1-3)
· El lugar al que entra, nada mas y nada menos que
a la casa del Fariseo, el o observante minucioso de la ley, el que no debía
relacionarse con los pecadores y ella tiene dos “agravantes”: ser mujer
ser pecadora de la ciudad, así es conocida.
· Se
apropia el dar los honores que corresponden a un anfitrión, y agregamos a esto,
que los da de una manera inusual, aquí entendemos porque la reacción del
Fariseo.
¿Quién
es esta mujer pecadora? No lo sabemos, pero
tratar de identificarla ha sido y es un gran problema insoluble.[17]
En los sinópticos la mujer aparece sin nombre y en el evangelio de san Juan
dice que es María, la hermana de Martha y Lázaro, fue en el s. VI-VII, que
Gregorio Magno la identificó con María Magdalena, esto por el dato que da el
evangelio acerca de que de ella fue sanada de una posesión demoniaca, sin
embargo, no hay datos para identificarla con María Magdalena.[18]
Si
esta mujer no se hubiera decidido a entrar, ya sea por el que dirán, o por no
“quebrantar” la costumbre de los fariseos por saberse quien es para los demás;
si no realiza los gestos y signos de
amor, no hubiera recibido el perdón, ni
hubiera sido acogida por Jesús, mucho menos ser contraste para el fariseo.
La
mujer que ama mucho, busca a Jesús para manifestar, acoger, dar amor y le
encuentra. A su vez, El le da la
oportunidad de que exprese, es acogida no sólo como mujer, sino que recibe el
perdón, la salvación y la paz, además,
es puesta como modelo.
GESTOS
NO USUALES
v.38
kai stasa
opisw para touV podaV autou klaiousa,
(
y poniéndose detrás, a los pies de el,
comenzó a llorar)
En
los evangelios encontramos en repetidas ocasiones personas que se ponen a los
pies de Jesús, con diferentes finalidades:
· Una
es con en el sentido de discípula, como lo estuvo María, hermana de Martha y
Lázaro cuando lo recibieron en su casa (Lc.10,39), en este caso se usa el verbo
parakaqesqeisa de parakaqeizomai,
sentarse o estar sentado.
· Otro
es cuando se ponen a los pies de Jesús en sentido de postración para pedir algo
de El.(Lc.8,40-55).
· También
para agradecer por algo recibido de Jesús. (Lc. 17,11-19).
· En
nuestro texto el sentido es más bien de una postura que toma el siervo cuando
lava los pies al huésped. La posición que toma la mujer que ama mucho se debe a
la manera en que comían en esa época, recostados, con el brazo izquierdo se
apoyaban, con el derecho comían, por eso la mujer se coloca a los pies de
Jesús.
Klaiw: Llorar. En la Sagrada Escritura encontramos 40 veces
este verbo, la mayoría se encuentran en san Lucas (11 veces), en san Juan (8) y
en Apocalipsis (6), aparece expresando una emoción
intensa, estas pueden ser por duelo, dolor, tristeza, también expresa
angustia, arrepentimiento. El duelo de la persona humana, cuando sufre algún
dolor, enfermedad y tiene un encuentro con Jesús, él pone fin a esos
sentimientos, ejemplo, la viuda de Naím (Lc. 7,11ss) etc., en nuestro texto la mujer que entra al banquete, se pone a los
pies de Jesús despierta en ella la conciencia de la propia debilidad, de su
pecado y esto le lleva a una conmoción interior que le hace derramar el llanto.[19]
toiV dakrusin hrxato brecein touV podaV autou
(y
con sus lágrimas le mojaba los pies)
No trajo de algún lugar agua, no utiliza agua fresca, sino sus propias
lágrimas, su llanto lo utiliza para lavar los pies al invitado al banquete, las
lágrimas tibias y saladas le sirvieron de agua, lo que emana de su propia
persona.
Las
acciones que siguen después del llanto se han considerado como acciones
eróticas, quizás por eso el fariseo y los que estaban en el banquete quedan
sorprendidos y juzgan a la mujer, el primer gesto es:
kai taiV qrixin thV kefalhV authV exemassen,
(y
con los cabellos de su cabeza se los secaba)
La
costumbre de ese tiempo era que la mujer usaba su cabello era largo, es el
adorno de su persona. Para secar los
pies de Jesús necesariamente tuvo que desatarlo, dejarlo a la vista de todos,
de esta manera ella le rinde honor a Jesús, su cabello le sirvió de toalla, no
trajo una preparada, sino con su propia persona con lo más importante de su ser
femenino. Esta acción es calificada como erótica.
kai katefilei touV podaV autou
(
besaba sus pies y los ungía con el
perfume)
Esto
es un hecho inédito e insólito si tenemos en cuenta la costumbre de ese tiempo.
El siervo lava los pies y los seca, cuando Jesús lava los pies a sus
discípulos, según el evangelio de san Juan, no los besa. Este gesto de besar
los pies escandaliza a el fariseo y a sus invitados, y al mismo tiempo lo lleva
a criticar pues una mujer tocando a un hombre y en público, además la “clase de
mujer que es”, sobre todo porque besar los pies indica un gesto de mucha
intimidad.
Filew
y agapaw son verbos
sinónimos, aunque filew
indica intensidad afectiva y emocional, un amor erótico y profano. En los
evangelios sinópticos se utiliza sin un acento teológico, más bien en el
sentido de dar un beso, sólo se mencionan dos personas que besan a Jesús: la
mujer pecadora en Lc. 7, 38 y Judas en Mc.14,45 y Mt. 26,49.
El
verbo usado es katafilew, (besar
dulcemente) es una forma intensiva de filew
encontramos este verbo 7 veces en el Nuevo Testamento, dos de las cuales están
en san Lucas: 7,45 y 22,48. Aunque el beso es considerado una forma erótica de
comunicación, sin embargo, el hecho de besar los pies aquí se ha interpretado
que lo hizo como un acto de gratuidad, de reverencia, de expresión de amor, no
tanto como un hecho erótico, más bien que ella ha aceptado a Jesús, que le reconoce y se adhiere a el como su Señor.
Es muestra de un amor, no apasionado,
sino tierno, el amor de alguien que se siente necesitada de perdón.
Cabe
hacer notar cómo Jesús deja que le bese los pies, sobre todo sabiendo que
dentro de su cultura un hombre no podía acercarse a una mujer, mucho menos una
mujer de esa categoría, de esa reputación.[20]
Este
gesto, es lo que hace que el fariseo piense en su interior que Jesús no es
profeta, porque se deja tocar y que no sabe
que clase de mujer es.
kai hleifen tw murw.
(Y los ungía con el perfume)
La
unción tiene varios usos dentro de la costumbre israelita:
·
Es un rito que se realiza cuando se nombraba a
alguien rey, se le ungía en la cabeza.
·
Otro uso es
cuando alguien es invitado a un banquete, al entrar a la casa se les ungía en
la cabeza.
·
Y tenemos también el uso de la unción como
parte de la limpieza personal.
Siempre
la unción es en la cabeza, en nuestro texto es un hecho inusual, se ungen los pies, esto es muy raro para este
tiempo. Algunos estudiosos dicen que este gesto de ungir los pies esta en el
marco de intimidad de una esposa para con su marido, o de una hija para con su
padre. La mujer muestra su amor, su
gratuidad, su reverencia a Jesús de este modo.
Ella
tenía bien pensado lo que iba a hacer, vino preparada para realizar estas
acciones, no improvisó, el perfume es lo
único que trajo consigo, es algo que no
es propio, es quizás comprado, pero Jesús no cuestiona de dónde salió el dinero
para comprar ese perfume, sólo se deja ungir, si le besaba dulcemente, también
dulcemente y con ternura le ungía los pies.
Este
hecho de besar y ungir los pies de Jesús
es un gesto por el cual es probablemente se mantuviera vivo en la memoria de
los cristianos, pues fue un gesto no usual.[21]
CONTRASTES: MUJER – FARISEO
blepeiV tauthn thn gunaika;
(¿ves
a esta mujer?)
· El
diálogo de Jesús con el Fariseo gira en torno a las acciones que realiza la
mujer con Jesús, la pone como ejemplo al fariseo, la compara poniéndola al nivel del Fariseo, aunque más bien los
supera por sus hechos concretos, al final la mujer es valorada y elevada por
sus acciones que dicen más que las palabras.
· Jesús
da al Fariseo una enseñanza con la parábola, luego, al aplicar la parábola le
va demostrando su falta de amor, de hospitalidad. El fariseo tuvo la
oportunidad de brindar gestos de hospitalidad y no lo aprovechó, muy satisfecho
de lo que es y representa no se siente necesitado de expresar a Jesús gestos
que acompañen la invitación hecha a comer. Se siente seguro de lo que es. La
mujer no invitó a Jesús a un banquete,
pero sí aprovechó el lugar y las circunstancias para expresar mucho más
amor, pues se acercó y con los gestos corporales y con su actitud probó su fe y
su amor a Jesús.
· También
contrasta con el Fariseo porque ella pertenece a la clase de los excluídos, se
sabe pecadora, necesitada de Jesús, da lo que tiene con toda su persona, su
femineidad, el fariseo es del grupo que excluye, es “justo”, tiene prácticas
que le dan seguridad.
· Además
un contraste más entre el fariseo y la mujer es que el fariseo representa lo
correcto según las normas de su tiempo, la mujer lo no correcto por la fama que
tenía; pero Jesús supo ver lo que el
fariseo y sus invitados no alcanzaban a ver, el fariseo es corto de vista,
Jesús ve la sinceridad de la mujer, con esos gestos demostraba su
arrepentimiento, quizás hasta podemos decir que los gestos que como mujer
pecadora realizaba, los transformó en gestos de arrepentimiento, de gratitud.[22]
· Le
llama maestro, pero no le reconoce, la mujer con sus gestos concretos le
reconoce.
· El
Fariseo piensa mal de Jesús, en el fondo no acepta a Jesús, quizás su
invitación fue más de protocolo o curiosidad. Quedó en evidencia su incapacidad
de expresar hospitalidad, demuestra mucho menos amor. Los verbos que se
utilizan para describir las acciones del fariseo son negativos, y los que se
refieren a la mujer, en positivo.
|
FARISEO |
MUJER |
|
udwr
moi epi podaV ouk edwkaV (no me diste agua
para los pies) filhma moi ouk edwkaV (No me diste el beso) elaiw
thn kefalhn
mou ouk hleiyaV (No ungiste mi cabeza con aceite) |
toiV
dakrusin ebrexen mou
touV podaV kai
taiV qrixin authV exemaxen. (Ella, en cambio, ha mojado mis pies con
lagrimas) ou dielipen katafilousa mou touV
podaV (Ella, desde que
entro, no ha dejado de besarme los pies) auth
de murw hleiyen touV podaV mou. (Ella ha ungido mis pies con
perfume) |
Estos
contrastes son una confrontación entre
el más y el menos, no es un reclamo o reproche de Jesús por lo que no ha
hecho el fariseo con él, sino más bien que ella, mujer y pecadora ha hecho más,
mucho más que lo que el fariseo hizo. Estos contrastes son las pruebas de amor.
El fariseo al final queda en silencio.
La mujer ha demostrado su amor, su
humildad midiéndolos en capacidad de amor el fariseo queda corto, pues el grado
de amor no se mide por el gasto, el costo del perfume, sino por la actitud.
La manera de ver de Jesús es diferente a la de
Simón , por eso Jesús no rechazó a la mujer, sino que rechaza los comportamientos, los clichés de
su época. El no juzga como lo hace Simón, éste juzga por las apariencias, pero
Jesús va más al interior, interpreta los gestos, percibe en las lágrimas el
verdadero sentido, en las expresiones de besar y ungir, lee lo que está oculto en toda esta
emotividad, gratuidad, amor.[23]
JESUS INTERPRETA LOS GESTOS DE LA MUJER
47 ou carin legw soi, afewntai ai amartiai authV ai pollai,
oti hgaphsen polu: w de oligon afietai, oligon agapa.
(Por
eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho
amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra.”)
Es
un versículo polémico para su interpretación. Los gestos de la mujer se pueden
interpretar como expresión recíproca de amor entre la mujer y Dios, por un
lado, manifiestan el arrepentimiento de la mujer, persona humana y por otro
lado, el perdón de Dios.
Este
versículo tiene dos partes:
· el
v. 47a hace referencia a la historia de la mujer, corresponden a los vv. 44-46:
se perdona a quien ama, a quien da muchas pruebas de amor, mostrado su
arrepentimiento.
· el
47 b se refiere a la parábola. Explica que ama porque ha sido perdonada,
corresponden a los vv. 41-43.
La
solución está en la manera de traducir este versículo, la partícula oti
no traducirla : “porque”, sino más bien traducirla: “dado que” y así dependería
del verbo legw,
su amor sería prueba de que ha sido perdonada, de esta manera el v. 47ª diría
lo mismo que 47 b., el amor seguiría al perdón y lo confirmaría.[24]
Las
expresiones de la mujer no son efecto de una angustia que ella experimente en
su interior, que esto le haya impulsado a hacerlo, sino más bien, parece ser
que cuando llega con Jesús ya está convertida, y sabe que Jesús no la rechazará
y que le han sido perdonados los pecados.[25]
LOS INVITADOS
Personajes
secundarios dentro del texto, sin embargo la pregunta que ellos se hacen son
confesiones cristológicas y asocian a Jesús con el perdón de los pecados, como
lo podemos constatar con otros textos relativos a este tema también en san
Lucas: 5,20-21; 9,7-9; 9,18-19; 9,20-22.
JESUS INTEGRANDO A LA COMUNIDAD
La
mujer entró a la casa del fariseo sin ser invitada al banquete, al terminar la
historia encontramos que la mujer se irá
de esa casa no como llegó, sin que es despedida por Jesús con bondad,
correspondida en sus gestos de amor a Jesús. El texto no nos dice cómo
reaccionó esta mujer, ciertamente y desde la perspectiva lucana, esta mujer
debió salir alegre de este encuentro con Jesús.
La
última palabra de Jesús es dirigida a ella, el amor a Jesús le trae el perdón dado por El y es mencionado con los términos de fe y
salvación.
MENSAJE PARA LA COMUNIDAD DE SAN LUCAS
Y PARA LOS LECTORES Y LECTORAS DE HOY
En
tiempos de Juan Bautista, de Jesús, y de la primitiva Iglesia algunos pecadores
acogieron la Buena Nueva, y muchos que se consideraban justos quedaron al
márgen de esta Buena Nueva (Lc.7,30).
La
mujer con su expresión, gestos, su afectividad y sexualidad es aceptada, Es
importante en la comunidad los signos y gestos de verdadera y sincera
hospitalidad, expresar el amor a Jesús.
Presenta
a los nuevos creyentes que seguir a Jesús tiene que ser sin acepción de
personas, que la comunidad no debe
excluir, ni enjuicia, ni piensa mal, ni de una mujer ni de nadie más, en
la comunidad cristiana todos tienen cabida. También respetar la sexualidad, la
diferente manera de expresar y asumir esa diferencia como válida para expresar
amor, hospitalidad.
Se
percibe que en la comunidad existía
problemas de exclusión, hay resabios del rechazo a la mujer y con mayor razón
de quien se tiene en boca de todos, aún esa mujer tiene la oportunidad de
acercarse a Jesús.
También
existe el grupo que se creen los
“buenos”, los santos, como el fariseo que se siente con la capacidad de juzgar
incluso sobre la vida moral de la persona, sin atender a los signos externos
que reflejan el interior. Por otro lado, el grupo de los necesitados del
perdón, de la salvación y de entre ese grupo, aún más marginada la mujer y de
entre las mujeres, la pecadora, la más marginada incluso entre las mismas
mujeres, que también solemos hacer juicio sobre la vida moral, las intenciones,
sin ver con los ojos con los que miró
Jesús.
El
texto nos presenta cómo ver la presencia de
la mujer en la comunidad, vernos y verla con los ojos de Jesús, sin
temor, sin etiquetar, no considerarla como la que induce al pecado.
Con
los ojos de Jesús, valorarnos y valorar, expresar y dejar que exprese desde
nuestro ser mujer, diferente al varón, con los ojos y actitudes de Jesús, saber
que también somos destinatarias de la salvación.
Nos
pone en guardia para no vernos ni ver nuestra presencia con ojos de fariseo,
quien se cree tan digno y justo que lo hace capaz de juzgar, enjuiciar, dar un
veredicto, no sólo sobre la mujer, sino aún sobre Jesús.
Entre
muchos valores está el de hospitalidad y acogida de aquellos que son excluídos
en la comunidad por ser considerados pecadores, los que están fuera del
“redil”. Esos gestos de hospitalidad y acogida propios de la comunidad que
hacen sentir bienvenida a toda persona; el valor de expresar y sentirse
necesitado, no satisfecho, seguro,
Al
leer el texto empatizamos con la mujer, porque consideramos que es injusto, el
proceder del fariseo, criticar lo que ella hace cuando él no tuvo la delicadeza
de ofrecer signos de hospitalidad y no tuvo la valentía de la mujer para
irrumpir en medio de los invitados y ofrecer lo mejor a su invitado, sino por
el contrario, no dio lo que debió dar.
Se
ha quedado en idea, en papel, en escrito solamente acerca de nuestra dignidad
de mujer por el hecho de ser creadas a imagen y semejanza, no se ha respetado nuestra sexualidad, nuestra
manera particular de expresar y sí hay alguna característica, se ridiculiza o
se exagera, por ejemplo: llorar…la mujer
es “chillona”.
Jesús nos acepta
así, deja expresar el llanto de emoción, de amor, recibe esas expresiones que resultan para los
demás exageradas como bañar los pies con lágrimas y luego remediar secándolos,
besar efusiva y tiernamente y luego ungir los pies.
¿Cómo
le hace Jesús para ser una persona tan equilibrada, ecuánime, cuando se trata
de otra persona, sobre todo una persona que es excluida y marginada?
Es
difícil la actitud de Jesús, si le preguntamos al fariseo, sobre todo cuando
los esquemas de Jesús echan abajo los esquemas del fariseo, las seguridades,
puntos de vista y valores que se han ido tergiversando, etc.
Jesús
no critica a la mujer por su expresión, no le prohíbe, no le pone condiciones,
no le pone un hasta aquí! simplemente la deja que exprese su amor y se deja
amar por ella.
La
mujer sirve de modelo para las y los lectores, para imitarla en la humildad, su
fe, el amor a la persona de Jesús, para vivir la experiencia de seguir a Jesús.
El
Fariseo, sirve de modelo para las y los lectores para reconocernos necesitados
del perdón, de reconocer a Jesús, sentirnos necesitados y perdonados por el.
Jesús
es el modelo a seguir en sus actitudes para con la mujer, actitud incluyente,
rompiendo las normas usuales porque es más importante la persona que cualquier
otra cosa o comportamiento.
TERNURA DE JESÚS-TERNURA DE LA MUJER
En
repetidas ocasiones Jesús mostró su ternura con sus palabras, con sus manos
tocó, comió con gente no aceptada, y de esta manera fueron curados física y
afectivamente algunas personas. Jesús nos muestra cómo la ternura para con la
persona humana consiste en reconocerle, hacer que experimente que la persona es
apta para ser amado y para amar, que sus capacidades, su cuerpo y con todo su
ser puede expresar su amor a Dios.
La
ternura desde Jesús consiste en dar una significación social a aquel que se
tiene como insignificante, esta significación o hacer valer socialmente muchas
veces llevará como consecuencia transgredir las normas, transgredir los
clichés, transgredir incluso esquemas tan arraigados. Jesús no lo enseño con
palabras, sino con sus actitudes, se dejó tocar por la mujer cuando en su
sociedad se prohibía el contacto con las mujeres, se dejó tocar por ella y no
por eso quedaba impuro.
Con
su ternura Jesús muestra su empatía y simpatía para con la mujer, deja que ella
manifieste efusiva y afectivamente su amor de este modo la mujer tiene
experiencia del amor de Dios, lo constata de manera palpable y concreta. Jesús
se manifiesta con un trato humano de alta calidad, este trato humano y tierno
visto en la acogida cariñosa para con la mujer que le muestra su amor.
Al
leer este texto nos deja el mensaje de que Jesús integró al Reino, a la Buena
Nueva a la mujer, pues le reconoce, valora su expresión de amor, le da su
lugar, su aprecio.
CONCLUSIÓN
Nos
queda todavía mucho camino que recorrer en el tema de la inclusión de todos los
excluidos, ciertamente se han dado pasos, pero aún quedan tareas pendientes
para que de este modo el Reino sea una realidad aquí y ahora.
Una
mirada nueva a la persona, sobre todo a nosotras las mujeres, una mirada que
interprete y valore la verdadera intención, lo que la persona es y no leer e
interpretar desde lo que se piensa, o desde las reglas, sino desde lo que se
es.
Todavía
hoy tenemos expresiones y gestos que “escandalizan”, todas aquellas que no
entran en el estándar de las normas, de lo establecido y encajonamos sin dejar
fluir la creatividad, lo “inusual”. Muchas veces nos movemos por temores
infundados, o por temores escondidos tras las inseguridades, pero que se
manifiestan como seguridades; o reflejan moldes de quien tiene el poder y lo
imponen y por tanto no se quieren perder.
BIBLIOGRAFIA
DICCIONARIOS:
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María Magdalena: de discípula y apóstol a prostituta. Reseña Bíblica.
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DE INTERNET:
John J. Kilgallen, What Does it
mean to say that there are additions in Luke
7,36-50?
[1] Bruce Metzger, A commentary of the Greek N.T. Lc. 7,36-50.
[2] Textos: Mc.2,5-7: Jesús, viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: - Hijo, tus pecados te son perdonados.. Uno de los maestros de la ley que estaban allí sentados comenzaron a pensar para sus adentros: -¿Cómo se atreve a decir eso? ¡ Blasfema! ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios? Lc.5,20-21: Viendo la fe que tenían, Jesús dijo: - Hombre, tus pecados quedan perdonados. Los maestros de la ley y los fariseos empezaron a pensar: “¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios”?; Lc.8, 48: El dijo: - Hija, tu fe te ha salvado, vete en paz.
[3] Francois Bovon, el Evangelio según san Lucas. Lc. 1-9, Vol. I, BEB 85, Sígueme,
Salamanca 1995 p. 548
[4] Ibid.
p. 550
[5] Ibid. p.
549
[6] Charles H. Talbert, Reading Luke a literary and theological commentary of the
third Gospel. Crossroad, N.Y., 1984. p. 141
[7] Kim Paffenroth, The story of Jesus according to Luke, p.
35-36
[8]
Charles H. Talbert, Reading Luke a
literary and theological… p. 109
[9] Francois Bovon, el Evangelio según san Lucas. Lc. 1-9, Vol. I, BEB 85, Sígueme, Salamanca 1995 p. 548
[10] Odile Flichy, La obra de Lucas, Cuad. Bib.114, Verbo Divino, Navarra, 2003 p. 24
[11] Raúl Lugo-Carlos Maciel, Mujeres en la Biblia, mujeres para hoy. Relatos del Antiguo y Nuevo Testamento. Estudios Bíblicos Mexicanos 3; U.P.M., México, 2004. p. 212
[12] David A. Neale, None but the sinners religious categories
the gospel of Luke, p. 86
[13] Ibid. p. 86
[14] Comentario Biblico Internacional, p. 1266
[15] Francisco Bovon, el Evangelio según san Lucas. Lc. 1-9, Vol. I, p. 546
[16] Josef Shmid, El evangelio según san Lucas, Herder, S.E. Vol.94, Barcelona, 1968 p. 213
[17] Juan de Maldonado, Comentario a los cuatro evangelios II, Mc y Lc., Bac, Madrid, 1951 p. 497
[18] Carmen Bernabé Ubieta, Los discípulos de Jesús. María Magdalena: de discípula y apóstol a prostituta. Reseña Bíblica. Asociación de Biblistas de España. No. 36. Verbo Divino, Navarra, 2002.
[19] Voz: klaiw. Horst Balz-Gerhard Shneider, Diccionario exegético del Nuevo Testamento Vol. I a-k, BEB 90, Sígueme, Salamanca, 1996
[20] Voz: katafilew. William Kigssen, the Anchor bible dictionary, vol. 4 k-N, Doubleday, N.Y. 1992
[21] Francois Bovon, el Evangelio según san Lucas. Lc. 1-9, Vol. I, 553
[22] Santos Benetti, Una alegre noticia, Comentario al evangelio de san Lucas. Paulinas, Madrid, 1984
[23] Francois Bovon, el Evangelio según san Lucas. Lc. 1-9, Vol. I, p. 553
[24] Ibid. el Evangelio según san Lucas. Lc. 1-9, Vol. I, P. 557
[25] Joseph Shmid, El evangelio según san Lucas p. 216