Por Tomas Ríos Montejano
LAãFESALVÍFICADEJESÚSäENLACARTAALOSGÁLATAS
Nota. Lo
que voy a presentar no es el resultado de una investigación personal.
Lo que ofrezco es una apretada síntesis de las conclusiones a las
que llegó en su tesis doctoral Richard B. Hays publicada como nº
56 de la ãDissertation Seriesä de la ãSociety of Biblical
Literatureä, bajo el título ãTHE FAITH OF JESUS CHRIST. An
investigation of the Narrative Substructure of Galatians 3,1 - 4,11ä.
El
planteamiento del problema.
Hay, sobre todo en Gál (pero también en Rom), algunos textos
que hablan de ãla fe de Jesúsä, y que tradicionalmente
se han interpretado en el sentido de Jesús objeto
y no de Jesús sujeto de dicha fe. Esto ha sucedido
aun a costa de violentar el texto mismo, además de su contexto,
como en su momento lo iremos viendo. Los textos de la carta a los gálatas
que más provocativamente sugieren el planteamiento del problema
que vamos a tratar están en el capítulo 3 y son cuatro: 3,6-9;3,11-12;3,13-14;3,21b-22.
Ante estos cuatro textos, y algunos otros, surge la pregunta:
¿Es o no válido exegética y teológicamente
hablar de fe, cuyo sujeto haya sido Jesús con relación
a Dios, su Padre, que lo envió a este mundo para redimirlo y salvarlo?.
Sería esta fe que Jesús tuvo la que estaría en
la base de su obra redentora.
Nota.Para
una mejor precisión en el planteamiento del problema, nos puede
servirrecordar que en el AT (y también
en Rom) se habla de la fe de Yavé en el sentido de
fidelidad a su palabra, a sus promesas; en contraste con la fe
de Abrán en Yavé en el sentido de total confianza
en él, de abandono en sus manos (comparar con la Îúltima
palabraâ de Jesús antes de morir, según Lc 23,46b:
ãPadre, en tus manos pongo mi espíritu y, dicho esto,
expiróä).
El
desarrollo de nuestro tema consta de tres partes:
Primera:
Análisis de tres textos-clave en el cap. 3 de Gál: 3,2;3,11;3,22.
Segunda:Análisis
de la lógica de la argumentación de Pablo en torno a ãla
fe de Jesúsä (sujeto) en Gál 3,1 - 4,11.
Tercera: Análisis
de algunos temas que conforman la coherencia interna de Gál 3,1
- 4,11 como unidad teológica.
Punto
de partida: Gál 2,16
Para
responder a la pregunta planteada, tomamos como punto de partida el análisis
de Gál 2,16, por encontrarse en ese mismo verso las
siguientes dos expresiones relativas a la fe: ãdía
písteôs Jêsoû Xristoûä y ãeis
Xristón Jêsoûn episteúsamenä. Suele
afirmarse que ésta segunda expresión determina el sentido
de la primera. Pero esta afirmación no toma en cuenta el lugar que
la expresión ãdia písteôs Iêsoû
Xristoûä ocupa dentro de la estructura literaria de
la carta. Lo veremos.
¿Cómo
etender esa ãpístis Iêsoú Xristoúä
en Gál 2,16? Tendremos la respuesta analizando los mencionados
tres textos-clave en el capítulo 3 de Gál:
3,2;3,113,22.La
pregunta es: ¿qué significa ãpistisä
en cada uno de estos tres textos y qué función desempeña
en el pensamiento del respectivo pasaje donde se encuentra?
Por
lo pronto, hagamos dos observaciones sobre el conjunto de estos tres textos:
1)
En ninguno de ellos se afirma la eficacia salvífica del acto
individual de creer.
2)
En ningún lugar de Gál 3 habla Pablo de Jesucristo como
objeto al que deba dirigirse la fe humana.
Si
ambas observaciones son exegéticamente fundadas, entonces, la lógica
de la argumentación paulina en Gál 3,1 - 4,11 (segunda parte
de este ensayo) depende de una historia en la que Jesucristo
actuó por el poder de la fe para lograr la salvación
de la humanidad.
Análisis
de Gál 3,2
Lo
analizaremos dentro del contexto de los versos 1 ö 5. Con el reproche
de 3,1 Pablo está indicando que la cosa va en serio. Y lo primero
que hace es recurrir a un hecho de experiencia que considera irrefutable.
Aquí Pablo está suponiendo que los gálatas responderán
que ãexs akoês písteôsä. Si
es así, el éxito de su argumentación en los capítulos
3-4 está asegurado. (Pero, ¡si por hipótesis respondieran
que ãexs érgôn nómouä, entonces,
la causa estaría perdida!).
ãexs
akoés písteôsä
¿Qué
sentido tiene la expresión ãexs akoês
písteôsä en Gál 3,2? El problema surge
porque tanto ãakoêä como ãpístisä
pueden tener al menos dos significados diferentes (en el diccionario;
ver Anexos/Pág.
4):
ãakoêä
puede significar ya sea la acción de oir (o el sentido del
oído: 1 Cor 12,17), o también el objeto (mensaje)
que se oye.
ãpistisä
puede significar tanto el acto (o actitud) de creer (confiar), como
también el objeto que se cree (el Evangelio).
El
hecho de esta multiplicidad de significados de ãakoêä
y ãpístisä permite señalar cuatro
sentidos diferentes de la expresión en Gál 3,2:
1º
Si ãakoêä significa oir y ãpistisä
significa creer, entonces, el sentido de la expresión es:
por oir confe. En este primer
sentido estaríamos subrayando la respuesta humana como medio
necesario para recibir el Espíritu (esta es la típica interpretación
protestante de Gál 3,2). La fuerza de esta interpretación
está en el aparente paralelismo entre las expresiones ãexs
érgôn nómouä y ãexs akoês
písteôsä en el mismo verso, expresiones que indicarían
dos modos diferentes de la respuesta humana a Dios. Pablo estaría
pensando: ãUstedes recibieron el Espíritu no porque hayan
hecho obras, sino porque oyeron y creyeronä.
2º
Si ãakoêä significa oir y pistis
significa el mensaje, entonces, el sentido de la expresión
es: por oir la fe; es decir, por oír el mensaje, el Evangelio.
Este segundo sentido es la interpretación de Calvino. Por
metonimia entiende
aquí fe en lugar de Evangelio (comparar
con Gál 1,23 y tal vez 3,23.25). Inclusive, ha habido la sugerencia
(F. Mussner) de que ãpistisä en Gál 3,2
podría referirsea una tradicional
ãfórmula de feä (semejante a como lo es 1 Cor
1,1-5) con el matiz en ãakoêä de un oir
obediente, equivalente a ãjypakoê písteôsä
de Rom 1,5. La traducción sería, pues: ãPor el
obediente asentimiento a la predicación de la feä; es decir,
del Evangelio.
3º
Si ãakoêä significa mensaje en el
sentido de proclamación y ãpistisä
significa creer, entonces el sentido de la expresión es:
por el mensaje (o proclamación) que suscita o produce la fe.
En estetercer sentido,
ãpistisä designa la respuesta humana a la predicación
del mensaje. Se ofrecen muchos matices al querer precisar el modo como
la fe se relaciona con la predicación. Esto se nota en la
gran variedad de traducciones que se dan de esta expresión;
por ejemplo: La B. de Reina Valera: ã¿... por las obras de
la Ley, o por el oír de la fe?ä.La
B. de Jerusalén: ã¿...por la obras de la ley o por
la fe en la predicación?ä. La B. Española: ã¿...
por haber observado la Ley o por haber escuchado con fe?ä. La B. Latino
A.: ã¿... por haber practicado la Ley o por haber aceptado
la fe?ä; etc.
La
pregunta es:
¿La predicación requiere de la fe o la produce? De
la sola enigmática frase ãexs akoês písteôsä
no se puede sacar una respuesta claramente satisfactoria a esta pregunta
o a preguntas semejantes.
4º
Si ãakoêä significa mensaje (proclamación)
y ãpistisä significa el objeto de la proclamación,
es decir, el mensaje, el Evangelio, entonces, el sentido de la expresión
es: por el mensaje de la fe; es decir, por la proclamación
del Evangelio. Sobre este cuarto sentido ha habido la opinión
(Lietzmann) de que ãpístisä significa
el mensaje de la fe, es decir, el Evangelio (como Calvino), con
la modificación de que el énfasis pasa del oir al
proclamar del mensaje.
¿Cuál
de estas cuatro posibles opciones de sentido en la expresión
ãexs akoês písteôsä podemos
señalar como el sentido intentado por Pablo en Gál 3,2.5?
Para eso, es necesario acudir al USO que Pablo hace de ambos sustantivos.
El
uso de ãakoéä en Pablo.
Esta palabra se encuentra en Rom 10,16-17 vía la cita
de Is 53,1 donde es claro el sentido de proclamación, y así
la tradujo Pablo: ãPor lo tanto, la fe viene de la proclamaciónä. Fuera
de Rom 10,17 y Gál 3,2.5 la palabra aparece únicamente dos
veces en las cartas indiscutiblemente paulinas: en 1 Cor 12,17
donde se trata del sentido del oído yen1
Tes 2,13 donde la construcción de la frase es complicada
y oscura; pero, en todo caso, la palabra ãakoéä
no puede entenderse en el sentido de oir.
El
paralelismo ãexs akoês....exs érgônä.
Pero, ¿qué decir, entonces, sobre el paralelismo entre ãexs
akoês písteôsä y ãexs érgôn
nómouä, como si ãexs akoês písteôsä
debiera también relacionarse con la actividad humana del oir?
1ª
Las obras no están en la misma relación a la Ley como
lo está el oir a la fe; pues mientras que la fe viene
ãexs akoêsä, la Ley no viene ãexs
érgônä, más bien al revés.
2ª
Ambas expresiones se entienden mejor si aceptamos que Pablo no haya querido
yuxtaponer dos tipos de actividad humana (obras, creer-oir), sino más
bien yuxtaponer la actividad humana a la actividad de Dios,
revelada en la proclamación.
La
antítesis estaría, pues, entre las obras humanas y la ãakoêä
(mensaje) de Dios, que nos viene de fuera (= ãäparâjemônä,
ver 1 Tes 2,13). El contraste se aclara en Gál 3,5 (texto en Anexos
/ Pág. 2) donde por la sintaxis de la frase (elíptica) se
ve que las frases preposicionales se refieren a la acción de
Dios (ãepijorêgôn, energônä):
ãEl que os da el Espíritu y obra milagros entre vosotros
¿Lo hace ãexs érgôn nómou é
exs akoês písteôs?ä.
Conclusión.
Por lo tanto, la expresión ãakoês písteôsä
en Gál 3,2.5 se entiende mejor como designación de la proclamación
del Evangelio; una proclamación que tiene poder y es, así,
el instrumento mediante el cual Dios da su Espíritu y realiza
milagros (algo característico en Pablo, ver 1 Tes 1,5;Rom
1,16 = proclamación del Evangelio -o proclamación
que suscita la fe-). Parece, pues, más justificable traducir ãakoêä
como mensaje y no como oir (opciones 3ª ó 4ª).
Ahora
hay que elegir entre las opciones, 3ª y 4ª. Para ello, hemos
de analizar el sentido de ãpistisä: ¿creer?o¿la
fe, es decir, el Evangelio?.
El
sentido de ãpistisä
Ante
todo, tengamos en cuenta que en Gál 1,23; 3,23-26 y 6,10 la fe es
objetivada, es decir; en estos textos el término ãpistisä
no se refiere a la fe de algún individuo, sino al fenómeno
histórico de la fe (= el cristianismo).
Ahora
bien, a partir de Rom 10,17 (vía Is 53,1), parece defendible
la traducción de ãakoês písteôsä
en Gál 3,2.5 como ãel mensaje de la feä (= el
mensaje del Evangelio): es decir, el mensaje que suscita, que provoca,
y hace posible la fe. Schenk afirma: ãpístisä
heisst das Evangelium....als die das Glauben eröffnende und ermöglichende
Nachrichtä. Según esto, aunque pístis
sea un término cuasi-técnico para designar el Evangelio,
no puede excluirse de él la implicación de alguna respuesta
humana. A la luz de Rom 10,17 podemos, pues, concluir acerca de ãpístisä
que:
Análisis
de Gál 3,11
Este
es el segundo texto-clave en Gálatas para entender
el sentido de la expresión ãpístis Iêsoú
Xristoûä. ¿Qué significa la expresión
ãek písteôsä en Gál
3,11 donde Pablo cita a Habacuc 2,4?. La expresión está,
además, en los versos 7.8.9.11.12.22.24 de Gál 3. Pero pararesponder
a la pregunta, comenzamos analizando Gál 3,11, porque ahí
la expresión ãek písteôsä
está en una frase profética y aparece como la fuente
de las demás instancias de ãpistisä en
Gál 3, las cualesciertamente
aluden a la cita de Habacuc.
Nota. Pablo
muestra simpatía por esta frase de Habacuc, porque percibe en ella
la autoridad de un texto bíblico en que ve anticipado su propio
sentido de justificación.
¿Cómo
entendió Pablo esta frase de Habacuc? La pregunta viene al caso,
porque son posibles dos traducciones: 1ª) El justo, vivirá
por la fe. Aquí, la expresión ãex písteôsä
se refiere al verbo vivir.2ª)El
justo por la fe, vivirá. Aquí, la expresión ãex
písteôsä se refiere a justo.
La
clave para entender el sentido de la cita de Habacuc en Gál 3,11
está en reconocer que el verbo ãtsésetaiä
tiene en Pablo una carga escatológica y que en 3,11b está
usado como sinónimo del ãdikaioûtaiä
de 3,11a. De tal modo que ãex písteôsä
es como un adverbio que modifica a ãtsésetaiä,
en paralelismo (antitético) con ãen nómôä
que claramente se relaciona con ãdikaioûtaiä.
Esto se confirma por 3,12b en que ãen autoîsä
modifica a ãtsésetaiä.
Gál
3,11b debiera, pues, traducirse: ãEl justo vivirá por la
feä en el sentido de que ãEl que es justo (= justificado) por
la fe, viviráä. En ambos casos (11b y 12b), la frase ãek
písteôsä especifica el modo en que ãjo
díkaiosä encontrará la vida (= será justificado).
.
¿Y
quién es ese ãdíkaiosä?. ¿A
quién se refiere Habacuc? Espontáneamente se pensaría
que a todo el que es justo. Pero hay razones para afirmar que Pablo
entendió el ãjo díkaiosä de Hab
2,4 como designación o título del Mesías, igual
como sucede en otros textos no paulinos del NT: Hech 3,14;7,52;22,14;1
Pe 3,18;1 Jn 2,1; del AT ver,
en especial Is 53,11 (lo mismo sucede en 1 Enoch 38,2).
Además,
la versión de los LXX de Hab 2,3-4 debió parecer a Pablo
indudablemente mesiánica, pues los masculinos ãautónä
y ãerjómenosä en Hab 2,3 no pueden referirse
al femenino ãjórasisä que les antecede
en el mismo verso, sino a uno que va a venir (ver Hebr 10,37). Es
decir, lo hayan intentado o no, los LXX produjeron un texto que se presta
a ser interpretado en sentido mesiánico.
Es
decir, Pablo insiste en que el Mesías es el único heredero
de la promesa hecha a Abrán, y los demás participan de ella
sólo en Cristo Jesús (Gál 3,14). Por lo tanto,
el Mesías es el ãjo díkaiosä que
va a vivir ãek písteôsä y su fe
será el medio por el que otros también puedan vivir (ver
Gál 2,20).
La
identificación paulina de ãjo díkaiosä
con el ãspérmaä mesiánico, considerando
el texto LXX de Is 53,10b-12a, confirma, pues, la interpretación
de Gál 3,11b en el sentido de que ãel que es justo por la
fe, viviráä. Por lo demás, la lectura mesiánica
de Is 53,12 es muy natural para Pablo, porque en este texto de Isaías
se declara que ãjo díkaiosä heredará
a muchos, algo muy de acuerdo con el tema paulino de que el ãspérmaä
es el heredero de las promesas.
Nota. EnGál
3,6-18 Pablo trae un racimo de temas mesiánicos (el díkaios,
el spérma, la herencia, para los
cuales Is 53 es una de tantas fuentes) y los conecta con Habacuc 2,4 interpretado
mesiánicamente; de tal manera que la fe del Mesías resulta
ser la clave de su herencia de vida y promesas.
De
lo dicho se concluye también que ãjoi ex písteôsä
(Gál 3,7.9) deben ser los que viven en base a la fe del Mesías
(ver Rom 4,16: ex písteôs Abraàm). En
este caso, las repetidas alusiones en Gál 3 a Habacuc 2,4 (mediante
la expresión ek písteôs) sirven como
referencias no primariamente a la fe justificante del idividuo creyente,
sino a la fe que tuvo Cristo.
¿Por
la fe de quién vivirá el justo?. El
texto de Hab 2,4 en Gál 3,11es
diferente a como está en Hebreo y en los LXX. Los mss de los LXX
atestiguan, a su vez, diferentes lecturas de Hab 2,4. Pueden reducirse
a cuatro:
a)
jo díkaios ek písteôs tsésetai (Gál
3,11).
b)
jo de díkaios ex písteôs moû tsésetai.
c)
jo de díkaios moû ek písteôs
tsésetai.
d)
jo (de) díkaios ek písteôs tsésetai:
Rom 1,17.
Como
es de observarse, la cita de Habacuc 2,4 en Rom 1,17yGál
3,11 difiere de las demás por la omisión del pronombre personal
ãmoûä. ¿Cómo explicarlo?
La historia textual de Hab 2,4 muestra que en diferentes tiempos
la ãpistisä fue entendida refiriéndola,
unas veces, a la fidelidad de Dios hacia su pueblo, y otras veces, a la
confianza del pueblo en Dios.
El
caso es que, intencionalmente o no, Pablo citó el texto de manera
que, de hecho, ãpistisä puede tener un significado
plurivalente. Efectivamente, son posibles al menos tres interpretaciones
de ãpistisäen la frase de Hab 2,4 en su versión
paulina:
1ª
La fidelidad de Dios.
2ª
La fe (fidelidad) del Mesías.
3ª
La fe del pueblo en Dios.
Ahora
bien, en Gál nunca se habla expresamente de la fidelidad de Dios,
cosa que sí sucede en la carta a los Romanos; y bien pudiera pensarse
que, omitiendo del texto el posesivo moû, Pablo intencionalmente
haya querido evitar la interpretación relativa a la fidelidad de
Dios.
La
ambigüedad del texto paulino propicia, pues, que en las otras
dos interpretaciones pueda percibirse una coherencia con el pensamiento
paulino acerca de ãla fe de Jesúsä. En este caso, pueden
señalarse, a su vez, tres posibles interpretaciones válidas
de Hab 2,4 en Gál 3,11:
1ª
El Mesías vivirá por su fe - fidelidad.
2ª
El (individuo) justo vivirá como resultado de la fe-fidelidad del
Mesías.
3ª
El (individuo) justo vivirá por su fe en el Mesías.
Nota.La
validez de la 2ª interpretación depende, lógicamente,
de la validez de la 1ª; mientras que la 3ª, aunque no dependa
directamente de la 1ª, es más inteligible si se afirma la validez
de la 1ª.
El
Mesías, figura representativa.
Pero sucede que el Mesías, justificado por Dios en razón
de su fe, no fue un individuo solitario, cuyo triunfo haya redituado
sólo en provecho propio; sino que es una figura representativa
en quien se encarna el destino de todo hombre elegido por Dios. De manera
que todo individuo es justificado, al fin de cuentas,gracias
a esta fe del Mesías.
Conclusión.
Por lo dicho, puede concluirse lo siguiente: puesto que en la cita de Hab
2,4 en Gál 3,11 no se especifica ni sujeto ni objeto de la fe, la
expresión ãek písteôsä se
presta a ser entendida de diferentes maneras válidas, incluida la
que conecta más estrechamente Cristología y justificación
apuntando hacia Cristo como el ãdíkaiosä
que es justificado ãek písteôsä.
Análisis
de Gál 3,22
El
análisis de Gál 3,22 nos brindará una confirmación
de la validez de la conclusión a la que acabamos de llegar analizando
Gál 3,11.
La
pregunta es:
¿A qué miembro de la oración final (ãjinaä)
se refiere la expresión ãex písteôs Iêsoû
Xristoûä?. Comparando con Gál 2,16; 3,8.11.14.24,
la conclusión obvia es que afecta al verbo ãdothéä.
Pero, ¿cómo entender dicha expresión en Gál
3,22?
a)
Hay quien pretenda referirla a la fe de los creyentes. Pero entonces tendríamos
un innecesario pleonasmo, pues los creyentes ya están mencionados
aparte en el mismo verso mediante la expresión ätoîs
pisteúousinä. Si ambas expresiones se refirieran a
lo mismo, podría omitirse cualquiera de las dos sin alteración
del sentido de toda la frase.
b)
Por lo demás, ¿acaso es válido traducir la expresión
ãek písteôs Iêsoû Xristoûä
como fe en Jesucristo? La respuesta nos la va a dar un breve
recorrido por la historia de la interpretación de dicha expresión.
1.
A fines del s.19 (en 1891) Johannes Haussleiter lanzó a la
arena de la investigación bíblica la posibilidad de entender
la mencionada expresión como fe personal de Jesús.
Funda dicha posibilidad en el hecho de que en Rom 3,26 el nombre
Jesús está sin título alguno (es la lección
textual más apoyada); por lo cualhabría
que referirlo al Jesús histórico y no al Jesús
glorificado (ãXristósä), objeto de la
fe.
¡Pero!,
no es válido atribuir a Pablo la distinción entre el Jesús
de la historia y el Cristo de la fe! El caso es que la propuesta de Haussleiter
venía siendo ignorada.
2.En
1906 Gehard Kittel reavivó la cuestión abierta por
Haussleiter. Quiere negar a toda costa que en Gálatas Pablo hable
de Jesucristo como objeto de la fe. Para esto, notiene
empacho en manipular textos, por ejemplo: pretende entender el ãeisä
de Gál 2,16b (texto en Anexos / Pág. 3): ãkai jemeîs
eis Xristón Iêsoûn episteúsamenã)
como equivalente a ãkatá. Por el manejo tendencioso
de los textos, su opinión careció de aceptación.
3.
En los años 20s, Deissmann rechazó la traducción
de la expresión como fe en Jesucristo, y propuso entender
el genitivo como ägenitivo de seguimientoäoãgenitivo
místicoä, equivalente a ãpistis en Xristôä,
en el sentido de la fe que el cristiano tiene en el seguimiento con
Cristo. Esta opinión se basó no tanto en un análisis
exegético cuanto más bien, según el mismo Deissmann,
en la teología de Pablo, entendida como un intento de expresar
la experiencia de la unión espiritual con Cristo.
5.Pero
a partir de 1950 dos autores angloparlantes, A.G.Herbert y Thomas Torrence,
cada uno por su lado, renovaron la discusión acerca de ãla
fe de Jesucristoä. Basan su argumentación en que el griego
ãpistisä equivale a la Îemunáh
hebrea. Dicen que Pablo entendió ãpistisä
no en el sentido griego de creer (Îbelievingâ), sino
en el sentido hebreo de confianza (Îfaithfulnessâ).
Ambos autores proponen interpretar la expresión ãpístis
Xristoûä en el sentido de fidelidad de Dios manifestada
en la fidelidad humana de Cristo.
Nota.Para
su propuesta, Torrence se inspiró en la Cristología de Karl
Barth el cual, en su comentario a Romanos traduce 3,22 como ãa través
de su fe (confianza de Dios) en Jesucristoä. La tesis de Torrence
es, propiamente, que Pablo presenta a Jesús como ãla encarnación
de la Îemunah (fidelidad) de Dios, pero integrando en
la ãpístis Iêsoû Xristoûä
la pístis del hombre en la alianza con Dios.
No
tardaron las reacciones contra la postura de Herbert y Torrence. El crítico
más incisivo fue James Barr con su libro ãThe Semantics
of Biblical Lenguageä, London 1961, en el que considera ingenuo
sostener que el término griego ãpístisä
pudiera tener un fundamental significado hebreo.
6.
Veinte años después, en la década de los 80s, abundaron
los estudios apoyando la traducción de la frase ãpistis
Iêsoû Xristoûä como la fe de Jesús.
El hecho es que se reabrió la discusión buscando una interpretación
más satisfactoria de la expresión, distinta a la fe en
Jesús, precisamente en un momento en que se venía replanteando
la investigación acerca de la teología paulina.
Nota.En
1972 Shenk había hecho la observación de que la reconsideración
del tema de la fe en Pablo es un corolario de la reconsideración
del tema de la justicia, tema estimulado por Ernest Käsemann
en la década de los 60s.
Vuelta
a Gál 3,22. Volviendo
a Gál 3,22, consideraremos el texto desde el punto de vista gramatical
y desde el punto de vista teológico.
No
obstante la gramática, la traducción de la expresión
ãpistis Iêsoû Xristoûä en el
sentido de Jesús-objeto ha tenido aceptación en base
a que supuestamente hace mejor sentido teológicamente. Veamos este
aspecto.
2.Desde
el punto de vista teológico. Tradicionalmente se ha afirmado
que creer en Jesucristo es la base sobre la cual la promesa
es dada a los que creen. Pero, entonces, ¿qué sentido tiene
citar en Gál 3,6 la fe teocéntrica de Abrán
(Gén 15,6) como prototipo de la justificación por la fe?
¿Por qué nosotros, para ser justificados, debemos creer en
Jesucristo? ¿No bastaría simplemente creer en Dios,
como Abrán? ¿O en qué sentido nuestra fe cristocéntrica
es análoga a la fe teocéntrica de Abrán?
Cristología
representativa. De
hecho, parece más coherente con el pensamiento de Pablo entender
la expresión ãpistis Jêsoû Xristoûä
en el sentido de que Jesucristo, como Abrán,es
justificado por su fe-fidelidad y que nosotros, como consecuencia,
somos justificados en él (Gál 2,17) como resultado
de su propia fe (fidelidad, confianza).
Entramos,
así, en la llamada cristología representativa, claramente
presente en otros textos del NT, especialmente en Hebr 12,2yEfes
3,11-12. La traducción más normal del final del mencionado
texto de Efes es, sin duda, mediante su fe (la que él tuvo);el
sentido sería: nosotros, que estamos en Cristo Jesús,
tenemos acceso a Dios como resultado de la ejecución del plan eterno
de Dios (ãpróthesisä, v.11) por la fe
de Jesús. Aquí, como en Hebr, Jesucristo es visualizado como
el ãarjegósä, la figura representativa
en quien se realiza el drama de la salvación, en cuyo destino se
juega el destino de todos. ¿O es, acaso, algo muy extraño
pensar que Pablo atribuya valor soteriológico a Îla
fe de Jesúsâ?
Por
lo demás, entre obediencia y fe hay la más
estrecha mutua relación, tal como lo indica la expresión
ãjypakoê písteôsä en Rom 1,5.
Si, pues, Pablo habla tan decididamente en Rom 5,19 de la consecuencia
soteriológica de la ãjypakoêä de
Cristo, no hay razón ãa prioriä para negar que con la
expresión ãpístis Iêsoû Xristoûä
Pablo mismo se haya referido a la eficacia soteriológica
de la ãfe -fidelidad- de Jesúsä.
En
conclusión,
bien podemos interpretar Gál 3,22 en el sentido de que la promesa
(= el Espíritu: Gál 3,14) es dada (por Dios) a los creyentes
ãek písteôs Iêsoûä,
es decir, como resultado de la fe-fidelidad de Jesucristo.
OTROSTEXTOSQUECONFIRMAN...
Gál
2,19-20.
Concedido, al menos como posibilidad, que ãpístisä
en Pablo puede designar no sólo un fenómeno en la conciencia
del individuo-sujeto, sino también una fuerza de vida, externa
al individuo, entonces es claro que Gál 2,20 hace mejor sentido
si el genitivo ãtoû Theoûä se entiende
como genitivo sujetivo, o bien, como genitivo de autor.
En
ese caso, se estaría afirmando lo siguiente: ãLa vida
que vivo ahora en la carne, la vivo por la fe del Hijo de Diosä
(genitivo subjetivo); o también: ã... por la fe que viene
del Hijo de Diosä (genitivo de autor).
Nota. El
sentido en que hemos entendido Gál 2,20 queda iluminado con claridad
en Rom 5,15. Es claro que en Rom el genitivo ãtoû
jenós anthrôpou Iêsoû Xristoûä
es gentivo subjetivo. La diferencia es que en Rom se refiere a ãjárisä,
mientras que en Gál se refiere a ãpístisä.
En
Gál 2,20b Pablo niega ser el sujeto de su propia fe; ese papel lo
juega Cristo: ãLa fe del Hijo de Dios es el poder que gobierna ahora
la existencia de Pabloä. Los dos ãdeä en
Gál 2,20a son claramente Îconjuntivosâ (conectan
con lo que sigue) desde la expresión ã....Xristô
synestaúrômaiä (2,19b). No hay, pues, por qué
entender el tercer ãdeä en sentido adversativo,
en cuyo caso lo normal hubiera sido usar un ãalláä,
o equivalente.
Gál
3,26.
Tradicionalmente parecía obvio entender en este texto la expresión
ãen Xristô Iêsoûä como referida
a ãpístisä. Pero recientemente parece
haber consenso universal de que ãpistisä en la
expresión ãdia tês písteôsä
designa como el principio o poder a través del cual la salvación
deviene realidad; pero nada nos dice acerca de quién es el de la
fe, ni cómo esta fe realiza el resultado que se le atribuye. Habría
que interpretar la expresión ãen Xristô Iêsoûä
en paralelismo con Gál 3,28d.
LAFEDEJESUCRISTOENRom
3,21-26
En
el desarrollo del tema nos hemos concentrado hasta este momento en textos
de Gál, no sin hacer algunas alusiones a Rom. Ahora vamos a analizar
brevemente Rom 3,21-26 donde aparece dos veces el tema de la ãpístis
Iêsoû (Xristoû), precisamente en el centro de
la exposición que Pablo hace de su Evangelio.
La
evidencia de Rom 3 encaja muy bien en lo que se ha venido sosteniendo acerca
de ãla fe de Jesúsä en Gálatas. Rom 3,21-26
será, pues, una confirmación más en favor de
nuestra tesis.
Prenotando.
Antes de entrar en materia, será útil tener en cuenta que
Rom es más favorable que Gál a la interpretación de
Jesús como sujeto de la fe en la expresión ãpistis
toû Xristoûä. Esto se desprende de las siguientes
observaciones:
1)
Rom es teocéntrica de principio a fin. En ella no hay una
sola afirmación tan clara como Gál 2,16 en que Jesús
se proponga como objeto de la fe (ver Rom 4,24).
2)
La ãpístis Iêsoû Xristoûä
de que se habla en Rom 3,22 y 26 queda entre dos análogos genitivos
subjetivos: ãpistis Theoûä en 3,3 y
ãpistis Abraàmä en 4,12 y 16. Pero el
matiz de ãpístisä es diferente en ambos
textos: en 3,3 significa que Dios es confiable en cumplir lo que promete;
en 4,12.16 no significa que Abrán sea confiable sino que él
confía en Dios. Es decir, la expresión ãpistis
Iêsoû Xristoûä es plurivalente en
sí misma. Por lo demás, no hay en el contexto cercano a uno
y otro lado de Rom 3,22.26 (¡ni en toda la carta!) alguna indicación
de Jesús como objeto de la fe.
3)
La expresión ãex písteôs Iêsoûä
en 3,26 tiene un paralelismo formal en la expresión ãek
písteôs Abraàmä de 4,16. De tal manera
que la fe de Cristo es sencillamente su confianza en que la cruz no será
el final. Nosotros somos salvos por la fe que él tuvo en su Padre;
no porque nosotros tengamos una fe semejante a la de él.
b)
Se afirma que la justicia de Dios ha sido revelada
(perfecto, v.19) ãdia písteôs Iêsoû
Xristoûä, es decir, mediante la fe-confianza que Jesús
tuvo. No haría sentido traducir creyendo en Jesucristo.
Estructura
general de Rom3. Hechas
las anteriores precisiones, veamos cómo la ãpistis
Iêsoû Xristoûä, que tiene por sujeto
a Jesús, encaja perfectamente bien en la estructura general de Rom
3. ¿Cuál es esta estructura?
Para
responder, comencemos teniendo en cuentaque
el objetivo fundamental de Pablo en Rom 3 es dejar bien clara la
integridad de Dios: su ãpistisä, su ãdikaiosyneä,
su ãalêtheíaä (Rom 15,8). Dicha
integridad de Dios se muestra ãdia písteôs Iêsoû
Xristoûä, al que ãproéthetoä
(3,25) ãjilastêrion día písteôs...ä
como respuesta al problema de la infidelidad, injusticia,
mentira de la humanidad. Él (Jesús) se hizo siervo
de los circuncisos, a favor de la veracidad de Dios, confirmando
la promesa dada a los Padres (Rom 15,8); Jesús, es en quien todas
las promesas de Dios encuentran su SI (2 Cor 1,20). Es decir, la
fidelidad de Dios a sus promesas (en contraste con la infidelidad humana),
se ha manifestado no precisamente porque nosotros creamos en Jesús,
sino ãdia tês písteôsä de
Jesús (la que él tuvo).
Conclusión.
Por todo lo dicho, es claro que ãpistisä no es
un concepto unívoco en Pablo, sino flexible. Hay que
analizar su sentido en cada caso. Por ejemplo, no es lo mismo ãpistisä
en Gál 1,23 que en 3,11.
La
lógica de la argumentación de Pablo en Gál 3,1 -4,11
Después
de analizar textos en Gál (y Rom) que parecen confirmar la
tesis acerca de ãla fe de Jesúsä en el sentido
de Jesús sujeto de esa fe, examinemos ahora la lógica
con la que Pablo argumenta en Gál 3,1 - 4,11 en favor de dicha
tesis.
El
Problema.
Existe el consenso generalizado de que en esta parte de su carta a los
gálatas Pablo expone y defiende su doctrina sobre la justificación
por la fe; pero se dice que no es fácil seguir la lógica
de su argumentación precisamente en esta parte, al grado de
que algunos (por ej. Loisy) la han considerado como ãun mar de ideas
y de confusiónä. Se ha pretendido dar una explicación
sicológica del problema diciendo que Pablo está tan decepcionado
de los Gálatas que la intensidad de sus pensamientos rompe los moldes
del lenguaje convencional, pues aún no termina de redondear una
idea cuando ya introduce otra. Gál sería un modelo de
prosa emotiva.
Sin
embargo, la propuesta de este ensayo es que en esta parte de Gál
sí hay una coherencia en la argumentación, aunque no
sea una coherencia con lógica proposicional o filosófica,
es decir que, puestas determinadas premisas, la conclusión fluye
con seguriad. Un postulado de la propuesta es que el texto es marcadamente
alusivo; sus contenidos son más implícitos que explícitos.
Lo iremos percibiendo en el desarrollo.
2.
¿Tres soteriologías?.
J.C. Beker pretende que en la argumentación paulina en esta parte
de Gálatas están presentes tres fases literarias que manifiestan,
respectivamente, según él,tres
soteriologías diferentes:
Primera
fase: Gál 3,6-9.
En esta fase Cristo parece no desempeñar papel alguno (ver Rom 4,11-12.16).
Nota. La
historia de Abrán, utilizada por los protestantes a su favor, es
llevada por Pablo ãa su molinoä contra los judaizantes, mediante
una peculiar argumentación por la que muestra que el centro salvífico
de dicha historia es Cristo: Cristo es ãel gérmen exclusivoä
de Abrán.
A
diferencia de la exégesis protestante, J.C. Beker ha percibido
correctamente que la idea de Cristo como ãel gérmenä,
heredero único de la promesa, gobierna los versos 16-29,
y que esta idea es, de hecho, el centro del tratamiento que Pablo
hace de la historia de Abrán. En este caso, la dificultad
se plantea para los versos 6-9y
10-14 que parecen representar restos de otras posiciones
teológicas no bien integradas en la argumentación de Pablo.
Un innegable mérito de Baker es el haber observado atinadamente
que la solución al problema de la unidad de la argumentción
paulina en Gál 3,1 ö 4,11 debe encontrarse en el sorprendente
uso que Pablo hace de la historia de Abrán.
Esta
parte del presente estudio tiene por objeto ofrecer una explicación
de todo el desarrollo de la argumentación paulina en Gál
3,1 - 4,11 como una unidad teológica. La pregunta es:
¿Hay realmente en Gál 3,6-29 tres distintas secciones que
manifiestan tres soteriologías diferentes? ¿O más
bien en todo el capítulo 3 de Gál se expone de algún
modo una sola y coherente soteriología?
Para
el análisis que sigue, partamos de dos propuestas íntimamente
relacionadas entre sí:
a)
Lo que impide captar la coherencia argumentativa de la sección central
de Gál se puede atribuir en gran parte a intepretaciones erróneas
de la 1ª mitad de Gál 3.
b)
La lógica del texto es narrativa, no proposicional o filosófica.
Ya mencionamos que el texto es más alusivo que explícito.
Estas
dos propuestas determinan la estructura de esta Segunda Parte del tema
general:
Primero.
Un análisis detallado de 3,1-14 nos limpiará el camino de
obstáculos para captar mejor la unidad de 3,1 - 4,11.
Segundo.La
tesis positiva que aquí se propone puede sintetizarse en dos
puntos:
a)
ãLos cristianos son justificados (redimidos), no en virtud de
su propia fe, sino porque participan en Cristo, el cual activó
en favor de ellos la obediencia de la fe.
b)
Pablo entiende a Abrán no como un ejemplo de la fe en Cristo, sino
como una figura-tipo de Cristo mismo, es decir, como una figura
representativa, cuya fe-fidelidad asegura vicariamente para
otros la bendición-salvaciónä.
Para
el análisis de la primera parte de Gál 3, tomamos como punto
de partida la hipótesis, considerada válida, de que Gál
2,15-21 es ãla propositioä que Pablo va a
exponer y defender en la unidad 3,1 - 4,11. Recorrámos por partes
Gál 3,1-14:
Gál
3,1- 5.
En la expresión ãIêsoûs Xristós
proegráfê estaurôménosä (v.1) Pablo
encierra, recapitula, el mensaje central del Evangelio, que supone familiar
a los Gálatas ya sea porque él mismo se los expuso cuando
los evangelizó (Hech 16,6; 18,23; ver Gál 4,13-15)
o porque lo conocen por otros predicadores. Pablo apela a la experiencia
de los gálatas con el propósito de establecer que
la base de tal experiencia fue el mensaje del Evangelio (ãakoêä),
cuyo contenido es precisamente la historia de Jesús que culminó
en su crucifixión aludida en Gál 3,1b.
Para
Pablo, el mensaje de la muerte de Cristo lleva como corolario la negación
de la Ley (Gál 2,16b); ya que si la justificación se obtiene
por la Ley, entonces Cristo murió inútilmente. Por eso, el
centro de Gál 3,1-5 es establecer la eficacia y la suficiencia del
mensaje del Evangelio como la base para iniciar y sostener (3,5 participios
en Îpresenteâ ãepijorêgônä....äenergônä)
una existencia cristiana ãexs akoês písteôsä.
Gál
3,6-9.
Es aquí donde Abrán entra en la discusión, y con él
entran las complicaciones. Tradicionalmente estos versos se han interpretado
a la luz de Rom 4, en que Abrán es presentado como la ejemplificación
de la fe que justifica. De manera que esta interpretación sería
el mensaje central de Gál 3; en ese caso, la 2ª mitad de este
capítulo 3 sería incongrua, saldría sobrando, por
lo siguiente:
a)
La idea de que sólo Cristo es el heredero de la promesa hecha
a Abrán (3,16) choca con la idea de que todo el que cree
es hijo de Abrán (3,7) y, por lo tanto, heredero.
Por
lo tanto, Gál 3,6-9 no debe ser leído a la luz de Rom 4,
sino a la luz de la discusión que sigue en Gál y que tiene
su culminación en los v.26-29. De modo que Gál 3,1 - 4,11
forman en sí un todo coherente!
a)
Hay la sugerencia de unir ãkathôsä al v.5
y, a la pregunta ahí planteada, explicitar la respuesta de la manera
siguiente: ãclaro, que por la feä, y completar la frase
añadiendo ãcomo sucedió con Abránä.
Esta sugerencia parece recibir apoyo del paralelo en Rom 4,22-24.
Pero,
de ser así, entonces en el v.5 se estaría subrayando la acción
humana (= oír con fe) y no, como debe ser, la acción de
Dios (ãjo epijorêgôn....energôn....ä)
que es la que hay que subrayar en el caso de Abrán y de los Gálatas:
ãexs akoês písteôsä (= por
la proclamación de la fe).
b)
Otros, más atinadamente, dicen que ãkathôsä
puede entenderse como la abreviación de la fórmula ãkathôs
gégraptaiä para introducir una cita bíblica,
que serviría como punto de partida para la siguiente fase de la
argumentación.
En
este caso, la lógica de la argumentación correría
de la manera siguiente: ãEn el v.5 se plantea de hecho la pregunta
¿qué clase de Dios es con el que tenemos que ver: el Dios
que opera ãexs érgôn nómoûä
o el Dios que opera ãexs akoês písteôs?ä.
La respuesta viene en el v.6 trayendo a consideración el texto de
Gén 15,6 en que se expresa el modo como Dios actuó con Abrán
(ãY creyó él en Yavé, el cual se lo reputó
por justiciaä), modo que se va a precisar en lo que sigue en Gálatas.
El
significado de ãjoi ek písteôsä en Gál
3,7a y 9a.
Pretendiendo ligar con Gál 3,6 en que cita Gén 15,6, Pablo
introduce en el v.7 la tesis de que ãjoi ek písteôsä
son los hijos de Abrán. La expresión ãjoi ex
písteôsä ocurre sólo en Gál en
estos dos lugares (en Rom 3,26 y 4,16 hay una fórmula análoga,
pero en singular). ¿Qué significa?
a)
Algunos la hacen equivalente a ãjoi pisteúontesä
y la entienden como un condensado de Rom 4.
En
ese caso, Gál 3,6-9 se entendería así: ãLos
cristianos creyentes son justificados, como Abrán, porque, como
Abrán, ellos creenä.
Pero,
entonces, ¿qué papel juega Cristo en esta fe que justifica?
¿A qué viene hablar de Cristo en la 2ª mitad del capítulo
3?
b)
Otra alternativa de explicación se abre si se reconoce que los
versos 7-9 anticipan la cita de Habacuc en 3,11. En ese caso, lo menos
que puede afirmarse es que la expresión ãjoi ek písteôsä
debe entenderse: ãLos (que viven) ãek písteôsä son
hijos de Abrán.
c)
Pero es posible ir aún más allá y concluir que ãjoi
ek písteôsä no se refiere en primer lugar a ãlos
que tienen feä sino, simplemente, ãa aquellos a quienes ha
sido dada la vida sobre la base de la fe (de Cristo). Ver Gál
2,20b.
En
otras palabras, Pablo introduce la historia de Abrán en la historia
de Cristo, y la historia de Cristo es entendida, con lógica narrativa,
como secuela que encja bien en la historia de Abrán. Viendo retrospectivamente
la historia de Abrán desde el mundo establecido por la historia
de Cristo, Pablo percibe el carácter proléptico de
Abrán como el receptor de una promesa que, de suyo, no podía
tener su cumplimiento durante la vida de Abrán, una promesa destinada
a tener su cumplimiento sólo en el germen de Abrán.
Esta
interpretación paulina de Abrán está en discontinuidad
en el sentido de aque no puede derivarse de la narración del Génesis
mediante una crítica exegética o mediante una lógica
proposicional; pero sí establece una continuidad positiva
entre Abrán y Cristo (como prefiguración y cumplimiento)
en la historia narrada por el Evangelio.
La
función de la cita de Gén 12,3 en Gál 3,8.
El v.7 es una afirmación fuerte. Para respaldarla, Pablo acude al
Génesis mezclando dos textos: 12,3 y 18,18. De Gén
12,3 tomó äeneulogêthêsontai en soìä;
de 18,18 tomó ãpánta tà éthnêä.
Con esta cita, Pablo da a conocer tres puntos clave en su argumentación:
Primero. Los
paganos están incluidos en la bendición de Abrán:
en el v.9 reemplaza ãtà éthnêä
por ãjoi ek písteôsä. Ver Rom 4,16.
Segundo.
La bendición llega a los paganos no por la fe que ellos tengan,
sino porque la bendición a Abrán se extiende a ellos vicariamente.
La idea es que los paganos serán bendecidos no como Abrán,
sino en Abrán, por razón de Abrán: ãen
soìä, Gén 12,3 (o en su ãspérmaä,
Gén 22,18)
.
Nota.Quedaría
por verse el modo como Pablo equipara la bendición en Abrán
con la bendición en su gérmen.
Tercero.
En el v. 8a se afirma que la justificación (equiparada a la bendición)
de los paganos es acción de Dios ãek písteôsä.
¿La fe de quién? Gramaticalmente es obvio que la expresión
se refiere al modo como Dios realiza el acto de justificar a los
paganos, más bien que a la condición que ellos deben cumplir
para ser justificados. Lo confirma el ãproeuêggelísatoä
de 8b.
Conclusión
sobre Gál 3,6-9.
La interpretación tradicional de estos versos (según la cual
ãjoi ek písteôsä equivale a ãjósoi
pisteúousinä) choca no sólo con la 2ª parte
de Gál 3, sino también con el v.8 que presenta a Abrán
no como un paradigma ejemplar, sino como una figura representativaen
la cual y, a través de la cual, otros son bendecidos.
Esta observación lleva a sugerir que la expresión ãjoi
ek písteôsä (Gál 3,7.9) deba ser reinterpretada
a la luz del resto del capítulo, especialmente de los versos 14.16.22
y 29. En conclusión, Gál 3,6-9 ha de leerse, concretamente,
a la luz de 3,29 rescatando, de paso, la unidad del argumento de Pablo.
Sin
emabrgo, el cumplimiento de la Ley no produce la justificación y
la vida (es el punto de vista de Pablo también en Fil 3), pues es
evidente que ãel justo por la fe viviráä
(Hab 2,4 en Gál 3,11).
¿Por
qué nadie puede ser justificado por la Ley?
Si, como quedó dicho (Hab 2,4), el Mesías mismo es justificado
y vive no por la Ley sino por la fe, el mismo principio vale para
su pueblo. Es decir, en el Mesías se define el esquema de
la justificación y la vida.
Por
consiguiente, puesto que él (el justo) vivió, murió
y resucitó ãek písteôsä,
la justificación y la vida no pueden venir (en principio, no sólo
de hecho) de la observancia de la Ley. La afirmación de Lev 18,5
(Gál 3,12b) es incompatible con la historia del Evangelio, según
la cual, Cristo tuvo que morir con el fin de darnos vida: Gál 3,13-14
(ver 2,21).
La
secuencia del raciocinio sería, pues, como sigue:
-
Si hubiera sido dada un Ley que pudiera dar vida, la justificación
sería por la Ley: Gál 3,21. Por lo tanto, Cristo habría
muerto sin razón alguna: 2,21.
-
Pero sabemos que Cristo murió por nosotros: 3,13; 2,20.
-
Por lo tanto, la justificación no puede ser obtenida mediante la
Ley.
-
Por lo tanto, la Ley no tiene poder de dar vida.
Cristo
como el agente de redención.
Ha habido la opinión de que Gál 3,10-14 (en que hay cuatro
citas bíbicas) es parte del material tradicional, intercalado aquí
sin conexión clara ni con lo que antecede ni con lo que sigue. Sin
embargo, si se acepta la interpretación mesiánica de Hab
2,4 en Gál 3,11 entonces es fácil percibir que sí
hay conexión hacia ambos lados. Veamos.
En
3,13
Cristo actúa como figura representativa asumiendo la maldición
para liberar de ella a su pueblo. Un claro paralelo de esta representatividad
lo tenemos en 2 Cor 5,21 (ãA quien no conoció pecado,
le hizo Îpecadoâ por nosotros, para que viniésemos a
ser justicia de Dios ãen autôä). Representatividad
vicaria. En esta función vicarial se corresponden
Gál 3,14a (ãen Xristô Iêsoûä)
con 2 Cor 5,21b (ãen autôä).
El
papel de Cristo no se limita, pues, a propiciar que la bendición
de Abrán pase a los paganos, simplemente removiendo de en medio
el obstáculo de la maldición de la Ley, sino que la bendición
pasa a ellos a través de Cristo, participando en él.
En
Gál 3,14a
la expresión ãen Xristô Iêsoûä
anticipa la afirmación del v.16, según la cual, Cristo
es el único heredero de la promesa. Por eso, es en Cristo
Jesús como los paganos heredan la promesa. Esta conexión
entre 3,14a y 3,16 nos la da Gén 22,18 (ãPor tu descedencia
-âspérmaâ- se bendecirán
todas las naciones de la tierra, en pago de haber obedecido tú mi
vozä).
Nota. El
hecho de que los textos relativos al ãspérmaä
de Abrán eran ya tradicionalmente interpretados en sentido mesiánico,
facilitó el camino a Pablo para afirmar en Gál 3,14 que los
paganos serán bendecidos ãen Xristó Iêsoûä.
Por
lo tanto, en Gál 3,14 se da un paso más con relación
a Gál 3,8 donde se afirma que los paganos serán bendecidos
en Abrán. El v. 14 añade que lo serán ãen
Xristô Iêsoûä. Es decir, para Pablo, la
bendición a Abrán es una prefiguración de la
bendición que sólo se realizará en el ãspérmaä
de Abrán, según Gen 22,18 citado en Gál 3,16; es decir,
en Cristo Jesús.
La
conexión se da también hacia atrás:
El
Mesías (ãjo díkaiosä), en obediencia
a la voluntad de Dios, asume la maldición y muere vicariamente
en beneficio de otros (Gál 3,13). Pero, por su fidelidad-obediencia,
es reinvindicado por Dios que le da vida (3,11b) y le da la herencia
de la bendición prometida a Abrán (3,16). Al recibir esta
bedición-promesa, el Mesías queda como figura representativa:
otros participan con él en la herencia que tienen en él
(3,14).
El
Espíritu como cumplimiento de la promesa.
Ahora bien, si la promesa a Abrán tiene su cumplimiento en Cristo,
¿a qué viene la inferencia en Gál 3,14 de que el
Espíritu es el cumplimiento de la promesa?. ¡No hay texto
alguno en el AT en que la promesa a Abrán tenga que ver con el Espíritu!
¿Es ésta una afirmación puramente arbitraria de Pablo?
En todo caso, no podemos quedarnos con la afirmación de Schlier
(Galater 145) de que lo importante para Pablo fue ãnur das Dass
einer verheissenen ãklêronomíaä
und nicht ihr Wasä. Hay que explicar la frase ãje epaggelía
toú pneúmatosä en Gál 3,14b. Para hacerlo:
a)
Algunos han acudido a Lc 24,49 y Hech 1,4 (y aun a Hech 2,33, como comentario
a 1,4). Pero estos pasajes lucanos en nada ayudan, por dos razones:
+Fueron
escritos después de Pablo.
+En
ellos, nada hay que relacione ãla Promesaä (el Espíritu)
con Abrán.
Una
respuesta ha sido (Dahl) que Pablo, teniendo en cuenta las expectativas
judías, diversificó el contenido objetivo de la
promesa. Pero, entonces, habría que cambiar la pregunta por esta
otra: ¿Había en el universo de las expectativas judías
algo que asociara el Espíritu con la promesa a Abrán?
Respuesta.
Parte de la respuesta puede encontrarse en el uso que Pablo hace
de los textos bíblicos que se refieren al ãgérmen
mesiánicoä.En
este sentido Is 44,3 es texto clave (ver texto
en Anexos / Pág. 5). Aunque la promesa de que se habla en este texto
de Is no es a Abrán sino a Jacob / Israel, sin embargo tiene
un estrecho paralelismo con Gál 3,14 por la asociación de
ãto pneúmaä y ãjai eulogíaiä
con ãto spérmaä. Este texto de Is es de
los que la tradición exegética ha interpretado en sentido
mesiánico relativo al ãspérmaä
(ver Gen 3,15;2 Sam 7,12-14).
El término ãeulogíaiä conecta este
texto con los textos relativos a Abrán.
c)Otro
camino de respuesta lo ofrece el hecho de que Pablo tiende a fincar su
argumentación sobre fórmulas cristológicas concisas
que manifiestan una estructura narrativa (= la historia evangélica),
cuya secuencia culmina en la comunicación del Espíritu a
los hijos de Dios (Gál 3,14;4,6).
Además, la misma ãhistoriaä identifica a Cristo como
el ãspérmaä de Abrán, en el cual
se cumple la promesa de la bendición a todas las naciones.
Entonces,
la experiencia del Espíritu dado a los paganos (Gálatas)
equivale al cumplimiento de la promesa. Por lo visto, la lógica
de la ãhistoriaä conforma toda la exégesis que Pablo
hace del texto de Génesis.
Conclusión.
En la identificación que Pablo hacedel
Espíritu con la Promesa a Abrán se aprecia con más
claridad la coherencia interna de Gál 3,1-14. Más clara aparece,
sobre todo, la transición del 1-5 al 6-9ydeja
ver que el v.14 cierra el círculo abierto en el v.2 y el puente
se prolonga hasta 4,6. El Espíritu experimentado por los Gálatas
no es una simple experiencia religiosa cualquiera. Para Pablo es una experiencia
muy significativa: a la luz de la Escritura la interpreta, nada menos,
que como cumplimiento de la promesa hecha a Abrán!
Análisis
de algunos temas
que
conforman la coherencia interna de Gál3,16
ö 4,11 como unidad teológica
1. Participación en la herencia
a)La
metáfora de la herencia, soteriología participativa.
La metáfora de la herencia, introducida por Pablo en Gál
3,15 es usada de diferentes maneras a lo largo de la argumentación.
Téngase en cuenta que la figura de Cristo heredero se encuentra
en varios textos del NT, pero asociada a la idea de filiación:
Mc 12,7; Gál 4,6-7; Rom 8,17; Hebr 1,2. Sólo en Gálatas
Pablo presenta a Cristo como heredero único en quien se cumplen
las promesas hechas a Abrán. En este sentido son textos-clave
3,16.19.
Las
implicaciones soteriológicas de esta presentación de Jesúsno
se explicitan sino hasta 3,26-29: allí se afirma que los bautizados
en Cristo forman uno en él, y es así como participan
en la herencia. Pero los efectos de tal presentación se encuentran
a lo largo de la argumentación paulina: Gál 3,14.22 (ver
Rom 8,17).
Por
lo visto, las mencionadas implicaciones y efectos están expresadas
mediante la afirmación de una soteriología participativa:
en los versos 16-19 Pablo considera a Cristo como el único gérmen
al que le fue prometida la herencia y, sin comentario alguno, pasa a afirmar
en el v.22 que la promesa es dada a los que creen. De esta manera queda
claro que el pensamiento de Pablo es conformado de principio a fin por
una soteriología participativa: el Cristo del v.16 es un
individuo en el que se encarna el destino de los demás.
b)La
promesa, irrevocable ante la Ley.Mediante
la metáfora de la herencia Pablo distingue dos momentos que se relacionan
con la secuencia lógica de la narración evangélica:
El
primero
está en los versos 15-18: en ellos se afirma que las promesas a
Abrán tienen el mismo carácter irrevocable que un testamento
hecho entre humanos; son anteriores a la Ley; por lo tanto la Ley no puede
impedir su cumplimiento.
El
segundo
se afirma en el v.19 y se desarrolla en los versos 22-25: los beneficios
de la herencia no se pueden obtener sino hasta que el verdadero heredero
venga a recibirlos.
Ahora
bien, Israel considera que la Ley es el ordenamiento propuesto por Dios
para la vida y la salvación. ¿Qué papel asigna Pablo
a la Ley? (ver tema segundo).
c)La
interpretación paulina de la historia de Abrán.
Mediante la metáfora de la herencia Pablo distingue en la ãhistoria
de la salvaciónä tres pasos ordenados en secuencia cronológica:
en el extremo inicial está el hecho de la promesa; en el extremo
final está el cumplimiento de dicha promesa. Pablo llena el intervalo
intermedio entre ambos extremos con la Ley y su interpretación entre
ambos momentos es llenado por Pablo con el tema de la Ley y su interpretación
(ver tema siguiente).
Este
cuadro (promesa ö Ley ö cumplimiento) nos ayuda a entender mejor
el modo tan particular con el que Pablo maneja la historia de Abrán.
En efecto, en el judaísmo Abrán era ya entendido como figura
cuya fe tenía consecuencias redentivas para el pueblo de Dios. ¿Por
qué, entonces, Cristo es necesario? ¿Por qué no simplemente
afirmar la fe de Abrán como suficiente e interpretar a Jesús
como un fiel seguidor de Abràn? Esta opción podría
ser intrínsecamente válida; pero Pablo la rechaza, porque
no es así como se narró la historia. Para Pablo, la historia
de Abrán es retomada en la historia de Cristo, y la historia de
Cristo es una secuela que se desprende de la historia de Abrán con
lógica narrativa.
Es
decir, viendo la historia de Abrán retrospectivamente desde el mundo
establecido por la historia de Cristo, Pablo percibe el carácter
proléptico de Abrán como el receptor de una promesa que
no se podía cumplir, de suyo, durante la vida de Abrán; sino
que estaba destinada a ser cumplida solamente en su germen.
Por
lo visto, la interpretación paulina de Abrán está
en discontinuidad con su historia narrada en el Génesis,
en el sentido de que no es deducible con lógica proposicional
mediante una exégesis crítica de la narración del
Génesis. Sin embargo, Pablo afirma una continuidad positiva
de la historia de Abrán teniendo en cuenta la historia del evangelio.
Es la continuidad que existe entre una prefiguración y su cumplimiento.
2.
El lugar de la Ley en la estructura narrativa.
La promesa a Abrán crea una situación de expectativa insatisfecha
que Cristo vino a llenar.
Nota. Aquí
cabe notar que:
+
Comparando la secuencia histórica que en Gál corre desde
la promesa a Abrán hasta su cumplimiento en Cristo (secuencia perceptible
entre Gál 3,15-25y4,3-6),
+
con la secuencia que en Rom 5y1
Cor 15 Pablo establece desde Adán,
+
la secuencia de Gál resulta ser una sub-estructura dentro de la
estructura de una historia más amplia que corre de Adán a
Cristo.
Ahora
bien, Israel siempre consideró que la Ley, dada después de
la promesa, era el ordenamiento divino para la vida y la salvación.
¿Cuál es la interpretación de Pablo acerca de la Ley?
Es
la cuestión que Pablo trata en los versos 19-25. No niega (como
lo harán Marción y sus secuaces) que la Ley haya sido dada
por Dios (fue dada mediante los ángeles, no por
ellos: 3,19). Es más, Pablo afirma que la Ley no es contraria a
las promesas (3,21; ver Rom 3,31), afirmación que pareciera contradecir
lo dicho en 3,18.
¿Cómo
es, entonces, que la Ley no deba entenderse como contraria a las promesas?
Pablo parece no tener otro camino de respuesta que asignándole un
papel dentro del drama de la redención: el papel de carcelero
(3,23). Pero con esta metáfora, la Ley aparece como el adversario,
el villano dentro de la narración, del cual Cristo vino a liberarnos
(3,5; 4,5).
En
ese caso, sigue en pie la pregunta ¿cómo, pues, se puede
afirmar que no es contraria a las promesas? Pablo responde en los versos
23-24 donde argumenta que la Ley, no obstante el mencionado papel negativo,
está bajo la soberanía del mismo Dios que hizo las promesas,
y juega el papel que ese Dios (¡que es el autor de la historia!)
le ha asignado en la historia de la redención: el papel de pedagogo.
Conclusión.
Por lo dicho, Pablo no rechaza acríticamente la Ley, a la manera
de Marción; tampoco la abraza, sin más, como los judaizantes;
ni la alegoriza, como Filón. Sino que Pablo razona acerca de la
Ley a la luz del sistema de coordenadas determinado por la estructura de
la narración evangélica acerca de Cristo. En concreto:
1º Cristo
murió para redimirnos y darnos vida; por lo tanto, la Ley debió
ser incapaz para ofrecernos redención y vida: Gál 2,21.
2ºCristo
murió colgado de un árbol, incurriendo así en la maldición
de la Ley; por lo tanto, la Ley es incompatible con el mensaje del Mesías
crucificado, y por eso carece de validez continua: 3,13.
3º. La
promesa hecha a Abrán aconteció en la historia antes que
la Ley y no se cumple sino hasta la llegada del Mesías; por lo tanto,
la Ley no puede invalidar ni cumplir la promesa: 3,15-18.
3.
La ãpístisä en el esquema narrativo. En
Gál 3,23-25ãpístisä
no se refiere al acto de fe de un indivíduo, sino que parece referirse
a un ente quasi-personificado que entra en escena en un determinado
momento del desarrollo de la ãhistoria de la salvaciónä.
¿Cuál es ese ente o fenómeno histórico?
Una
comparación de 3,23-29 con 4,3-7 nos puede ayudar a dar una respuesta.
Ambos párrafos son paralelos en cuanto al esquema narrativo de composición.
Pero el punto de partida de cada uno es descrito con diferente metáfora:
en 3,23 la metáfora es prisión, mientras que en 4,3
es esclavitud. En ambos casos el pueblo de Dios es liberado de una
inicial situación de privación y adquiere un estado, respectivamente,
de hijo...., de heredero.
Nota. La
correpondencia entre estos dos textos refuerza la identificación
entre Ley y ãelementos del mudoä; tema éste muy peculiar
del pensamiento de Pablo en Gálatas. En ambos casos, la respectiva
metáfora está mezclada con la idea de que la víctima
de la esclavitud o prisión es menor de edad, impedido temporalmente
de recibir la libertad o la herencia. En 4,1 Pablo expresamente justifica
la mezcla de ambas metáforas escribiendo: ãPues yo digo:
Mientras el heredero es menor de edad, en nada se diferencia de un esclavo,
con ser dueño detodo; sino
que está bajo tutores y administradores hasta el tiempo fijado por
el padreä.
Sin
embargo, no obstante las semejanzas entre los dos pasajes, hay entre ellos
una diferencia importante: mientras que en 4,4 se menciona explícitamente
la culminación de la secuencia (comparar con 3,13) en 3,23-26 se
pasa directamente del punto inicial (v.23-24) a una reflexión acerca
de su resultado (v.25-26). Pablo brinca de un pasado (en otro tiempo)
a un ahora sin mencionar explícitamente el evento-Cristo
que es el que realiza la transición. Que este evento se presuponga
como parte necesaria de la historia en los versos 23-29, resulta claro
no sólo por la correspondencia de los esquemas 4,3-6y3,13-14
sino también por la nota ãentre paréntesisä en
3,24 en que se afirma que la Ley es pedagogo ãeis Xristónä.
¿Cómo
debe, pues, entenderse la ãpístisä en
Gál 3,23.25?
-
H. Lietzmann la entiende como objetivamente equivalente a ãCristianismoä,
en el sentido de doctrina acerca del significado salvífico de la
fe subjetiva (la de cada uno).
-
P. Bonnard la entiende como una nueva posibilidad de relacionarse correctamente
con Dios. Esta fe es ãlâact de lâhomme répondant
à la promesse de Dieu accomplie en Jésu-Christ; cet acte
de soumission cofiante caractérise les temps nouveaux....ä.
Pero
estas interpretaciones no hacen justicia al hecho de que Pablo se exprese
aquí acerca de la fe como un evento particular que sucedió
(ãaoristoä y no ãperfectoä = que ha sucedido) en
un pasado reciente (visto desde la perspectiva de Pablo). Dicho evento
está íntimamente ligado con la venida de Cristo, como puede
verse en los versos 19 y 24.
Es
más, como en el v.19 se afirma que la Ley fue dada ãhasta
que llegara el germenä, así el v.24 declara que desde que la
fe llegó ya no estamos bajo el guardián. En ambos casos (v.19
y 25) la Ley ejerce una función temporal que termina con la venida
de Cristo.
Además,
de esta ãpístisä se dice fue ãreveladaä
(v.23). Fuera de este texto, el verbo ãrevelarä no se encuentra
en Gál sino en 1,16 donde se refiere al Hijo (de Dios). Comparar
con 4,4.
Conclusión.
Por todo lo dicho, podemos concluir que, para Pablo, la venida de la ãpístisä
(v.23.25) se identifica virtualmente con la venida de Cristo. Pero Pablo
no habla aquí expresamente de la fe-fidelidad de Jesús,
como lo hace en el v.22; tampoco podemos suponer que Pablo entienda aquí
la ãpístisä como un formal título
cristológico.
¿Cuál
es, entonces, la relación entre Jesús y la fe en Gál
3,23.25?H. Schlier nos ofrece una
buena respuesta en su comentario a Gálatas, página 167 donde
afirma que ãDer Glaube ist das Mittel (als solche auch das Prinzip)
des Heils, Christus aber sein Grund. Mit
dem Offenbarwerden des Heilsgrundes ist aber auch das Heilsmittel da. Christus
Jesus setzt mit seinem Kommen objektiv den Glauben als den neuen Zugang
zu Gottä.
Pero
podemos ir todavía más allá y preguntar ¿en
qué sentido Cristo es la base de la fe (no como su objeto),
y cómo es que su venida establece la fe como un modo nuevo de acceso
a Dios? La respuesta es clara si tomamos en cuenta el análisis que
hemos hecho de los textos de Gálatas: Cristo es la base de la fe,
porque, en cumplimiento de la profecía (Hab 2,4) vive ãek
písteôsä. Es de esta manera como él comprueba
ser el verdadero germen delfiel
Abrán y el heredero de las promesas. Ahora
bien, el destino de Cristo no es algo puramente individual, porque actúa
como figura representativa de alcance universal, haciendo realidad
(ãek písteôsä) un esquema de redención
que determina la existencia de los demás, designados por Pablo como
ãjoi ek písteôsä. Éstos participan
enél y en su destino no sólo de manera vicarial,
sino de manera real, en el sentido de que han sido bautizados ãeis
Xristónä (3,27) y reciben el Espíritu que los
capacita para también ellos poder vivir ãek písteôsä,
según el esquema que tiene su fundamento en Jesucristo: Gál
5,5.De ahí que, a propósito
de Gál 3,24 (ãjina ek písteôs dikaiôthômenä)
no tenga sentido preguntar ¿la fe de quién? Pues está
claro que se trata tanto de ãla fe de Jesucristoä como
de ãla fe del cristianoä. Es decir, la llegada de la
fe es la llegada de la posibilidad de un nuevo modo de relacionarse con
Dios; pero este nuevo modo es posible, precisamente, porque primero fue
puesto en práctica en y por Jesucristo. 4.
La nueva creación. a)
Gál 3,26-29 como la meta.
En Gál 3,26-29 se cierra el círculo de los expuesto al final
del Nº anterior. El contenido de estos versos ha sido considerado
como la meta a la que Pablo venía dirigiéndose a lo
largo de su argumentación. Dicho contenido es también el
presupuesto (no una deducción) de una premisa que desde el principio
venía sosteniendo toda la argumentación. Sin 3,26-29 sería
ininteligible el razonamiento a lo largo de 3,6-25: los cristianos son
ãunoä en Cristo y participan en su destino. Los versos
26-29 no son, pues, la interrupción de sabor místico (como
algunos los han considerado) en una fluida argumentación intelectual. b)
Cristo, prototipo de la nueva creación. Ahora
bien, en los versos 26-29 Cristo aparece no sólo como una figura
representativa, sino como el prototipo de una nueva creación. La
expresión ãársen kaì thêluä
del v.28 es sin duda una alusión a Gén 1,27; es decir, Cristo,
como imagen de Dios, aparece como el prototipo de la humanidad redimida.
Las divisiones que se dan en la humanidad caída, y también
en la misma creación original, son superadas y sanadas en Cristo
(ver Gál 6,15). Y todo esto es resultado, precisamente, de que Jesús
haya vivido ãék písteôsä Efectivamente,
por su fe-fidelidad Jesús triunfó sobre la Ley, el pecado
y la muerte, y transmite a su puebloãla
promesa del Espírituä, estableciendo así la ãpístisä
como el sello distintivo de los que están en él. 5.
Aplicación práctica: Gál 4,8-11. Una
mirada a este párrafo de Gálatas confirma la tesis de que Pablo
argumenta dentro de un sistema de presupuestos conformados por un esquema
narrativo. En
4,10-11
Pablo, alarmado, desaprueba que los Gálatas observen los días,
los meses, los tiempos y estaciones. Apoya su rechazo apelando al orden
establecido por la secuencia de la historia evangélica; pues interpreta
estas acciones de los Gálatas como volver a lla esclavitud del punto
de partida. En
cambio, la lógica de la historia se mueve hacia una meta donde los
cristianos, habitados por el Espíritu en su rol de ãHelperä,
llegan a ser sujetos libres. Las acciones de los Gálatas son, pues,
una respuesta inapropiada a la historia del evangelio, cuyo movimiento
es hacia delante, hacia la libertad. En este sentido, Gál 4,8-11
apunta hacia la parte parenética de Gál que comienza en 5,1:
ãPara ser libres nos libertó Cristo. Manteneos, pues, firmes
y no os dejéis oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitudä.
También ilustra cómo la estructura narrativa del evangelio
de Pablo proporciona la base a la ética paulina.