Quién sabe hasta qué punto sea necesario definir el género al que el libro de Job pertenece, algunos autores dedican a ello muchas páginas pero otros pasan sobre el tema sin prestarle mayor interés.
En mi punto de vista la definición del género nos ubica un poco en el sentido en el que debemos tomar las afirmaciones que se presentan en el libro. Considerar el libro de Job como una tragedia nos predispone para entenderlo de diferente manera que si lo consideramos como comedia, sátira o ironía. No sé si decir que en el libro de Job es “especialmente” importante la definición del género por cuanto la historia de la interpretación demuestra que definir el libro de una u otra forma conduce a percepciones bien diferentes. Es posible que ese “especialmente” sea injusto con otras obras, por ello intentaré definir su género de tal manera que no queden soslayados aspectos importantes del texto y de esa manera favorecer su comprensión.
1. El Talmud afirmaba que se trataba de una parábola (lf$fm, mashal) . La palabra mashal aparece con frecuencia entre los autores cuando se trata de determinar el género del libro, pero no dice gran cosa, Alonso y Vílchez dicen al respecto, siguiendo a McKane: “el mashal ha adquirido una significación tan generalizada que con él se puede designar cualquier tipo de literatura sapiencial .
2. Maimónides escribió acerca de él: “la base del libro es una ficción poética concebida con el fin de explicar las diversas opiniones del pueblo sobre la divina providencia” . Aunque el comentario de Maimónides no asigna un género al libro, al menos negativamente descarta que se trate de un relato histórico y aunque se le pudiera adscribir cualquier género, es importante que ese género, sea cual fuere, ya no debería tener el subtítulo de histórico, por ejemplo: épica histórica o drama histórico.
3. Un género que también ha sido asignado con frecuencia al libro de Job es el sapiencial, sin embargo, no queda nada claro en qué consiste lo sapiencial como género. Lo sapiencial es, más bien, un tono, una temática, unos objetivos o una forma en los que se aborda el conocimiento. Proverbios y Qohélet se clasifican como sapienciales y casi no tienen géneros literarios en común. Por otro lado, es un dato adquirido que entre los libros sapienciales se intentan respuestas muy diferentes a las mismas problemáticas. Entre quienes clasifican el libro de Job como sapiencial están H. Hertzberg; R. Potter; Driver y Gray; Sutcliffe (sapiencial didáctico y exhortativo); Hölscher (poema sapiencial con lamentaciones, himnos y diálogos); etc.
4. H. Richter dijo que el libro era una disputa judicial. En realidad ya Nicolás de Lira había hablado de que se trataba de una disputa, pero no pensó en disputa judicial, sino en una disputa sobre la forma de aplicar la retribución. El género literario, según Richter está compuesto de una apelación al juicio divino, una decisión y una sumisión final. Muchos autores se han mostrado convencidos de que este género literario puede explicar al libro de Job: L. Köhler; Gordis dice que es un género sapiencial en el que se mezclan lo judicial y el mashal, aunque prefiere mejor afirmar que no hay género al que se pueda adscribir el libro como tal. Aunque hay mucho lenguaje judicial en el libro, no hay en verdad un debate judicial entre Job y Yahvé; ambos arguyen siempre que una confrontación judicial entre ambos sería una quimera.
5. Algunos autores han señalado las ironías que contiene el libro y lo han clasificado como literatura escéptica, entre ellos C. Dell; J. Williams. El hecho, notado por muchos autores, de que el autor cambie la finalidad de los géneros que utiliza, da un matiz de ironía al libro en general (Fohrer; Murphy, Hartley, Habel; Dell, Westermann, Bentzen, Cox, Lévêque, etc.).
6. Tal es la diversidad de géneros y el hecho de que a todos los expresados el libro de Job escapa en algunos aspectos, que muchos autores prefieren decir que el libro es sui generis, inclasificable: M. Pope; Peake (it is itsefl); Pfeiffer, Lévêque, Fohrer, Ringgren; Hartley; Rowley, Gordis, etc.
7. Uno de los géneros más socorridos para explicar este libro es del de diálogo debate, entre los autores que lo definen así están Herder, Eichhorn; Dhorme; Gese; Alonso-Sicre (diálogo debate con subgéneros). Van Dijk lo asimiló a un género sumero-acádico consistente en: introducción mitológica-etiológica, disputa, juicio de un dios y reconciliación. A juicio de Alonso y Sicre esa sería la mejor pista para rastrear el origen del género del libro de Job; en el fondo es también una disputa, pero a diferencia del debate judicial entre Dios y Job, estos autores subrayan que la disputa se realiza entre varas personas que defienden puntos de vista diferentes. En este grupo se deben considerar las intuiciones de Jastrow (simposio). Dhorme escribe “La enseñanza del libro de Job se debe buscar en la mezcla de opiniones”; Lobato lo clasifica como diálogo debate o panel de opiniones. Ravasi se pregunta si es una disputa entre sabios, que era común en Egipto, pero no se inclina definitivamente porque ve en el libro su carácter de disputa judicial y de lamentación dramatizada.
8. Drama. En este grupo se deben incluir los que lo consideran una tragedia, como Teodoro de Mopsuestia, que fue seguido por Teodoro Beza y luego por muchos autores, incluso contemporáneos (por ejemplo H., M., Kallen; D. Robertson) que incluso lo consideran tragedia de horror, como R. Schlobin. Sin embargo, otros prefieren hablar de comedia (Whedbee; F. Northrop).
Me parece que la mayoría de los autores afirman que el libro de Job es un drama, aunque con ciertas características. Terrien lo interpretó como Drama para-ritual de inicio de año; Cox como Bi-polar Mashal. C. Westermann atribuyó al libro de Job el género desarrollo dramático de la lamentación de un inocente perseguido. También Alonso aceptaba que en buena medida el libro es un drama (Semeia 7).
El drama es un “Término teatral que indicación representada en un escenario y ante espectadores” . Dentro del género dramático deben considerarse la tragedia, la comedia, la tragicomedia, el drama burgués, el histórico, de horror, lírico, litúrgico, romántico, satírico, de tesis (drama en el que se defienden o se atacan posturas ideológicas propias de la época del autor o de aquella en la que la obra se desarrolla).
El libro de Job puede ser clasificado como drama e incluido en alguno de los subgéneros de este. Más que como tragedia, comedia, bi-polar o para-ritual, creo que se le puede definir como drama sicológico o de tesis. En efecto, una de las principales objeciones que se hacen a esta clasificación del libro de Job es que en él no hay acción. D. Cox, quien escribió un artículo ya aludido sobre el libro de Job como bi-polar mashal, dice que el drama puede carecer de movimiento, como en el caso de Prometeo o del Fedro de Racine. J. Crenshaw, en su respuesta al artículo de Alonso dice que el libro de Job sí debe considerarse drama, pero drama sicológico puesto que no hay acción. J. J. Weber también dice que es un drama sicológico en el que las diversas actitudes o formas de pensar son los actores y que en este sentido es comparable a un panel. Esta anotación de J.J. Weber puede ser muy valiosa por cuanto une en un género el drama y el diálogo debate en el que hay diversos personajes. Panel, según una acepción registrada en el Diccionario de la lengua española, de la Real Academia Española, es: “grupo de personas que discuten un asunto en público”, es decir, en el que los integrantes argumentan y se responden unos a otros.
Si se considera, pues, el libro de Job como un drama sicológico en el que las diversas actitudes son los actos, hacemos justicia a quienes lo consideran drama, diálogo debate, debate judicial (pero no solo con dos polos) y a quines observan que en el libro es esencial la discusión de diversas formas de pensar, como ya notaba Maimónides. Gordis, por ejemplo, señala que en el libro de Job se expresan las doctrinas aceptadas en la época, acerca del sufrimiento humano y la justicia divina .
Muchos autores no atribuyen al libro de Job el género dramático porque el prólogo-epílogo está en prosa narrativa. El prólogo-epílogo es una leyenda que seguramente era bien conocida por los contemporáneos del autor del drama, tal como, por ejemplo, el drama de Edipo era conocido por los espectadores de Edipo rey de Sófocles. El marco narrativo tiene la función de recordar a los lectores del libro de Job la leyenda que sobre él circulaba. Sin embargo, la asunción de esta leyenda en la obra dramática la enriquece con un nuevo punto de vista, diferente sustancialmente de los presentados en la obra en verso. El drama, además, debe extenderse hasta 42,8, es decir, incluir los dos primeros versículos del epílogo. Esto no quiere decir que esos dos versículos hayan sido escritos por el autor del drama y que no pertenezcan a la obra legendaria. Independientemente del contenido de la obra legendaria en cuanto a 42,7-9, me parece que 42,7-8 son importantísimos para comprender la opinión del autor sobre la interpretación de las acciones de Dios en la vida humana; opinión que está reflejada en los discursos de Job y de Dios.
Evidentemente, la definición del género literario del libro de Job está determinada por la posición que se tome con respecto a las partes que lo componen. Si entendemos el libro como un panel de discusión, podemos integrar todas las partes como puntos de vista diferentes y en ese sentido, como actores. Esta interpretación tiene la ventaja de representar al libro como nos ha llegado a la actualidad independientemente de la posición que tomemos con respecto a la historia de cada una de las partes. Podemos, en efecto, aceptar que el capítulo 28 o los discursos de Elihú fueron adiciones con puntos de vista y teologías diferentes o que fueron productos del mismo autor; en el drama, esas dos partes son representantes de otros tantos puntos de vista.
El libro de Job puede dividirse fácilmente en seis partes:
1. Prólogo (1,1-2,13) y epílogo (42,7,17)
2. Discursos de Job y de los tres amigos (3-27)
3. Elogio de la sabiduría (28)
4. Apología de Job (29-31)
5. Discursos de Elihú (32-37)
6. Discursos de Yahvé y respuestas de Job (38,1-42,8)
Podemos considerar que cada una de esas partes corresponde a un punto de vista diferente acerca de la interpretación de las acciones de Dios. En los discursos de Job con los tres amigos, dejamos la opinión de ellos tres y juntamos la opinión de Job con su apología y con los discursos de Yahvé y sus respuestas. De este modo podemos considerar que hay cinco puntos de vista diferentes que discutirán en un panel. Los panelistas son en consecuencia:
1. El (autor d)el prólogo-epílogo
2. (El autor de) los discursos de los tres amigos
3. (El autor d)el elogio de la sabiduría
4. (El autor de) los discursos de Elihú
5. (El autor d)el libro de Job (Job en 3-27; 29-31 y 38,1-42,6; Yahvé en 38,1-42,8)
Entendemos, para los efectos de este trabajo, por autor del libro de Job, al principal responsable de los discursos de Job a los tres amigos (3-27), autor de la apología de Job (29-31) y autor también de los discursos de Yahvé y de las respuestas de Job (38,1-42,8).
Cada una de estas partes sostiene puntos de vista diferentes sobre la manera en que el hombre puede o debe entender las acciones de Dios en su vida y en la historia. Es posible que cada una de esas partes corresponda a autores diferentes, aunque no se ha demostrado en la actualidad, salvo por lo que respecta de manera muy general al prólogo-epílogo. Sea todo fruto de la mano de un autor o de varios, el libro contiene diferentes puntos de vista o ya corrientes en tiempos del autor o (algunos de ellos) posteriores. A favor de un solo autor está el hecho de la ambigüedad (que pudo ser intentada) de la respuesta final de Job (42,6) y de la que depende el sentido que el autor principal de libro quiso dar a su obra; a favor de que hubo manos sucesivas que quisieron cambiar el punto de vista del autor está el desorden del tercer ciclo de discursos, en el que se puede advertir con claridad que alguien distorsionó los discursos para hacer decir a Job lo mismo que los amigos, renunciando de esa manera a su punto de vista. La ambigüedad de 42,6 y el desorden del tercer ciclo de discursos pueden, por tanto, representar a otros dos actores: quien desordenó el tercer ciclo y la segunda manera de entender 42,6. Quien desordenó el tercer ciclo de discursos tenía la misma opinión que los amigos (hace confesar a Job lo que los amigos le habían estado diciendo), por tanto, aquí no analizaré el desorden del tercer ciclo de discursos. La segunda opinión que brotaría de 42,6 será analizada cuando se estudie la posición del autor.
En la siguiente parte describiré cuál es el punto de vista sobre la interpretación de las acciones de Dios según cada uno de los panelistas.
1. El (autor d)el prólogo-epílogo
En este capítulo abordaré el estudio del prólogo y del epílogo como si se trataran de una unidad literaria previa e independiente del resto del libro.
Algunos exegetas consideran que las menciones del Satán (1,6-12; 2,1-7a) fueron introducidas en el texto para quitar a Dios la responsabilidad de las desgracias de Job. Me parece que eso es un error pues la introducción del Satán de ninguna manera libra a Dios de la responsabilidad, según el mismo relato.
Según otros autores, también el relato que introduce a la esposa de Job (2,9-10), fue igualmente, añadido. Una prueba, dicen, de que son dos adiciones es que ni el Satán ni la esposa de Job son mencionados en el epílogo; argumento que tampoco tiene peso suficiente. La mención del Satán no se echa de menos puesto que él no fue el responsable de los males de Job. La esposa tampoco se extraña al final ¿qué podía haber hecho o dicho en el epílogo?
Una adición casi indiscutible está en la mención de los tres amigos (2,11-13); con todo, no está del todo claro que se trate de una adición cuyo objetivo sea el de introducir la obra en verso; más bien, parece que los tres amigos existían en la obra previa puesto que en el prólogo los tres guardan silencio y parecen oponerse a la conducta de Job y a lo que de ellos espera el lector (conducido por el narrador): que consuelen y se conduelan con Job. A cambio, los tres guardan un largo silencio que luego les será reprochado por el mismo Dios. Es muy posible que en un cuento original, los tres amigos invitaran, con su silencio o con palabras, a maldecir a Dios. Esta hipótesis tiene una grandísima dificultad en que no es fácilmente imaginable que un autor haya cambiado de tal manera el papel de los personajes en una obra ampliamente conocida.
En resumen, pienso que el prólogo–epílogo contenían la mención de los tres amigos, pero que fue retocada por el autor que introdujo la parte en verso. El tono y el lugar de los cambios introducidos por este autor, no son objetivo de este trabajo.
a. Introducción 1,1-5
1,1 Había un hombre, llamado Job, en el país de Us. El hombre aquel era perfecto y recto, temía a Dios y se apartaba del mal. 2 Le nacieron siete hijos y tres hijas; 3 sus posesiones eran siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas, quinientas burras y numerosa servidumbre. Era el hombre aquel el más grande de los hijos de Oriente. 4 Iban sus hijos y hacían fiestas en casa de cada uno de ellos, por turno; enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comieran y bebieran con ellos. 5 Cuando se cerraba el turno de fiestas, Job enviaba (a llamarlos) y los purificaba; madrugaba y hacía subir holocaustos por cada uno de ellos, porque, decía, Job: Tal vez pecaron mis hijos y bendijeron (maldijeron) a Dios en su corazón. Así hacía Job todos los días.
Estructura del texto:
1,1 Presentación e Job y de su conducta
1,2 Los hijos y las hijas de Job
1,3 Las posesiones de Job
1,4-5 Las fiestas de los hijos de Job y la conducta de este
Job es calificado “El más grande de los hijos de Oriente” por las posesiones y la servidumbre que tiene; en cambio, por su rectitud moral, se dice que “no hay como él en la tierra”.
Las expresiones que describen la bendición de Dios son bastantes. En contraste, la maldición solo se describe por dos expresiones: pecaron (sus hijos), y maldijeron (sus hijos).
En esta perícopa se describe a Job rico y siervo. Lo primero se debe a la bendición de Dios, lo segundo, a que él bendice a Dios, aunque la palabra “bendición” no haya aparecido aún. El contraste con la bendición de Dios a Job y la de Job a Dios, solo está en la posibilidad de que los hijos de Job hayan pecado y “maldecido” a Dios.
b. Primera entrevista en el cielo: 1,6-12
1,6 Sucedió que el día en que entraban los hijos de Dios a presentarse ante Yahvé, entró también el Satán con ellos. 7 Dijo Yahvé al Satán: ¿De dónde vienes? respondió el Satán a Yahvé: De vagar por la tierra y de andar por ella. 8 Dijo Yahvé al Satán: ¿Has puesto tu corazón en mi siervo Job? Porque no hay como él en la tierra, es un hombre perfecto y recto, teme a Dios y se aparta del mal. 9 Respondió el Satán a Yahvé: ¿Apoco por nada teme Job a Dios? 10 ¿Acaso no lo protegiste, cercando a él, a su casa y a todo lo suyo? Bendijiste la obra de sus manos y sus posesiones se extienden por toda la tierra. 11 Pero extiende tu mano y toca todas sus pertenencias, a ver si no te bendice (maldice) a la cara. 12 Dijo Yahvé al Satán: He ahí sus pertenencias en tu mano, tan solo hacia él no extiendas tu mano. Y salió el Satán de la presencia de Yahvé.
Estructura del texto:
1,6 Presentación de la circunstancia
1,7 Pregunta de Yahvé y respuesta del Satán
1,8 Yahvé llama la atención del Satán sobre Job
1,9-11 Respuesta
1,9-10 Respuesta
1,11 Propuesta
1,12a Respuesta de Yahvé
1,12b Retirada del Satán
El Satán no sostiene que Dios haya premiado a Job porque este hubiera sido bueno, su intervención, al parecer, nada tiene que ver, ni en esta escena ni en la segunda, con la así llamada “teoría de la retribución”. Su duda es que Job sirva a Dios desinteresadamente, no si Dios dio o no según la maldad o bondad de Job. El Satán apuesta a que Job “maldecirá” a Yahvé, la bendición-maldición es el eje de toda la narración.
No queda claro quién es el responsable de la desgracia de Job, el Satán sugiere a Yahvé que él, Yahvé, extienda su mano y toque sus pertenencias, pero Yahvé le contesta: “He ahí sus pertenencias en tu mano” (Job 1,12).
Tanto en la primera escena en el cielo, como en la segunda, es Yahvé quien toma la iniciativa. El Satán actúa dogmáticamente, pera él no hay piedad desinteresada en Job. No cuestiona su integridad, sino el origen de esa integridad. Dios apuesta con el Satán sin saber a qué conducirá su acción.
En esta perícopa se describe un poco más el aspecto de maldición. Sin embargo, contrasta la extensión de la descripción de la bendición. En la perícopa se aclara que Dios ha bendecido a Job y a sus obras. Yahvé mismo da testimonio de que Job es su siervo. Que Job bendice a Dios, está claro porque el mismo Dios y el mismo Satán lo reconocen, como en la perícopa anterior lo había dicho el narrador.
c. Consecuencias. Sucesos en la tierra: 1,13-22
1,13 Sucedió que el día en que sus hijos y sus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa del hermano mayor, 14 entró un mensajero hacia Job y dijo: estaba trabajando el ganado y las burras pastando junto a él, 15 cuando cayó el sabeo y los robaron y mataron a los muchachos a filo de espada y escapé solo yo para hacértelo saber. 16 Aún estaba este hablando cuando otro entró y dijo: fuego de Dios cayó del cielo y consumió a las ovejas y a los muchachos y los devoró y escapé solo yo para hacértelo saber. 17 Aún estaba este hablando cuando otro entró y dijo: Los caldeos se pusieron en tres bandas y atacaron sobre los camellos y se los llevaron y mataron a los muchachos a filo de espada y escapé solo yo para hacértelo saber. 18 Aún estaba hablando este cuando otro llegó y dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo en casa de su hermano mayor 19 y he aquí que un viento fuerte llegó del desierto y sacudió las cuatro esquinas de la casa y se cayó sobre los muchachos y murieron, y escapé solo yo para hacértelo saber. 20 Se levantó Job y rasgó su ropa, se rapó la cabeza y cayó por tierra postrado; 21 dijo entonces: Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá. Yahvé dio y Yahvé tomó. Sea bendito el nombre de Yahvé. 22 En todo esto no pecó Job, y no dio cosa mala contra Dios.
Estructura del texto:
1,13 Ubicación. Los hijos de Job reunidos
1,14-19 Las desgracias
1,14-15 Primer mensajero: Yuntas, burras y muchachos
1,16 Segundo mensajero: Ovejas y muchachos
1,17 Tercer mensajero: Camellos y muchachos
1,18-19 Cuarto mensajero
1,18 Presentación
1,19 Muerte de los hijos
1,20-22 La conducta de Job ante el suceso
1,20 Raparse y postrarse
1,21 las palabras de Job
1,22 Apreciación general de la conducta de Job
Para Job, el único responsable de lo que pasó es Yahvé. Confiesa que “Yahvé dio y Yahvé quitó”, con lo que confirma lo que el Satán había dicho a Dios: “Lo has bendecido...”. El segundo mensajero confirma que, en última instancia, es Dios el responsable de la desgracia: “Fuego de Dios cayó...” (Job 1,16). Después de esta desgracia, el autor dice de Job no hay como él en la tierra, pero no que era el más grande de los hijos de Oriente, por ello, el que “no haya como él en la tierra” debe relacionarse con su conducta, mientras que el que sea “el más grande de los hijos de Oriente”, debe serlo con su riqueza.
En esta perícopa se describe con más precisión la maldición. Esta es la primera perícopa en la que el balance del lenguaje es negativo. Job deja de ser rico y de tener sus diez hijos. Los malhechores son los sabeos, Dios mismo, y los caldeos. Hay actitudes de duelo. Sin embargo, las palabras que expresan bendición son ahora explícitas en la boca de Job y luego acentuadas por el narrador. Queda demostrado que Job bendice a Dios aunque Dios no lo bendiga.
d. Segunda entrevista en el cielo: 2,1-7a
2,1 Sucedió que el día en que entraban los hijos de Dios a presentarse ante Yahvé, entró también el Satán entre ellos a presentarse ante Yahvé. 2 Dijo Yahvé al Satán: ¿De dónde vienes? Respondió el Satán a Yahvé: De vagar por la tierra y de andar por ella. 3 dijo Yahvé al Satán: ¿Has puesto tu corazón en mi siervo Job? Porque no hay como él en la tierra, es un hombre perfecto y recto, teme a Dios y se aparta del mal. Aún persevera en su perfección; tú me incitaste contra él para tumbarlo sin causa. 4 Respondió el Satán a Yahvé: Piel por piel, todo lo que es del hombre lo da por su vida. 5 Pero extiende tu mano y toca sus huesos y su cuerpo, a ver si no te bendice (maldice) a la cara. 6 Dijo Yahvé al Satán: Helo ahí en tu mano, solamente guarda su vida. 7a Y salió de la presencia de Yahvé.
Estructura del texto:
2,1 Presentación de la circunstancia
2,2 Pregunta de Yahvé y respuesta del Satán
2,3 Yahvé llama la atención del Satán sobre Job y dice que sin causa lo incitó contra él
2,4-5 Respuesta del Satán
2,4 Respuesta
2,5 Propuesta
2,7a Retirada del Satán
El texto sugiere, que la salud de Job también procedía de Yahvé. El Satán, en resumidas cuentas, sugiere a Dios que Job lo bendice porque recibe bienes y salud, pero que si deja de recibirlos, maldecirá a Dios. La narración no se encamina a demostrar lo contrario, es decir, que si Job tiene bienes y salud es porque es justo y recto... Es decir, no tiene por fin demostrar la “justicia” de Dios, sino el amor incondicional de Job por Dios.
En esta perícopa se destaca cómo la bendición procede de Dios y la maldición del Satán. A la confianza que Dios tiene en que Job lo bendice gratuitamente, así como él a Job, se opone la tentación del Satán. Dios vuelve a llamar “siervo” a Job y recuerda sus características morales. Dios no había mencionado su riqueza material ni sus diez hijos. El Satán insiste en que lo tumbe, que extienda su mano contra él, que toque sus huesos y que Job lo maldecirá. Tienta a Dios insistiendo en que Job no lo bendice gratuitamente, que en el máximo de los sufrimientos, maldecirá. El Satán “salió”, ya no regresará más a la presencia de Dios en la historia, habrá perdido su apuesta y se habrá revelado como tentador.
e. Nuevas consecuencias. Sucesos en la tierra: 2,7b-10
2,7b y golpeó a Job con una úlcera maligna desde la planta de sus pies hasta su cabeza. 8 Tomó una teja para rascarse con ella y se sentó entre el polvo. 9 Le dijo su mujer: ¿Aún perseveras en tu perfección? Bendice (maldice) a Dios y muere. 10a Le dijo a ella: Como hablan las estúpidas hablaste. 10b Recibimos el bien de Dios, y el mal ¿no lo recibiremos? 10c En todo esto no pecó Job con sus labios.
De nuevo se presenta la confusión sobre el responsable directo del mal de Job: El Satán le sugiere que extienda su mano y que lo toque mientras que Yahvé le responde que lo deja en sus manos. Job sigue considerando que el mal le sobreviene directamente de Dios: “¿no recibiremos los males?”
El Satán volvió a perder su apuesta con Dios, Job no maldijo, a pesar de que su esposa le incitaba a hacerlo. El que sea precisamente su esposa quien le induce a maldecir, significa que ella misma, con quien había tenido diez hijos, no conocía su grado de virtud. Sin embargo, Job no bendice, expresamente a Dios, como después de la primera desgracia, se limita a “no dar cosa mala contra Dios”.
De nuevo el narrador describe la bendición y la maldición, esta vez de una forma muy equilibrada. La maldición se centra en la mujer. La bendición está en que Job permanece en el estado en que lo sorprendió la desgracia. El narrador nos dice que habló bien y que no pecó. Job mismo califica a su mujer como estúpida. Reconoce que el mal le llegó de Dios así como antes le había llegado el bien. La invitación a maldecir que le hace su esposa, explica, por contraste, que Job bendijo.
f. Los tres amigos: 2,11-13
2,11 Escucharon tres amigos de todo este mal que había venido sobre él y fueron cada uno de su lugar: Elifaz el temanita: Bildad de sujita y Sofar el namatita, y acordaron juntos ir a condolerlo y a consolarlo. 12 Levantaron sus ojos desde lejos y no lo reconocieron, clamaron, lloraron y cada uno desgarró su vestido y echaron ceniza sobre sus cabezas hacia el cielo. 13 Se sentaron con él en la tierra, siete días y siete noches y nadie dijo nada pues veían que era grande en demasía el sufrimiento.
Estructura del texto:
2,11 Acuerdo de los tres amigos, de ir a Job
2,12-13 Actitud de dolor y condolencia
2,12 No lo reconocen. Clamores, desgarrarse el vestido, ceniza
2,13 Acompañamiento silencioso durante siete días y siete noches
El silencio de los tres amigos no demuestra que lo consolaran. Su silencio puede entenderse como resentimiento contra Dios. Los tres amigos son presentados como una bendición pues van a condoler y a consolar a Job, pero al reconocerlo su actitud cambia y se describe con términos de maldición. Los amigos, que iban a consolar y a condoler, no lo reconocieron, callaron y lloraron; lo contrario de lo que se esperaba de ellos. Su actitud de silencio y de sufrimiento parece neutral, sin embargo, no bendicen a Dios, como sigue haciendo Job. Tienen menos categoría espiritual que él, en ese sentido, son como la esposa.
g. Dios y los tres amigos: 42,7-9
42,7 Después de hablar Yahvé estas palabras a Job, dijo Yahvé a Elifaz el temanita: Mi ira contra ti y contra tus dos amigos, puesto que no hablaron de mí bien, como mi siervo Job. 8 Y ahora, tomen para ustedes siete bueyes y siete camellos y vayan a mi siervo Job y los elevarán en holocausto por ustedes, y Job, mi siervo, intercederá por ustedes, y por él no los castigaré por no haber hablado bien de mí, como mi siervo Job. 9 Fueron Elifaz el temanita, Bildad el sujita y Sofar el namatita e hicieron como les dijo Yahvé y perdonó Yahvé a causa de Job.
Pope 171: “Pero es patente que también denota en todos los casos composición poética”. Scott 3: “El Proemio en <Prov> 1,2-6 deja en claro que lo que sigue son meshalim de varios tipos”.
Platas, A., Diccionario de términos literarios, ESPASA, Madrid 2000. En la misma línea están las definiciones de los diccionarios. La Enciclopedia Hispánica (Británica Publishers, USA 1996), lo define así: “El término drama designa a un género literario que engloba toda obra escrita con la finalidad de ser representada... y abocó a un mundo literario en el que el drama y el teatro llegaron a experimentar una identificación tan estrecha como plural en sus expresiones”. La Enciclopedia Larrousse del siglo XX dice del drama: “Pieza de teatro”.