! He visto al Señor !

Pbro. Lic Jorge Manuel García Rivera



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Habiendo realizado en el primer capitulo de mi tesis un estudio sobre los presupuestos metodológicos de análisis lingüístico, en el que presento la dinámica del lenguaje, sus principales aspectos e implicaciones en la comunicación, y habiendo analizado cómo la pragmática pretende encontrar en estos aspectos lingüísticos la eficacia de la comunicación entre el lector y los textos del pasado, presento ahora algunos datos más relevantes que nos ayudaran a comprender mejor el desarrollo de esta presentación y del resultado obtenido en la tesis.

 

Presupuestos

 

El entendimiento de un texto bíblico presupone lo siguiente:

·   Un “horizonte” en que ocurre el proceso de leer-analizar-interpretar y entender. Tal horizonte está compuesto de 1) conocimientos previos: de qué se trata el texto; 2) conocimientos básicos de la fe; 3) el análisis  e interpretación del texto se da en un contexto marcado por la cultura, sociedad e historia; 4) en el exegeta influye la discusión científica actual y además, en el caso de los católicos, éste depende del Magisterio de la Iglesia; 5) conocimientos teológicos-dogmáticos; 6) la historia de los efectos del texto; 7) ciertas ideas del texto. Todo esto influye en el exegeta y en su interpretación, pero además 8) el interés o las expectativas de su investigación.[1]

·   Hay que tener en cuenta que nuestro texto es Palabra divina, lo cual supone, no una mera información divina atemporal, sino un proceso articulado de comunicación, de ahí que la palabra de Jesús no alcanza su objetivo con la proclamación de un cierto contenido, sino con el establecimiento de un proceso comunicativo que debe llevar a los protagonistas de la comunicación a una relación cada vez más estrecha.

·   Y precisamente por esto he querido aplicar al texto que presento el método Pragmalingüístico, que considero muy fecundo porque considera a la Palabra no como estática, sino como Palabra viva y actual que influye en la existencia presente del hombre: en su vida y en sus esperanzas, que interpela y llama, que juzga y salva, que cuestiona y consuela.

·   Nuestro texto trata una realidad de fe, es decir que para su entendimiento no podemos prescindir de su contexto religioso. La verdad, la autoridad, la realidad y la exigencia de un texto sólo valen, si el autor y el lector tienen el mismo contexto de fe. Y es que un texto bíblico tiene como fundamento una experiencia de fe y como finalidad iluminar toda experiencia humana vista desde la fe. Por eso es posible que el lector de hoy pueda entender textos del pasado, porque, aunque las circunstancias cambien, las experiencias humanas son las mismas. El lector de hoy puede identificarse con el personaje que el autor presenta en el texto y ser interpelado, confrontado, consolado, porque ambos tienen en común la misma experiencia de fe.

·   De ahí que la investigación bíblica, dice Cordula Langner, apunta no solamente, en el nivel metódico, al análisis y a la descripción del texto, sino que apunta también, en el nivel hermenéutico, al entendimiento de nuestro texto según su importancia y su significado para la fe en el mundo de hoy.[2]

·   Finalmente, ubico nuestro texto joánico en la estructura general del evangelio propuesta por Van Tilborg: tal estructura responde al criterio sobre el desarrollo dramático del relato, el cual presenta un crecendo cada vez más dinámico y penetrante de la revelación del Verbo encarnado, al que corresponden las reacciones humanas de acogida y rechazo, de fe e incredulidad.[3]

Dicho lo anterior, pasemos ahora a la presentación del análisis de nuestro texto.

 

INTRODUCCIÓN

 

La única cosa de la que un hombre puede vanagloriarse legítimamente es “entender  y conocer que yo soy el Señor”. (Cf. Jr 9,23). Conocer que Jesucristo es el Señor implica algo más que una mera aprehensión intelectual. Conocer que Jesús es el Señor o decir que “He visto al Señor”, frases con el mismo significado, implica haber experimentado su acción salvadora en la propia vida, que trae como fruto un conocimiento afectivo, fundamentado en la gratuidad divina.

 

Conocer a Jesucristo supone la experiencia de su resurrección percibida por el creyente en su propia experiencia de resurrección. Tal experiencia viene a capacitar al creyente para entender y conocer a Jesucristo que gradualmente se revela como su Señor.

En este texto del recuadro sintetizo el contenido del mensaje central de nuestro texto, subrayando los diferentes elementos tratados por el evangelista. Las palabras o frases claves son:

·   Conocimiento de Jesucristo: Este el objetivo de la obra de Dios: “Esta es la obra de Dios: que crean”; pero también este es el objetivo de todo el evangelio: “Esto ha sido escrito para que crean que Jesús es el Hijo de Dios…”, y este es desde luego el objetivo de nuestro texto: “He visto al Señor”. Conocimiento que hace referencia a la fe, un conocimiento existencial, práctico y afectivo, que permite entrar en la comunión con el Hijo, y a través de éste, con el Padre.[4]

·   Propia experiencia de resurrección, la cual hace referencia a una experiencia concreta de salvación en su doble dimensión: liberación y comunión. Liberación de la desesperanza, la tristeza y la muerte. Comunión: porque la resurrección de Jesucristo experimentada sitúa a los creyentes en las nuevas relaciones con Dios a nivel familiar: “Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios” (Jn 20,17). Este es el significado de la resurrección resaltado por el evangelista en este texto pascual. No es la resurrección como reasunción de Cristo a la gloria celestial la que necesita ser subrayada, sino la resurrección en cuanto renovación de las relaciones con los discípulos. Esta es la intención del evangelista en los relatos pascuales.

·   Capacitar al creyente, lo cual supone que la fe es don y la actitud de creyente es, así lo llamo, de una pasividad-activa. Y es que nuestro texto subraya la búsqueda limitada, angustiante y frustrante de los personajes por encontrar el cuerpo de Jesús, con la finalidad de enfatizar la acción milagrosa de la resurrección experimentada en los mismos personajes.

·   Gradualmente: la experiencia de resurrección presenta un proceso en el creyente para llegar a descubrir a Jesús como el Señor, tal proceso responde también a un proceso de revelación que va permitiendo un conocimiento in crecendo desde el Jesús histórico terreno hasta el Jesús Resucitado.

·   Se revela: llegar a conocer a Jesús es gracias a su revelación que permite al creyente comprender el significado salvífico de su resurrección, sin esta revelación es imposible tal conocimiento.

·   Señor: es el titulo de Jesucristo como resucitado; llamarlo así supone un proceso de maduración de la fe.

Todos estos aspectos han sido descubiertos mediante la aplicación del método pragmalingüístico en sus tres pasos que surgen precisamente de las dimensiones de cualquier texto. Estas dimensiones existen sólo en las relaciones signo-signo (sintáctica), signo-objeto (semántica) y signo-interprete (pragmática). Pasemos al primer análisis del método.

 

1.   ANALISIS LINGUISTICO SINTÁCTICO

 

Mediante un estudio detallado de:

+ Vocabulario          + Términos de enlace

+ Tiempos              +  Estilo propio del autor

+ Articulación          +  Estructura del texto,

presento la índole lingüística del texto y los elementos lingüísticos que lo estructuran, las palabras y sus combinaciones relacionales que han producido el texto final, ya que estos obedecen a determinados proyectos comunicativos. En ellos podemos encontrar ya ciertos indicios de significación del texto y pautas para la reflexión semántica. Las más relevantes son las siguientes:

·   En cuanto a los personajes, podemos descubrir tres importantes: el personaje principal es Jesús. Le sigue el Otro Discípulo (el Discípulo amado) que a nivel sintáctico podemos pensar que está por debajo de María Magdalena, sin embargo, como veremos luego semánticamente su función tiene mayor relevancia. Y María Magdalena, la cual realiza más acciones, está presente en los diálogos, aparece en seis ocasiones como objeto indirecto del verbo decir, lo cual significa posiblemente que ella es receptora de información tal vez importante, especialmente de Jesús.

·   Hay elementos sintéticos que enfatizan la ignorancia de María Magdalena y de los discípulos que visitan el sepulcro: el adverbio de negación ouvk siempre aparece en relación con el verbo saber (oi/da no sabemos, no sé dónde lo han puesto), también la conjunción kai., (v. 14), la cual tiene la función de presentar la segunda oración con mayor relieve que la primera: qewrei/ to.n VIhsou/n e`stw/ta kai. ouvk h;|dei o[ti VIhsou/j evstin, resaltando con ello la incapacidad de María Magdalena para descubrir al que está mirando. El adverbio ouvde,pw (v.9), el cual califica al verbo h;|deisan, subrayando la ignorancia de los discípulos acerca de que (Jesús) debía resucitar de entre los muertos. Además este último verbo aparece en pluscuamperfecto, lo cual indica duración de la acción en su efecto[5]. Finalmente en el v. 10, donde se describe que los discípulos volvieron de nuevo a donde estaban, el lector percibe derrota e incomprensión.

·   Otro punto importante que puede percibirse sintácticamente y que va relacionado con la ignorancia de los personajes es la situación existencial de tristeza, de prontitud y desesperación, de derrota, de búsqueda de Jesús. La conjunción ou=n en los vv. 2.3 y 11 enfatiza la prontitud, la desesperación y el llanto[6]; las frases: h=ran to.n ku,rion evk tou/ mnhmei,ou kai. ouvk oi;damen pou/ e;qhkan auvto,n,  gu,nai( ti, klai,eijÈ ti,na zhtei/jÈ, también lo podemos percibir en el tiempo presente en que están los verbos ver (Ble,pei y qewrei/), señalando un progreso o estado de persistencia de los personajes que buscan a Jesús[7]. Y posiblemente la acción de llorar de María simultanea al inclinarse hacia el sepulcro, dramatice más este último como tratando de encontrar al que no se tiene.

·   En el apartado del estilo he encontrado algunas figuras literarias, entre las que sobresalen: una estructura paralelística del texto y un paralelismo antitético, los cuales manifiestan un proceso dinámico de esclarecimiento en los personajes, respecto de la persona de Jesús.

Tengamos en cuenta que lo importante en estos paralelismos no es la forma sino la intencionalidad comunicativa.

A  Mari,a h` Magdalhnh. e;rcetaieivj to. mnhmei/on kai. ble,pei to.n li,qonevk tou/ mnhmei,ou. (v.1)

       B  Mari,a de. ei`sth,kei pro.j tw/| mnhmei,w| e;xw klai,ousaÅ (v.11)

               C   gu,nai( ti, klai,eijÈ (v.13)

               C’  gu,nai( ti, klai,eijÈ ti,na zhtei/jÈ  (v.15)

    B’ Maria,mÅ strafei/sa evkei,nh le,gei auvtw/| ~Ebrai?sti,\ rabbouni,  (v.16)

A’ e;rcetai Maria.m h` Magdalhnh. avgge,llousa toi/j maqhtai/j o[ti e`w,raka to.n ku,rion  (v.18)

En el primer caso (A) María Magdalena va (e;rcetai) al sepulcro y ve (ble,pei) la piedra quitada; en su correspondiente (A’) María Magdalena va (e;rcetai) a donde los discípulos y les anuncia que ha visto (e`w,raka) al Señor, por lo que hay una idea de desplazamiento a un lugar, aparecen los verbos de visión y el objeto visto. En el primero comienza la trama (v.1), y otro da reposo a la narración y el final (v.18).

En el segundo caso (B) María está de pie junto al sepulcro llorando (v.11); en su correspondiente (B’) María se voltea y le dice: Maestro (v.16). En la primera María está en una situación de sufrimiento por no hallar al Maestro, en su correspondiente María vive ahora una situación de encuentro, por tanto ya no de sufrimiento, sino de alegría.

Y finalmente en el tercer caso (C) María es interrogada por los ángeles acerca de por qué llora, en su correspondiente (C’) María es interrogada por Jesús sobre lo mismo, pero ahora con una pregunta más ti,na zhtei/jÈ.

En esta estructura podemos ver que no sólo aparecen los nombres relacionados unos con otros paralelamente (pantalla), sino también los contenidos que aparecen con los nombres. En la semántica analizaremos el significado comunicativo de este paralelismo.

·   Encontramos otro paralelismo antitético en los vv. 2 y 18.


1.    (María) e;rcetai pro.j Si,mwna Pe,tron kai. pro.j to.n a;Ion maqhth.n

 

1. e;rcetai Maria.m h` Magdalhnh.

2. kai. le,gei auvtoi/j\

 

2. avgge,llousa toi/j maqhtai/j

3. h=ran to.n ku,rion  kai. ouvk oi=da pou/ e;qhkan auvto,nÅ  (v.2)

 

3. o[ti e`w,raka to.n ku,rion (v.18)


El segundo paralelismo subraya la situación existencial inicial y final de María Magdalena, oponiéndose radicalmente. En el número 1 de lado izquierdo, María va a donde estaba Simón Pedro y el otro Discípulo; en su correspondiente, María va ya no sólo a Simón Pedro y al otro Discípulo, sino a todos los discípulos. En el número 2 María simplemente dice (le,gei), en su correspondiente, ya no dice, sino que anuncia (avgge,llousa). Y en el número 3 se dice que se han llevado al Señor y no sabemos dónde lo han puesto, mientras que en el v.18 se dice que ha visto al Señor, es decir, lo ha encontrado, lo cual supone un proceso de esclarecimiento.

 

2. ANÁLISIS SEMÁNTICO

 

Al pretender encontrar qué es lo que quiere decir el texto, qué es lo que quiere dar a entender con determinadas expresiones y frases utilizadas, podemos establecer categorías de elementos sintácticos que se corresponden por su significado. En este punto encontré cinco campos semánticos:

Campo de sepulcro: presenta el siguiente vocabulario: oscuridad, sepulcro, piedra, lienzos, sudario, muertos y cuerpo, haciendo referencia a un tema importante dentro de este relato pascual: el sepulcro de Jesús.

Campo de situación existencial de tristeza – ignorancia y búsqueda frustrada: contiene las siguientes frases y verbos: se han llevado al Señor, no sabemos dónde lo han puesto, por qué lloras, no habían entendido aún, no sabía que era Jesús, a quién buscas, pensaba que era el jardinero, los cuales expresan dramáticamente la tristeza, la desesperación, la incapacidad y la búsqueda angustiante de los discípulos de Jesús, especialmente de María Magdalena. No encontrar el cuerpo del Maestro en el sepulcro y no saber dónde lo han puesto genera tristeza y dolor expresado por el llorar, y cuando María se encuentra con Jesús y no puede reconocerlo provoca literariamente mayor dramatismo ya que los lectores sí saben que es Jesús, y esto crea una mayor expectativa por el desenlace.[8]

Campo de resurrección y presencia de Jesús: la piedra quitada, los lienzos tirados por el suelo, el sudario doblado, los ángeles (que nos habla del sepulcro vacío), resucitar, la Escritura, Jesús puesto de píe, Jesús dice, Señor y que le dijo estas cosas. Estas frases y palabras expresan otro tema importante de nuestra perícopa: la resurrección de Jesús  y su presencia. La piedra quitada, los lienzos tirados, el sudario doblado y los ángeles constituyen los signos evidentes que llevaran al Discípulo amado y a María a creer que la ausencia del cuerpo de Jesús no es porque se lo hayan llevado[9], sino porque ha resucitado.

Por su parte las frases: Jesús puesto de píe, Jesús dice, Señor y que le había dicho estas cosas, indican que el Maestro no sólo ha resucitado, sino que se hace presente a María Magdalena. Su presencia y su palabra llevan a María de la tristeza y el dolor al gozo de verlo (e`w,raka to.n ku,rion) y posteriormente a anunciar su mensaje (avgge,llousa tau/ta ei=pen auvth/|  v.18).

Campo de la fe: palabras de significado semejante: ver, mirar detenidamente, contemplar, creer  y anunciar. A este grupo lo he llamado campo semántico de la fe porque claramente percibimos cómo, tanto el Discípulo amado como María Magdalena, presentan un proceso gradual en el ver hasta llegar a creer: del otro Discípulo se dice explícitamente que creyó (evpi,steusen)[10], y María Magdalena afirma: “que ha visto al Señor” (e`w,raka to.n ku,rion).

Campo de verbos de movimiento: venir, correr, salir, correr adelante, inclinarse, entrar, regresar, voltearse, buscar, tocar, ir  y subir.  Estas acciones de los discípulos y de María, denotan una idea de movimiento, de búsqueda, de apresuramiento, y podemos decir, también, de cambios constantes no sólo en campo físico sino psicológico y espiritual de los discípulos, ya que en ese venir y regresar, entrar y salir, etc., se va dando un proceso de cambio, especialmente en la fe. Este aspecto dinámico de movimiento físico es reflejo de ese movimiento más profundo que se está haciendo en el interior de los discípulos y de María Magdalena.

 

Ahora bien, estableciendo oposiciones entre estos campos para ver los cambios que se establecen en el texto[11], podemos descubrir dos campos englobantes que nos llevarán a encontrar ahora sí el significado del texto y que lo plasmo luego en un cuadro semiótico.

Los campos englobantes son los siguientes:

 

 

 

skoti,aj

mnhmei/on

li,qon

ovqo,nia

souda,rion

nekrw/n

sw/ma

(Ausencia y

silencio de Jesús)  1

avnasth/nai

li,qon hvrme,non

kei,mena ta. ovqo,nia

souda,rion entetuligme,non

grafh.n

du,o avgge,louj

VIhsou/n e`stw/ta

le,gei VIhsou/j\

rabbouni

avnabai,nw                 

tau/ta ei=pen auvth/|      2

h=ran to.n ku,rion

ouvk oi=da pou/ e;qhkan auvto,n

ti, klai,eij

ouvde,pw ga.r h;|deisan

ouvk h;|dei o[ti VIhsou/j evstin

ti,na zhtei/j

dokou/sa o[ti o` khpouro,j evstin                  3

ble,pei

qewrei/

ei=den

evpi,steusen

e`w,raka to.n ku,rion

avgge,llousa                            4