PABLO CEDE ANTE EL PROBLEMA DE SU PUEBLO ISRAEL
Raúl Duarte Castillo
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El padre Rasco en sus clases sobre los Hechos de los Apóstoles, al hablar de la imagen paulina en este libro, insistía en la cuestión de la diferencia del retrato lucano con el retrato paulino de las cartas; advertía que había que tomar muy en serio el aspecto circunstancial de éstas y no dejar de lado el derecho de Lucas de tener su imagen u opinión de Pablo.
La anterior consideración metodológica tiene sentido si se quiere juzgar la importancia u opinión que se tenía de Pablo sobre determinado punto, en la época apostólica o postapostólica. El problema del papel de Pablo en las cartas deuteropaulinas, pastorales o los escritos del siglo segundo, tendría una solución más satisfactoria, si se pusiera más atención a la especificidad de estos escritos y al punto de vista del autor, que al ser autor, tiene derecho de ofrecer su imagen y no necesariamente la imagen “histórica” del Pablo que muchas veces se ha armado desde las aulas universitarias.
No cabe duda que la figura de Pablo es, después de la de Jesús, la figura más controvertida. Pablo tuvo sus amigos, discípulos y admiradores, pero, al mismo tiempo, tuvo enemigos o gente que no entendía o no quería entender su manera de presentar la Buena Noticia de Jesús. Se puede decir que esta mala interpretación de Pablo empezó en la segunda mitad del siglo segundo. Se tiene un silencio sobre Pablo. Por ejemplo, ninguno de los padres apologistas lo nombra[1] y también, de alguna manera se podría hablar de un silencio de los escritos apócrifos de esta época[2]. Pocos lo nombran[3]. Los Hechos de Pablo[4] se enredan en muchas noticias legendarias y, además, su distancia temporal es grande.. Mucho se debe a su mala interpretación o presupuestos falsos para su lectura.
Entre los presupuestos con que muchos lectores de Pablo se han acercado a leerlo, está la creencia de que para ser Pablo el apóstol de los gentiles, tendría que haberse dirigido a éstos con casi exclusividad y haber abandonado el apostolado entre los judeocristianos[5]. Sobre todo existe el prejuicio de pensar que Pablo habría vivido la mayoría de su vida como un cristiano pagano, para ejercer su actividad misionera
En la iglesia naciente aparecen dos grupos de cristianos, apodados “hebreos” y “helenistas”. Así están nombrados en Hch 6/7. Sólo en esta parte de Hechos se habla de una comunidad de Jerusalén, mixta, compuesta de estos dos elementos. Más adelante, no sabemos cuantos años después, se describe una comunidad jerosolimitana más uniforme(Hch 21,15 sig.), donde no hay gente que critique al templo ni a la Ley(Hch 6,11 y 13).
No sabemos con exactitud la postura de estos helenistas. Sólo sabemos que eran de ascendencia judía, pero de costumbres y lengua griega. Desde luego, tuvieron capacidad, por el universalismo del ambiente griego en que se desarrollaron, en ver las consecuencias del hecho Jesús, algo que a los demás judíos les costó muchísimo. Desde el capítulo 11 de Hechos ya no sabemos más de estos helenistas. Tal vez frecuentaban una de las sinagogas que existían en la parte suroccidental de la ciudad. Esta corriente no va a poder con la corriente tradicionalista, la de los así llamados hebreos, que se va a apoderar de Jerusalén, bajo la égida de los parientes de Jesús.
Tenían una postura bastante hostil contra el culto en el templo. Más aún, estaban contra la misma existencia del templo. Esto lo podemos extraer de Hch 6/7. Pronto hubo una diferencia entre los helenistas y los demás miembros de la comunidad. Al ser expulsados los helenistas, se recupero la paz que había entre la comunidad cristiana de Jerusalén y las autoridades judías.
¿Qué había traído a los helenistas al Cristianismo? Probablemente las palabras pronunciadas por Jesús a propósito del templo. Pensaron como los demás discípulos, que el fin estaba cercano, pero que este fin del tiempo estaría marcado, entre otras cosas, por la destrucción del templo, que no sería reemplazado por otro y que nunca debería haber existido. Como esperaban un Mesías, aceptaron a Jesús. Lo que distingue a Esteban de los demás cristianos hebreos, es el rechazo del templo. En ningún momento dijo Esteban que se debía quitar la circuncisión u otro aspecto de la ley ritual.
Como el pueblo siempre había violado la Ley, no era digno de la elección de la que había sido objeto. Estos helenistas predicaban la Buena Noticia a otros judíos de una manera más agresiva, en cuanto cuestionaban la misma existencia del templo. Propagaban una religión más espiritualista, que reflejaba ciertas aspiraciones de unos medios “iluminados” de la diáspora[6].
Los paganos al principio fueron admitidos en la comunidad cristiana. La misión hacia los gentiles tuvo su origen en Jerusalén. Exégetas como M. Hengel[7], pone a Galilea como el punto de partida de la misión gentil. Acerca del origen temprano de la misión en Palestina, Cullmann[8] ofrece una visión convincente. No de la misión entre los gentiles en general, sino de la misión que no exigía la circuncisión. Los helenistas empezaron aceptando a los gentiles sin circuncisión(Hch 11,20-21).La expulsión de los helenistas motivó que se predicara el evangelio fuera de Palestina. Como dice Hechos: “Entre tanto, los dispersos con motivo de la persecución provocada por lo de Esteban llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar el mensaje más que a los judíos. Pero algunos de ellos, naturales de Chipre y de Cirene, al llegar a Antioquía, se pusieron a hablarles también a los griegos, anunciándoles al Señor Jesús. Como el Señor los apoyaba, gran número creyó convirtiéndose al Señor”. Hch 11,19-21. No sabemos si en Jerusalén admitirían los helenistas a los incircuncisos. Este grupo de helenistas, como vimos, eran críticos del templo y poco de la Ley. ¿Favorecerían la aceptación de paganos sin circuncisión? Puede ser. Al menos hay un indicio en la frase de Hechos: “Los partidarios de la circuncisión le reprocharon”(a Pedro)Hch 11,2. Luego había los que no opinaban como los de la circuncisión. Desgraciadamente, pronto tuvieron que abandonar Jerusalén. Pablo dice que la misión gentil desde el principio fue aceptada favorablemente por la iglesia de Jerusalén(Gal 1,23-24). De hecho Pablo fue acogido al principio favorablemente por la Iglesia de Jerusalén. Sus problemas por su admisión a los paganos, van a venir después. Pedro al principio era favorable a los cristianos incircuncisos (Gal 1,18;2,9.11). Pablo al principio fue perseguidor de la iglesia, que él miraba a través del grupo de helenistas y, por lo tanto, tenía en cuenta su actitud hacia el templo y Ley. Si se tratara de una iglesia observante estricta de la ley, no se explicaría esta persecución. ¿Quién o qué provocó que las cosas se endurecieran en la iglesia de Jerusalén, de una iglesia más abierta a cierto endurecimiento o acercamiento a prácticas o especificidades netamente judías? No se puede pensar en otra causa que en el endurecimiento de los judeocristianos. Pero éstos tuvieron sus razones para endurecerse
2. La misión primera del evangelio
No obstante las afirmaciones generales de Lucas (Hch21,20), la misión entre los judíos fue un fracaso. Una minoría se convirtió o abrazó el movimiento cristiano. Esta minoría judeocristiana fue la que dominó con su teología y dirección toda a segunda parte del primer siglo.
Los cristianos helenistas tenían una postura abierta. No aceptaban la misma idea de un posible templo hecho por manos humanas y también criticaban a la Ley, sin negarla completamente[9]. Inmediatamente vieron que el hecho Jesús ponía en entredicho la existencia del templo de Jerusalén y el valor relativo de la Ley. Los demás, incluidos los Doce, no captaron estas implicaciones.
La iglesia de Antioquía era una iglesia compuesta de judíos y paganos. No tuvieron ningún problema.: “antes que llegaran ciertos individuos de parte de Santiago, comía (Pedro) con los paganos...” Gal 2,12. “Pero algunos de ellos, naturales de Chipre y Cirene, al llegar a Antioquía, se pusieron a hablarles también a los griegos, anunciándoles al Señor Jesús”. Hch 11,20. Esta iglesia antioquena vivía en contacto con la de Jerusalén y no tenía problemas.
Pablo tampoco tuvo problemas al principio por causa de su predicación a los paganos. Empezó su misión, como apunté antes, entre los gentiles( Gal 1,17.23-24).
¿Cómo empezó la misión entre los gentiles? No sabemos a ciencia cierta, pero no fue fruto de una discusión teológica o de un decreto. Esto sucedió mucho después. Probablemente tendría lugar en experiencias extáticas, de tipo carismático, como va a ser después (Hch 10-11; Hch 2; 1 Cor 14,121).
Esto está contra la opinión dominante en estos momentos de una especie de cristianismo primitivo compuesto de helenistas y hebreos hasta el año 70. Después habría desaparecido casi el elemento judío para dar lugar al elemento pagano que va a ser mayoritario en la última parte del siglo primero.
En el así llamado concilio de Jerusalén (Hch 15), los judeocristianos continuaron con la dirección de la comunidad, pero ahora su postura fue de un acercamiento mayor a Israel, al Israel religioso evidentemente. Entonces empezaron a poner ciertos límites a los cristianos de origen pagano. Esta reunión en Jerusalén se celebraría hacia el año 48 d. C. Antes, durante 15 años habían cohabitado los cristianos de origen judío con los de origen gentil sin problemas. Esta reunión significa que se endurecieron las relaciones a causa de un endurecimiento de la dirección jerosolimitana[10]. La iglesia de Jerusalén tomó un camino medio entre los que exigían la circuncisión y los que no exigían nada. No hay necesidad para el pagano de circuncidarse, pero sí tiene que guardar ciertas reglas rituales en la reunión eucarística[11]. Fue, con todo, una actitud conservadora. ¿Por qué? Para algunos se trataría por cierta envidia o sentido de inferioridad, ante el avance de los cristianos de origen pagano. Del 70 al año 100 habría un aumento considerable de cristianos de origen pagano, con las grandes inserciones en la iglesia de gente proveniente del sur de Siria, de Asia menor, de Grecia, Roma... No parece ser un argumento, al menos, no el principal
3. Pablo de Tarso
Pablo nos llega ya muy interpretado. Es el autor bíblico, después de Jesús, que ha ocupado más la investigación antigua y actual. Se puede decir que se tienen tres lecturas o ediciones de Pablo en el Nuevo Testamento: el Pablo de las cartas paulinas; el Pablo de los Hechos de los Apóstoles y el Pablo de las cartas pastorales.
Voy a detenerme en el Pablo de las cartas paulinas, en concreto, con el Pablo de 1 Tesalonicenses, Gálatas y Romanos.
Las cartas de Pablo contienen más noticias históricas de lo que estamos acostumbrados a extraer. Desde luego que las cartas paulinas son escritos ocasionales y, ya sabemos, no podemos encontrar un desarrollo sistemático de su doctrina o de su actividad pastoral o, aún, de su persona.
Habría que separar en Pablo la práctica de su doctrina. Sabemos que en este punto el judaísmo o prerabinismo del siglo primero de nuestra era, daba una enorme libertad al pensamiento, exigiendo, en cambio, ciertas prácticas indispensables, por ejemplo, la circuncisión, la admisión de la Torá, la aceptación del templo de Jerusalén. Así Pablo pudo perfectamente tener cierta práctica que no aparece en su teología. Pudo vivir según la Ley, como todo judío[12].
Pablo fue un judeocristiano. Esto no se debe dejar nunca de lado al tratar de Pablo. Por lo mismo, su práctica fundamental era judeocristiana. Después de su así llamada conversión, Pablo permaneció como fariseo y nunca fue ex-fariseo (Hch 23,6sig.;21,23sig.). En la diáspora enseñaba, por lo mismo, a circuncidar a los hijos y a vivir según la Ley a los judeocristianos. No por táctica, sino estaba de acuerdo con las promesas a Israel. Pablo fue un misionero entre los judíos en la diáspora (Hch 13,14s.40ª;14,1;17,1s.10s.17;18,4.19;19...). Visitaba la sinagoga, que era desde donde predicaba el evangelio. Hay excepción, cuando predicaba a los gentiles (Hch 14 y 17). Anunciaba que los gentiles participaban también en la salvación del pueblo elegido(13,17s;15,15...)
Pablo fue un visionario, predicador carismático y obrador de milagros (Hch 13,8s;14,2s;16,16;19,11s;20,7s;28,1s). Lucas no separa la Ley del pneuma. Esto es característico de las comunidades cristianas. Los judíos relacionados con el culto en el templo, tenían reuniones carismáticas con glosolaia en Jerusalén (Hch 2,1s.46;3,1;5,12.42..) Esteban era practicante de la Ley y también un profeta carismático (Hch 6,8-15;7,51-53.54-60, esp. 51-53).
Lucas, parece, no era un compañero de Pablo, aunque lo conocía bien[13].
Vamos a ver al Pablo paulino. Fue acusado de predicar la circuncisión (Gal 5,11) y, al mismo tiempo, fue maldecido por anular la Ley, declarada como pecado (Rom 3,31;7,7s). Esto refleja, desde luego, puntos de vista de sus enemigos o gente indiferente que oía decir esto de Pablo.
Como aparece en Hechos, así aparece en ciertas cartas, que Pablo vivió como un judío practicante(1 Cor 9,19-21). Decir que vivió como judío practicante, quiere decir que observó las leyes ceremoniales. Decía Pablo que esto era (ganar) por el evangelio. Pablo decía que era judío y no un pecador gentil (Gal 2,15;2 Cor 11,27; Fil 3,4; Rom 11,1-5). Cita las tradiciones paternas. Niega predicar la circuncisión a los gentiles (Gal 5,11). Exhorta a judeocristianos a adherirse a la circuncisión (1 Cor 7,18). No pide que se quiten las marcas de la circuncisión, como lo hacían algunos (epipastas ). Los judeocristianos debían vivir según la Ley. Los judeocristianos practicaban la Ley (se infiere de Gal 5,3).
Todos estos aspectos del Pablo de las cartas, aparecen en plena luz en los Hechos. Pablo apareció ante los judíos primordialmente como un misionero. Como apóstol de los gentiles, tenía a los judíos en la mente. Quería ganar a los judíos (1 Cor 9,20). Como dirá en Rom (11,14) quiere que les den celos. Hay muchos nombres judíos entre sus compañeros y ayudantes. Conoce a muchos gentiles en sus iglesias (Rom 16,8s). En Rom 9-11 pone Pablo la salvación de Israel en su actividad misionera entre los gentiles.
4.
Pablo e Israel
Su postura ante Israel ha sufrido una evolución. En 1 Tes 2,14-16 Pablo dice que Israel está a expensas de la ira divina. En su carta a los Gálatas dice que “no hay judío ni griego” (3,28). Sólo las personas de fe son semilla de Abrahán, hijos de Abrahán (3,16). En esta carta se habla de una nueva raza y creación (3,17s;6,16). Nada tiene que ver eso de circuncisión y no circuncisión (Gal 5,2s.6;6,12s). La Torá es un”intermedio” (3,19s), fue dada para conservarnos en el pecado (3,19s.). La Jerusalén según la carne está en oposición a la de arriba (Gal 4,26). Esta postura de la carta de Gálatas tiene un puesto único entre las otras cartas paulinas por su tono y, sobre todo, por su teología radical. Sería escrita teniendo en cuenta un judeocristianismo extremamente tradicional.
Pero la carta a los Romanos, en concreto los capítulos 9-11, representan un avance y regreso. De hecho, muchos autores han querido sacar de la carta, a Rom 9-11, con varias hipótesis que van desde el cambio en el orden de los capítulos de la carta a los Romanos o dentro de la serie de cartas, hasta la negación completa de la autoría de Pablo. Pero, no, sí es paulina. Representa el último estadio del pensamiento paulino.
Después de la carta a los Galátas no podríamos encontrar sino una exposición más dura de la relación del Israel según la carne con la iglesia. Pero no fue así. Nos encontramos con una carta a los Romanos de tono más conservador. La actitud de Pablo es positiva ante la ley mosaica(3,1s;4;7,7s). El punto de vista de Pablo no es la salvación del individuo y no aparece ya la motivación “por el evangelio”. El problema es todo Israel (11,26) y aparece el principio “en atención a las Escrituras” (9,6) o “fidelidad de Dios” (11,1s.29). Las promesas fueron dadas a Israel según la carne. Era importante en esos momentos saber quién pertenecía a Israel. Habla Pablo de las dos ramas de olivo [14] (11,17 judía y pagana). El destino de Israel era importante. Para Pablo en la carta a los Romanos, Israel será salvado en el futuro (11). Para Lucas Israel es salvado ahora y en el pasado, en la comunidad eclesial. Así se explica la postura de Pablo más favorable a la Ley que en Gálatas.
¿Cómo explicar esta especie de contradicción? No basta para explicarla, como decía, el simple aumento de la población pagana en la iglesia. Ni que Pablo no haya sacado todas las consecuencias de sus anteriores afirmaciones, ni que no haya sido un sistemático, sino un pastor, como decía Rasco en su interpretación de Pablo. No , hay algo más y esto más, tanto de Pablo como de la influencia y conservadurismo de los Judeocristianos en las distintas comunidades cristianas, se explica por la situación religiosa, política y económica de entonces
6. Punto de
vista evaluativo y AT
El ambiente revolucionario subió de tono con el aumento de un antijudaísmo provocado por ciertas medidas permitidas por los emperadores.
La llegada al reinado del nieto de Herodes, Herodes Agripa, trajo por los años cuarenta cierta esperanza de independencia judía, aunque fuera relativa, del poder de Roma. Por este tiempo se tuvieron los nefastos brotes antiromanos y antigriegos provocados por la política torpe de Calígula. Sus pretensiones de edificar una estatua de Júpiter en el santuario de Jerusalén, junto con los brotes callejeros ocurridos en Alejandría y Cesarea, muestran un ambiente en que el judío se siente atacado en sus instituciones religiosas más queridas y renace en él el deseo independentista. Aparece una movimiento que trata de resaltar todo lo que es judío. Estamos por los años cuarenta y cincuenta, cuando se va a tener la reunión de lo que se ha llamado concilio de Jerusalén. No es raro explicarse el aumento de conservadurismo en las medidas tomadas por esta reunión, con relación a los cristianos de origen pagano.
La revuelta judía contra Roma se fraguó, ambientalmente hablando, desde los años cuarenta. La revuelta judía que llevaría a la destrucción de la nación, estuvo marcada por un fervor religioso enfermizo[15]. Se esperaban apariciones mesiánicas o de otra índole todos los días. Además, los valores o símbolos nacionales eran puestos en primer plano. No es nada raro que en este ambiente la afirmación del único pueblo de Dios, el Israel que se estaba rebelando contra Roma, fuera una de las principales exigencias.
La persecución que vino después de la destrucción, provocó que los judíos, cualquiera que fuera su orientación religiosa o partidista, se unieran alrededor de la idea nacionalista de formar un solo pueblo.
En este ambiente hay que colocar lo de la carta a los romanos, escrita en los años cercanos a la guerra judía, y la actitud neoconservadora del judeocristianismo después de la destrucción de Jerusalén. Pablo hace su reflexión sobre el papel del pueblo según la carne y lo ve al final, como objeto de las promesas mesiánicas. Israel no ha sido rechazado. El no va a sacar las consecuencias que cierto judeocristianismo va a sacar: hay que permanecer firme en todo lo que es judío, en primer lugar en la Ley y circuncisión, amén de prácticas y costumbres judías.
Pablo permanece fiel en lo fundamental: Cristo es la salvación. El es el mesías, objeto de las promesas, pero, contra lo afirmado en sus primeras cartas y, sobre todo, en la carta a los Gálatas, afirma un papel positivo de Israel. Pablo está tratando de arreglarse con los judeocristianos. En una situación difícil y después de su larga experiencia, trata de llegar a un arreglo con los judeocristianos. Su concepción eclesial es menos paulina que en Gálatas, es evidente. Es más conservadora, influenciado por los judeocristianos. Hace una nueva reflexión sobre el papel de Israel. Israel tiene un papel en la salvación, como dice en Rom 11,25: “Todo Israel será salvado”. Es objeto de una revelación, pero no en esos momentos en que escribía o dictaba su carta. Esta solución no se encuentra en las otras cartas y sus lectores no la conocen hasta ahora, pues su fórmula en Rom 11,25 “No quiero que ignores...”, es una fórmula que introduce algo nuevo, nunca comprensiones o enseñanzas, como se puede cotejar con los lugares paralelos (Rom 1,13;1Cor 10,1;12,1;2 Cor 1,8;1 Tes 4,13). No hay, pues, en Pablo una tradición, anámnesis, sino algo no formulado todavía por Pablo y que ahora lo hace en esta carta.
Al retomar el problema de Israel, Pablo encuentra una solución nueva y no contraria completamente a su enseñanza. Por esto tenemos aquí más exégesis del Antiguo Testamento. Hay abundancia de material tradicional. Se ve la creciente autoridad de la tendencia conservadora judeocristianos de la tercera generación, como también el crecimiento de la autoridad de Jerusalén. Los judeocristianos declinan en número, pero no en importancia teológica, ni en su influencia en todas las comunidades cristianas.
Aparece un Pablo menos liberal y, de acuerdo a las necesidades del evangelio, más cercano a sus hermanos judeocristianos. Estos, a causa de la terrible situación por la que pasa el Israel según la carne, no logran dejar expandirse en esos momentos lo que ya los helenistas habían visualizado desde los primeros momentos: la salvación sin trabas judías al mundo gentil. La salvación para Israel queda en la esperanza, pero el camino de salvación no es el Israel de la carne, sino el del espíritu que es Jesús, sin lazos sanguíneos ni culturales, aunque Pablo les conceda cierto valor a estos.
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[1] .- ERNST DASSMANN, Der Stachel im Fleisch. Paulus in der frühchristlichen Literatr vis Irenäus, Aschendorff, Münchser 1979, 260.
[2] .- H. PAULSEN, Das Kerygma Petri und die urchristliche Apologetik, ZKG 88(1977)27-33.35.
[3] .- DASSMANN, Id, 261
[4] PH. VIELHAUER, Geschichte der Urchristliche Literatur,. Einleitung in das Neue Testament, die Apocryphen und die apostolische Väter, Berlin 1975, 699/705.
[5] .- Tomo el término Judeocristiano no en sentido técnico, para designar al movimiento que se va a desarrollar dentro del cristianismo desde la mitad del siglo II y se va a continuar hasta el siglo II. Tomo el término en sentido genérico para designar a los cristianos de origen judío, teniendo en cuenta que dentro hay distintos grupos. Una bibliografía selecta se encuentra en F. MANNS, Bibliographie des Judéo-Christianisme, Jerusalén 1978. Entre lo más importante, M. SIMON, Verus Israel, París 1948; J. JERVELL, The Mighty Minority, ST 34(1980) 13-38; S.C.MIMOUNIi, Le Judéo-christianisme ancien: essais historiques, París 1998; M. PESCE, Sul concetto di giudeo-cristianesimo, en Il giudeo-cristianesimo nel I e II sec.d.C., RSB 2/2003,21-44.
[6] .- M SIMON, Les prémieres chrétiens, París 1960, 49. Jerusalén 1978. Entre lo más importante, M. SIMON, Verus Israel, París 1948; J. JERVELL, The Mighty Minority, ST 34(1980) 13-38; S.C.MIMOUNIi, Le Judéo-christianisme ancien: essais historiques, París 1998; M. PESCE, Sul concetto di giudeo-cristianesimo, en Il giudeo-cristianesimo nel I e II sec.d.C., RSB 2/2003,21-44.
[7] .- M. HENGEL, Die Ursprünge der chrisitlichen Mision, NTS 18(1971/72), 28s.
[8] .- O. CULLMANN, L’opposition entre le Temple de Jerusalem, NTS 5 (1958/59) 157-173.
[9] .- G..BARTH, Matthew’s Understanding of the Law, en G. BORNKAMM, G. BARTH, AND H.J. HELD, Tradition and Interpretation in Matthew, Westminster, Filadelfia 1963.
[10] JACOB JERVELL, Luke and the People of God, Ausburg, Minneapolis 1972, 143-145.190-193.
[11] A. Von HARNACK, The Mission and Expansion of Christianity in the First Three Centuries, 2 nd. Ed., Putnam, Nueva York 1908, 74
[12] .- Ph. VIELHAUSER, On the ‘Paulinism’ of Acts, en L.E. KECK and J.L. MARTYN, Sudies in Luke-Acts, Abigdon, Nashville 1966, 33-50.
[13] HARNACK, NEUE Untersuchungen zur Apostelgeschichte, Leipzig 1911, 21s; HÄNCHEN, DieApostelgeschichte, Vandenhoeck und Ruprecht, Gotinga 1956, 125s.
[14] .- Acerca de esta comparación, Pablo toma la manera contraria de como se injertaba en el mediterráneo . Quiere subrayar lo específico de cada grupo, aunque dando relevancia a Israel, como el tronco de más honor y cualidad. Cf. PHILIP F, ESLER, Ancient Oleiculture and Ethnic Ddifferrentiation: The Meaning of the Olive-Tree Image in Romans 11, JSNT 26/1(2003) 103-124.
[15] .- Esto se puede ver abundantemente en la obra de F. Josefo, sobre todo en La Guerra de los Judíos, Gredos, Madrid 2001, sobre todo el principio y los dos capítulos finales.