Por: Rebeca Montemayor López
Mi peregrinaje por la Biblia
Mi primer contacto con la Biblia fue a los ocho años, en las llamadas Escuelas Bíblicas de Vacaciones para niños, en la ciudad de Monterrey, Nuevo León. Recuerdo que me impactó escuchar historias que en un libro que se llamaba Biblia y que era Palabra de Dios, se narraban: David, que de pastor llegó a ser Rey de Israel; de Moisés, que cruzó el Mar Rojo con todo el pueblo y fueron librados de los egipcios; de Daniel que fue puesto en el foso de los leones, pero Dios lo cuidó; o del apóstol Pablo que hizo viajes misioneros para expandir el cristianismo. Es curioso, pero la única historia de mujer que recuerdo de ese entonces es, Esther. En ese verano, me aprendí todos los libros del Nuevo Testamento y me gané por premio, una versión de Dios llega al Hombre que aún conservo.
Al ir creciendo, en la Biblia descubrí a Jesús y los relatos de las curaciones, de su enseñanza, Y de su muerte en la cruz; me dio mucha alegría saber que, después de tres días... ¡Jesús volvió a vivir! Aprendí muchas
historias, y muchos textos de memoria. Entre otros, recuerdo Juan 3,16, que es el texto que todo niño o niña de cualquier iglesia evangélica sabe desde pequeños, pues contiene en síntesis el mensaje del Evangelio, de un Dios que por amor envió a su hijo, y que por su sacrificio, al creer en él, obtenemos la vida eterna. Sí, por estas palabras afirmé a Jesús como un Salvador personal. Y así, desde mi niñez, hasta el día de hoy, la Biblia, la Palabra de Dios, forma parte de aprendizaje-enseñanza, pues si algo disfruto de mi vocación cristiana es la enseñanza de la Biblia.
Como mujer, desde hace ya varios años, me inquietó estudiar
la Biblia, con una perspectiva diferente, desde mi óptica como mujer;
desde la exégesis y la hermenéutica empecé a descubrir
nuevos elementos que enriquecieron mi vida.. Creo que la Biblia es y contiene
Palabra de Dios, para vida y liberación; pero también creo
y lo he visto, la Biblia se ha tornado, para muchas mujeres, en un texto
de no vida y entonces, ¿cómo decir que hay Palabra de Dios,
cuando no hay mensaje liberador?
Relectura Bíblica Liberadora:
Criterios para una Hermenéutica Feminista
Como tierra que pide ser arada, así se nos presenta la Biblia a las mujeres. Biblia tierra difícil, con partes endurecidas, a veces pantanoso, pero con innumerables lugares fértiles que piden ser hallados. Descubrir la fecundidad liberadora del texto bíblico es la tarea de mujeres y varones que creen que es posible crear nuevas relaciones de género. Hay que trabajar la Biblia como se trabaja la tierra, con ahínco, determinación, sabiduría y placer. La lectura feminista de la Biblia es compleja. Las mujeres nos enfrentamos a un texto muy antiguo, que refleja culturas, costumbres, épocas, relaciones, lenguas y gramáticas diferentes. Nos enfrentamos además con textos patriarcales y lecturas patriarcales, androcéntricas, que se han acumulado por siglos.
Con esta palabras inicia el documento, Apuntes para una hermenéutica
feminista de la liberación, colectivo final del Primer Encuentro
Latinoamericano de Mujeres Biblistas. Comento brevemente las premisas
que se deslindan de este documento.
1. El cuerpo como categoría hermenéutica
Por siglos la importancia del cuerpo, de lo material, fue relegado.
Importaba el alma de las personas, la estructura sociopolítica,
los procesos económicos. Pero constatamos en la historia real
que el cuerpo ha sido el espacio mayor de opresión y apropiación
de la mujer: violación, agresión, negación abuso,
manipulación. El cuerpo no puede ser pasado por alto en una
lectura desde la mujer. La vida o muerte se manifiesta a través
de los cuerpos. Es así que la lectura de los textos bíblicos
desde la corporeidad da nuevas luces a la comprensión del discurso.
Leer la pasión y resurrección de Jesucristo desde el cuerpo
descuartizado y resucitado, obliga a tornar la mirada al cuerpo violentado
de mujeres, varones, niños y niñas, y a la urgente resurrección
de sus cuerpos ahora.
2. Las Sujetos y sus Historias Cotidianas en el Proceso Hermenéutico
Una interpretación feminista de la liberación, en su acercamiento
al texto, descubre a las personas desde sus realidades, con su subjetividad,
historia, cultura, particularidad. Toda la vida y experiencia cotidiana,
lee, interroga e interpreta los textos. Nos acercamos a los textos
con vidas que en la mayoría de las veces nos parecen tan comunes,
banales, sin hazañas, que merecen ser contadas, con las luchas cotidianas,
las labores hogareñas; el cuidado de los hijos e hijas; las preocupaciones
por la sobrevivencia, el cansancio, la rutina; la sexualidad pasivamente
aceptada. Los sueños por una vida más humana: sueños
de amor y pasión, de la alegría por el nacimiento de los
hijos e hijas; de una relación sexual que se goza con la pareja.
Una victoria sobre la lucha, un trabajo digno, una amistad solidaria.
Así nos acercamos a los textos, con toda esta diversidad y riqueza,
esta aparente ausencia de cientificidad y parcialidad, pero todo esto forma
parte también del tejido más profundo y escogido del texto.
3. Una hermenéutica de la Deconstrucción y Reconstrucción
A la Biblia como a la tierra nos acercamos a trabajarla con instrumentos
que nos ayuden en esta labor. Además de los métodos
exegéticos y hermenéuticos, las teorías de género
nos aportan datos para el comportamiento de las relaciones humanas, preguntas
como, ¿cómo se dan en el texto las relaciones entre los géneros?
¿cómo se han construido las identidades de las mujeres y
los varones en la Biblia? , cuestiones que hay que tomar en cuenta, cuando
se parte del presupuesto de un texto escrito en una cultura patriarcal.
Se hace labor de deconstrucción cuando algunos textos se toman estériles
para las mujeres, textos que han sido tomados como ley o usado para distorsionar
o limitar la libertad de fecundar, en la historia de la salvación.
Se inicia el proceso de reconstrucción, cuando se reformulan paradigmas
de interpretación, o más aún, novedad de paradigmas.
4. Una Hermeneútica que Replantea el Concepto Autoridad Bíblica
La Biblia contiene y es Palabra de Dios. Para mujeres es central
reconocer que en la Biblia hay te que son normativos, pero también
otros que son cunstanciales. Un texto patriarcal que discrimina a
mujer no puede ser normativo porque va contra el espiritu del evangelio
liberador. Tampoco pueden ser normativo aquellos aspectos de
la tradición cultural o social, opresores, de quienes se acercan
al texto. La revelación divina se manifiesta en la recreación
del texto, producto del encuentro liberador entre los cuerpos del texto
y cuerpos de su lectoras y lectores.
Relectura Bíblica en Perspectiva de Género:
Condicionamientos y Claves
Los estudios sobre género, derivados desde diferentes ciencias sociales, se consideran como categoría de análisis. Tanto desde la epistemología y la ética, la sociología, la antropología, así como la sicología del desarrollo humano (que inicia en los años cincuentas, en los Estados Unidos), se empieza a destacar una variable: el género, al cual se le va a definir como la construcción o interpretación social y cultural del sexo biologico de las personas y de las relaciones que en razón de su sexo guardan entre sí. La historia desde la perspectiva feminista tiene también ya un camino recorrido en cuanto a la relación con los estudios de género.
Para Marcela Lagarde, una de las más destacadas investigadoras mexicanas en relación a los estudios de género, el género lo define como el conjunto de características sociales, culturales, políticas, psicológicas, jurídicas, económicas, asignadas al sexo diferencialmente.
El género considerado como una categoría de análisis, se puede contemplar desde dos dimensiones: teórico/práctica, pues los cuestionamientos parten de situaciones tan cotidianas como: los niños no lloran/las niñas son lloronas, hasta los planteamientos de si existen maneras diferentes de que las mujeres conozcan o hagan ciencia. Hasta dónde la socialización de los parámetros establecidos afecta el que, varón/mujer, se ve siempre en opuesto a, el sexo opuesto; lo dualismos entre los sexos que desde niños o niñas hemos aprendido. Por ejemplo: las típicas listas que podemos encontrar en revistas femeninas religiosas o no religiosas: las mujeres son: débiles, tímidas y miedosas, en contraparte, los varones son: fuertes, audaces y valientes. Los roles y funciones en la sociedad, tanto para los hombres como para las mujeres, ¿en qué medida son construcciones? Y, al fin, ¿qué es lo natural y lo construido en nuestras identidades?
Las siguientes ideas son pistas que nos orientan hacia una implementación
de la perspectiva de género en el estudio de la Biblia. A
la luz de dos verbos que nos cuesta mucho conjugar: reconocer y asumir,
hemos de reflexionar en los procesos de enseñanza-aprendizaje del
género, en los que hemos sido marcados varones y mujeres, en roles,
estereotipos en nuestras iglesias, y en donde la Biblia ha jugado un papel
protagónico, para no siempre favorecer a las relaciones de igualdad
entre las personas. Entonces, en una perspectiva de lectura bíblica
desde las mujeres se han de Identificar condicionamientos y establecer
claves que guíen esta nueva lectura.
Condicionamientos
1. Contextuales. Analizar las condicionantes de los textos bíblicos en relación con sus diversos contextos sociales, políticos, religiosos, culturales, económicos.
2. Lecturas patriarcales. Sean estas de sexo, clase, etnia,
raza. Identificar las concepciones de mujeres y varones en los textos
bíblicos. Analizar cómo se estructuran las circulaciones
del poder entre los actuantes del texto. Aquí es útil
un círculo hermenéutica:
conciencia
reconstrucción sospecha
deconstrucción
eje: opresión-liberación
Claves
1. Enfoque de análisis:
> Ontológica ¿Quién es la mujer respecto a su naturaleza ? ¿Cómo se asume ella misma?
> Epistemológica ¿Cómo la mujer es conocida? ¿Cómo ella misma conoce y descubre?
> Axiológica ¿Cómo se valoriza a la mujer? ¿Cómo se valora ella misma?
2. Criterios de relectura
> Las experiencias de las mujeres y la revelación de Dios
> Contribuir a superar la opresión de las mujeres desde la Biblia
> El sentido de la Palabra liberadora en lo humano
> Ayudar a forjar una comunidad de iguales en el hogar, la iglesia y la sociedad.
> Estimular y reorientar a la práctica de una solidaridad con
todas y todos los que están en desventaja de
oportunidades.
Es mi deseo que, la tierra de la Biblia se convierta en un Abya Yala
(tierra madura) para todos y todas,
tierra enriquecida y fecunda: el humus, tierra fértil de la
palabra liberadora. La que hace que se desechen las tierras estériles
y se cosechen las nuevas parcelas de la fe y la espiritualidad.