" PABLO, DECIMO TERCER APÓSTOL"

 
Jorge Piedad Sánchez

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Introducción

Este tema surgió, a partir de una pregunta que me hicieron algunos alumnos a quienes años atrás compartí el Corpus Paulinum. La pregunta concreta era ¿por qué Pablo se autonombraba apóstol, si no perteneció al grupo de los doce? Se me vino la idea de responder con un argumento bastante forzado: “conoció a Jesús personalmente y transmitió fielmente el evangelio”, pero el problema se complicaba, debido a que Pablo nunca conoció personalmente a Jesús, y gran parte de la doctrina paulina, es totalmente “diversa” a las enseñanzas del Reino predicado por Jesús[1]. De hecho algunos han pensado que, Pablo es quien manchó la pureza del Evangelio, por el hecho de que abordó temas muy distintos a los que Jesús predicó en Galilea y Jerusalén. Todavía, la pregunta no deja de ser importante a nivel exegético, ya que Pablo, fue muy diferente de los otros apóstoles en cuanto a su “consagración”, esto es, los otros, se glorían de haber sido elegidos por el mismo Jesús, en cambio, Pablo sólo se atribuye el título de apóstol, que es precisamente lo que queremos explicar en este modesto estudio.

 

Las fuentes

Un tentativo de solución es escrutinar las fuentes sobre la vida de Pablo, y la primera de ellas, es la obra: Hechos de los Apóstoles. Para empezar, en dicho libro no se dice mucho de las obras de los apóstoles, el lector espera encontrar casi las obras y el fin de cada uno de los que acompañaron a Jesús durante su ministerio, por el contrario, resulta asombroso que aparecen muy pocos apóstoles (del grupo de los doce) en la obra; porque lo que leemos, principalmente, son las obras de Pedro, Juan, Santiago, Pablo, Bernabé y Apolo quienes son considerados, todos ellos por el autor del libro, como apóstoles.

 

Para comentar sobre la vida de Pablo recordemos aquel evento de gran importancia que, sucedió cuando al Señor Jesucristo inesperadamente se le apareció a Saúl de Tarso (conocido como Pablo más tarde). El Señor se le reveló a Saúl no sólo para salvarlo, ni para que inventara alguna nueva doctrina o secta judía, ni siquiera para que Pablo dejara de perseguirle. Más bién el Señor se aparece para hacer de Pablo un nuevo apóstol como él mismo dice en Hech 9,15: este hombre, Pablo… “instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles y de reyes, y de los hijos de Israel”.

 

Pablo era el “instrumento escogido” del Señor. El Señor había nombrado a Pablo como un apóstol — un nuevo apóstol-. El por qué el Señor hizo ésto cuando ya tenía a los doce apóstoles funcionando, es la pregunta que debemos responder. Se dice comúnmente que el apóstol Pablo debería haber sido el sustituto de Judas en Hech 1 y, no Matías. Por ejemplo, se dice frecuentemente que Pedro y los demás apóstoles actuaron precipitadamente al reemplazar a Judas cometiendo un error al ordenar a Matías. Por esta razón, el Señor para corregir el acto impetuoso de Pedro y los demás tuvo que regresar del cielo personalmente para nombrar a Pablo, quien es llamado “escogido”. Un cuidadoso estudio de la palabra de Dios en esta materia nos enseñará, primeramente, que Pedro y los demás apóstoles no estaban equivocados al nombrar a Matías para reemplazar a Judas como se menciona en Hech 1 sino que Matías era el escogido de Dios para reemplazar a Judas. Pablo nos explica, que la razón por la cual el Señor lo escogió para ser un nuevo apóstol, fue para presentar la entrada de un nuevo programa o administración: “la dispensación de la gracia de Dios” a los gentiles.

 

Hech 1 nos enseña que de ninguna manera Pedro y los otros actuaron con prisa o contrarios a la voluntad de Dios al elegir a Matías. Ellos actuaron con conocimiento y en perfecto acuerdo con Dios y con su obra, en progreso, con Israel en esos momentos como declara Pedro después de la ascención del Señor a los cielos:

 

En aquellos días Pedro se levantó en medio de los hermanos ( y los reunidos eran como ciento veinte en número), y dijo: Varones hermanos, era necesario que se cumpliera la Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Judas, quien fuera guía de los que prendieron a Jesús, y era contado entre nosotros, y tenía parte en este ministerio… porque está escrito en el libro de los Salmos: Sea hecha desierta su habitación y no haya quien more en ella, y tome otro su oficio” (Hech 1,15-20).

 

Lo que el Espíritu Santo explicó en relación a Judas “desierta su habitación” y “no haya quien more en ella” fue cumplido como Pedro señaló. Pero el punto “que tome otro su oficio” no había sido cumplido. Pedro y los demás sabían el contenido de los Salmos. El Señor les abrió los ojos para entender las Escrituras y ellos acababan de estar con el Señor unos 40 días, aprendiendo estas cosas y recibiendo mandamientos de Él. Ellos sabían que de acuerdo al programa de Dios expuesto en los Salmos, que otro tenía que ocupar el puesto de Judas en ese momento. Es por esta razón que Pedro declara enfáticamente que, “de estos hombres… uno será hecho testigo con nosotros, de su resurrección”. Era necesario que se cumplieran las Escrituras y eso lo entendieron Pedro y los demás en ese tiempo. Por lo tanto, ellos no estaban actuando de prisa o contrario a la voluntad de Dios.

 

Además, aunque es obvio el hecho de que el Señor expuso las cualidades del que debía sustituir a Judas, éstas mismas prohiben a Pablo ser el sustituto. Pedro explica las mismas en los vv.21-22 diciendo:

 

Es necesario pues, que de estos hombres que han estado junto con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre de nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección

 

Estas características no fueron creadas por Pedro, mas bien eran las que él sabía que el Señor había establecido en Mt 19,27-28; Lc 22,28-30 y Jn 15,27. Justo y Matías pasaron la prueba, como establece Hechos 1,23. Pablo no calificó, por no mencionar que en esos tiempos era enemigo del Señor.

 

Por lo tanto, Pedro y los demás no cometieron un error al escoger a Matías para “que tome la parte de este ministerio y apostolado, del que cayó Judas por transgresión”. Aún ellos “echaron suertes” y fue correcto y de acuerdo con el plan de Dios en Israel (Pro 16,33). Matías era el escogido por Dios para reemplazar a Judas y él ocupó su posición correctamente. Aunque Pablo fue “instrumento escogido” lo fue seguramente para un ministerio y apostolado diferente.

 

1.- ¿Quién era Pablo?

Se llamaba Saúl, que significa: “el deseado” y nace en el seno de una familia hebrea en la ciudad de Tarso, actualmente Turquía; uno de los grandes centros comerciales. Siendo joven, fue educado en un nivel cultural bastante notable, no sólo porque habla el griego como lengua madre, sino que además conoce profundamente la cultura hebrea siendo hijo de padres hebreos. En Jerusalén fue educado bajo la escuela de Gamaliel, reconocido rabino quien será su guía en el aprendizaje de la Torah. Pablo probablemente nació en el año 6 d.C. y por ende, mientras él se encuentra en Jerusalén, Jesús se encuentra en Galilea, si bien nunca se conocieron físicamente; porque cuando Pablo terminó sus estudios se dirigió a su casa paterna, en Tarso, donde aprendió también el oficio de sus padres, el cual probablemente era el de fabricante de tiendas, oficio muy bien redituado, porque no sólo se trata de tiendas para las casas, sino lonas para el viaje, en un mundo donde se viajaba mucho en barcos y caravanas, por eso elaborar una lona, era una actividad importante. Por tanto el comercio era fructífero, lo que indica su posición económica. Pablo llegaba de Jerusalén a Tarso lleno de ilusiones y proyectos a realizar, trabajando probablemente en el negocio de sus padres, siendo un ambiente cosmopolita, tuvo alguna insatisfacción existencial-espiritual, que lo empuja de nuevo a Jerusalén. Cuando regresa de nuevo a la ciudad santa, Jesús ya había muerto y resucitado. Por tanto estamos ya después del 33 d.C. Estando en Jerusalén, Pablo se integra con el grupo de los fariseos, un grupo culto y podemos decir “progresista”, en el ámbito de la observancia de la Ley, a diferencia de los saduceos quienes eran muy conservadores. De hecho más tarde Pablo se vantará de haber sido fariseo. Y en estos ropajes de joven fariseo ardiente dejó toda una carrera económica para dedicarse al estudio de la Torah y las tradiciones de la fe hebrea. Es en este contexto que siente como algo escandaloso el nacimiento de un grupo de cristianos, quienes eran considerados como herejes dentro del judaísmo. Decide erradicar este mal al grado de ofrecerse personalmente como guía en la lucha contra la naciente herejía. Así logra que los jefes de los fariseos, probablemente también del sanedrín, le permitan ir en persecusión contra los cristianos, quienes desde Jerusalén se habían difundido en los principales centros urbanos del mundo antiguo, y uno de esos centros urbanos era Damasco en Siria. Por tanto, se dirige hacia Siria con la intención de perseguir a los cristianos y conducirlos bajo arresto, en nombre de las autoridades del Sanedrín de Jerusalén, centro religioso por excelencia para los judíos. Y es sobre el camino hacia Damasco que aviene el evento que cambiará para siempre su vida. Probablemente nos encontramos en el año 36 d.C. El Jesús que persigue en los discípulos, los cristianos, este Jesús lo hace caer –se dice del caballo, en realidad sabemos que en ningún relato se dice que cayera de un caballo-, de todas formas, dicha “caída” no es solamente imagen literaria de una conversión moral, tampoco se trata de un cambio de ideas, sino se trata de un verdadero encuentro con alguien: “Yo soy aquel a quien tu persigues”: Cristo.

 

1.1. Pablo y su experiencia con Jesús resucitado

A partir del encuentro con Cristo, Pablo intuye todo lo que deberá decir al mundo con su vida y con sus escritos. La predicación de Pablo, por tanto no fue la fundación del cristianismo, tampoco se trataba de una nueva enseñanza religiosa, no era un nuevo sistema moral, sino que la predicación de Pablo era y es Jesús resucitado, el Cristo, el Hijo de Dios. Así nace el apóstol Pablo. Será llamado Pablo–según una antigua tradición- no por alguna asonancia con el nombre hebreo Saúl, sino porque en torno al 43 d.C. un procónsul romano de nombre Pablo, de la familia de los Paoli, se convertirá a la fe cristiana gracias a la predicación de Pablo, por ello, Saúl es llamado Pablo, como indicando: “Ecco lui è quello che ha convertito Paolo".

 

1.1.1. Me he hecho todo a todos (1Cor 9,22)

Cuando Pablo se encuentra con el resucitado, pensaba conocer muy bien a Jesús, tanto que desea exterminar a sus seguidores[2]. Sin embargo, lo que Pablo conocía sobre Jesús, era la imagen que le habían dado las autoridades del Sanedrín: Un revoltoso, blasfemo, que atentaba contra la Ley y el templo. Después, se dará cuenta que con Jesús debe reconstruir todo su badaje teológico, y para ello, seguramente aprendió de las comunidades cristianas por entonces vigorosas, lo que se constata cuando afirma que, toda su obra es una predicación del Evangelio, lo que viene a demostrar, que su mensaje no es un nuevo cristianismo sino el mismo Jesús resucitado predicado también por el grupo de los doce. Pues se predicaba el Evangelio a los griegos (Hech 11,19-26); tenemos noticias de que la iglesia de Antioquia seguía creciendo (Gal 1,21-24; Hech 9,30; 11,25-26), por ende Pablo no funda nada nuevo (como alguno sugiere pensar que fundara el cristianismo); al contrario, sabemos que Pablo conoce a Cristo a través de las comunidades cristianas (1Cor 11,23; 15,3) y, su deseo es que los gentiles sean admitidos como parte del plan de salvación, lo cual logra con el reconocimiento oficial del Concilio de Jerusalén (Gal 2,7-9; Hech 15).

 

Por eso otra consecuencia del encuentro con el resucitado, es la certeza de que su misión no es en Jerusalén, sino ante los gentiles: “Me ha revelado a su Hijo para que lo predique en medio de los pueblos” (Gal 1,16; Rm 1,1.5; 11,13; 15,16; 16,26; Col 1,25-26; Ef 3,8; 1Tm 2,7). Es en el mundo griego donde el Evangelio debía penetrar y germinar para que se efectúe la salvación universal anunciada por el único Dios (1Tm 2,4-5); y de tal diseño Pablo estaba convencido de ser un ministro y colaborador, a tal grado que no encuentra obstáculos para proponer el mensaje de salvación en moldes “paganos”, llegando al extremo de considerarse. “Apóstol de los gentiles”. Obviamente, estaba convencido de que los gentiles eran campo virgen para el anuncio de la salvación, gracias a su propia certeza: “Todo lo puedo en aquel que me da la fuerza” (Fil 4,13; 1Cor 15,10; Col 1,29; Rm 15,18-19). Al mismo tiempo, existía un pequeño (o grande) impedimento; el Evangelio estaba inculturado en moldes judíos, por lo que Pablo intuyó que su predicación debería estar inculturada respetando ambas tradiciones, lo cual no fue difícil para Pablo, siendo un hombre de tres culturas, consiguiendo así, no traicionar la verdad del Evangelio sino enriquecerlo y ponerlo en práctica en las nuevas generaciones.

 

Principalmnente su identidad judía (2Cor 11,22; Fil 3,5-6; Rm 9,3; 11,1; Gal 1,14; Hech 22,3), educado en una escuela rabínica, siendo conocedor de la Palabra de Dios, además siendo celoso de las tradiciones de sus padres, podía intuir la continuidad de una historia de salvación que llegaba a su plenitud en la persona de Cristo. La unidad de un nuevo y universal pueblo de Dios donde no hay más ni judío ni griego; la importancia relativa de la ley, la superación de la circuncisión, la supremacía de la Nueva Alianza, etc. solamente un judío abierto y dispuesto a los cambios como Pablo, podía unificar a los gentiles y judíos bajo el mensaje de la única salvación en Cristo: “No obstante siendo libre, me he hecho esclavo de todos para ganar el mayor número: me he hecho judío con los judíos para ganar a los judíos, . Con aquellos que no tienen ley, me hice como uno que está sin ley, para ganar a los que están sin ley” (1Cor 9,19-21).

 

El trabajo realizado por Pablo, estuvo movido por la convicción de que la salvación no sólo estaba en Jerusalén, sino que Jerusalén debía abrirse a los demás pueblos y convertirse en misionera, salir del propio ambiente para dirigirse a los paganos, de modo que la salvación fuera en verdad universal. Lo que hoy llamamos inculturación Pablo la llevó a cabo con resultados que hasta la fecha sirven de modelo pastoral y organizativo en nuestra iglesia, a tal grado que el mismo Pablo podrá presumir que trabajó más que los otros apóstoles (1Cor 15,10; 2Cor 11,5.23).

 

2.- Pablo se llama a sí mismo apóstol

Para responder a nuestra pregunta inicial, recordemos que Pablo nunca se llama discípulo (mathetes) mas bien prefiere llamarse siervo (doulos), al servicio del resucitado (Hech 9,26; Gal 1,10; Rm 1,1). Por lo tanto su relación estricta con el Señor resucitado lo hace diverso de la relación que, los otros discípulos tuvieron con Jesús antes y después de la Pascua. Pablo abiertamente se autodomina apóstol usando la etimología griega: apóstoles (mensajero, envíado), pero no como un título, sino como una función o ministerio dentro de la iglesia naciente, al grado que se llamarán apóstoles todos aquellos líderes de las principales comunidades, como lo fueron Apolo y Bernabé. La misma Didajé hace ver que, la palabra apóstol designaba a los misioneros itinerantes[3]. Y entre estos se considera Pablo[4].

 

2.1. El apostolado de Pablo

Los primeros capítulos del libro de los Hechos explican la predicación y el ministerio de los 12 apóstoles del Señor a Israel de acuerdo con la misericordia de Dios a su Nación y para dar “a Israel arrepentimiento y perdón de pecados”. Ellos proclamaron a Israel la llegada de los “postreros días” como fue profetizado y exhortaba a los “varones de Israel” a que aprovecharan la misericordia de Dios ofrecida a ellos, y de este modo “se salvaran de esta perversa generación”. La advertencia del día de la ira del Señor profetizada se acercaba y el Señor estaba prolongando su misericordia a ellos. ( Hech 2,14-40; 3,19-26; 5,30-32). Pero Israel despreció la misericordia de Dios y la culminación de su rechazo fue cuando apedrearon a Esteban. (Hech 7,51-56). El Señor, en vez de comenzar el día de su ira, hizo algo completamente inesperado y no profetizado, escogió a Pablo nombrándolo apóstol de los gentiles y, lo designó para introducir a los gentiles “la adminstración de la gracia de Dios”, no profetizada a los gentiles. Como Pablo testifica:

 

“Por esta causa, you Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles, si es que habeis oído DE LA ADMINISTRACIÓN DE LA GRACIA DE DIOS QUE ME FUÉ DADA PARA CON VOSOTROS; QUE POR REVELACIÓN ME FUÉ DECLARADO EL MISTERIO, como antes lo he escrito brevemente, leyendo lo cual podeís entender cual sea mi conocimiento en EL MISTERIO DE CRISTO, MISTERIO QUE EN OTRAS GENERACIONES NO SE DIÓ A CONOCER A LOS HIJOS DE LOS HOMBRES, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu; que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo y copartícipes de la promesa de Cristo Jesús por medio del Evangelio, DEL CUAL YO FUÍ HECHO MINISTRO POR EL DON DE LA GRACIA DE DIOS QUE ME HA SIDO DADA SEGÚN LA OPERACIÓN DE SU PODER”. (Ef 3,1-7)

 

Dios le reveló a Pablo el “misterio de Cristo”: el propósito y el secreto que Dios tiene en Cristo con respecto a los gentiles y la “nueva creación”. Este propósito secreto Dios lo “tenía escondido en él” desde el principio. El apostolado de Pablo es especial y diferente de los doce, pues Pablo es el apóstol de los gentiles. Los doce apóstoles, al contrario, fueron comisionados por el Señor en relación con su programa con Israel. Queda claro que, Pablo habiendo egresado de una escuela farisea bastante abierta, vio que la fe en Jesucristo, Hijo de Dios, podía ser proclamada vivamente y con buenos resultados en el ambiente griego. Pablo descubrió la formula pastoral: Inculturar la Palabra de Dios. No así con las comunidades de Jersusalén quienes, sostenían pasar primero por los ritos judíos para ser cristianos (Gal 2,11-14). Está de más recordar, que precisamente las comunidades judeo cristianas, perecerán por su cerrazón a la universalidad del Evangelio, mientras que Pablo, ya siendo judío, sabía que el Dios de Israel, debía ser dado a conocer a todas las naciones a la luz de la Revelación de su Hijo Jesucristo.

 

2.2. Algunas diferencias pastorales

Aunque esto sea un breve exámen sobre el tema, la siguiente lista enuncia algunas de las diferencias entre el apostolado de Pablo y el de los 12 apóstoles:

 

1. Los 12 fueron llamados apóstoles por el Señor durante su estancia en la tierra. (Mateo 10,1-4) Pablo fué llamado a su apostolado por las comunidades cristianas que le mostraron el Evangelio (Hech 9,1; 1Cor 15,8-10).

2. El apostolado de los 12 era solamente para Israel y primeramente para ellos, ya que el programa de Dios en ese tiempo era con Israel. (Mt 10,5; Hech 3,25-26). Pablo fue comisionado como “apóstol de los gentiles” y fue enviado a las naciones (Rm 11,13; Ef 3,1).

3. Pedro y los otros apóstoles tenían el “evangelio de la circunsición” para proclamar las buenas nuevas de Israel, sus pactos y las bendiciones del reino. (Mt 10,6-8; Gal 2,7-8). Pablo tenía el “evangelio de la incircusición” encomendado a él; las buenas nuevas de Dios y su paciencia hacia los gentiles para cumplir con un propósito secreto para con ellos. (Gal 2,7-8).

4. Bajo la comisión de los 12 y en vista de la crucifixión de Cristo, ellos buscaron el arrepentimiento de la nación de Israel. Ellos fueron acusados de su crimen y se le ofreció el perdón y las bendiciones de Dios para poder participar en el reino “que se acercaba” de Israel. (Hech 3,12-26; 5,27-32). Bajo la comisión de Pablo, el anunció la transgresión de Israel y que Dios había puesto, temporalmente, el programa de Israel a un lado, y que su restauración y el reino no vendría hasta después que “haya entrado la plenitud de los gentiles”. (Rm 11,11-25).

5. Pedro y los otros apóstoles anunciaron a Israel que sus días funestos estaban presentes y que ellos estaban viviendo en los días que todos los profetas desde Samuel en adelante habían anunciado. (Hech 2,16-21; 3,24). Pablo anunció que Dios es paciente y que El ha puesto a Israel y todas las cosas que estaban programadas a un lado (Rm 11,11-25; 1Ts 5,1-11; 2Ts 2.1-7).

6. Pedro y los otros apostoles le proclamaron a Israel la llegada de los “tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo”. (Hechos 3,19-22). Pablo proclamó “la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos…” y “ escondido en Dios” desde los siglos y edades. (Rm 16,25-27; Ef 3,1-6; Col 1,25-26).

7. Los 12, bajo su comisión, operaron sobre la diferencia entre los judios y gentiles. (Mateo 10,5-7; 15,21-28; Hechos 3,25-26). Pablo, bajo su comisión, declara, ahora que la diferencia de “aquel tiempo” no existe y que la “pared intermedia” ha sido derrumbada, que Dios ha hecho “ambos uno”. Ahora “no hay diferencia”. (2Cor 5,14-19; Ef 2,11-14).

8. Los 12 observaron la ley y operaron juntamente con los “rudimentos del mundo” que empleaban.(Mt 5,17-19; 23,1-3). Pablo declara que Dios no nos ha puesto bajo la ley, sino bajo la gracia, y que Él no está tratándonos hoy como hijos bajo la ley, con los “rudimentos del mundo”. (Rm 6,14; Gal 4,1-11; Col 2,8-17).

9. Los 12 fueron comisionados a predicar el “evangelio del reino” a Israel, y para manifestar las señales del reino a ellos. (Mt 10,1-8). Pablo fué comisionado para predicar el “evangelio de la gracia de Dios” a los gentiles y para manifestar las señales que afirman la realidad que Dios volvió a los gentiles.

10. Los 12 anunciaron a Israel la venida de la ira de Dios y estaban preparados por el Señor para ver y pasar, el tiempo de la tribulación. (Mt 24,1-35; Hech 2,14-40; 3,19-23). Pablo nos declara la paciencia de Dios y la venida del Señor para reunirnos con Él, librándonos de la ira venidera. (1Ts 1,10; 4,13; 5,11)

11. Los 12 le predicaron a Israel el “evangelio del reino” durante los tres años del ministerio terrenal del Señor y no entendieron o apreciaron el significado de la muerte y resurrección de Cristo. (Mt 16,21-23; Lc 9,43-45; 18,31-34) después de la resurrección de Cristo, cuando Él les “abrió el entendimiento para que comprendieran las escrituras”, ellos entendieron la necesidad de los sufrimientos de Cristo, pero sólo a lo que pertenecía al reino de Israel y su gloria. (Lc 24,25-27, Hech 1,1-12; 2,22-36; 3,12-21; 4,8-12). A Pablo se le encomendó el significado completo de la cruz de Cristo. Su mensaje fué “la predicación de la cruz”, proclamándola en toda su gloria como el “poder de Dios y la sabiduria de Dios”. A él se le depositó el “debido tiempo” testificando de Cristo, dándose el mismo : “en rescate por todos”. También a Pablo le fue dada la revelación de “el misterio de la voluntad de Dios” y como va a ser cumplida por el carácter de la muerte y resurrección de Cristo. (1Cor 1,22-24; 1Tm 2,1-7; 1Cor 2,6-8; Ef 1,8-10).

12. Los 12 funcionaron en conexión por el llamado de Dios a Israel de ser la semilla que heredaría el reino.(Mt 16,13-20; 21,33-45; Lc 12,32). Pablo funcionó como el “apóstol de los gentiles” en relación con el hecho de que Dios puso a un lado el programa de Israel y a los judios y gentiles en un mismo plano, “para crear en si mismo, de los dos, un solo y nuevo hombre”, la “nueva creación”, la iglesia, el cuerpo de Cristo. (Ef 2,11; 3,12).

13. Los 12 buscaban proceder con los gentiles a través de la regeneración y gloria de Israel. (Mt 28,16-20; Lc 24,44-49; Hech 1,1-8; 3,25-26). El apóstol Pablo fué comisionado por Dios y enviado a los gentiles en conexión con la caida y el tropiezo de Israel y el endurecimiento de Dios hacia la nación. (Rm 11,1-25).

14. Los 12 apostoles, en su llamamiento y comisión, estaban cumpliendo lo dicho por los profetas, y fueron enviados a Israel con las promesas de Dios a ellos. (Jn 17,6-12; Lc 11,49-51). El apóstol Pablo recibió un apostolado especial para los gentiles; no basado en profecias (Rm 1,1-5; Ef 2,11-12; 3,1-9; 1Tm 1,9-11).

 

Conclusión

Hemos visto que el título de apóstol que utiliza Pablo, es en función a su ministerio, y no como un título honorífico por haber estado con Jesús durante su ministerio. Por lo que queda claro, que Pablo pertenece a la generación de los cristianos que se encargaron de las comunidades tanto en su fundación como en su formación, tal y como lo describe la Didajé; de ahí que otros personajes reciban el nombre de apóstol, como es el caso de Bernabé y Apolo. Por otra parte, lo que en Pablo se le suele llamar conversión, no es adecuado, porque él mismo se descubre como un profeta pero ahora del mismo Señor resucitado, así que se prefiere señalar como una auténtica vocación, pues su predicación nunca fue distinta de su fe como fariseo, sólo llega a conocer la plenitud de la Revelación en Cristo. En virtud del acontecimiemto de Damasco, Pablo se sintió investido de una autoridad que le colocará a la altura de los grandes discípulos del Señor (1C0r15,8-10; Gal 1,18); con autoridad para con sus fieles (1Cor 4,15; 19,21; 2Cor 10,4-6). De un modo u otro se reconocerá que Pablo llegó a ser apóstol por vía carismática vocacional, habiendo experimentado la persona de Jesús en las comunidades cristianas (lo que llamará anagké =una irrupción de Cristo en su vida= 1Cor 9,16; Flp 3,12). Por último cabe señalar que, Pablo, nunca inventó o creó lo que hoy se llama cristianismo, este existía antes de él, y lo sabemos por las comunidades a las que él visitó donde precisamente tuvo conocimiento de la persona de Jesucristo, por tanto, Pablo sólo inculturizó el mensaje del Evangelio en moldes griegos, evitando la mentalidad judía que no permitía admitir a los paganos en el plan de salvación.

 

Bibliografía consultada

Lowe , J., “An Examination of Attempts to Detect Developments in St. Paul’s Theology”, JThS 42 (1941) 129-142.

MONASTERIO, R., La iglesia de Pablo, Stella 1998.

PERROT, Ch., “Paul, le disciple du Christ ou l’inventeur d’une religión?”, Conferencia pronunciada en el Centro Cultural Luterano de París 1994.

Räisänen , H., Paul ant the Law, Tübingen 1983, 265.

Vanhoye, A., “ Paolo di Tarso e la spoliticizzazione del Cristo”, Conferencia pronunciada en las Jornadas Bíblicas, San Rafael, Mendoza-Argentina 1999.

[1] Pablo se dedicará a reflexionar sobre temas como la gracia, el pecado, la cruz, la justificación, la ley, etc. aludiendo pocas veces al tema central de la predicación de Jesús: El Reino de Dios.

[2] Judeocristianos expulsados de las sinagogas, quienes además eran demasiado abierto con los paganos.

[3]“Todo apóstol que venga a ustedes, sea recibido como el Señor. No se detendrá sino un solo día, y, si fuere necesario, otro más. Si se queda tres días, es un falso profeta. Cuando el apóstol se vaya no tome nada consigo si no es pan hasta su nuevo alojamiento. Si pide dinero, es un falso profeta”. (cfr. Didajé cap. 9-10 sobre la instrucción de los apóstoles).

[4] La palabra apóstol se usa en la Sagrada Escritura principalmente de dos maneras: a) Apóstol era uno de los Doce discípulos escogidos por Jesús. Uno que estuvo con él durante los tres años de su ministerio, además de ser testigo de la muerte y resurrección de Jesús; b) Apóstol, en un sentido amplio, usado principalmente en el libro de los Hechos de los Apóstoles, es una persona a quien se le asigna una tarea específica, motivada por Dios (Hech 11,22). Cuando Pablo afirna que fue escogido por Dios (Hech 9,15) lo dice en sentido profético, fenómeno conocido como: conciencia profética. De hecho, digamos que la vocación de Pablo fue narrada al estilo de los relatos vocacionales del Antiguo Testamento, particularmente en semejanza con la experiencia de Jeremías como se ve en el siguiente esquema:

Jeremías 4,1-10Hechos 9,1-19

a) Confrontación divina inicial 9,4 “¿Saúl, Saúl por qué me persigues?”

b) Palabra de presentación 9,5 “Yo soy Jesús a quien tu persigues”

c) Misión 9,6.15 “Levantate entra en la ciudad”

d) Objeción (Jr 1,6) 9,13 “Ha causado muchos males a tus santos”

e) Dios asegura protección (Jr 1,7-8) 9, 16 “Tiene que padecer por mi nombre”

f) Señal conclusiva (Jr 1,9-10) 9,18 “Cayeron de sus ojos unas como escamas”