Pablo Richard
NOTA:
Esta ponencia aparece publicada el número
30 de la revista QOL.
Agradecemos a la administración de la Revista por facilitarnos
el texto digitalizado que aquí aparece.
Sumario:
Quisiera dar en forma resumida las 10 orientaciones hermenéuticas que han guiado mi trabajo exegético, histórico y espiritual en el estudio de los textos apocalípticos. Aquí sólo los enuncio. Su demostración sólo es posible en el análisis mismo de los textos apocalípticos. Tengo presente aquí los textos apocalípticos de los tres Evangelios Sinópticos, pero también los Apocalipsis canónicos de Daniel y el Apocalipsis de Juan2.
1. La tradición apocalíptica nace en tiempos de persecución; pero sobre todo en situaciones de caos, exclusión y opresión permanente, en tales situaciones, permite a la comunidad cristiana reconstruir su esperanza y su conciencia. La apocalíptica transmite una espiritualidad de resistencia y orienta la organización de un mundo alternativo. El texto apocalíptico es liberador y su utopía es histórica y política, no es un texto confuso y de terror, que sólo hable de catástrofes, juicios y castigos, un libro del fin del mundo.
2. El Apocalipsis representa un movimiento importante en los orígenes del cristianismo, que hunde sus raíces en la historia del Pueblo de Israel y en el movimiento profético-apocalíptico en el cual nace el movimiento de Jesús y las primeras comunidades cristianas. La apocalíptica recoge y transforma las tradiciones apocalípticas judías y judeo-cristianas, y cumple en la Iglesia una función crítica y de resistencia frente a la helenización del cristianismo y su institucionalización autoritaria y patriarcal posterior. El olvido de esta tradición hizo posible a largo plazo la integración de la Iglesia al sistema imperial dominante y la construcción de una Cristiandad de poder. Recuperar el texto apocalíptico es recuperar una dimensión fundamental del movimiento de Jesús y de los orígenes del cristianismo. No son textos aislados, propio de una minoría sectaria o desesperada, sino textos universales que urgen a una reforma radical de la Iglesia y a una nueva manera de ser cristiano en el mundo.
3. La escatología de la tradición apocalíptica cristiana se realiza fundamentalmente en el tiempo presente. El hecho central que transforma la historia es la muerte y resurrección de Jesús. La tradición de los textos apocalípticos no está orientada a la "segunda venida de Jesús" o al "fin del mundo", sino que está centrado en la presencia poderosa de Jesús resucitado, ahora, en la comunidad y en el mundo. Su resurrección transforma el presente en un Kairos: momento de gracia y conversión; tiempo de resistencia, testimonio y construcción del Reino de Dios. El mensaje central es: si Cristo resucitó, el tiempo de la Resurrección y del Reino de Dios ya ha comenzado.
4. Los textos apocalípticos son históricos. La historia tiene dos dimensiones: una visible y empírica (que el autor llama "tierra") y otra dimensión profunda y trascendente (que el autor llama "cielo"). Hay una sola historia, que se realiza simultáneamente en el cielo y en la tierra. Dios y el Mesías resucitado actúan en nuestra historia, liberándonos de la opresión y de la muerte y construyendo un mundo alternativo. La utopía no se realiza más allá de la historia, sino más allá de la opresión y de la muerte en nuestra única historia. Esta utopía trascendente y liberadora puede ser adelantada en la historia presente, y desde ya orienta todo nuestro pensamiento y acción. El Apocalipsis no es un texto de "otro mundo", un libro enajenante y ajeno a nuestra historia.
5. La tradición apocalíptica es una des-ocultamiento histórico (apo-kalupsis) de la presencia trascendente y liberadora de Cristo ya resucitado en nuestra historia. El Apocalipsis es cólera y castigo para los opresores, pero buena noticia (Evangelio) para los excluidos y oprimidos por el Imperio de la Bestia. Es lo contrario a lo que hoy llamaríamos ideología (que oculta la opresión y legitima la dominación). El Espíritu de esta tradición se resume en el grito de Jesús: "Padre, Señor del cielo y de la tierra, yo te alabo porque has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes y las has revelado a la gente sencilla (Mt. 11, 25). No se trata de una comunicación de una ciencia oculta o esotérica de seres extra-terrestres o una revelación neutra y abstracta de un Dios fuera de nuestra historia.
6. El texto apocalíptico se expresa mediante mitos y símbolos. El mito es histórico y busca identificar y movilizar a la comunidad en situaciones de caos, opresión y exclusión. El mito reconstruye la conciencia colectiva y la praxis social del Pueblo de Dios. El mito es polisémico (tiene muchos sentidos) y está siempre disponible a nuevas interpretaciones. El texto apocalíptico crea mitos liberadores y sub-vierte los mitos dominantes. El Apocalipsis nos enseña a descubrir el poder de los mitos.
Las visiones apocalípticas transmiten una convicción fundamental y una certeza histórica. Las visiones no sólo deben ser interpretadas, sino también contempladas y transformadas en acción. La visión transmite fuerza y expresa una espiritualidad histórica. La visión es también memoria y parenesis (exhortación). La visión desarrolla, finalmente, la imaginación creativa del pueblo y la búsqueda de alternativas.
El lenguaje de los mitos, símbolos y visiones es distinto al lenguaje de los conceptos. Es falso además oponer Mito a Historia, oponer Îlo míticoâ o Îlo históricoâ. Los mitos revelan la historia profunda de los pueblos. Los mitos son tan racionales como los conceptos, sólo que "piensan" de una manera diferente. Por no entender la racionalidad histórica de los mitos, símbolos y visiones, la teología liberal y Îmodernaâ despreció el género literario de la apocalíptica y lo consideró una Îdegeneraciónâ de la literatura profética. Desde el Tercer Mundo, y sobre todo desde nuestras culturas indígenas, hemos sido más sensibles a la racionalidad diferente de los mitos, símbolos y visiones.
7. La violencia en la tradición apocalíptica es más literaria que real: Jesús resucitado aparece como un cordero degollado; su triunfo es en la cruz; los mártires derrotan a Satanás con su Testimonio; Jesús derrota a los reyes de la tierra con su Palabra. La praxis apocalíptica es la fuerza del Espíritu, la fuerza de la conciencia, el poder de los mitos, del Testimonio y de la Palabra (lo que hoy llamaríamos la fuerza espiritual de los oprimidos y su estrategia de no- violencia). El odio y la violencia que aparecen en ciertos textos apocalípticos expresan la situación límite de extrema opresión y angustia que vive la comunidad, reproducen estos sentimientos para provocar en sus oyentes una catarsis (desahogo y purificación) y transformar así su odio en conciencia.
8. Apocalíptica y Profecía. La tradición apocalíptica, con su Espíritu profético, modera y transforma los movimientos apocalípticos radicales y fundamentalistas. Porque las Iglesias han abandonado las tradiciones apocalípticas bíblicas, especialmente el Apocalipsis de Juan, estamos hoy dominados por las interpretaciones fundamentalistas del Apocalipsis o por interpretaciones "apocalípticas" de la realidad política actual.
9. En la apocalíptica hay praxis transformadora de la historia, puesto que une escatología y política, mito y praxis, conciencia y transformación histórica. No hay pasividad o ausencia de práctica; hay una construcción utópica del futuro, sin embargo ese futuro está en las manos de las comunidades apocalípticas, en la medida que este futuro puede ser adelantado en los pequeños triunfos del presente. En los textos apocalípticos hay análisis de la realidad y se nos da el material y la inspiración para la construcción de una sociedad alternativa.
10. La tradición apocalíptica debe ser entendida en el contexto histórico en el cual nació y debe ser interpretado con el Espíritu con el cual fue escrito. El Apocalipsis no es un libro universal y eterno, igualmente válido para todas las épocas y todos los lugares. Tampoco contiene en forma cifrada y enigmática la historia hasta el fin del mundo; no es ni un noticiero del futuro ni ciencia-ficción. Rechazamos toda interpretación fundamentalista o dispensacionalista. Buscamos interpretarlo positivamente en su sentido histórico, pero asimismo intentamos interpretar el tiempo actual a la luz del Apocalipsis, que es lo que llamamos el sentido espiritual de las Escrituras.
II. Los textos de los discursos apocalípticos de Jesús en los tres Evangelios Sinópticos
La primera tarea es leer atentamente los textos. Ofrezco a continuación una propuesta para delimitar los textos apocalípticos de los Evangelios sinópticos y para descubrir en ellos su estructura. Es una simple ayuda, que puede ser modificada. Pido al lector tener la Biblia delante y al lado la propuesta que aquí hago. No daré aquí toda la argumentación exegética para fundamentar mi propuesta. Quiero que sea evidente por sí misma al entrar con profundidad en todos los Evangelios.
Marcos 13, 1-37
1: Introducción (1-4)
+ Al salir del Templo (1-2)
Le dice uno de sus discípulos: qué piedras
Jesús le dijo: no quedará piedra sobre piedra
+ Sentado en el Monte de los Olivos (3-4)
Pregunta de Pedro, Santiago, Juan y Andrés
Cuando sucederá eso y cuál será la señal
2: Etapas de la Historia de la Salvación (5-27)
a) Período presente (5-13)
+ Comienzo de los dolores de parto (5-8)
Vendrán muchos usurpando mi nombre, miren que no los engañe nadie
Cuando oigan hablar de guerras, no se alarmen, pues todavía no es el fin,
Habrá guerras, terremotos y hambre: es el comienzo de los dolores de parto
+ El que resista hasta el fin (9-13)
Miren por Uds. mismos: persecución y testimonio,
Es preciso que antes sea proclamada la Buena Nueva a todas las naciones
No se preocupen qué van a hablar, no hablarán Uds. sino el Espíritu Santo
Conflictos entre hermanos y odio de todos: el que resista hasta el fin se salvará
b) La gran tribulación de Jerusalén (14-23)
+ La abominación de la desolación (14-20)
+ Falsos cristos y profetas; señales y prodigios. Yo lo he predicho (21-23)
c) La venida del Hijo del Hombre (24-27)
+ Por esos días, después de aquella tribulación, viene una catástrofe cósmica (24-25)
+ Entonces verán al Hijo del Hombre entre nubes con gran poder y gloria (26)
+ Entonces reunirá a sus elegidos desde el extremo de la tierra y el cielo (27)
3. Cuándo y qué actitud tomar (28-37)
+ De la higuera aprendan esta parábola: a discernir los signos de los tiempos (28)
+ Así también Uds. cuando vean que sucede esto, sepan que él está cerca (29)
+ No pasará esta generación hasta que todo esto suceda (30)
+ El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán (31)
+ Referente a aquél día y hora, nadie sabe nada (32)
+ Estén atentos y vigilen (33-37).
Lucas 17, 20-37 (Q 17, 23-35) Llamado pequeño Apocalipsis
1. En diálogo con los fariseos (20-21) L
+ Jesús responde a los fariseos que habían preguntado cuándo llegaría el Reino de Dios (20a)
+ El Reino de Dios viene sin dejarse sentir (20b)
+ No dirán Îvéanlo aquí o alláâ porque el Reino de Dios ya está entre Ustedes (21)
2. En diálogo con los discípulos (vv. 22-37)
a)Discurso sobre el Día del Hijo del Hombre (vv. 23-35)
Texto Q, excepto vv. 22. 33 y 36
Introducción: Dijo Jesús a sus discípulos sobre los días del Hijo del Hombre: (22) Texto L
+ Les dirán: Îvéanlo aquí o alláâ. No vayan ni corran detrás (23)
+ Como un relámpago así será el Hijo del Hombre en su Día (24)
+ Pero antes le es preciso padecer mucho y ser reprobado por esta generación (25)
+ Dos analogías sobre el carácter inesperado y repentino del Día del Hijo del Hombre :
como en los días de Noé, así será en los días del Hijo del Hombre (26-27)
como en los días de Lot, así será el Día en que el Hijo del Hombre se manifieste (28-30)
+ Actitud en ese Día: no mirar atrás como la mujer de Lot (31-32)
+ (intercalación: quién guarde su vida, la perderá) (33, tomado de Lc 9, 24 y de Mc 8, 35)
+ Dos analogías sobre ruptura de relaciones en ese Día (35. El v. 36 es una adición posterior)
b) Pregunta de los discípulos: Dónde Señor (37a) Texto L
c) Respuesta de Jesús: cita un dicho popular (37b) (quizás es un texto Q Cf. Mt 24, 28)
Lucas 21, 5-38 (Mc 13, 1-31)
1: Introducción (5-7) (Mc 13, 1-4)
En el Templo (todo sucede en Templo)
+ Dicen algunos acerca del Templo: qué bellas piedras y ofrendas votivas
+ Jesús dice: no quedará piedra sobre piedra (5-6)
+ Le preguntaron (no se dice quién): cuándo sucederá esto y cuál será la señal (7)
2: Las etapas de la Historia de la Salvación (8-28)
a) Período presente (8-19) (Mc 13, 5-13)
+ Signos antes del fin (8-11) (Mc 13, 5-8)
Miren, no se dejen engañar.
Vendrán usurpando mi nombre y diciendo ÎYo soyâ, el Îtiempo está cerca", no los sigan
Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones: no se asusten, no es el fin inmediato
Habrá guerras, terremotos, peste, hambre, cosas espantosas y señales en el cielo
+ Antes de todo esto (12-19) (Mc 13, 9-13)
Los perseguirán: en sinagogas y cárceles; ante reyes y gobernadores (12)
Testimonio: no apología, yo les daré sabiduría que nadie podrá resistir(13-15)
Problemas en la familia y odio de todos: en la resistencia salvarán sus vidas (16-19)
b) La gran tribulación de Jerusalén (20-24) (Mc 13, 14b-17)
+ Cuando Jerusalén esté cercada, entonces se acerca su desolación (20) Texto de L
+ Entonces deben huir (21-22) (Mc 13, 14b-16)
+ Ay de las que estén encinta y criando esos días (23a) (Mc 13, 17)
+ Detalles sobre la desolación de Jerusalén y su pueblo (23b-24) Texto de L
c) La manifestación del Hijo del Hombre (25-28) (Mc 13, 24-27)
+ Señales en el cielo, en la tierra angustia, terror y ansiedad (25-26) (Mc 13, 24-25)
+ Entonces verán venir al Hijo del Hombre con poder (27) (Mc 13, 26)
+ Cobren ánimo, se acerca vuestra liberación (28) Texto de L, que cambia a Mc 13, 27)
3. Cuándo y qué actitud tomar (29-36)
a)Cuándo (29-33)
+ Parábola de la higuera: discernir (29-30) (Mc 13,28)
+ Cuando vean que suceda esto el Reino de Diosestá cerca (31) (31a en Mc 13, 29a / 31b es propio de L)
+ No pasará esta generación hasta que todo esto suceda (32) (Mc 13, 30)
+ El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán (33)
(Mc 13, 31. Lc omite Mc. 13, 32)
b) Exhortación final : (34-36) Texto de L (Mc.13, 33-37 tiene otra exhortación)
+ Guárdense para que no se hagan pesados sus corazones
+ Vendrá de improviso aquel día
+ Estén en vela orando para que tengan fuerza y escapen a todo lo que está por venir
+ Y puedan estar en pie delante del Hijo del Hombre.
Mateo 24, 1-44 (Mc 13, 1-31)
1. Introducción (1-3) (Mc 13, 1-4)
+ Salió Jesús del Templo (1-2)
Se acercaron sus discípulos para mostrarles las construcciones del Templo
Jesús: no quedará piedra sobre piedra
+ Sentado en el Monte de los olivos (3)
Se le acercaron en privado sus discípulos (no menciona cuales) y le dijeron
Cuándo sucederá eso y cuál será la señal de tu venida (Îparusíaâ) y del fin del mundo
2. Etapas de la Historia de la Salvación (vv. 4-31) (Mc 5, 27)
a) Período presente (4-14). (Mc 13, 5-13)
+ Comienzo de los dolores de parto(4-8) (Mc 13, 5-8)
Vendrán muchos usurpando mi nombre, miren que no los engañe nadie
Cuando oigan hablar de guerras y rumores de guerra,
no se alarmen, pues todavía no es el fin,
Habrá guerras, terremotos y hambre: es el comienzo de los dolores de parto
+ Antes del fin (9-14) (9-12 texto propio de Mateo)
Los entregarán a la tortura, los matarán y serán odiados por mi nombre (9)
Muchos se escandalizarán, se traicionarán y odiarán mutuamente (10)
Surgirán falsos profetas que engañarán a muchos (11)
Al crecer la iniquidad, la caridad de la mayoría se enfriará (12)
El que resista hasta el fin, ese se salvará (13) (Mc 13, 13b)
Se proclamará esta Buena Noticia del Reino a todas las naciones.
Entonces vendrá el fin (14) (Mc 13, 10)
(lo que tiene Mc 13, 9-13 y Lc 21, 12-19 Mateo lo pone en 10, 17-21)
b) La gran tribulación de Jerusalén: (15-25) (Mc 13, 14-23)
+ La abominación de la desolación (15-22) (Mc 13, 14-20)
+ Falsos cristos y profetas; señales y prodigios. Yo lo he predicho (23-25) (Mc 13, 21-23)
c) La venida del Hijo del Hombre (26-31)
+ Paréntesis (26-28) (Cf. Q 17, 23-24. Quizás Q 17, 37)
+ Venida del Hijo del Hombre (29-31) (Mc 13, 24-27)
Conmoción cósmica (29 continua el v 25 ) (Mc 13, 24-25)
Señal del Hijo del Hombre, se golpean el pecho (30a) Texto propio de M
Verán al Hijo de Hombre venir sobre las nubes del cielo (30b) (Mc 13, 26)
Reunión de los elegidos (31) (Mc 13, 27)
3. Cuando será y qué actitud tomar (32-44)
a) El ahora y el fin (32-36) (Mc 13, 28-32)
+ Aprendan de la higuera esta parábola: discernir (32)
+ Así también Uds., cuando vean todo esto, sepan que él está cerca (33)
+ No pasará esta generación, hasta que todo esto suceda (34)
+ El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán (35)
+ Pero de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles, ni el Hijo; sólo el Padre (36)
b) Velar y estar preparados para la venida del Hijo del Hombre (37-44)
+ Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre (37-39) (Q 17, 26-27)
+ Estarán dos en un campo (40-41) (Q 17, 34-35)
+ Velad, no saben qué día vendrá su Señor (42) (Cf. Mc 13, 33.35)
+ Si el dueño de casa supiese a que hora viene el ladrón (43) (Q 12, 39)
+ Así también Uds., estén preparados, cuando no piensen vendrá el Hijo del Hombre (44) (Q12, 40)
(el fin de Mt 24, 37-44, difiere del fin de Marcos 13, 33- 37)
4: Otros temas del discurso de Mateo (24, 45-25, 46) Sin paralelo en Marcos
+ Parábola del mayordomo (24, 45-51) (Q 12, 42-46)
+ Parábola de las 10 vírgenes (25, 1-13. Texto propio de Mateo)
+ Parábola de los talentos (25, 14 ö 30. Se inspira en Q 19, 12-26: parábola de las minas)
+ El juicio final o definitivo (25, 31-46. Texto propio de Mateo)
(estos temas se refieren a la venida del Hijo del Hombre, no tanto al juicio final que es obra del Padre)
III.- Marco Histórico-crítico mínimo para interpretar los textos de los Sinópticos
1. La corriente apocalíptica en los orígenes del Cristianismo
En los orígenes del cristianismo, podemos distinguir tres corrientes fundamentales3:
(1) el judeo-cristianismo tradicional no-helenizado,
(2) el judeo-cristianismo y los cristianismos helenistas,
(3) y el judeo-cristianismo apocalíptico.
Aquí nos interesa rescatar la tercera corriente, que es la más olvidada en la tradición cristiana posterior. El judeo-cristianismo tradicional, como movimiento y como Iglesia, prácticamente desapareció en el siglo II, especialmente con la crisis de los ebionitas (que rechazaban los escritos de Pablo de Tarso). El cristianismo helenista, por el gran peso de la tradición basada en los escritos de Pablo, Lucas y Juan se impone como dominante en la Iglesia, a pesar de todas las crisis provocadas por las corrientes gnósticas. El cristianismo apocalíptico por el contrario fue poco a poco marginado y olvidado, no tanto por ser portador de grandes herejías, sino por las tendencias escatológicas de algunos exaltados. Era un movimiento que insistía en el rol del Espíritu Santo y relativizaba la autoridad de los obispos; también era un movimiento con gran participación de laicos, especialmente mujeres, un movimiento político con mucha carga anti-romana. Montano, gran mentor de este movimiento, no fue en realidad un hereje, pero por su radicalismo y exotismo, generó actitudes anti-apocalípticas en la Iglesia, a tal punto que en la Iglesia oriental muchos dudaron en reconocer el Apocalipsis como libro canónico del NT Tertuliano adhirió es este movimiento, pero no logró Îsalvarloâ.
La corriente apocalíptica siempre estará viva en la Iglesia, pero nunca será reconocida oficialmente. Vive en movimientos sectarios, marginales, clandestinos, prohibidos. Hoy buscamos rescatar los orígenes apocalípticos del cristianismo. Una correcta interpretación de esta corriente, es la manera más eficaz de rescatar sus elementos altamente positivos y neutralizar sus radicalizaciones destructivas. Afirma J.H.G. Dunn: "El cristianismo comenzó como una secta escatológica dentro del judaísmo, una secta que en su apocalipticismo estaba en sustancial continuidad con los mensajes de Juan Bautista y Jesús"4. También dice Käsemann: "Personalmente afirmo que la apocalíptica postpascual representa la forma y la interpretación más antigua del kerigma·No cabe duda que más tarde la teología de la Iglesia vio su tarea en la eliminación de la apocalíptica". Eso permitió, según este autor, que la teología cayera totalmente en la corriente helenista de pensamiento por lo cual pagamos el precio "de convertirnos en cuanto teólogos en herederos del pensamiento griego sistemático. No es posible abandonar impunemente la apocalíptica"5
En forma muy esquemática y sintética podemos representar la principal corriente apocalíptica original con los siguientes textos canónicos:
Daniel (especialmente los capítulos 7 al 12),
Discursos Apocalípticos de los Evangelios Sinópticos y
Apocalipsis
Hay otros textos apocalípticos del NT insertos en la tradición helenista - que aquí no tomaremos en consideración: 1Tes 4, 13 - 5, 11 /1Cor 15 / Ef 6, 10-20 / 2Tes 2, 1 ö12. Tampoco examinamos otra literatura apocalíptica del AT y la ingente literatura apocalíptica apócrifa, como 2 Baruc, 4 Esdras, los textos apocalípticos de los libros de Enoc, salmos de Salomón y tantos otros6.
En los 3 textos canónicos podemos encontrar una línea roja que los une y que permite interpretar cada texto en un conjunto histórico y literario mayor. No cabe duda, la relación entre Daniel (especialmente Dn 7-12, escrito hacia el 167-165 a.C. bajo Antíoco IV Epífanes) y nuestro Apocalipsis del NT (escrito entre los años 90-97 d.C. bajo Domiciano). Esto configura un horizonte apocalíptico de tres siglos dentro del cual podemos situar los textos apocalípticos de los sinópticos.
2. Contexto judío-apocalíptico del Jesús histórico
No podemos hacer aquí un estudio detallado del Jesús histórico, pero si partir de las siguientes hipótesis de trabajo. En primer lugar podemos decir que el Jesús histórico preferentemente no se sitúa en la corriente judía tradicional de fidelidad a la ley y al Templo ni tampoco en la corriente judía helenista. Jesús, por el contrario, se sitúa claramente en la tradición judía apocalíptica, esa tradición que se define en el horizonte histórico que va del libro de Daniel al libro del Apocalipsis. Desde Daniel (hacia delante) y desde el Apocalipsis (hacia atrás) podemos salir al encuentro del Jesús histórico y realmente lo encontramos ahí donde realmente está: en la corriente apocalíptica. En segundo lugar, analizando el uso de Daniel en Mc, Q, Mt y Lc, hay una coherencia que no se explica sino poniendo ese uso de Daniel en boca del mismísimo Jesús. Baste como ejemplo el título "Hijo del Hombre". Esta designación habría que interpretarla especialmente a la luz de Daniel 7, donde Hijo del Hombre tiene una connotación colectiva (designa al Pueblo de los Santos) y se usa como un símbolo opuesto a las Bestias. Hijo del Hombre representa Îlo humanoâ opuesto a Îlo bestialâ7. En la misma situación estarían muchas expresiones y temáticas de la tradición apocalíptica que pertenecen al Jesús histórico como: el Reino de Dios, los Signos y Milagros, el Demonio o Satanás, el Cielo-tierra, las catástrofes cósmicas como símbolo de catástrofes sociales; temas como la tribulación, el testimonio en la persecución, la resurrección, etc..
3. Discursos apocalípticos de los Evangelios Sinópticos leídos e iluminados "desde" el Apocalipsis de Juan
Es extremadamente útil "ordenar" e "iluminar" los hechos escatológicos de los textos sinópticos, a la luz del texto posterior del Apocalipsis, donde ese Îordenâ es mucho más claro y diferenciado. En el Apocalipsis (19,11ö22,5) el orden de los sucesos escatológicos es el siguiente, que podemos estructurar en cinco fases o pasos8:
1) Juicio de la Bestia, el falso profeta y los reyes de la tierra: 19,11-21
a) Cristo viene sobre un caballo blanco:19,11-16
El gran banquete de Dios: 19,17-18
b) Guerra y aniquilamiento: 19,19-21
2)Juicio de Satanás y Reino de los mil años:20 1-10
a) Satanás es encarcelado por mil años:20,1-3
Reino de los mil años:20 4-6
b) Guerra y aniquilamiento:20,7-10
3) Juicio de los muertos, la muerte y el lugar de los muertos: 20,11-15
a) Dios hace justicia sobre un trono blanco: 20,11
juicio de los muertos:20,12-13
b) Aniquilamiento de la muerte, del lugar de los muertos y de los condenados:20,14-15
4) Cielo nuevo, tierra nueva, nueva Jerusalén:21,1-8
Descripción de la ciudad 21, 9-21
5) Presencia de Dios y del Cordero en la ciudad:21,2-22,5
Analicemos estos cinco pasos:
Primer paso: Ap 19,11-21: aquí tenemos el "Día del Hijo del Hombre" mal llamado "segunda venida de Jesús" y para el cual sólo Mt usa el término helenizado de "parousía". Jesús aparece en un caballo blanco, enfrentado a las Bestias y los Reyes de la Tierra (como en Daniel 7). No viene para un juicio universal, sino sólo para destruir los poderes de la muerte. Combate con la Palabra de su boca. Véase lo que dicen los Sinópticos sobre el día del Hijo del Hombre: Mc 13, 24-27 / Lc 17, 23-35 /Lc 21, 25-28 / Mt 24, 26, 31.
Segundo paso: Ap 20,1-10: aquí tenemos en el centro el Reino de los Mil años. Jesús Reina con todos los que fueron decapitados por el Testimonio de Jesús y la Palabra de Dios que ahora resucitan. Corresponde a lo que dicen los Sinópticos. Mc 13,26-27 nos dice: "verán al Hijo del Hombre que viene entre las nubes con gran poder y gloria; entonces enviará a los ángeles y reunirá de los 4 vientos a sus elegidos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo". También Lc en 21,27-28 nos dice: "verán venir al Hijo del Hombre en una nube con gran poder y gloria; cuando empiecen suceder estas cosas cobren ánimo y levanten la cabeza, pues se acerca vuestra liberación (apolútrosis); todavía más cercano al texto de Apocalipsis es el texto de Lc 21,31: "cuando vean que sucede todo esto sepan que el Reino de Dios está cerca". Se trata de la convocación de los elegidos para el Reino de Dios en su fase escatológica, no del Reino de Dios en su fase terrestre (al cual se refiere Lc 17, 20-21: "El Reino de Dios está entre Uds."). No podemos discutir aquí todas las interpretaciones sobre el Reino de los mil años (eso lo hago en mi libro ya citado sobre el Apocalipsis). En síntesis rechazo la interpretación fundamentalista y también la interpretación de San Agustín que identifica el Reino de los mil años con el Reino de la Iglesia sobre la tierra. Pienso que el Reino de los mil años es la utopía de la realización del Reino de Dios sobre la tierra, después de la venida del Hijo del Hombre junto con la resurrección de los mártires y mil años antes del Juicio final (mil es aquí un símbolo). Es un Reino trascendente: más allá de la muerte, pero no en otro mundo más allá de la historia, sino un Reino al interior de nuestra única historia. El Reino de Dios tendría así dos fases: una durante el tiempo del Jesús histórico y otra después de su venida sobre las nubes del cielo.
Tercer paso: Ap 20,11-15: aquí tenemos el así llamado Juicio Final, que ya no es obra del Hijo, sino exclusivamente del Padre. Marcos 13,32 (citado en Mt 24,36 y suprimido por Lc) se refiere a este juicio del Padre cuando dice "de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre". Hay que distinguir por lo tanto entre el "día del Hijo del Hombre" y el "día del Padre", del anciano que juzga. Igual en Daniel 7 donde aparece el Hijo del Hombre representando al pueblo de los santos y el anciano que juzga o hace justicia destruyendo las bestias y dando todo el poder y gloria al pueblo de los santos.
Cuarto paso: Ap 21,1ö21: aquí tenemos el futuro de la historia más allá del juicio final, donde Dios crea un Cielo y una Tierra Nuevas (nueva creación) y vemos a la Nueva Jerusalén bajar del Cielo a la Tierra (símbolo de una nueva civilización). Véase que nuestro destino no es subir al cielo, pues es el cielo el que baja sobre la tierra. En los discursos Apocalípticos de los Sinópticos no tenemos una referencia explícita a esta sección del Apocalipsis, pero ésta anima toda la apocalíptica de la tradición sinóptica: la historia no termina en el juicio final, sino en la utopía maravillosa de una nueva creación y una nueva civilización (donde no habrá Templo-Iglesias, pues le veremos cara a cara y habrá vida corpórea en abundancia, donde los asesinos e idólatras no tendrán lugar). La utopía orienta la historia y puede ser adelantada en pequeñas realizaciones. Este espíritu utópico llena toda la tradición del Jesús de la historia, del Movimiento de Jesús, de la tradición sinóptica y de todo el N.T.
Quinto paso: 21,22 -22,5 Presencia de Dios y del Cordero en la ciudad.
En síntesis: el orden de los sucesos escatológicos según el Apocalipsis sería en forma sencilla como sigue:
Venida de Cristo en un caballo blanco para enfrentarse las bestias
Reino escatológico de Jesús con los mártires (Reino de los 1000 años)
Juicio Final en manos del Padre y Nueva creación.
En los sinópticos, como vimos, también aparece la venida del Hijo del Hombre, no para un juicio, sino en función del Reino de Dios. Esta venida por lo tanto no es un hecho terrorífico, sino una Buena Nueva: viene para reunir a los suyos (Mc 13,27 y Mt 24,31), significa liberación (apolytrosis) y cercanía del Reino de Dios (Lc 21,28.31). Después de la venida del Hijo del Hombre y del Reino de los 1000 años viene el Juicio final que ya no es obra de Jesús, sino del Padre, pero sinópticos no desarrollan este juicio. Sólo nos dice que Jesús no sabe nada de ese juicio, que está sólo en manos del Padre. En la espera de la venida del Hijo del Hombre es posible discernir los signos de los tiempos, pero en la espera del juicio final no cabe un discernimiento, sino solo vigilancia. En Mateo 24,45 hasta 25,46, donde tenemos las parábolas del mayordomo, de las 10 vírgenes, de los talentos y sobre todo cuando nos habla de discernimiento definitivo (tuve hambre y me distes de comer), la referencia es más bien a la venida del Hijo del Hombre, no al juicio final. Mt 25,31-46 es llamado normalmente el juicio Îfinalâ, pero en realidad no es el juicio Îfinalâ, sino el discernimiento definitivo o decisivo, donde se discierne en última instancia nuestro encuentro definitivo con Cristo resucitado (algo semejante podemos decir de Mt 7,31-23). Son textos cristo-lógicos, no tanto teológicos. En los textos apocalípticos de los sinópticos se habla poco del juicio final como obra del Padre. De este juicio ni Jesús, ni los evangelistas ni mucho menos nosotros sabemos algo, sólo que tenemos que estar despiertos y vigilantes.
4. Lectura sinóptica y diacrónica de los discursos apocalípticos en Marcos, Lucas y Mateo
En los Sinópticos asumo aquí la teoría de las dos fuentes. En forma muy resumida dice así: el Evangelio de Marcos (Galilea años 60) y el "Evangelio de Galilea" (Q, años 50) son dos fuentes independientes una de otra. Mateo (Antioquía años 80) escribe su Evangelio a partir de Marcos y Q, más otras fuentes propias independientes que se las designa globalmente con la letra M. El Evangelio de Lucas (Efeso años 85), en forma independiente a Mateo, también se escribe utilizando Marcos y Q, más otras fuentes propias designadas con la letra L9.
Q es citada siempre según el texto de Lucas (ejemplo: Q 12,42-46 = Lc 12,42-46), pues se supone que Lc es más fiel a la letra de Q que
Mt. Para la delimitación y publicación del texto de Q usamos Ribla10. En el estudio que aquí presentamos, tomamos como base a Marcos y Q y con esa referencia vamos estudiando los textos de Mateo y Lucas.
Es importante hacer en la presentación de los textos realizada al comienzo de este artículo, un ejercicio sinóptico, con una perspectiva diacrónica o histórico-crítica. Es un ejercicio simple de profundización en la lectura de los textos, para la cual no necesitamos sino la Biblia, y si es posible también una Sinopsis de los Evangelios. Habría que dar los siguientes pasos:
(1) Empezar con un estudio básico del texto apocalíptico en Marcos 13,1-37 siguiendo la estructura arriba indicada.
(2) Luego leer el texto de Lucas 21,5-38 y Mateo 24,1-44 y discernir cómo estos dos autores reciben el texto de Marcos y cómo lo trabajan desde su propia teología.
(3) A continuación estudiar el texto Q 17,23-35 (menos v. 33) y ver cómo Lucas lo contextualiza (Lc 17,20-22) y como lo interpreta en el contexto de su Evangelio.
(4) A continuación ver cómo Mateo recibe y trabaja el texto Q. Los pasajes están marcados en la estructura inicial ya dada. No son muchos: Q 17,23-24.37 en Mt 24,26-28. Q 17,26-27 en Mt 24,37-39. Q 17,34-35 en Mt 24,40-41. Q 12,39 en Mt 24,43. Q 12,40 en Mt 24,44. Q 12,42-46 en Mt 24,45-51. Q 19,12-26 en Mt 25,14-3010.
(5) Estudiar los textos propios de Lucas y Mateo (L y M).
(6) Finalmente estudiar cada discurso, en cada uno de los tres Evangelios, en su presentación redaccional actual. Ver el texto en su totalidad, estructura y personalidad redaccional y teológica, situados también en la estructura global y en la teología de cada Evangelio.
(7) El desafío final de todo este trabajo es hacer una interpretación de los discursos apocalípticos de Jesús, desde la perspectiva del Jesús de la historia y no desde la perspectiva del Jesús dogmático o de la Cristología sistemática posterior, por muy importante que ésta sea. Es la perspectiva del Jesús histórico la que nos permite entender los discursos apocalípticos de los Evangelios en el contexto histórico de su gestación al interior del movimiento de Jesús y el surgimiento de las Iglesias.
En síntesis: reconstruir la historia tradicional y redaccional de los discursos apocalípticos de Jesús, desde el Jesús de la Historia hasta la redacción final de los tres Sinópticos:
Jesús de la Historia à
Marcos 13 > Q 17 > Lucas 17 y 21 > Mateo 24 > Textos L y M > Discursos
apocalípticos de Jesús > Evangelios Sinópticos
5. Algunas notas exegéticas finales
En el primer capítulo hemos presentado una visión delimitada, global y estructurada de los textos apocalípticos de los Evangelios Sinópticos. Luego hemos hecho algunas observaciones histórico-críticas para entender mejor la génesis los textos. Ahora queremos terminar haciendo algunas observaciones exegéticas, que nos parecen claves para interpretar mejor la tradición apocalíptica de los Evangelios Sinópticos. Utilizaremos algunas de las observaciones anteriores tanto sin-crónicas como diacrónicas. Partimos del supuesto que la referencia fundamental para los discursos apocalípticos de Jesús sea el texto de Marcos y el "Evangelio de Galilea" (fuente Q). Lucas y Mateo, en forma independiente, siguen a Marcos. Lc es el que recoge la fuente Q con mayor fidelidad y como un discurso apocalíptico diferenciado (cap 17). Mt la cita menos y esporádicamente.
(1) Contextualización del discurso apocalíptico de Jesús
En la introducción a los discursos apocalípticos (Mc 13,12 / Lc 21,5-7 / Mt 24,1-3) hay variantes que son interesantes. En Marcos el diálogo inicial es con los discípulos y fuera del Templo. Una vez sentado en el Monte de los Olivos los que preguntan a Jesús sobre el Îcuándoâ y Îcuáles señalesâ son Pedro, Santiago, Juan y Andrés. Todo el discurso apocalíptico es a ellos fuera del Templo en el Monte de los Olivos. Mateo sigue a Marcos, pero no da nombres precisos, sino que habla de Îdiscípulosâ en general. Esto es propio de Mateo de universalizar los textos de Marcos. Lucas cambia bastante el texto: todo sucede en el Templo y no se dice quién pregunta y a quién en específico va dirigido el discurso a Jesús. La introducción hecha por Lucas al discurso apocalíptico de Jesús en Q 17,23-35 es totalmente diferente. El contexto es un diálogo con los fariseos sobre el Îcuándo llegaría el Reino de Diosâ. Jesús aquí se refiere al Reino de Dios en su fase histórica anterior a su muerte y resurrección, no a su fase posterior a la Parusía. El Reino en Q 17,20b llega "sin dejarse sentir", en griego: sin Îparatéresisâ, es decir, sin observación empírica. Por eso no se puede decir véanlo aquí o allá. Pero esto no quiere decir que está en otro mundo, por el contrario está "entre Ustedes". La traducción correcta es "entre" no "en". Si Jesús está respondiendo a los fariseos, no les va decir que el Reino está "dentro" de ellos. No hay que hacer del Reino una realidad empírica (que se puede ver, tocar "fotografiar"), pero tampoco espiritualizarlo. (2) Notas sobre el carácter de cada etapa de la Historia de la Salvación
La estructura de Marcos es la estructura básica seguida por Lucas y Mateo (véase la presentación estructurada de los textos dada al inicio). En esta estructura podemos distinguir nítidamente dos partes:
a) Las etapas de la Historia de la Salvación: Mc 13,5-27 /Lc 21,8-28 / Mt 24,4-31:
+ El período presente: Mc 13,5-13 / Lc 21,8-19 / Mt 24,4-14.
+ La gran tribulación de Jerusalén (año 70 d. C.): Mc 13,14-23 /Lc 21,20-24 / Mt 24,15-25.
+ La venida del Hijo del Hombre: Mc 13,24-27 /Lc 21,25-28 /Mt 24,26-31.
b) Cuándo será y qué actitud tomar en cada etapa: Mc 13,28-37/ Lc 21,29-36 / Mt 24,32-44
Es difícil precisar qué se entiende por tiempo presente. Pienso que se refiere a todo el tiempo entre la Resurrección de Jesús y su venida-manifestación-parusía la cual pone fin a este tiempo presente. Es un gran presente, como se describe en el Apocalipsis entre 4, 1 y 19, 10. En Mc en esta etapa se insiste dos veces que todavía no es el fin y que ahora en el presente la Buena Nueva debe ser proclamada a todas las naciones. Semejante en Lc y Mt. Tendríamos así, en Mc 13, 5-13 y paralelos, una caracterización de todo el tiempo que vivimos entre la Resurrección y la Parusía de Jesús.
Otro problema es qué pensaba el mismo Jesús histórico, y posteriormente Mc. Lc y Mt, sobre cuanto iría a durar dicho tiempo presente. En este asunto la perspectiva no es cronológico-cuantitativa, sino cualitativa: el tiempo presente es aquel tiempo marcado por la Resurrección de Jesús. No interesa saber si ese tiempo iba a terminar con la destrucción de Jerusalén, con la muerte del último apóstol, con la organización de las Iglesias o que iba a durar 50, 100 o mil años. En este asunto el "cuando" termina el tiempo presente poco interesa, sino el "como" vivirlo. Sobre esto es que habla Jesús: miren que no los engañe nadie, no se alarmen, miren por Uds. mismos, no se preocupen. Lo importante es cómo vivir este tiempo presente si Cristo realmente ha resucitado y resistir hasta el fin para salvar nuestras vidas. También en el Apocalipsis lo fundamental es el tiempo presente; no es la Parusía, sino la Resurrección de Jesús: Si Cristo ha resucitado, el tiempo de la Resurrección ha comenzado. Nada más anti-apocalíptico que vivir Îcalculandoâ en fin del mundo.
Un evento importante es este tiempo presente es la tribulación de Jerusalén. Marcos escribe antes del hecho y Lucas y Mateo después. Pero está claro, desde nuestra lectura hoy, que todos se refieren a los hechos entre el 66 y 74 d.C., especialmente al año 70, año de la destrucción de Jerusalén por Tito. En el discurso aparece la actitud profética anti-templo de Jesús. En Mc (antes del hecho) Jesús no habla como vidente del futuro, sino como profeta que interpreta el futuro a partir de la situación política y religiosa que vive en ese momento. Se inspira en Daniel. Lo importante para Jesús es no comprometerse con el defensa del Templo, sino huir. Los discípulos de Jesús no tienen nada que ver con esa crisis. Deben sólo orar para que no suceda en tiempos difíciles. Deben también tener cuidado de no dejarse engañar por falsos profetas. Lc y Mateo, que escriben después del hecho, tienen muchos detalles tomados de la historia reciente ya vivida.
Los textos que se refieren a la venida del Hijo del Hombre. Ya vimos el sentido de esta venida en la comparación con el Apocalipsis 19, 11-21. Los evangelistas igualmente le dan un sentido positivo para sus discípulos: Jesús viene a reunir a los suyos (Mc y Mt), con su llegada se acerca nuestra liberación (apolutrosis) y llega el Reino de Dios (Lc). En los sinópticos, especialmente en Mateo, se insiste en la permanencia de Jesús resucitado en la comunidad y en los pobres. La Parusía de Jesús no es por lo tanto una Îvenidaâ o Îretornoâ de alguien que se fue, sino la manifestación gloriosa (ese es el sentido de Parousía), de alguien que siempre ha estado entre nosotros. Jesús en realidad nunca viene, porque nunca se ha ido, ahora sólo se manifiesta en forma gloriosa. Todos los fenómenos que suceden al momento de la Parusía de Jesús no son negativos, sino de esperanza. Son quizás de terror para los opresores, pero no para los que tratan de ser sus discípulos.
Sobre el cuándo será y qué actitud tomar, contenida en la segunda parte del discurso (Mc 13, 28-37 y paralelos) Jesús distingue dos actitudes frente a dos eventos diferentes: la primera actitud es Îdiscernir los signos de los tiemposâ (parábola de la higuera: Mc 13, 28-31) de cara a la manifestación gloriosa (Parusía) del Hijo del Hombre. La segunda actitud es la de Îestar atentos y vigilarâ (Mc 13 32-37) de cara al día del juicio final, obra exclusiva del Padre, que nadie sabe cuando será, incluso Jesús mismo no sabe. En Mc 13, 30, después de la parábola de la higuera, Jesús dice algo enigmático: "no pasará esta generación hasta que todo esto suceda". A la luz del Apocalipsis de Juan podríamos pensar que Jesús aquí distinguiría dos generaciones. La primera que vive entre la Resurrección y la Parusía y la segunda que vive entre la Parusía y el Juicio final. Esta segunda generación es la que está constituida por los mártires que resucitan para reinar con Cristo mil años (Cf. explicación de esto más arriba). Mc 13, 30 se referiría a la primera generación, tomada como un bloque, que vive ahora entre Resurrección y Parusía.
La otra fuente fundante, además de Marcos, es el
Evangelio
de Galilea o fuente Q (Lc 17, que ya hemos delimitado al comienzo de
este artículo). Recordemos que Marcos representa la fuente narrativa
sobre
Jesús y Q la fuente sapiencial. Son dos fuentes independientes.
Detrás de cada una de ellas hay una comunidad con una realidad histórica
y sociológica también diferente. En Q se habla de " el día
del Hijo del Hombre". Aquí surge la duda si este "día" es
la Resurrección o la Parusía de Jesús (ya dijimos
que "Parusía", que sólo aparece en Mateo, es el término
griego para el término más bíblico "Día").
Q 17, 25 (e.d. Lc 17,25) indica más bien que se refiere a la Resurrección,
pues Jesús dice de sí mismo que: "antes (de ese Día)
le es preciso padecer mucho". Esto concuerda con la contextualización
que Lc le da a Q en esta sección (Lc 17,20-21), donde la preocupación
es el discernimiento del Reino de Dios que ya está entre
los fariseos, a quienes Jesús está respondiendo. No es un
Reino que se pueda ver o tocar, pero ya está entre ellos. Si esto
es así tendríamos una concepción distinta de la Resurrección
de Jesús a la que aparece en Marcos, Mateo y Lucas. En Q el Día
de la Resurrección será como un relámpago (v. 24),
un día no esperado, sorpresivo, como el diluvio en tiempos de Noe
o como la destrucción de Sodoma en tiempos de Lot (vv. 26-29). La
Resurrección también se presenta como un Îdes-ocultamientoâ,
una Îre-velaciónâ, un "apo-calipsisâ, pues el
día de la Resurrección es el día cuando el "Hijo del
Hombre se manifieste" ("apokaluptetai" v. 30). En Q 17,31-35 (menos el
v. 33) se insiste que en aquel Día, es decir en el Día de
la Resurrección, no hay que volver atrás, ni hay mirar atrás
como la mujer de Lot. También se nos dice que la noche de la Resurrección
se rompen relaciones sociales vividas en el lecho matrimonial y en el trabajo
(vv. 34-35). La Resurrección nos proyecta sólo hacia el futuro,
más allá de toda relación social actual. Se dice normalmente
que en la fuente Q no aparece ni la muerte ni la resurrección de
Jesús, pero que pareciera afirmarse lo contrario.
Abstract:
From the perspective of the historical Jesus the author
gives an interpretation of His apocalyptic speeches. A general view on
the apocalyptic synoptic texts and some historical-critical observations
to understand their genesis are given. Exegetic allusions to understand
the apocalyptic traditions in the synoptics are introduced.