LIBERTAD CRISTIANA Y LEY DEL ESPIRITU
Humberto Vargas Rivera
[Página principal ABM] [Índice ponencias 2004]
Cuando San Pablo lanza el grito “ustedes, hermanos, han sido llamados a la libertad” (Gal 5,13), piensa seguramente no sólo en la liberación de la ley judía, sino en la libertad del hombre esclavo y en la libertad moral sobre los bajos instintos.
San Pablo tiene en la mente un tipo de vida para el cristiano: una ley del Espiritu y una libertad de hijos de Dios, que le permita realizarse como ser humano.



Palabra de mal presagio que designaba una condición social de esclavitud del hombre, debida a botines de guerra, o a situaciones de pobreza extrema, o a consecuencia de actos delictivos.
* El Medio Oriente
La esclavitud en: * Israel
* El NT y el mundo grecorromano
1.-Esclavitud en el Medio Oriente
En el Medio Oriente el esclavo era propiedad de otra persona, era como un bien mueble, que podía ser usado, maltratado, vendido o comprado. En los Códigos de Hammurabi, de Lipit-ishtar y en el derecho hitita aparecen justificadas las costumbres de reducir a esclavitud al hombre dándole un trato infrahumano.
2.-.Esclavitud en el AT
En Israel hubo esclavitud, como lo prueban las leyes de la emancipación. Pero el esclavo estaba protegido con normas religiosas.
Se exigía un trato humano. Job 31,13s apela a los derechos humanos del esclavo y al origen común de un mismo Creador.
La condición de esclavitud se adquiría por variadas razones:
a.-Los prisioneros de guerra eran tenidos como esclavos
, desde la época de la conquista de Palestina.Num 21,26s ; Josué 5,30; I Sam 4,9 ; II Cron 28,8 ; Dt 20,10-14: 21,10; Joel 3,3 Los que se rendían solo podían ser condenados a trabajos forzados.
b.- Los deudores insolventes podían vender a sus hijos o venderse ellos
mismos, para no morir de hambre:Lev 25,39-55; Neh 5,5;Is 50,1
e.-El ladrón convicto insolvente podía ser vendido como esclavo:
Ex 22,2.
Los hijos de un esclavo seguían como esclavos aún después de la emancipación del padre. Había esclavos del rey y esclavos del Templo, a los que les llamaba “netinim” (dados, dedicados):I Cron, Esdr. Neh).
La legislación bíblica sobre los esclavos es bastante humana y considerada. La ley hebrea protegía al esclavo contra los abusos del dueño: Ex 21,2-11.26-27. El israelita debía recordar que sus antepasados habían sido esclavos en Egipto (Dt 5,15:15,12-18:16,12:.24,18). Por ello debían tratar con humanidad a los esclavos. Los hijos de los esclavos hebreos eran tratados como hijos de familia (Gen 24: I Sam 9,5s ;II Reyes 5,2s). Estaba prohibido a un hebreo esclavizar a otro hebreo (Lev 25,35-55).
Los esclavos de los israelitas debían gozar del descanso sabático (Ex 20,10: 23,12), recibir la circuncisión (Gen 17,12-27) y tomar parte en las fiestas de Israel (Ex 12,44:20,10: Dt 12,12 s: 16,11s ).
Un esclavo debía ser liberado pasados los 6 años de trabajo (Ex 21,2; Dt 15,12-18. Un esclavo extranjero vgr un cananeo, podía permanecer así toda su vida (Lev 25,44-46).
El año Jubilar, que se celebraba cada 49 años, era una ocasión para liberar a los esclavos: Lev. 25 39-43. Las doncellas vendidas a perpetuidad, no podían obtener la emancipación (Ex. 21,7-11). Otras mujeres esclavas recobraban su libertad al séptimo año (Dt. 15,12-18).
Como es natural, un esclavo hebreo, un ebed ivrí, era considerado como persona, aunque con obligaciones y limitaciones especiales.
Un uso común en el Medio Oriente, entre los fenicios, los griegos, los romanos, era el tráfico de esclavos. Amós 1,6.9 recrimina a Gaza y a Tiro
por su comercio de esclavos. Joel 3.6 condena a Tiro por la venta de habitantes de Judea y del Asia Menor. Pero Lev 25, 44-46 permite a los israelitas comprar esclavos nacidos en el extranjero.
Los griegos helénicos, en tiempo de Antíoco Epífanes compraban o vendían esclavos a 30 o 40 siclos ( un talento valía de 3,000 a 3,600 siclos).
Adriano, por los años 130-133 d.C. vendió miles de judíos capturados en la rebelión de Bar Kokeba en el gran mercado de esclavos en Hebrón, a precios más bajos que una cabeza de ganado.
En el año 73 d.C. los judíos de Masada prefirieron la muerte a la esclavitud.
3.- Esclavitud en el NT
a.-La legislación israelita postexílica y la doctrina de los Rabinos inyectan fuerte dosis de humanidad al trato con los esclavos.
b.-En la Italia de los romanos llegó a haber más esclavos que hombres
libres, aunque había esclavos con trato preferencial, con acceso a la instrucción y a encomiendas de confianza y de responsabilidad.
c.-San Pablo, en I Cor 12,13 señala dos categorías de hombres .los esclavos y los libres. Entre los cristianos no debería haber distinción entre ellos. Todos son hermanos, hijos de un mismo Padre y sólo son siervos (esclavos) de Cristo. San Pablo no intentó hacer de los esclavos hombres libres, solo quiso hacer buenos esclavos de los malos. Ef 6,5-9; Col 3,22-4,1: I Tim 6 1s: I Pedro 2,18).
A los esclavos los exhortaba a que fueran buenos siervos, con obediencia a sus amos Tito 1,9- 10, a los cuales les pedía San Pablo comprensión y consideración: I Cor 7,21s. San Pablo predica una igualdad básica entre amos y esclavos. En la Carta a Filemón le recomienda recibir un esclavo converso fugitivo, como hermano, no como hombre ya libre, pero con la recomendación que lo libere.
Había cristianos de alta posición y de buena moralidad, que poseían esclavos (I Tim 6 ). No sucedía así en la comunidad judeo-cristiana de Jerusalén. Los esenios del mar muerto rechazaron la esclavitud, motivados por su alejamiento del mundo judío y romano y por su vida en común.
Ni Jesús, ni san Pablo condenaron expresamente la esclavitud. Las parábolas de Mt 18,25s (el siervo malagradecido y opresor) y Lc 17,7s (el siervo que debe servir a la mesa después de su trabajo en el campo) aceptan esta realidad. Será que tomó Jesús una actitud neutral, contemporizadora, frente a un hecho cultural?. Más bien debería decirse que en la esclavitud se inserta la reforma social del cristianismo. No ataca directamente la institución, pero el resto de la predicación de Jesús y de san Pablo socava el principio de desigualdad en el que se basa la esclavitud: el cristiano es un liberto del Señor (I Cor 7,21s), en Cristo Jesús ya no hay distinción entre esclavos y libres. Todos son bautizados en el mismo Espíritu para formar un solo cuerpo (I Cor 12,13; Gal 3,28: Col 3,11)
Jesús y san Pablo predicaron que el hombre nuevo goza de la filiación divina: es hijo adoptivo porque pertenece al grupo de “los que creen en su nombre” y “ nacieron de Dios” (Juan 1,12-13:Gal 4,1s).
Ya es hijo de Dios y todavía no se vé lo que llegará a ser, pues verá a Jesús como es y será como El (cfr.I Juan 3,1-3). Jesús no llama siervos a sus apóstoles , sino amigos (Juan 15,15). En el himno cristológico de Filip 2,7s Cristo asume la condición de esclavo obediente, que es la condición de hombre: el hombre es siervo de Dios por naturaleza, pero hijo adoptivo de Dios por la gracia.
El cristianismo de los apóstoles y de épocas siguientes introdujo paulatinamente en la humanidad la conciencia de la dignidad humana, la igualdad entre los hombres, el derecho a la libertad.
Los principios del amor cristiano y de la igualdad entre los hombres no permiten considerar al hombre como un bien mueble: la esclavitud no tiene cabida en una sociedad desarrollada y cristiana. Históricamente el cristianismo ha sido el más efectivo elemento destructor de la esclavitud.
Una digresión histórica: en los siglos 16 y 17 hubo esclavitud en México. Al unirse las Coronas de Castilla y Portugal los negreros portugueses trajeron esclavos negros a México: eran buenos sirvientes domésticos, fuertes y vigorosos; despreciaban y maltrataban al indio. Los comerciantes españoles y mestizos transportaban a México esclavos Filipinos y Chinos en los galeones que navegaban de Manila a Acapulco: estos orientales eran rápidos para trabajar y hábíles en las labores artesanales. En 1810 don Miguel Hidalgo y Castilla proclamó la abolición de la esclavitud en México.
A san Pablo le afligía la esclavitud física de muchos hombres, por lo que dirigió su labor pastoral a muchos de ellos para hacerlos libres con la libertad de los hijos de Dios: muchos de los primeros cristianos en Roma eran esclavos . Pero más le afligía a san Pablo la esclavitud que causaba la ley mosaica, la Torah, entre los judíos y los judío-cristianos.
San Pablo, como buen fariseo, conocía la Torah, con todo el aparato legal de explicaciones que habían ido creando los escribas y los rabinos y que conocemos como “ley oral”, recibida desde su origen por Moisés de boca de Dios. La suma de los preceptos era de 613 distintos mandamientos. Los escribas la identificaban con la sabiduría y para san Pablo la Ley era la voluntad revelada de Dios.
La Ley es santa y el mandamiento es santo (Rom 7,12). Pero la ley indica al hombre lo que debe hacer o evitar, sin conferirle un dinamismo espiritual que le permita lograrlo. Por ello, “eso en sí bueno se convirtió en muerte para mi” (Rom 7,13). Lo que quiero no lo actúo y lo que detesto eso hago (Rom 7,15). Por la razón estoy sujeto a la ley de Dios, pero por los bajos instintos, a la ley del pecado (Rom 7,25). Las acciones que proceden de los bajos instintos son conocidas: lujuria, inmoralidad, libertinaje, idolatría, ira, egoísmos, sectarismos, envidias, orgías: los que a ellos se entregan no heredarán el Reino de Dios (Gal 5,19-21).
La Ley se añadió para denunciar los delitos (Gal 3,19), para que se multiplicara el delito (Rom 5,20) .Los que se apoyan en la observancia de la Ley llevan encima una maldición. (Dt 27,26).Por la Ley nadie se rehabilita ante Dios: vivirá el que se rehabilita por la fe (Hab 2,4). Nadie
puede rehabilitarse ante Dios aduciendo que ha observado la Ley, pues la ley fue puesta para dar conciencia del pecado (Rom 3,20).
La fe de Abraham le valió la rehabilitación (Rom. 7,9).Por ello recibió la Promesa de que sería padre de todos los pueblos (Gen 12). Abraham se fió de Dios y así obtuvo la rehabilitación (Gen 15,6) (Rom 4,3).
Para nuestra fortuna “el favor de Dios se hizo visible trayendo la salvación para todos los hombres” (Tito 2,11). En Jesús Mesías se revela la amnistía que Dios concede, única y exclusivamente por la fe, como dice la Escritura: el que se rehabilita por la fe, vivirá (Hab 2,4) (Rom 1,17). El Evangelio de Pablo es la buena noticia y la fuerza de Dios para salvar a todo el que cree, judío o griego (Rom 1,16) El Espíritu viene a través de la fe y no por la ley (Gal 3,2). La función de la Ley no era salvar sino llevar hasta Cristo, como el esclavo ( paidagogós) o niñera que lleva los niños a la escuela (Gal 3,24)
Dios nos rehabilita por la fe en el Mesías y por su sangre. Jesús el Mesías muríó por los culpables, cuando aun eramos pecadores (Rom 5.6-8). La muerte del Hijo de Dios nos reconcilia con El (Rom 5,10-11). “Donde se multiplicó el pecado sobreabundó la gracia: el pecado reinaba dando muerte, ahora la gracia reina concediendo un indulto que llega hasta la vida eterna, gracias a Jesús , Mesías, Señor nuestro “(Rom 5,20-21).
Por el bautismo quedamos vinculados a su muerte y por ello creemos que también viviremos con El. Cristo resucitado ya no muere, la muerte no tiene dominio sobre El (Rom 6,3-10).
El nuevo régimen de vida para el cristiano es un régimen de gracia, en donde el pecado ya no ejerce ningún dominio (Rom 6,14). Servimos a Dios en virtud de un espíritu nuevo, no de un código anticuado. A los que son del Mesías Jesús ya no los acosa condena alguna, pues el régimen del Espíritu de la vida los libera del pecado y de la muerte (Rom 8,1-2). Ya no son esclavos, sino hijos y herederos (Gal 4,7).
En esa nueva situación el cristiano no vive ya sujeto a los bajos instintos, sino al Espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en él (Rom 8,9). Son hijos de Dios los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios (Rom 8,14).
El Espíritu en persona intercede por los consagrados (Rom 8,26-27). Dios está en nuestro favor, ninguna criatura podrá privarnos del amor de Dios presente en el Mesías Jesús , Señor nuestro (Rom 8,31.39).
La ley entera queda cumplida con un solo mandamiento, el del amor al prójimo (Gal 5,14). Para san Juan, Jesús es la nueva ley, de amor y de fidelidad (Juan 1,17) con su mandamiento nuevo de amarnos los unos a los otros como El nos ha amado (Juan 13,34-35: 15,12). Santiago apóstol. enseña que el Evangelio es la nueva ley, la ley de libertad (Sant 1,25), que se condensa en un solo precepto, el del amor (Sant 2, 8)
Santo Tomas de Aquino, en el siglo.13, aborda el tema de la ley evangélica en la Summa Theologica I-II.ae, q.106: de lege evangelica, quae dicitur nova. En el artículo 1 recuerda que la ley nueva es la gracia del Espiritu Santo, que se da por la fe en Cristo, según Rom 3,27.
La ley del Espíritu que da vida nos libra de la ley del pecado y de la muerte (Rom 8,2). Sigue aquí Santo Tomás la doctrina de San Agustín: la ley antigua fue dada en tablas de piedra, la ley nueva está inscrita en el corazón de los fieles (II Cor,3,3) a tal grado que esa ley no consiste ya en sólo preceptos sino en la presencia misma del Espíritu Santo. Este Espíritu sana interiormente e ilustra lo que hay que hacer o evitar y ayuda eficazmente a realizarlo, como ya había enseñado el Concilio de Cartago (año 418).
Por la presencia del Espiritu se derrama en los fieles el amor de Dios (Rom 5,5). La gracia del Espirtu Santo se manifiesta por la fe, que actúa por medio de la caridad (Gal 5,6).
Santo Tomas conoce y se apoya en textos bíblicos que prometen una ley del Espíritu. “Dias vendrán en que estableceré una alianza nueva…; les daré una ley en sus entrañas y la escribiré en su corazón… todos me conocerán”, sin necesidad de instructor (Jer 31,31-34) (ST I,q.106:I-IIae q.106; II-IIae, q.44, IIIa q. 22 y 78). Ezequiel 36,25-27 vislumbra un corazón nuevo y un espíritu nuevo : en lugar de un corazón de piedra habrá un corazón sensible, de carne: el espíritu nuevo guiará a los suyos para que cumplan los preceptos (ST IIIa q.66, a. 7:q.69 a. 1).
Que función desempeña entonces toda la gama de los ordenamientos sociales?. A la luz del Evangelio un buen número de leyes y estructuras parece que llevan la marca del pecado y prolongan su influencia opresora en la sociedad. El remedio es el hombre mismo liberado del pecado y guiado por el Espíritu. San Pablo reconoce la necesidad de un orden jurídico.
Para san Pablo, el Decálogo conserva su vigencia, relacionado, como está, con la caridad, que es su plenitud (Gal 5,13-14).
No hay, pues, condenación para el hombre que cree. La ley del Espíritu lo liberó de la ley del pecado y de la muerte (Rom 8,1-2). En su corazón habita el Espíritu que da vida. Su vocación es la libertad.