LA FE DE JESÚS

Por  Tomas Ríos Montejano

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LAãFESALVÍFICADEJESÚSäENLACARTAALOSGÁLATAS
 
 

NotaLo que voy a presentar no es el resultado de una investigación personal. Lo que ofrezco es una apretada síntesis de las conclusiones a las que llegó en su tesis doctoral Richard B. Hays publicada como nº 56 de la ãDissertation Seriesä de la ãSociety of Biblical Literatureä, bajo el título ãTHE FAITH OF JESUS CHRIST. An investigation of the Narrative Substructure of Galatians 3,1 - 4,11ä.
 
 

El planteamiento del problema. Hay, sobre todo en Gál (pero también en Rom), algunos textos que hablan de ãla fe de Jesúsä, y que tradicionalmente se han interpretado en el sentido de Jesús objeto y no de Jesús sujeto de dicha fe. Esto ha sucedido aun a costa de violentar el texto mismo, además de su contexto, como en su momento lo iremos viendo. Los textos de la carta a los gálatas que más provocativamente sugieren el planteamiento del problema que vamos a tratar están en el capítulo 3 y son cuatro: 3,6-9;3,11-12;3,13-14;3,21b-22. Ante estos cuatro textos, y algunos otros, surge la pregunta: ¿Es o no válido exegética y teológicamente hablar de fe, cuyo sujeto haya sido Jesús con relación a Dios, su Padre, que lo envió a este mundo para redimirlo y salvarlo?. Sería esta fe que Jesús tuvo la que estaría en la base de su obra redentora.

Nota.Para una mejor precisión en el planteamiento del problema, nos puede servirrecordar que en el AT (y también en Rom) se habla de la fe de Yavé en el sentido de fidelidad a su palabra, a sus promesas; en contraste con la fe de Abrán en Yavé en el sentido de total confianza en él, de abandono en sus manos (comparar con la Îúltima palabraâ de Jesús antes de morir, según Lc 23,46b: ãPadre, en tus manos pongo mi espíritu y, dicho esto, expiróä).
 
 

El desarrollo de nuestro tema consta de tres partes: 

Primera: Análisis de tres textos-clave en el cap. 3 de Gál: 3,2;3,11;3,22.

Segunda:Análisis de la lógica de la argumentación de Pablo en torno a ãla fe de Jesúsä (sujeto) en Gál 3,1 - 4,11.

TerceraAnálisis de algunos temas que conforman la coherencia interna de Gál 3,1 - 4,11 como unidad teológica

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PRIMERAPARTE

Punto de partida: Gál 2,16




Para responder a la pregunta planteada, tomamos como punto de partida el análisis de Gál 2,16, por encontrarse en ese mismo verso las siguientes dos expresiones relativas a la fe: ãdía písteôs Jêsoû Xristoûä y ãeis Xristón Jêsoûn episteúsamenä. Suele afirmarse que ésta segunda expresión determina el sentido de la primera. Pero esta afirmación no toma en cuenta el lugar que la expresión ãdia písteôs Iêsoû Xristoûä ocupa dentro de la estructura literaria de la carta. Lo veremos.

¿Cómo etender esa ãpístis Iêsoú Xristoúä en Gál 2,16? Tendremos la respuesta analizando los mencionados tres textos-clave en el capítulo 3 de Gál: 3,2;3,113,22.La pregunta es: ¿qué significa ãpistisä en cada uno de estos tres textos y qué función desempeña en el pensamiento del respectivo pasaje donde se encuentra? 
 
 

Por lo pronto, hagamos dos observaciones sobre el conjunto de estos tres textos: 
 
 

1) En ninguno de ellos se afirma la eficacia salvífica del acto individual de creer.

2) En ningún lugar de Gál 3 habla Pablo de Jesucristo como objeto al que deba dirigirse la fe humana.
 
 

Si ambas observaciones son exegéticamente fundadas, entonces, la lógica de la argumentación paulina en Gál 3,1 - 4,11 (segunda parte de este ensayo) depende de una historia en la que Jesucristo actuó por el poder de la fe para lograr la salvación de la humanidad.
 
 


Análisis de Gál 3,2




Lo analizaremos dentro del contexto de los versos 1 ö 5. Con el reproche de 3,1 Pablo está indicando que la cosa va en serio. Y lo primero que hace es recurrir a un hecho de experiencia que considera irrefutable. Aquí Pablo está suponiendo que los gálatas responderán que ãexs akoês písteôsä. Si es así, el éxito de su argumentación en los capítulos 3-4 está asegurado. (Pero, ¡si por hipótesis respondieran que ãexs érgôn nómouä, entonces, la causa estaría perdida!).

ãexs akoés písteôsä




¿Qué sentido tiene la expresión ãexs akoês písteôsä en Gál 3,2? El problema surge porque tanto ãakoêä como ãpístisä pueden tener al menos dos significados diferentes (en el diccionario; ver Anexos/Pág. 4):
 
 

ãakoêä puede significar ya sea la acción de oir (o el sentido del oído: 1 Cor 12,17), o también el objeto (mensaje) que se oye.

ãpistisä puede significar tanto el acto (o actitud) de creer (confiar), como también el objeto que se cree (el Evangelio).
 
 

El hecho de esta multiplicidad de significados de ãakoêä y ãpístisä permite señalar cuatro sentidos diferentes de la expresión en Gál 3,2:
 
 

Si ãakoêä significa oir y ãpistisä significa creer, entonces, el sentido de la expresión es: por oir confe. En este primer sentido estaríamos subrayando la respuesta humana como medio necesario para recibir el Espíritu (esta es la típica interpretación protestante de Gál 3,2). La fuerza de esta interpretación está en el aparente paralelismo entre las expresiones ãexs érgôn nómouä y ãexs akoês písteôsä en el mismo verso, expresiones que indicarían dos modos diferentes de la respuesta humana a Dios. Pablo estaría pensando: ãUstedes recibieron el Espíritu no porque hayan hecho obras, sino porque oyeron y creyeronä. 

Si ãakoêä significa oir y pistis significa el mensaje, entonces, el sentido de la expresión es: por oir la fe; es decir, por oír el mensaje, el Evangelio. Este segundo sentido es la interpretación de Calvino. Por metonimia entiende aquí fe en lugar de Evangelio (comparar con Gál 1,23 y tal vez 3,23.25). Inclusive, ha habido la sugerencia (F. Mussner) de que ãpistisä en Gál 3,2 podría referirsea una tradicional ãfórmula de feä (semejante a como lo es 1 Cor 1,1-5) con el matiz en ãakoêä de un oir obediente, equivalente a ãjypakoê písteôsä de Rom 1,5. La traducción sería, pues: ãPor el obediente asentimiento a la predicación de la feä; es decir, del Evangelio.
 
 
 

Si ãakoêä significa mensaje en el sentido de proclamación y ãpistisä significa creer, entonces el sentido de la expresión es: por el mensaje (o proclamación) que suscita o produce la fe. En estetercer sentido, ãpistisä designa la respuesta humana a la predicación del mensaje. Se ofrecen muchos matices al querer precisar el modo como la fe se relaciona con la predicación. Esto se nota en la gran variedad de traducciones que se dan de esta expresión; por ejemplo: La B. de Reina Valera: ã¿... por las obras de la Ley, o por el oír de la fe?ä.La B. de Jerusalén: ã¿...por la obras de la ley o por la fe en la predicación?ä. La B. Española: ã¿... por haber observado la Ley o por haber escuchado con fe?ä. La B. Latino A.: ã¿... por haber practicado la Ley o por haber aceptado la fe?ä; etc.
 
 

La pregunta es: ¿La predicación requiere de la fe o la produce? De la sola enigmática frase ãexs akoês písteôsä no se puede sacar una respuesta claramente satisfactoria a esta pregunta o a preguntas semejantes.
 
 
 

Si ãakoêä significa mensaje (proclamación) y ãpistisä significa el objeto de la proclamación, es decir, el mensaje, el Evangelio, entonces, el sentido de la expresión es: por el mensaje de la fe; es decir, por la proclamación del Evangelio. Sobre este cuarto sentido ha habido la opinión (Lietzmann) de que ãpístisä significa el mensaje de la fe, es decir, el Evangelio (como Calvino), con la modificación de que el énfasis pasa del oir al proclamar del mensaje.
 
 

¿Cuál de estas cuatro posibles opciones de sentido en la expresión ãexs akoês písteôsä podemos señalar como el sentido intentado por Pablo en Gál 3,2.5? Para eso, es necesario acudir al USO que Pablo hace de ambos sustantivos.
 
 
 
 
 

El uso de ãakoéä en Pablo. Esta palabra se encuentra en Rom 10,16-17 vía la cita de Is 53,1 donde es claro el sentido de proclamación, y así la tradujo Pablo: ãPor lo tanto, la fe viene de la proclamaciónä. Fuera de Rom 10,17 y Gál 3,2.5 la palabra aparece únicamente dos veces en las cartas indiscutiblemente paulinas: en 1 Cor 12,17 donde se trata del sentido del oído yen1 Tes 2,13 donde la construcción de la frase es complicada y oscura; pero, en todo caso, la palabra ãakoéä no puede entenderse en el sentido de oir

Por lo tanto, parece más apropiado entender ãakoês písteôsä en Gál 3,2.5 con el sentido de ãel mensaje de la feä (sentidos tercero o cuarto).

 
 
 

El paralelismo ãexs akoês....exs érgônä. Pero, ¿qué decir, entonces, sobre el paralelismo entre ãexs akoês písteôsä y ãexs érgôn nómouä, como si ãexs akoês písteôsä debiera también relacionarse con la actividad humana del oir

Respuesta. Es indiscutible que Pablo haya querido poner estas dos frases como alternativasparalelas, pero mutuamente excluyentes; de modo que no es claro que ãakoé písteosä deba referirse también a algún género de actividad humana. Por dos razones:

 
 
 
 

Las obras no están en la misma relación a la Ley como lo está el oir a la fe; pues mientras que la fe viene ãexs akoêsä, la Ley no viene ãexs érgônä, más bien al revés.
 
 

Ambas expresiones se entienden mejor si aceptamos que Pablo no haya querido yuxtaponer dos tipos de actividad humana (obras, creer-oir), sino más bien yuxtaponer la actividad humana a la actividad de Dios, revelada en la proclamación
 
 

La antítesis estaría, pues, entre las obras humanas y la ãakoêä (mensaje) de Dios, que nos viene de fuera (= ãäparâjemônä, ver 1 Tes 2,13). El contraste se aclara en Gál 3,5 (texto en Anexos / Pág. 2) donde por la sintaxis de la frase (elíptica) se ve que las frases preposicionales se refieren a la acción de Diosepijorêgôn, energônä): ãEl que os da el Espíritu y obra milagros entre vosotros ¿Lo hace ãexs érgôn nómou é exs akoês písteôs?ä.
 
 
 
 

Conclusión. Por lo tanto, la expresión ãakoês písteôsä en Gál 3,2.5 se entiende mejor como designación de la proclamación del Evangelio; una proclamación que tiene poder y es, así, el instrumento mediante el cual Dios da su Espíritu y realiza milagros (algo característico en Pablo, ver 1 Tes 1,5;Rom 1,16 = proclamación del Evangelio -o proclamación que suscita la fe-). Parece, pues, más justificable traducir ãakoêä como mensaje y no como oir (opciones 3ª ó 4ª). 

Ahora hay que elegir entre las opciones, 3ª y 4ª. Para ello, hemos de analizar el sentido de ãpistisä: ¿creer?o¿la fe, es decir, el Evangelio?.

El sentido de ãpistisä

Ante todo, tengamos en cuenta que en Gál 1,23; 3,23-26 y 6,10 la fe es objetivada, es decir; en estos textos el término ãpistisä no se refiere a la fe de algún individuo, sino al fenómeno histórico de la fe (= el cristianismo).

Ahora bien, a partir de Rom 10,17 (vía Is 53,1), parece defendible la traducción de ãakoês písteôsä en Gál 3,2.5 como ãel mensaje de la feä (= el mensaje del Evangelio): es decir, el mensaje que suscita, que provoca, y hace posible la fe. Schenk afirma: ãpístisä heisst das Evangelium....als die das Glauben eröffnende und ermöglichende Nachrichtä. Según esto, aunque pístis sea un término cuasi-técnico para designar el Evangelio, no puede excluirse de él la implicación de alguna respuesta humana. A la luz de Rom 10,17 podemos, pues, concluir acerca de ãpístisä que:

1. Aunque tuviera en Gál 3,2.5 el sentido de creer, allí no se especifica el objeto de esa fe. En todo caso, Pablo no enfatiza el acto individual de creer, como medio para recibir el Espíritu, sino el mensajeakoêä) que motiva la fe, mensaje por medio del cual se da el Espíritu..
2. Lo menos que puede afirmarse es que ãpistisä funciona aquí, como en los demás textos recién mencionados, como una designación colectiva de lo que es creído, sin que se refiera explícitamente al acto o actitud de fe de los Gálatas.

 
 

Análisis de Gál 3,11

Este es el segundo texto-clave en Gálatas para entender el sentido de la expresión ãpístis Iêsoú Xristoûä. ¿Qué significa la expresión ãek písteôsä en Gál 3,11 donde Pablo cita a Habacuc 2,4?. La expresión está, además, en los versos 7.8.9.11.12.22.24 de Gál 3. Pero pararesponder a la pregunta, comenzamos analizando Gál 3,11, porque ahí la expresión ãek písteôsä está en una frase profética y aparece como la fuente de las demás instancias de ãpistisä en Gál 3, las cualesciertamente aluden a la cita de Habacuc. 

NotaPablo muestra simpatía por esta frase de Habacuc, porque percibe en ella la autoridad de un texto bíblico en que ve anticipado su propio sentido de justificación

¿Cómo entendió Pablo esta frase de Habacuc? La pregunta viene al caso, porque son posibles dos traducciones: 1ª) El justo, vivirá por la fe. Aquí, la expresión ãex písteôsä se refiere al verbo vivir.2ª)El justo por la fe, vivirá. Aquí, la expresión ãex písteôsä se refiere a justo

La clave para entender el sentido de la cita de Habacuc en Gál 3,11 está en reconocer que el verbo ãtsésetaiä tiene en Pablo una carga escatológica y que en 3,11b está usado como sinónimo del ãdikaioûtaiä de 3,11a. De tal modo que ãex písteôsä es como un adverbio que modifica a ãtsésetaiä, en paralelismo (antitético) con ãen nómôä que claramente se relaciona con ãdikaioûtaiä. Esto se confirma por 3,12b en que ãen autoîsä modifica a ãtsésetaiä.

Gál 3,11b debiera, pues, traducirse: ãEl justo vivirá por la feä en el sentido de que ãEl que es justo (= justificado) por la fe, viviráä. En ambos casos (11b y 12b), la frase ãek písteôsä especifica el modo en que ãjo díkaiosä encontrará la vida (= será justificado). 

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¿Y quién es ese ãdíkaiosä?. ¿A quién se refiere Habacuc? Espontáneamente se pensaría que a todo el que es justo. Pero hay razones para afirmar que Pablo entendió el ãjo díkaiosä de Hab 2,4 como designación o título del Mesías, igual como sucede en otros textos no paulinos del NT: Hech 3,14;7,52;22,14;1 Pe 3,18;1 Jn 2,1; del AT ver, en especial Is 53,11 (lo mismo sucede en 1 Enoch 38,2).

Además, la versión de los LXX de Hab 2,3-4 debió parecer a Pablo indudablemente mesiánica, pues los masculinos ãautónä y ãerjómenosä en Hab 2,3 no pueden referirse al femenino ãjórasisä que les antecede en el mismo verso, sino a uno que va a venir (ver Hebr 10,37). Es decir, lo hayan intentado o no, los LXX produjeron un texto que se presta a ser interpretado en sentido mesiánico.

Confirmación por Gál 3,16El sentido mesiánico de ãjo díkaiosä resulta confirmado por Gál 3,16 en que Pablo subraya que la promesa fue hecha a Abrán y a su ãspérmaä (sing.); éste será el heredero de la bendición de Abrán. Esta exégesis de Gál 3,16 es válida por su analogía con 1 Sam 7,12-14. Los ãmidrashimä, ya antes del NT, interpretaban en sentido mesiánico el ãspérmaä del que se habla en Gál 3,16 como también el que se menciona en Gén 3,15; 4,25; y en 1 Sam 7,12-14. 



 

Es decir, Pablo insiste en que el Mesías es el único heredero de la promesa hecha a Abrán, y los demás participan de ella sólo en Cristo Jesús (Gál 3,14). Por lo tanto, el Mesías es el ãjo díkaiosä que va a vivir ãek písteôsä y su fe será el medio por el que otros también puedan vivir (ver Gál 2,20).

La identificación paulina de ãjo díkaiosä con el ãspérmaä mesiánico, considerando el texto LXX de Is 53,10b-12a, confirma, pues, la interpretación de Gál 3,11b en el sentido de que ãel que es justo por la fe, viviráä. Por lo demás, la lectura mesiánica de Is 53,12 es muy natural para Pablo, porque en este texto de Isaías se declara que ãjo díkaiosä heredará a muchos, algo muy de acuerdo con el tema paulino de que el ãspérmaä es el heredero de las promesas.

NotaEnGál 3,6-18 Pablo trae un racimo de temas mesiánicos (el díkaios, el spérma, la herencia, para los cuales Is 53 es una de tantas fuentes) y los conecta con Habacuc 2,4 interpretado mesiánicamente; de tal manera que la fe del Mesías resulta ser la clave de su herencia de vida y promesas.

De lo dicho se concluye también que ãjoi ex písteôsä (Gál 3,7.9) deben ser los que viven en base a la fe del Mesías (ver Rom 4,16: ex písteôs Abraàm). En este caso, las repetidas alusiones en Gál 3 a Habacuc 2,4 (mediante la expresión ek písteôs) sirven como referencias no primariamente a la fe justificante del idividuo creyente, sino a la fe que tuvo Cristo.

¿Por la fe de quién vivirá el justo?. El texto de Hab 2,4 en Gál 3,11es diferente a como está en Hebreo y en los LXX. Los mss de los LXX atestiguan, a su vez, diferentes lecturas de Hab 2,4. Pueden reducirse a cuatro:

a) jo díkaios ek písteôs tsésetai (Gál 3,11).

b) jo de díkaios ex písteôs moû tsésetai.

c) jo de díkaios moû ek písteôs tsésetai.

d) jo (de) díkaios ek písteôs tsésetai: Rom 1,17.

Como es de observarse, la cita de Habacuc 2,4 en Rom 1,17yGál 3,11 difiere de las demás por la omisión del pronombre personal ãmoûä. ¿Cómo explicarlo? La historia textual de Hab 2,4 muestra que en diferentes tiempos la ãpistisä fue entendida refiriéndola, unas veces, a la fidelidad de Dios hacia su pueblo, y otras veces, a la confianza del pueblo en Dios. 

El caso es que, intencionalmente o no, Pablo citó el texto de manera que, de hecho, ãpistisä puede tener un significado plurivalente. Efectivamente, son posibles al menos tres interpretaciones de ãpistisäen la frase de Hab 2,4 en su versión paulina:

1ª La fidelidad de Dios.

2ª La fe (fidelidad) del Mesías.

3ª La fe del pueblo en Dios. 


 
 
 

Ahora bien, en Gál nunca se habla expresamente de la fidelidad de Dios, cosa que sí sucede en la carta a los Romanos; y bien pudiera pensarse que, omitiendo del texto el posesivo moû, Pablo intencionalmente haya querido evitar la interpretación relativa a la fidelidad de Dios. 

La ambigüedad del texto paulino propicia, pues, que en las otras dos interpretaciones pueda percibirse una coherencia con el pensamiento paulino acerca de ãla fe de Jesúsä. En este caso, pueden señalarse, a su vez, tres posibles interpretaciones válidas de Hab 2,4 en Gál 3,11:

1ª El Mesías vivirá por su fe - fidelidad.

2ª El (individuo) justo vivirá como resultado de la fe-fidelidad del Mesías.

3ª El (individuo) justo vivirá por su fe en el Mesías.

Nota.La validez de la 2ª interpretación depende, lógicamente, de la validez de la 1ª; mientras que la 3ª, aunque no dependa directamente de la 1ª, es más inteligible si se afirma la validez de la 1ª.

El Mesías, figura representativa. Pero sucede que el Mesías, justificado por Dios en razón de su fe, no fue un individuo solitario, cuyo triunfo haya redituado sólo en provecho propio; sino que es una figura representativa en quien se encarna el destino de todo hombre elegido por Dios. De manera que todo individuo es justificado, al fin de cuentas,gracias a esta fe del Mesías.

Conclusión. Por lo dicho, puede concluirse lo siguiente: puesto que en la cita de Hab 2,4 en Gál 3,11 no se especifica ni sujeto ni objeto de la fe, la expresión ãek písteôsä se presta a ser entendida de diferentes maneras válidas, incluida la que conecta más estrechamente Cristología y justificación apuntando hacia Cristo como el ãdíkaiosä que es justificado ãek písteôsä.

Análisis de Gál 3,22

El análisis de Gál 3,22 nos brindará una confirmación de la validez de la conclusión a la que acabamos de llegar analizando Gál 3,11. 

La pregunta es: ¿A qué miembro de la oración final (ãjinaä) se refiere la expresión ãex písteôs Iêsoû Xristoûä?. Comparando con Gál 2,16; 3,8.11.14.24, la conclusión obvia es que afecta al verbo ãdothéä. Pero, ¿cómo entender dicha expresión en Gál 3,22? 
 
 
 
 

a) Hay quien pretenda referirla a la fe de los creyentes. Pero entonces tendríamos un innecesario pleonasmo, pues los creyentes ya están mencionados aparte en el mismo verso mediante la expresión ätoîs pisteúousinä. Si ambas expresiones se refirieran a lo mismo, podría omitirse cualquiera de las dos sin alteración del sentido de toda la frase.

b) Por lo demás, ¿acaso es válido traducir la expresión ãek písteôs Iêsoû Xristoûä como fe en Jesucristo? La respuesta nos la va a dar un breve recorrido por la historia de la interpretación de dicha expresión.
 
 
 
 

1. A fines del s.19 (en 1891) Johannes Haussleiter lanzó a la arena de la investigación bíblica la posibilidad de entender la mencionada expresión como fe personal de Jesús. Funda dicha posibilidad en el hecho de que en Rom 3,26 el nombre Jesús está sin título alguno (es la lección textual más apoyada); por lo cualhabría que referirlo al Jesús histórico y no al Jesús glorificado (ãXristósä), objeto de la fe.

¡Pero!, no es válido atribuir a Pablo la distinción entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe! El caso es que la propuesta de Haussleiter venía siendo ignorada.

2.En 1906 Gehard Kittel reavivó la cuestión abierta por Haussleiter. Quiere negar a toda costa que en Gálatas Pablo hable de Jesucristo como objeto de la fe. Para esto, notiene empacho en manipular textos, por ejemplo: pretende entender el ãeisä de Gál 2,16b (texto en Anexos / Pág. 3): ãkai jemeîs eis Xristón Iêsoûn episteúsamenã) como equivalente a ãkatá. Por el manejo tendencioso de los textos, su opinión careció de aceptación.

3. En los años 20s, Deissmann rechazó la traducción de la expresión como fe en Jesucristo, y propuso entender el genitivo como ägenitivo de seguimientoäoãgenitivo místicoä, equivalente a ãpistis en Xristôä, en el sentido de la fe que el cristiano tiene en el seguimiento con Cristo. Esta opinión se basó no tanto en un análisis exegético cuanto más bien, según el mismo Deissmann, en la teología de Pablo, entendida como un intento de expresar la experiencia de la unión espiritual con Cristo

4.Durante toda la primera mitad del siglo 20 pevaleció la opinión favorable al ãgenitivo objetivoä (= la fe en Jesús).

 
 
 

5.Pero a partir de 1950 dos autores angloparlantes, A.G.Herbert y Thomas Torrence, cada uno por su lado, renovaron la discusión acerca de ãla fe de Jesucristoä. Basan su argumentación en que el griego ãpistisä equivale a la Îemunáh hebrea. Dicen que Pablo entendió ãpistisä no en el sentido griego de creer (Îbelievingâ), sino en el sentido hebreo de confianza (Îfaithfulnessâ). Ambos autores proponen interpretar la expresión ãpístis Xristoûä en el sentido de fidelidad de Dios manifestada en la fidelidad humana de Cristo.
 
 

Nota.Para su propuesta, Torrence se inspiró en la Cristología de Karl Barth el cual, en su comentario a Romanos traduce 3,22 como ãa través de su fe (confianza de Dios) en Jesucristoä. La tesis de Torrence es, propiamente, que Pablo presenta a Jesús como ãla encarnación de la Îemunah (fidelidad) de Dios, pero integrando en la ãpístis Iêsoû Xristoûä la pístis del hombre en la alianza con Dios.

No tardaron las reacciones contra la postura de Herbert y Torrence. El crítico más incisivo fue James Barr con su libro ãThe Semantics of Biblical Lenguageä, London 1961, en el que considera ingenuo sostener que el término griego ãpístisä pudiera tener un fundamental significado hebreo.
 
 
 

6. Veinte años después, en la década de los 80s, abundaron los estudios apoyando la traducción de la frase ãpistis Iêsoû Xristoûä como la fe de Jesús. El hecho es que se reabrió la discusión buscando una interpretación más satisfactoria de la expresión, distinta a la fe en Jesús, precisamente en un momento en que se venía replanteando la investigación acerca de la teología paulina.

Nota.En 1972 Shenk había hecho la observación de que la reconsideración del tema de la fe en Pablo es un corolario de la reconsideración del tema de la justicia, tema estimulado por Ernest Käsemann en la década de los 60s.

Vuelta a Gál 3,22Volviendo a Gál 3,22, consideraremos el texto desde el punto de vista gramatical y desde el punto de vista teológico.

1.Desde el punto de vista gramatical. Nos preguntamos si acaso ãpístisä seguida de un nombre propio en genitivo pueda entenderse como fe en (genitivo objetivo). Gál 2,16 pareciera inclinar la respuesta en favor del genitivo objetivo
Para resolver la cuestión vino muy al caso la encuesta realizada por George Howar sobre el uso paulino de ãpistisä seguida de un nombre o pronombre en genitivo. Enumera 24 casos. De ellos, 20 se refieren a la fe de los cristianos, 2 a la fe de Abrán (Rom 4,12.16), 1 a la fe de cualquiera que cree (Rom 4,5), 1 a la fe-fidelidad de Dios (Rom 3,3). Cada vez se trata de genitivo subjetivo. Igual sucede en los LXX y, en general, según Howard, en la literatura del judaísmo helenista.
Nota.Howard observa también que es característico de los escritores bíblicos usar la preposición cuando quieren expresar el objeto de la fe. Se podría añadir que los LXX usan a veces el dativo para expresar el objeto de la fe, por ejemplo, Gén 15,6 citado en Gál 3,6; su traducción más correcta sería: ãAbrán confió en Diosä, más bien que creyó a Dios.

No obstante la gramática, la traducción de la expresión ãpistis Iêsoû Xristoûä en el sentido de Jesús-objeto ha tenido aceptación en base a que supuestamente hace mejor sentido teológicamente. Veamos este aspecto.
 
 
 

2.Desde el punto de vista teológico. Tradicionalmente se ha afirmado que creer en Jesucristo es la base sobre la cual la promesa es dada a los que creen. Pero, entonces, ¿qué sentido tiene citar en Gál 3,6 la fe teocéntrica de Abrán (Gén 15,6) como prototipo de la justificación por la fe? ¿Por qué nosotros, para ser justificados, debemos creer en Jesucristo? ¿No bastaría simplemente creer en Dios, como Abrán? ¿O en qué sentido nuestra fe cristocéntrica es análoga a la fe teocéntrica de Abrán?

Cristología representativaDe hecho, parece más coherente con el pensamiento de Pablo entender la expresión ãpistis Jêsoû Xristoûä en el sentido de que Jesucristo, como Abrán,es justificado por su fe-fidelidad y que nosotros, como consecuencia, somos justificados en él (Gál 2,17) como resultado de su propia fe (fidelidad, confianza).

Entramos, así, en la llamada cristología representativa, claramente presente en otros textos del NT, especialmente en Hebr 12,2yEfes 3,11-12. La traducción más normal del final del mencionado texto de Efes es, sin duda, mediante su fe (la que él tuvo);el sentido sería: nosotros, que estamos en Cristo Jesús, tenemos acceso a Dios como resultado de la ejecución del plan eterno de Dios (ãpróthesisä, v.11) por la fe de Jesús. Aquí, como en Hebr, Jesucristo es visualizado como el ãarjegósä, la figura representativa en quien se realiza el drama de la salvación, en cuyo destino se juega el destino de todos. ¿O es, acaso, algo muy extraño pensar que Pablo atribuya valor soteriológico a Îla fe de Jesúsâ?

La obediencia salvífica de Jesús. Todo mundo reconoce que Pablo, al menos dos veces, habla de la obediencia de Jesús, atribuyendo a esta obediencia eficacia salvífica para todos. Esto aparece con claridad en Rom 5,19, conocido texto en que la obediencia de Jesús, opuesta a la desobediencia de Adán es salvíficamente representativa de todos (comparar con 2 Cor 4,13-14).

Por lo demás, entre obediencia y fe hay la más estrecha mutua relación, tal como lo indica la expresión ãjypakoê písteôsä en Rom 1,5. Si, pues, Pablo habla tan decididamente en Rom 5,19 de la consecuencia soteriológica de la ãjypakoêä de Cristo, no hay razón ãa prioriä para negar que con la expresión ãpístis Iêsoû Xristoûä Pablo mismo se haya referido a la eficacia soteriológica de la ãfe -fidelidad- de Jesúsä.

En conclusión, bien podemos interpretar Gál 3,22 en el sentido de que la promesa (= el Espíritu: Gál 3,14) es dada (por Dios) a los creyentes ãek písteôs Iêsoûä, es decir, como resultado de la fe-fidelidad de Jesucristo. 
 
 



OTROSTEXTOSQUECONFIRMAN...

Gál 2,19-20. Concedido, al menos como posibilidad, que ãpístisä en Pablo puede designar no sólo un fenómeno en la conciencia del individuo-sujeto, sino también una fuerza de vida, externa al individuo, entonces es claro que Gál 2,20 hace mejor sentido si el genitivo ãtoû Theoûä se entiende como genitivo sujetivo, o bien, como genitivo de autor.

En ese caso, se estaría afirmando lo siguiente: ãLa vida que vivo ahora en la carne, la vivo por la fe del Hijo de Diosä (genitivo subjetivo); o también: ã... por la fe que viene del Hijo de Diosä (genitivo de autor).

NotaEl sentido en que hemos entendido Gál 2,20 queda iluminado con claridad en Rom 5,15. Es claro que en Rom el genitivo ãtoû jenós anthrôpou Iêsoû Xristoûä es gentivo subjetivo. La diferencia es que en Rom se refiere a ãjárisä, mientras que en Gál se refiere a ãpístisä.

En Gál 2,20b Pablo niega ser el sujeto de su propia fe; ese papel lo juega Cristo: ãLa fe del Hijo de Dios es el poder que gobierna ahora la existencia de Pabloä. Los dos ãdeä en Gál 2,20a son claramente Îconjuntivosâ (conectan con lo que sigue) desde la expresión ã....Xristô synestaúrômaiä (2,19b). No hay, pues, por qué entender el tercer ãdeä en sentido adversativo, en cuyo caso lo normal hubiera sido usar un ãalláä, o equivalente.

Gál 3,26. Tradicionalmente parecía obvio entender en este texto la expresión ãen Xristô Iêsoûä como referida a ãpístisä. Pero recientemente parece haber consenso universal de que ãpistisä en la expresión ãdia tês písteôsä designa como el principio o poder a través del cual la salvación deviene realidad; pero nada nos dice acerca de quién es el de la fe, ni cómo esta fe realiza el resultado que se le atribuye. Habría que interpretar la expresión ãen Xristô Iêsoûä en paralelismo con Gál 3,28d.

En ese caso, ãpístis en 3,26 habría que entenderla a la luz de 3,23 y 3,25. En estos dos textos la palabra ãpístisä, usada de manera absoluta, indica la nueva era, o principio, o poder que ha llegado. Una buena paráfrasis de Gal 3,25-26sería la que ofrece Schlier en su comentario sobre Gálatas, pág. 171: ãNachdem aber der Glaube gekommen ist, stehen wir nicht mehr unter dem Paidagogos. Den ihr alle seid Söhne Gottes. Das hat der eben erwähnte Glaube vermittelt. Ihr seid es aber in Christus Jesusä.
Lo menos que podemos decir sobre Gál 3,26 (al lado de 3,23.25) es que ni confirma ni desautoriza latesis de que la expresión ãpístis Iêsoû Xristoûä bien puede interpretarse (en el contexto de una cristología narrativa: la que nos presentan los evangelios), como la fe de Jesús, es decir, la fe que él tuvo.

 
 
 

LAFEDEJESUCRISTOENRom 3,21-26

En el desarrollo del tema nos hemos concentrado hasta este momento en textos de Gál, no sin hacer algunas alusiones a Rom. Ahora vamos a analizar brevemente Rom 3,21-26 donde aparece dos veces el tema de la ãpístis Iêsoû (Xristoû), precisamente en el centro de la exposición que Pablo hace de su Evangelio. 

La evidencia de Rom 3 encaja muy bien en lo que se ha venido sosteniendo acerca de ãla fe de Jesúsä en Gálatas. Rom 3,21-26 será, pues, una confirmación más en favor de nuestra tesis.

Prenotando. Antes de entrar en materia, será útil tener en cuenta que Rom es más favorable que Gál a la interpretación de Jesús como sujeto de la fe en la expresión ãpistis toû Xristoûä. Esto se desprende de las siguientes observaciones:

1) Rom es teocéntrica de principio a fin. En ella no hay una sola afirmación tan clara como Gál 2,16 en que Jesús se proponga como objeto de la fe (ver Rom 4,24).

2) La ãpístis Iêsoû Xristoûä de que se habla en Rom 3,22 y 26 queda entre dos análogos genitivos subjetivos: ãpistis Theoûä en 3,3 y ãpistis Abraàmä en 4,12 y 16. Pero el matiz de ãpístisä es diferente en ambos textos: en 3,3 significa que Dios es confiable en cumplir lo que promete; en 4,12.16 no significa que Abrán sea confiable sino que él confía en Dios. Es decir, la expresión ãpistis Iêsoû Xristoûä es plurivalente en sí misma. Por lo demás, no hay en el contexto cercano a uno y otro lado de Rom 3,22.26 (¡ni en toda la carta!) alguna indicación de Jesús como objeto de la fe.

3) La expresión ãex písteôs Iêsoûä en 3,26 tiene un paralelismo formal en la expresión ãek písteôs Abraàmä de 4,16. De tal manera que la fe de Cristo es sencillamente su confianza en que la cruz no será el final. Nosotros somos salvos por la fe que él tuvo en su Padre; no porque nosotros tengamos una fe semejante a la de él.

4) Concentrándonos más concretamente en Rom 3,22:
a) Habría un innecesario pleonasmo como también en Gál 3,22, si se entendiera Jesús-objeto. ¿Para qué añadir ãeis pántas toùs pisteúontas?ä.

b) Se afirma que la justicia de Dios ha sido revelada (perfecto, v.19) ãdia písteôs Iêsoû Xristoûä, es decir, mediante la fe-confianza que Jesús tuvo. No haría sentido traducir creyendo en Jesucristo

Estructura general de Rom3Hechas las anteriores precisiones, veamos cómo la ãpistis Iêsoû Xristoûä, que tiene por sujeto a Jesús, encaja perfectamente bien en la estructura general de Rom 3. ¿Cuál es esta estructura?
 
 
 
 
 

Para responder, comencemos teniendo en cuentaque el objetivo fundamental de Pablo en Rom 3 es dejar bien clara la integridad de Dios: su ãpistisä, su ãdikaiosyneä, su ãalêtheíaä (Rom 15,8). Dicha integridad de Dios se muestra ãdia písteôs Iêsoû Xristoûä, al que ãproéthetoä (3,25) ãjilastêrion día písteôs...ä como respuesta al problema de la infidelidad, injusticia, mentira de la humanidad. Él (Jesús) se hizo siervo de los circuncisos, a favor de la veracidad de Dios, confirmando la promesa dada a los Padres (Rom 15,8); Jesús, es en quien todas las promesas de Dios encuentran su SI (2 Cor 1,20). Es decir, la fidelidad de Dios a sus promesas (en contraste con la infidelidad humana), se ha manifestado no precisamente porque nosotros creamos en Jesús, sino ãdia tês písteôsä de Jesús (la que él tuvo).

Conclusión. Por todo lo dicho, es claro que ãpistisä no es un concepto unívoco en Pablo, sino flexible. Hay que analizar su sentido en cada caso. Por ejemplo, no es lo mismo ãpistisä en Gál 1,23 que en 3,11. 

En el tema que nos ocupa, la interpretación de la expresión äpistis Iêsoû Xristoûä hace mejor sentido entendiendo a Cristo como sujeto y no como objeto de la misma, excepto en Gál 2,16 donde la frase es tan compacta que es difícil decidir qué pudieran significar las expresiones ãdia písteôs Iêsoû Xristoûä y ãek písteôs Iêsoû Xristoûä. La frase da para entenderla de esta manera:ã...nosotros pusimos nuestra fe-confianza en Cristo para ser justificados en base a la fe-confianza de Cristoä. Esta interpretación está fuertemente apoyada por Gál 3,22yRom 3,22.26.
 
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SEGUNDAPARTE

La lógica de la argumentación de Pablo en Gál 3,1 -4,11

Después de analizar textos en Gál (y Rom) que parecen confirmar la tesis acerca de ãla fe de Jesúsä en el sentido de Jesús sujeto de esa fe, examinemos ahora la lógica con la que Pablo argumenta en Gál 3,1 - 4,11 en favor de dicha tesis.

El Problema. Existe el consenso generalizado de que en esta parte de su carta a los gálatas Pablo expone y defiende su doctrina sobre la justificación por la fe; pero se dice que no es fácil seguir la lógica de su argumentación precisamente en esta parte, al grado de que algunos (por ej. Loisy) la han considerado como ãun mar de ideas y de confusiónä. Se ha pretendido dar una explicación sicológica del problema diciendo que Pablo está tan decepcionado de los Gálatas que la intensidad de sus pensamientos rompe los moldes del lenguaje convencional, pues aún no termina de redondear una idea cuando ya introduce otra. Gál sería un modelo de prosa emotiva.

Sin embargo, la propuesta de este ensayo es que en esta parte de Gál sí hay una coherencia en la argumentación, aunque no sea una coherencia con lógica proposicional o filosófica, es decir que, puestas determinadas premisas, la conclusión fluye con seguriad. Un postulado de la propuesta es que el texto es marcadamente alusivo; sus contenidos son más implícitos que explícitos. Lo iremos percibiendo en el desarrollo.

1.El nudo del problema teológico está en que, por una parte, Pablo liga a la fe el cumplimiento de la promesa hecha a Abrán: todo el que cree es hijo de Abrán, y por tanto, heredero de la promesa: Gál 3,6-9. Pero, por otra parte, está la afirmación, aparentemente discordante con la anterior, de que el cumplimiento de la promesa está ligado a la persona de Jesucristo: él es ãel gérmenä y único heredero de la promesa; los demás heredan a través de él, en él: Gál 3,16-19 ¿Cómoconciliar estos dos puntos de vista?

2. ¿Tres soteriologías?. J.C. Beker pretende que en la argumentación paulina en esta parte de Gálatas están presentes tres fases literarias que manifiestan, respectivamente, según él,tres soteriologías diferentes:

Primera fase: Gál 3,6-9. En esta fase Cristo parece no desempeñar papel alguno (ver Rom 4,11-12.16).

Segunda fase: Gál 3,10-14. En esta fase Cristo es el que propicia que la promesa a Abránpase a los paganos, quitando de en medio la maldición de la Ley.
Tercera fase: Gál 3,16-19. En esta fase, Cristo aparece como el único recipiente y contenido de la promesa. La fe no devino realidad, sino hasta que llegó Cristo (v.23-25). Aquí Pablo parece ignorar el caso de Abrán (v.6-9) y el papel de Cristo como el que hace posible la promesa para los paganos (segunda fase).

La exégesis protestante no le ha dado importancia al fenómeno literario de las supuestas tres soteriologías, convencida de que el sentido básico de todo el bloque 3,6-29 está contenido en los versos 6-9 (primera fase) y que el resto debe conformarse de alguna manera a la idea supuestamente expuesta en esos cuatro versos, y que sería la siguiente: ãComo Abrán fue justificado por creer en Dios, exáctamente de la misma manera nosotros somos justificados por creer en Jesucristoä. Esta exégesis ha dificultado comprender el argumento de Pablo relativo a Jesucristo como ãel gérmenä en los versos 16 y 19; por lo cual, dicha exégesis ha tratado de considerar el tema del ãgérmenä como algo no esencial en el pensamiento de Pablo. 

NotaLa historia de Abrán, utilizada por los protestantes a su favor, es llevada por Pablo ãa su molinoä contra los judaizantes, mediante una peculiar argumentación por la que muestra que el centro salvífico de dicha historia es Cristo: Cristo es ãel gérmen exclusivoä de Abrán. 

A diferencia de la exégesis protestante, J.C. Beker ha percibido correctamente que la idea de Cristo como ãel gérmenä, heredero único de la promesa, gobierna los versos 16-29, y que esta idea es, de hecho, el centro del tratamiento que Pablo hace de la historia de Abrán. En este caso, la dificultad se plantea para los versos 6-9y 10-14 que parecen representar restos de otras posiciones teológicas no bien integradas en la argumentación de Pablo. Un innegable mérito de Baker es el haber observado atinadamente que la solución al problema de la unidad de la argumentción paulina en Gál 3,1 ö 4,11 debe encontrarse en el sorprendente uso que Pablo hace de la historia de Abrán.

Esta parte del presente estudio tiene por objeto ofrecer una explicación de todo el desarrollo de la argumentación paulina en Gál 3,1 - 4,11 como una unidad teológica. La pregunta es: ¿Hay realmente en Gál 3,6-29 tres distintas secciones que manifiestan tres soteriologías diferentes? ¿O más bien en todo el capítulo 3 de Gál se expone de algún modo una sola y coherente soteriología?

Para el análisis que sigue, partamos de dos propuestas íntimamente relacionadas entre sí: 

a) Lo que impide captar la coherencia argumentativa de la sección central de Gál se puede atribuir en gran parte a intepretaciones erróneas de la 1ª mitad de Gál 3.

b) La lógica del texto es narrativa, no proposicional o filosófica. Ya mencionamos que el texto es más alusivo que explícito.

Estas dos propuestas determinan la estructura de esta Segunda Parte del tema general: 

Primero. Un análisis detallado de 3,1-14 nos limpiará el camino de obstáculos para captar mejor la unidad de 3,1 - 4,11.

Segundo.La tesis positiva que aquí se propone puede sintetizarse en dos puntos:

a) ãLos cristianos son justificados (redimidos), no en virtud de su propia fe, sino porque participan en Cristo, el cual activó en favor de ellos la obediencia de la fe.
 
 
 
 

b) Pablo entiende a Abrán no como un ejemplo de la fe en Cristo, sino como una figura-tipo de Cristo mismo, es decir, como una figura representativa, cuya fe-fidelidad asegura vicariamente para otros la bendición-salvaciónä. 

TerceroAnalisis de algunos temas que dan forma a toda la argumentación. 
Análisis de Gál 3,1 - 14

Para el análisis de la primera parte de Gál 3, tomamos como punto de partida la hipótesis, considerada válida, de que Gál 2,15-21 es ãla propositioä que Pablo va a exponer y defender en la unidad 3,1 - 4,11. Recorrámos por partes Gál 3,1-14:

Gál 3,1- 5. En la expresión ãIêsoûs Xristós proegráfê estaurôménosä (v.1) Pablo encierra, recapitula, el mensaje central del Evangelio, que supone familiar a los Gálatas ya sea porque él mismo se los expuso cuando los evangelizó (Hech 16,6; 18,23; ver Gál 4,13-15) o porque lo conocen por otros predicadores. Pablo apela a la experiencia de los gálatas con el propósito de establecer que la base de tal experiencia fue el mensaje del Evangelio (ãakoêä), cuyo contenido es precisamente la historia de Jesús que culminó en su crucifixión aludida en Gál 3,1b. 

Para Pablo, el mensaje de la muerte de Cristo lleva como corolario la negación de l