Habiendo realizado en el primer capitulo de mi
tesis un estudio sobre los presupuestos metodológicos de análisis lingüístico,
en el que presento la dinámica del lenguaje, sus principales aspectos e
implicaciones en la comunicación, y habiendo analizado cómo la pragmática pretende encontrar en estos aspectos lingüísticos la
eficacia de la comunicación entre el lector y los textos del pasado, presento
ahora algunos datos más relevantes que nos ayudaran a comprender mejor el
desarrollo de esta presentación y del resultado obtenido en la tesis.
Presupuestos
El entendimiento de un texto bíblico presupone lo
siguiente:
· Un “horizonte”
en que ocurre el proceso de
leer-analizar-interpretar y entender. Tal horizonte está compuesto
de 1) conocimientos previos: de qué se trata el texto; 2) conocimientos básicos
de la fe; 3) el análisis e
interpretación del texto se da en un contexto marcado por la cultura, sociedad
e historia; 4) en el exegeta influye la discusión científica actual y además,
en el caso de los católicos, éste depende del Magisterio de la Iglesia; 5)
conocimientos teológicos-dogmáticos; 6) la historia de los efectos del texto;
7) ciertas ideas del texto. Todo esto influye en el exegeta y en su interpretación,
pero además 8) el interés o las expectativas de su investigación.[1]
· Hay que tener en cuenta que nuestro texto es Palabra divina, lo cual supone, no una
mera información divina atemporal, sino un proceso articulado de comunicación, de ahí que la palabra de Jesús
no alcanza su objetivo con la proclamación de un cierto contenido, sino con el
establecimiento de un proceso comunicativo que debe llevar a los protagonistas
de la comunicación a una relación cada vez más estrecha.
· Y precisamente por esto he querido aplicar al texto
que presento el método Pragmalingüístico,
que considero muy fecundo porque considera a la Palabra no como estática, sino
como Palabra viva y actual que influye en la existencia presente
del hombre: en su vida y en sus esperanzas, que interpela y llama, que juzga y
salva, que cuestiona y consuela.
· Nuestro texto
trata una realidad de fe, es decir que para su entendimiento no
podemos prescindir de su contexto religioso. La verdad, la autoridad, la
realidad y la exigencia de un texto sólo valen, si el autor y el lector tienen
el mismo contexto de fe. Y es que un texto bíblico tiene como fundamento una
experiencia de fe y como finalidad iluminar toda experiencia humana vista desde
la fe. Por eso es posible que el lector de hoy pueda entender textos del
pasado, porque, aunque las circunstancias cambien, las experiencias humanas son
las mismas. El lector de hoy puede identificarse con el personaje que el autor
presenta en el texto y ser interpelado, confrontado, consolado, porque ambos
tienen en común la misma experiencia de fe.
· De ahí que la investigación bíblica, dice Cordula
Langner, apunta no solamente, en el nivel metódico, al análisis y a la
descripción del texto, sino que apunta también, en el nivel hermenéutico, al
entendimiento de nuestro texto según su importancia y su significado para la fe
en el mundo de hoy.[2]
· Finalmente, ubico nuestro texto joánico en la estructura general del
evangelio propuesta por Van Tilborg: tal estructura responde al
criterio sobre el desarrollo
dramático del relato, el cual presenta un crecendo cada vez más dinámico y penetrante de la revelación del
Verbo encarnado, al que corresponden las reacciones humanas de acogida y
rechazo, de fe e incredulidad.[3]
Dicho lo anterior, pasemos ahora a la presentación
del análisis de nuestro texto.
INTRODUCCIÓN
La única cosa de la que
un hombre puede vanagloriarse legítimamente es “entender y conocer que yo soy el
Señor”. (Cf. Jr 9,23). Conocer que Jesucristo es el Señor implica algo más que una mera
aprehensión intelectual. Conocer que Jesús es el Señor o decir que “He visto al
Señor”, frases con el mismo significado, implica haber experimentado su acción
salvadora en la propia vida, que trae como fruto un conocimiento afectivo,
fundamentado en la gratuidad divina.
Conocer a Jesucristo supone la experiencia de su resurrección percibida
por el creyente en su propia experiencia de resurrección. Tal
experiencia viene a capacitar al creyente para entender y conocer a
Jesucristo que gradualmente se revela como su Señor.
En este texto del recuadro sintetizo el contenido
del mensaje central de nuestro texto, subrayando los diferentes elementos
tratados por el evangelista. Las palabras o frases claves son:
· Conocimiento de Jesucristo: Este el objetivo de la obra de Dios: “Esta es la obra de Dios: que crean”; pero también este es el
objetivo de todo el evangelio: “Esto ha
sido escrito para que crean que Jesús es el Hijo de Dios…”, y este es desde
luego el objetivo de nuestro texto: “He
visto al Señor”. Conocimiento que hace referencia a la fe, un conocimiento
existencial, práctico y afectivo, que permite entrar en la comunión con el
Hijo, y a través de éste, con el Padre.[4]
· Propia experiencia de resurrección, la cual hace referencia a una experiencia
concreta de salvación en su doble dimensión: liberación y comunión. Liberación
de la desesperanza, la tristeza y la muerte. Comunión: porque la resurrección
de Jesucristo experimentada sitúa a los creyentes en las nuevas relaciones con
Dios a nivel familiar: “Subo a mi Padre y
vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios” (Jn 20,17). Este es el
significado de la resurrección resaltado por el evangelista en este texto
pascual. No es la resurrección como reasunción de Cristo a la gloria celestial
la que necesita ser subrayada, sino la resurrección en cuanto renovación de las
relaciones con los discípulos. Esta es la intención del evangelista en los
relatos pascuales.
· Capacitar al creyente, lo cual supone que la fe es don y la actitud de creyente es, así lo
llamo, de una pasividad-activa. Y es que nuestro texto subraya la búsqueda
limitada, angustiante y frustrante de los personajes por encontrar el cuerpo de
Jesús, con la finalidad de enfatizar la acción milagrosa de la resurrección
experimentada en los mismos personajes.
· Gradualmente: la
experiencia de resurrección presenta un proceso en el creyente para llegar a
descubrir a Jesús como el Señor, tal proceso responde también a un proceso de
revelación que va permitiendo un conocimiento in crecendo desde el Jesús histórico terreno hasta el Jesús Resucitado.
· Se revela: llegar
a conocer a Jesús es gracias a su revelación que permite al creyente comprender
el significado salvífico de su resurrección, sin esta revelación es imposible
tal conocimiento.
· Señor: es el
titulo de Jesucristo como resucitado; llamarlo así supone un proceso de
maduración de la fe.
Todos estos aspectos han sido descubiertos mediante
la aplicación del método pragmalingüístico en sus tres pasos que surgen
precisamente de las dimensiones de cualquier texto. Estas dimensiones existen
sólo en las relaciones signo-signo (sintáctica), signo-objeto (semántica) y
signo-interprete (pragmática). Pasemos al primer análisis del método.
1. ANALISIS LINGUISTICO SINTÁCTICO
Mediante un estudio detallado de:
+ Vocabulario + Términos
de enlace
+ Tiempos + Estilo propio del autor
+ Articulación + Estructura del texto,
presento la índole lingüística del texto y los elementos lingüísticos
que lo estructuran, las palabras y sus combinaciones relacionales que han
producido el texto final, ya que estos obedecen a determinados proyectos
comunicativos. En ellos podemos encontrar ya ciertos indicios de significación
del texto y pautas para la reflexión semántica. Las más relevantes son las
siguientes:
· En cuanto a los personajes, podemos descubrir tres
importantes: el personaje principal es Jesús. Le sigue el Otro Discípulo (el
Discípulo amado) que a nivel sintáctico podemos pensar que está por debajo de
María Magdalena, sin embargo, como veremos luego semánticamente su función
tiene mayor relevancia. Y María Magdalena, la cual realiza más acciones, está
presente en los diálogos, aparece en seis ocasiones como objeto indirecto del
verbo decir, lo cual significa posiblemente que ella es receptora de
información tal vez importante, especialmente de Jesús.
· Hay elementos sintéticos que enfatizan la ignorancia de María
Magdalena y de los discípulos que visitan el sepulcro: el adverbio de negación ouvk siempre aparece en relación con el verbo saber (oi/da no sabemos, no sé dónde lo han
puesto), también la
conjunción kai., (v. 14), la cual tiene la función de presentar la
segunda oración con mayor relieve que la primera: qewrei/ to.n VIhsou/n e`stw/ta
kai. ouvk h;|dei o[ti VIhsou/j evstin, resaltando con
ello la incapacidad de María Magdalena para descubrir al que está mirando. El
adverbio ouvde,pw
(v.9), el cual califica al verbo h;|deisan, subrayando la
ignorancia de los discípulos acerca de que (Jesús) debía resucitar de entre los
muertos. Además este último verbo aparece en pluscuamperfecto, lo cual indica
duración de la acción en su efecto[5].
Finalmente en el v. 10, donde se describe que los discípulos volvieron de nuevo
a donde estaban, el lector percibe derrota e incomprensión.
· Otro
punto importante que puede percibirse sintácticamente y que va relacionado con
la ignorancia de los personajes es la situación existencial de
tristeza, de prontitud
y desesperación, de derrota, de búsqueda de Jesús.
La conjunción ou=n
en los vv. 2.3 y 11 enfatiza la prontitud, la desesperación y el llanto[6]; las frases: h=ran
to.n ku,rion evk tou/ mnhmei,ou kai. ouvk oi;damen pou/ e;qhkan auvto,n, gu,nai( ti, klai,eijÈ ti,na
zhtei/jÈ, también lo podemos percibir en el tiempo presente
en que están los verbos ver (Ble,pei y qewrei/), señalando un progreso o
estado de persistencia de los personajes que buscan a Jesús[7]. Y posiblemente la acción de llorar de María
simultanea al inclinarse hacia el sepulcro, dramatice más este último como
tratando de encontrar al que no se tiene.
· En el apartado del estilo he encontrado algunas figuras literarias, entre las que
sobresalen: una estructura paralelística del texto y un paralelismo antitético,
los cuales manifiestan un proceso
dinámico de esclarecimiento en los personajes, respecto de la
persona de Jesús.
Tengamos
en cuenta
que lo importante en estos paralelismos no es la forma sino la intencionalidad
comunicativa.
A Mari,a
h` Magdalhnh. e;rcetai…eivj to. mnhmei/on kai. ble,pei
to.n li,qon…evk tou/ mnhmei,ou. (v.1)
B Mari,a de. ei`sth,kei pro.j tw/|
mnhmei,w| e;xw klai,ousaÅ (v.11)
C gu,nai(
ti, klai,eijÈ (v.13)
C’ gu,nai(
ti, klai,eijÈ ti,na zhtei/jÈ (v.15)
B’ Maria,mÅ
strafei/sa evkei,nh le,gei auvtw/| ~Ebrai?sti,\ rabbouni, (v.16)
A’ e;rcetai Maria.m h` Magdalhnh.
avgge,llousa toi/j maqhtai/j o[ti e`w,raka to.n ku,rion (v.18)
En el primer caso (A) María Magdalena va
(e;rcetai)
al sepulcro y ve
(ble,pei)
la piedra
quitada; en su correspondiente (A’) María Magdalena va (e;rcetai)
a donde los
discípulos y les anuncia que ha visto (e`w,raka)
al Señor, por lo
que hay una idea de desplazamiento a un lugar, aparecen los verbos de visión y
el objeto visto. En el primero comienza la trama (v.1), y otro da reposo a la
narración y el final (v.18).
En el segundo caso (B) María está de
pie junto al sepulcro llorando (v.11); en su correspondiente (B’) María se
voltea y le dice: Maestro (v.16). En la primera María está en una situación de
sufrimiento por no hallar al Maestro, en su correspondiente María vive ahora
una situación de encuentro, por tanto ya no de sufrimiento, sino de alegría.
Y finalmente en el tercer caso (C) María es
interrogada por los ángeles acerca de por qué llora, en su correspondiente (C’)
María es interrogada por Jesús sobre lo mismo, pero ahora con una pregunta más ti,na zhtei/jÈ.
En esta estructura podemos ver que
no sólo aparecen los nombres relacionados unos con otros paralelamente
(pantalla), sino también los contenidos que aparecen con los nombres. En la
semántica analizaremos el significado comunicativo de este paralelismo.
· Encontramos otro paralelismo antitético en los vv.
2 y 18.
|
1.
(María) e;rcetai pro.j Si,mwna Pe,tron kai.
pro.j to.n a;Ion maqhth.n… |
|
1. e;rcetai
Maria.m h` Magdalhnh. |
|
2. kai.
le,gei auvtoi/j\ |
|
2.
avgge,llousa toi/j maqhtai/j |
|
3. h=ran
to.n ku,rion kai.
ouvk oi=da pou/ e;qhkan auvto,nÅ (v.2) |
|
3. o[ti
e`w,raka to.n ku,rion (v.18) |
El segundo paralelismo subraya la situación
existencial inicial y final de María Magdalena, oponiéndose radicalmente. En el
número 1 de lado izquierdo, María va a donde estaba Simón Pedro y el otro
Discípulo; en su correspondiente, María va ya no sólo a Simón Pedro y al otro
Discípulo, sino a todos los discípulos. En el número 2 María simplemente dice
(le,gei),
en su
correspondiente, ya no dice, sino que anuncia
(avgge,llousa).
Y en el número 3
se dice que se han llevado al Señor y no sabemos dónde lo han puesto, mientras
que en el v.18 se dice que ha visto al Señor, es decir, lo ha encontrado, lo
cual supone un proceso de esclarecimiento.
2. ANÁLISIS SEMÁNTICO
Al pretender encontrar qué es lo que quiere decir
el texto, qué es lo que quiere dar a entender con determinadas expresiones y
frases utilizadas, podemos establecer categorías de elementos sintácticos que
se corresponden por su significado. En este punto encontré cinco campos
semánticos:
Campo de
sepulcro:
presenta el siguiente vocabulario: oscuridad,
sepulcro, piedra, lienzos, sudario, muertos y cuerpo,
haciendo
referencia a un tema importante dentro de este relato pascual: el sepulcro de
Jesús.
Campo de
situación existencial de tristeza – ignorancia y búsqueda frustrada: contiene las siguientes
frases y verbos: se han llevado al Señor,
no sabemos dónde lo han puesto, por qué lloras, no habían entendido aún, no
sabía que era Jesús, a quién buscas, pensaba que era el jardinero, los
cuales expresan dramáticamente la tristeza, la desesperación, la incapacidad y
la búsqueda angustiante de los discípulos de Jesús, especialmente de María
Magdalena. No encontrar el cuerpo del Maestro en el sepulcro y no saber dónde
lo han puesto genera tristeza y dolor expresado por el llorar, y cuando María
se encuentra con Jesús y no puede reconocerlo provoca literariamente mayor
dramatismo ya que los lectores sí saben que es Jesús, y esto crea una mayor
expectativa por el desenlace.[8]
Campo de
resurrección y presencia de Jesús: la piedra quitada, los lienzos
tirados por el suelo, el sudario doblado, los ángeles (que nos habla del
sepulcro vacío), resucitar, la Escritura,
Jesús puesto de píe, Jesús dice, Señor y que le dijo estas cosas. Estas
frases y palabras expresan otro tema importante de nuestra perícopa: la
resurrección de Jesús y su presencia. La
piedra quitada, los lienzos tirados, el sudario doblado y los ángeles
constituyen los signos evidentes que llevaran al Discípulo amado y a María a
creer que la ausencia del cuerpo de Jesús no es porque se lo hayan llevado[9], sino porque ha resucitado.
Por su parte las frases: Jesús puesto de píe, Jesús dice, Señor y que le había dicho estas cosas,
indican que el
Maestro no sólo ha resucitado, sino que se hace presente a María Magdalena. Su
presencia y su palabra llevan a María de la tristeza y el dolor al gozo de
verlo (e`w,raka to.n ku,rion)
y posteriormente
a anunciar su mensaje (avgge,llousa…
tau/ta ei=pen auvth/|
v.18).
Campo de la fe: palabras de significado semejante: ver, mirar detenidamente, contemplar,
creer y anunciar. A este grupo lo he
llamado campo semántico de la fe porque claramente percibimos cómo, tanto el
Discípulo amado como María Magdalena, presentan un proceso gradual en el ver
hasta llegar a creer: del otro Discípulo se dice explícitamente que creyó
(evpi,steusen)[10],
y María
Magdalena afirma: “que ha visto al Señor” (e`w,raka to.n ku,rion).
Campo de verbos
de movimiento: venir, correr, salir, correr adelante, inclinarse,
entrar, regresar, voltearse, buscar, tocar, ir
y subir. Estas acciones de los discípulos y de María,
denotan una idea de movimiento, de búsqueda, de apresuramiento, y podemos
decir, también, de cambios constantes no sólo en campo físico sino psicológico
y espiritual de los discípulos, ya que en ese venir y regresar, entrar y salir,
etc., se va dando un proceso de cambio, especialmente en la fe. Este aspecto
dinámico de movimiento físico es reflejo de ese movimiento más profundo que se
está haciendo en el interior de los discípulos y de María Magdalena.
Ahora bien, estableciendo oposiciones entre estos
campos para ver los cambios que se establecen en el texto[11], podemos descubrir dos campos englobantes que nos
llevarán a encontrar ahora sí el significado del texto y que lo plasmo luego en
un cuadro semiótico.
Los campos englobantes son los siguientes:
|
skoti,aj mnhmei/on li,qon ovqo,nia souda,rion
sw/ma (Ausencia
y silencio
de Jesús) 1 |
avnasth/nai li,qon
hvrme,non kei,mena
ta. ovqo,nia souda,rion
entetuligme,non grafh.n du,o
avgge,louj VIhsou/n
e`stw/ta le,gei
VIhsou/j\ rabbouni avnabai,nw tau/ta
ei=pen auvth/| 2 |
|
h=ran to.n ku,rion
ti, klai,eij ouvde,pw ga.r h;|deisan ouvk h;|dei o[ti VIhsou/j evstin ti,na zhtei/j dokou/sa o[ti o` khpouro,j evstin 3 |
ble,pei qewrei/ ei=den evpi,steusen e`w,raka to.n ku,rion avgge,llousa 4 |