Por: Cesar Mora
I. Introducción
Quiero dar un paso adelante con respecto a mis anteriores trabajos sobre la material, tratando más ampliamente temas sólo insinuados en ellos, e investigando la factibilidad de nuevas intuiciones.
Siempre he pensado que el problema de una correcta pastoral bíblica
es en gran parte un problema de hermenéutica, en el sentido moderno
de la palabra. Por consiguiente, veo necesario concentrar ahora la
atencion más en el cómo que en el qué de la pastoral
bíblica, a partir del quehacer exegético y hermenéutico.
II. Premisas y Presupuestos
Como presupuesto básico de mis consideraciones quiero tomar muy en serio lo singular del texto bíblico. Desde la Dei Verhum la Iglesia pide enfáticamente al biblista tomar en cuenta este criterio (DV 12ss). Esto es necesario para tener una "empatía" con el texto bíblico, y una correcta pre-comprenisión del mismo, exigidas por la moderna hermenéutica. En la historia de la exégesis moderna se ha visto que la Iglesia ha desconfiado de cualquier método (como de los histórico-críticos) mientras no quede claro que ellos no amenazan sino que contribuyen a desarrollar y a exponer convenientemente convicciones de fe eclesiales.
Es por esto que hago mías en este momento observaciones de la Dei Verbum, de la Pontificia Comisión Bíblica en su documento: La interpretación de la Biblia en la Iglesia, antes citado, las del Santo Padre en la presentación de dicho documento y las de la Novo Millenio lneunte.
Por lo que acabo de decir, en el presente trabajo tomaré muy en cuenta para nuestros criterios de pastoral bíblica, los diferentes aspectos del texto bíblico:
a) Es Palabra de Dios (y no sólo la contiene), con las características
de la revelación positiva de Dios. b) Es palabra eclesial: inmersa
en la gran Tradición del Pueblo de Dios, en cuyo seno tomó
fonna la Palabra de Dios escrita. Es en esta Tradición, en este
"medio ambiente", en este "contexto" en donde los textos bílicos
se encuentran en su medio ambiente ideal. e) La Biblia es palabra humana,
porque "Dios ha hablado en la Escritura "por medio de hombres y en lenguaje
humano"
(ominum: DV 12). La Escritura es fenómeno de "lenguaje"
y no sólo de "lengua", si hemos de asumir la terminología
de Ferdinand de Saussure. "Si Dios quería revelar su persona
a los hombres, para el trato personal, dice L. Alonso Schbkei, tenía
que asumir como medio de comunicación el lenguaje humano en todas
sus funciones. 0, dicho al revés, si Dios asumió el lenguaje
humano como medio de comunicación, es porque buscaba una revelación
personal",. Por eso es importante también tomar en cuenta
las "funciones de la palabra humana", como criterio hermenéutico
y pastoral.
III. Aspectos a tomarse en cuenta
A continuación voy a presentar algunos aspectos del texto bíblico que no han sido suficientemente valorados, y por eso no influyen en la práctica pastoral. No pretendo ser exhaustivo.
1. ArmoníaentrelaInterpretacióndelaBiblia y el Misterio de la Encarnación
1.1. Reflexión
La Biblia es uno de tantos aspectos de la Encarnación. "El Verbo se hizo carne y puso su tienda entre nosotros", dice San Juan (Jn 1, 14). Él ha sido ya desde el siglo primero de la Iglesia "escándalo" (1 Cor 1,23). Pareció a los ojos de muchos imposible que Dios se abajara tanto, hasta el punto de parecer un padre que balbucea el lenguaje de su pequeño para hacerse entender con él.
1. 2. Consecuencias para la,pastoral
1-2-1- Es muy importante para la pastoral el hacer comprender a los predicadores y catequistas que, así como el Verbo se encarnó, vivió, murió y resucitó en una etapa concreta de la historia humana y en una cultura muy concreta, así también, su palabra, se encamó no sólo en una lengua concreta (hebreo, griego, arameo), sino también en un lenguaje y en una cultura concretos, de tiempos y momentos muy ajenos a los nuestros, que necesitamos conocer por una información cuidadosa o un "estudio" teóricopráctico.
Recordemos el triángulo hermenéutica de Carlos Mesters":
El "pre-texto"
La realidad actual
Lo que la Palabra
dice hoy
El "con-texto"
El "texto"
La fe de la Iglesia
Respetar el Texto
Este esquema de actualización de la Biblia nos está diciendo que ella necesita con-texto (conocimiento de la fe de la Iglesia), supone un pre-texto (conocimiento de la realidad) y supone también conocimiento del texto (estudio del mismo). Este estudio es naturalmente a diferentes niveles, de acuerdo a la vocación del Espíritu: de una manera el exégeta, de otra el teólogo dogmático, moralista, pastoralista, etc., de otra el laico apóstol, de otra el simple fiel cristiano.
1.2.2. Lo segundo sería una revisión de los conocimientos de los géneros literarios entre los catequistas y gente de Iglesia, elemento exigido ya desde la Divino afflante Spiritu de Pío XII, e insistir en ellos.
Por lo que he dicho anteriormente, nos damos cuenta de la urgencia de
mejorar en esta línea los manuales de catequesis y los de los movimientos
y organizaciones eclesiales.
2 Importancia del Sentido Literal del Texto y de su Función Comunicativa para su Actualización
2.l. Reflexión
Yo creo que la convicción de la actualización bíblica existe en la Iglesia desde sus inicios. Inclusive desde el AT (Dt 30,11.14). La exégesis judía tenía varias formas de hacerlo: el midrash (haggádico y halákico), el pésher, el método alegórico (Filón), las así llamadas "Reglas de Hillel".
La Biblia tiene algo que decimos hoy. Pero, ¿cómo se debería hacer ahora la actualización del texto?
Investigando a fondo el sentido literal, que es el que los textos tienen tal y como han sido producidos por sus autores; es el que ha sido expresado directamente por los autores humanos. Para ello existen diversos métodos y acercamientos, sobre todo los métodos histórico-críticos, completados por una visión pragmática de la Biblia,.
Fundamental en esta visión pragmática del texto es la ubicación del mismo dentro del ámbito de una situación comunicativo en la que se dio. El texto así considerado es intermediario entre el escritor y el lector, de acuerdo a una situación en el lector, que se quiere cambiar a través de una estrategia de parte del escritor. Esta situación y esta estrategia pueden detectarse a través del texto mismo; de esta fonna se detecta en el texto el escritor y el lector "implícitos" en el mismo. La detección del autor y el lector implícitos en el texto, lo mismo que la de la situación comunicativa en la que se dio, facilita entonces la "actualización" del mismo, ya que ayuda a detectar los valores permanentes de éste. El texto nos presenta siempre valores permanentes o modelos de acción, cuestionamientos y sugerencias para la vida humana y cristiana. Este es el valor permanente del texto. Es lo que debería actualizarse, viviendo de manera moderna los valores permanentes de la Biblia.
No serían valores permanentes del texto: las leyes de la pureza legal; el no comer sangre; el no honrar a Dios y a los santos a través de las imágenes; el repetir el Exodo al pie de la letra como se lee en el libro correspondiente; el repetir hasta en los detalles la forma como vivían la unidad y la concordia los cristianos de Jerusalén (Hech 2,42-27;Hech 4,32-35).
Pero sí sería valor permanente la opción de Jesús por los pobres. Esta es una opción de Dios y de Jesús. El Dios de la Biblia fue siempre el Dios del "pobre, del huérfano y de la viuda". El Sal 68 (67),6 llama a Yahveh: "Padre de los huérfanos y tutor de las viudas". Jesús se hizo pobre y alivió el sufrimiento del pobre: anunció "un año de gracia del Señor" (Lc 4,16-22; 7,18-23). Sin embargo, no sería un valor permanente bíblico la forma exacta de ayudar al pobre como se hacía en los tiempos de San Lucas. La limosna siempre va a ser necesaria y útil; pero sería empobrecer el mensaje de Jesús si ahora nos limitáramos a ella.
La perspectiva pragmática permite también detectar otras funciones del lenguaje, que van más allá de la informativa y dogmática, de las cuales he hablado ya en obras anteriores.
2.2. Conclusiones para la Pastoral
Dije anteriormente que se debe hacer un esfuerzo para comprender el sentido literal de los textos bíblicos, para no manipularlos, para no hacer una lectura fundamentalista de la Biblia. Pero, no todos los fieles cristianos tienen igual posibilidad de acceso.
Los biblistas y pastoralistas deberían entonces hacer un esfuerzo de difusión del sentido literal, a fin de evitar malas interpretaciones del texto bíblico.
Sugerimos intensificar estos aspectos en las escuelas bíblicas, seminarios, escuelas de teología. También fomentar más agentes preparados en estos aspectos que acompañen al resto de las comunidades y elaborar para ellos el material correspondiente.
3. Importancia de la Apertura del Sentido Literal a otros Sentidos Complementarios del texo para percibir la Riqueza del Mensaje Bíblico
3.1. Reflexión
Esquivar este trabajo de detectar el sentido literal es favorecer una
lectura fundamentalista de la Biblia.
Sin embargo, este quehacer pastoral de los estudiosos debería prevenirse en contra de un error práctico, expresado así por la PCB: "La exégesis histórico-crítica ha tenido demasiado frecuentemente la tendencia a limitar el sentido de los textos, relacionándolos exclusivamente con circunstancias históricas precisas. Ella debería más bien procurar precisar la dirección de pensamiento expresada por el texto; dirección que, en lugar de invitar el exégeta a detener el sentido, le sugiere, al contrario, percibir las extensiones más o menos previsibles.
Se debe respetar, por consiguiente la apertura que el sentido literal del texto tiene con respecto a un sentido más pleno (plenior), y esto no sólo por la detección que el Nuevo Testamento o una intervención especial del Magisterio hacen del mismo (como se ha manejado en muchos manuales), sino también por la apertura del texto a otros sentidos, por su naturaleza misma de texto literario.
Contemplemos el caso de los salmos reales que, en la relectura que el Pueblo de Dios va haciendo de ellos, al final rebasan su época. Es también el caso de algunas profecías, como las del Emmanuel (ls 7,14), de los cánticos del Siervo de Yahveh, y de algunos textos apocalípticos como los del Hijo del hombre de Dan 7. Algunos textos de San Pablo están abiertos a la ambivalencia".
Debería contemplarse también la apertura del texto bíblico por ser literario, de acuerdo a las normas de la moderna hermenéutica. A dicha apertura contribuye el natural "alejamiento" o "distancia" entre texto y autor, y entre texto y lector, aumentado por la diferencia de tiempo y cultura entre el autor y el lector".
Este fenómeno de comunicación textual podría esquematizarse
así:
ESCRITOR -----x-------- > TEXTO -------x-------- >LECTOR
Es entonces cuando observamos, con Paul Ricoeur, que hay que respetar
el mundo del texto en su alteridad. De esta forma se ve que, aunque
son necesarios los métodos histórico críticos para
su interpretación, el sentido de un texto no se da plenamente si
no es actualizado en la vivencia de lectores que se lo apropian.
"A partir de su situación, estos son llamados a descubrir significaciones
nuevas, en la línea del sentido fundamental indicado por el texto.
El conocimiento bíblico no debe detenerse en el lenguaje, sino alcanzar
la realidad de la cual habla el texto. En el caso de la Biblia es
fundamental saber que se trata de textos sumamente existenciales: son vivencias
y hasta celebraciones de fe hechas narración. Por ejemplo,
el Jesús reflexionado en los evangelios es ya un Jesús reflexionado,
vivido y, celebrado. El lector no puede entrar en el horizonte del
autor sin tratar de reproducir las vivencias que están detrás
del texto.
3.2. Consecueticias para la pastoral
Los biblistas, que por vocación debiéramos estar sensibilizados por lo que toca a la apertura del sentido literal a otros sentidos complementarios, debiéramos al mismo tiempo hacer lo posible por sensibilizar al respecto a otros especialistas, por ejemplo a pastoralistas y catequetas. Así se lograría que la utilización del texto no se limite a una cita bíblica, ni siquiera a la exposición de su sentido literal, sino que se vea la apertura, por ejemplo en la poesía, a varios niveles de la realidad. Esto implica estudios especializados de lingüística, literatura y poética. Estos estudios tendrían que aterrizar en una mayor utilización de lo literario y poético en la Biblia (que es su mayor parte), para la oración y los aspectos efectivos y emocionales del hombre.
Sería bueno también sistematizar entre nosotros el estudio de las implícaciones de la Tradición y de la comunidad eciesial en la interpretación bíblica, a fin de evitar el subjetivismo y relativisino que de la citada apertura del sentido líteral pudiera derivarse. La noción misma de Tradición eclesial, ¿es una noción precisa que pueda ayudar para este fin? 0, ¿debiera Precisarse aún más con, la colaboración de los teólogos dogmáticos?
Debiéramos después favorecer y canalizar las "relecturas"
de la Palabra de Dios en el buen sentido, práctica ya conocida desde
el AT en el serio mismo de la tradición bíblica. Diclias
refecturas están ciertamente condicionadas por la nueva sensibilidad
que para algunas intuiciones del autor antiguo tiene el lector moderno.
Lo que los autores del pasado escribieron, tienen cargas semánticas
y afectivas que sólo el lector del futuro puede desarrollar. ¿Cuáles
serian los criterios de "relectura"? ¿Cuál sería aquí
el papel de la comunidad eclesial jerárquicamente constituida?
Un ejemplo concreto: ¿cómo podría el lector moderno
manejar los conceptos de: "imagen de Dios", de "pueblo", de "pobre", de
"liberación", de "éxodo", "esclavitud" etc.? Esto se ha hecho
en Latítioainérica en fonna muy lírica, sin criterios
claros.
4. El Mensaje Bíblico Rebasa en Mucho la SimPle Función informativa Dogmática o Moral
4.1. Reflexión
Es frecuente en los catecismos Y manuales de teología el limitar
el mensaje bíblico a la función infonnativa (en la línea
de lo dogmático: "verdades de fe"). El catequista se pregunta
ya de entrada: ¿Qué mensaje de fe me deja este texto? ¿Qué
enseñanza moral me deja? ¿Qué debo hacer? Esto
está correcto mientras no se haga exclusiva esta función.
Tendrían que tomarse muy en cuenta otras funciones de la Palabra
de Dios como palabra humana, funciones que no van en la línea de
la información, ni en la línea de lo dogmático, sino
en la línea de lenguaje al corazón (funciones: expresiva,
interpelatíva, fática, evocativa, poética ... ). Por
ejemplo, la literatura sapiencial tiene en general una función que
es más que dogmática, orientadora de la conducta en orden
a la felicidad humana y es fruto de la experiencia de los pueblos del Medio
Oriente. La literatura apocalíptica está también
muy lejos de las afirmaciones dogmáticas, aunque también
las tiene o las presupone. Su finalidad es más bien interpretativa
de la historia y lanza verdaderos retos a la imaginación del lector
de todas las épocas en un lenguaje que necesita una clave para ser
leído. El Apocalipsis de San Juan es fuertemente provocativo. En
los evangelios, las parábolas son especialmente fecundas no tanto
por lo que informan (función infonnati-
va), sino por lo que provocan en el lector, que se ve obligado a decidirse
frente a la situación planteada en el texto, frecuentemente con
cierta exageración típica oriental. Como ya he dicho,
una parábola no esta completa sino cuando el lector asume una actitud
frente a Dios motivada por ella. Una parábola es siempre provocativa
por lo que toca a los salmos y a los himnos ellos causan lo que ha
sido llamado el "efecto poético". "Lo poético de los
salmos, su llamado el "efecto poético"-
estructura y lenguaje poético, es un principio . hermenéutico,
que hay que tomar sin duda alguna en serio en la interpretación
de los salmos... Esto no quiere decir otra cosa sino que los salmos, por
el hecho de ser poesías y de ser aceptados como tales por nosotros
dejan de ser fómulas fijas y textos veterotestamentarios en el sentido
de que son transformados en nosotros y, de una manera continuamente renovada,
en nuestra oración cristiana personal". Cuántos textos
en el Nuevo Testamento no pretenden enseñar, sino provocar reacciones
sea en la memoria, sea en el entendimiento, sea en el corazón.
Pensemos, por ejemplo en Mc 11,27-32 (autoridad de Jesús), Mc 12,1-12
(los viñadores homicidas); Mc 12,13-17 (el tributo al César);
Mc 12,35-37 (el Mesías, hijo de David); Lc 12,54-59 (las señales
de los tiempos); Jn 19,31-37 (la lanzada: // 1 Jn 5,7-8) etc.. Su función
es otra: es "interpelar" o provocar al lector a pensar, a hallar la respuesta
que, al menos en el caso de los evangelios, se puede encontrar en los mismos.
Su finalidad es con frecuencia que el lector haga suya la vivencia de fe
escondida detrás de los textos.
Analizar cómo el texto influye en el lector es tambíén analizar diversas formas concretas con las que la palabra de Dios lo hace en los lectores. Mencionamos las siguientes":
4.1. 1. En forma expresa
La finalidad del texto se logra percibir a veces a través de imperativos, órdenes o amenazas dirigidos expresamente al lector del texto, como en Ap 13,9, donde el autor, después de describir la Bestia que es adorada por muchos, y que persigue a los "santos" (los cristianos), agrega:
El que tenga oídos, oiga. 'El que a la cárcel, a la cárcel ha de ir; el que ha de morir a espada, a espada ha de morir'. Aquí se requiere la paciencia y la fe de los santos".
En las cartas, que verdaderamente lo son y en las cuales la situacionalidad es detenninante, el mensaje está dirigido a un personaje o a una comunidad concreta (Fim, 1 Cor). Cuando no es carta, sino epístola (distinción aceptada por muchos exégetas), es posible que el autor santo esté pensando en diversas comunidades, el artificio literario puede ser diverso: a) Dirigiéndose a un personaje (muchas veces ideal) concreto (Timoteo, Tito, Gayo). b) Dirigiéndose a una comunidad no conocida en sus peculiaridades (Col, Ef, 2 Jn).
4.1.2. En forma de "sugerencias para el lector" de aquella época, a través de la narración
0 sea, a veces el autor se dirige al lector a través de los personajes de su narración. Por ejemplo, en Lc 10,25-37, después de que Jesús narra la parábola del Buen Samaritano, pregunta al Maestro de la Ley con quien conversa:
"¿Quién de esos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores? El dijo: El que practicó la misericordia con él. Díjole Jesús: Vete, y haz tú lo mismo".
Uno sería ingenuo en pensar que la recorrendación de Jesús va dirigida al personaje de la narración. El "vete y haz tú lo mismo" está dirigido más bien al lector que Lucas tiene en mente. Es para él para quien Lucas está narrando, a fin de cambiar sus criterios y su conducta.
Entonces la comunicación entre autor y lector se hace a través de un subterfugio que es el del narrador y el narratario, según el siguiente esquema:
AUTOR ---- >NARRADOR ---- >NARRATARIO ---- >LECTOR
En los evangelios, por ejemplo, el evangelista se vale del artificio
de un narrador omnisciente, que entra y sale de la conciencia de Jesús,
de los apóstoles, de los fariseos... que sabe lo que dicen en su
interior. Y ese narrador narra e interpreta los eventos para un narratario,
que tiene una fe inicial y a quien hace crecer en la fe y las virtudes
con su narración. En el caso de Lucas, el narratario es del
nivel y características de Teófilo. A veces el esquema
se complica, ya que el narrador se apoya en personajes que corresponden
a sus concepciones teológicas o catequísticas, a los que
hace hablar y reaccionar de acuerdo al mensaje que quiere dar al narratario.
Por ejemplo en el primer anuncio de la pasión en Marcos (8,31-33),
Jesús le dice a Pedro: "Quítate de mi vista Satanás,
porque tus pensamientos no son los de Dios". El esquema sería
así:
AUTOR --- >NARRADOR --- >JESUS --- >PEDRO --- >NARRTA-RIO --->LECTOR
Así, el mensaje sobre los planes de Dios acerca del Mesías
pasan desde el autor hasta el lector por varias instancias intermedias,
que hay que tener en cuenta para captarlo.
4.1.3. En forma de narración, como ejemplo de solución
Otras veces la historia narrada describe la solución
a un problema, de la cual el lector puede aprender, cómo comportarse
para conseguir ciertos resultados. Es el caso, por ejemplo, de Hech
10,1-33, en donde se narra cómo Pedro entra en casa de un pagano,
y lo justifica diciendo:
"Vosotros sabéis que no le está permitido a un judío juntarse con un extranjero ni entrar en su casa; pero a mí me ha mostrado Dios que no hay que llamar profano o impuro a ningún hombre": v. 28.
Esta narración, y las palabras puestas en boca de Pedro, venían en aquel entonces a responder a una problemática concreta: si era aún obligación de los judíos convertidos al Cristianismo el seguir observando las leyes de lo puro y lo impuro. También respondía a la problemática de si se tenía que predicar directamente a los paganos, o necesitaban hacerse primero judíos, puesto que eran los judíos los que habían recibido las promesas de Dios y la elección.
4.1.4. En forma de narración como advertencia
La narración puede también constituirse en seria advertencia o en propuesta para el lector. Es el caso de la narración de la traición de Judas en los evangelios: Mt 26,47-56; Mc 14,43-52; Lc 22,47-53; Jn 18,2-1 1. El mensaje es claro: "Cuando veas la barba de tu vecino rasurar, echa la tuya a remojar". Si Judas, que amaba al Señor, que era amado por El y por El había sido elegido como columna de su Iglesia, fue capaz de traicionarlo por treinta monedas, ¿será exagerado decir que también el lector debe estar atento a no caer?
4.1.5. En forma de narración como "reto" a la imaginación del lector
En otros casos el texto es un reto a la imaginación del lector, para reelaborarlo en la propia vida o "completarlo" con la vida de la comunidad (como en el Apocalipsis o en las parábolas).
Tomemos un ejemplo de Ap 17. Se trata de la gran Ramera:
"Y vi que la mujer se embriagaba con la sangre de los santos y con la sangre de los mártires de Jesús": v. 6.
Se trata de un símbolo; en otros lados se le llama "la gran Babilonia"
(1 7,5); "la gran Ciudad, la que tiene la soberanía sobre los reyes
de la tierras. En 17,9 se nos dice que "las siete cabezas (de la
Bestia) son siete colinas sobre las que se asienta la mujer". Todo
da a entender que se trata de Roma perseguidora de los cristianos (la Ciudad
de las siete colinas) y del Imperio Romano que "camina hacia su destrucción",
en tiempos.del Siglo I. Pero las cosas no se dicen claramente.
El hecho de que e1 autor haya elegido este género literario y este
código simbólico, nos está diciendo que lo que él
quiere es estimular la mente y la imaginación de los lectores, a
fin de que vean en esta prostituta lo que él ha querido representar
en este símbolo. los imperios, los reinos, los gobernantes y las
fuerzas que se oponen al Reinado de Cristo. Cada lector de las diferentes
épocas deberá ser capaz de identificar en su respectivo tiempo
y lugar la "prostituta" en tumo, "que se embriaga
con la sangre de los santos". La "prostituta" se repite, a través
de la historia de la Iglesia: es necesario identificarla en cada caso.
~
4.1 .6. En forma de narración que provoca la identificacion
La narración (a manera de un drama), invita a veces al lector a identificarse con los personajes, a condividir sus penas y sus alegrias; también a aprobar sus pensamientos y sentimientos y a desaprobar algunas de sus actitudes, etc. Asi se da a veces el mensaje del texto.
Un ejemplo de esta "invitación a identificarse" con los personajes de la narración está en el libro de Rut. Ella es una moabita (= no judia), viuda del hijo de Noemi, judia que habla tenido que emigrar a Moab, tierra de paganos. Ella tiene rasgos de noblezay de misericordia que superan la misericordia de muchos judios de la época. Baste recordar sus palabras a Noemi, su suegra, que en su nobleza pedia a Rut abandonarla para que pudiera rehacer su vida:
"No insistas en que te abandone y me separe de ti, porque donde tú vayas yo iré, donde habites, habitaré. Tu puebio será mi puebio y tu Dios será mi Dios. Donde tú mueras moriré, y alli seré enterrada. Que Yahveh me dé este mal y añada este otro todavia si no es tan sólo la muerte lo que nos ha de separar": Rut 1,16-17.
La narración del libro de Rut está entretejida de personajes "simpáticos", que "invitan" al lector a imitarlos:
"La noble sencillez de la vida familiar, hecha de fidelidad e y entrega mutua, está descrita con rasgos de sobria grandeza. Elimélek, que consiente en expatriarse para asegurar la existencia de los suyos
(1,1); Noemí, que se preocupa del porvenir de sus nueras más que de sus propios intereses (1,8-13); Rut, que antopone a toda otra consideración el alecto a su suegra (1,14-18); Booz, que se muostra benévolo y caritativo con su parienta (2,8-173)" (H. Lusseau).
4.1.7. En forma de poesia biblica que provoca la identificación poceica
La poesía bíblica, como son los Salmos y los himnos en la Biblia, también provocan cierta identificación con el autor (el poeta) sagrado. Pero esta identificación es sobre todo a través de los sentimientos y afectos. La poesía va dirigida sobre todo al corazón, y en una forma bella, literariamente hablando. La forma de la poesía es delicada y produce en el alma una emoción pura y espiritual que se llama "emoción estética". En la poesia la forma es inseparable del contenido: el contenido (las ideas y pensamientos) ha cobrado forma bella que impresiona el corazan, que habla al corazan. Incluso, a veces en un poema hay sólo un mínimo de ideas: es la forma poética la que lleva el mensaje al lector u oyente.
Pero esta "identificación" es relativa, porque el lector no necesita "reproducir" al pie de la letra los sentimientos y afectos del poeta; sino que la poesia (también la biblica), tiene una capacidad "evocativa", en el sentido de que "despierta" los sentimientos dormidos del lector, resucita o provoca sus afectos: el lector termina vibrando y "bailando" al son que le marca el poeta, pero con sus propios "pasos".
Pongamos un ejemplo: el Salmo 51 (50). Se trata del famoso "Miserere", la tradicional petición de perdón de David, después de su pecado (2 Sam 11). ¿Quién no ha tenido la experiencia del pecado en su vida? Es claro que, en este caso, el "mensaje" del texto no viene en forma de pensamientos y de ideas, sino en forma de afectos y sentimientos. Si el lector está dispuesto, recibe el mensaje y transforma su vida. Es por esto tal vez que los Salmos e himnos formarán siempre parte de la oración oficial de la Iglesia
4.1.8. En forma de "insinuación" o "evocación" literaria
Existen muchos casos en los que el texto se queda corto, o casi sin sentido y finalidad, si uno no descubre la historia o situación a la que el texto hace alusión o referencia. Esto se debe descubrir en la "semántica" del texto. Ahora tratamos este asunto desde el punto de vista de la "intención" del autor (descubierta a través del texto mismo). La pregunta es la siguiente: ¿Qué pretende el autor santo en sus lectores, al darles un texto lleno de "insinuaciones" o "evocaciones"?
Pongamos un ejemplo. El Sal 68 (67),8 dice: "¡Oh Dios, cuando
saliste al frente de tu pueblo, cuando pasabas el desierto, la tierra retembló,
y hasta los cielos se licuaron ante la faz de Dios, ante la faz de Dios,
el Dios de Israel".
¿De qué está hablando el salmo? Quien no conoce las maravillas del Exodo (por ejemplo Ex 16-17), se pierde el mensaje del texto. Es cierto que está formulado en lenguaje poético, con muchas metáforas y figuras, pero esto no quita el mensaje: "Tengan confianza: el Señor que nos ha sacado de la esclavitud de Egipto con tantos prodigios, El nos volverá a liberar de nuestros enemigos". Al orar, se cobra confianza; pero esto vale más para quienes conocen las historias a las que el texto hace alusión.
4.2. Consecuencias para la pastoral
¡Cuánta falta hace entre nuestros pastoralistas y catequetas la sensibilidad por otras funciones de la palabra humana, aplicadas al texto bíblico! ¡Cuánto ha dañado a la catequesis, haciéndola monótona y aburrida, ese aLán de buscar siempre verdades en la Biblia!
Lo primero seria provocar una sensibilidad acerca de que la Biblia, antes de ser "verdades" (Vaticano 1), es comunicación de una experiencia religiosa, que invita y que contagia. Hay que hacer que, por ejemplo, él catequizando se identifique con los personajes de las narraciones biblicas, que los ame, que los rechace, que los imite o que los considere depravados; que se vea reflejado en ellas como en un espejo; Es necesario hacer que el lector de la Biblia acepte los retos a su imaginación, que dé respuestas a las preguntas que el texto plantea, que vibre con las emociones que trata de provocar, que encuentre las soluciones básicas a los principales problemas humanos. Que perciba la advertencia que algunas narraciones tratan de hacer a la conducta humana, que ore con la Palabra, etc.
5. Buscar que el Sentido Literal se Convierta en Espiritual
5.1. Reflexión
La Biblia, para ser útil en la vida eclesial, deberia ser utilizada de manera que se buscara el sentido espiritual precisamente en el sentido literal. El sentido literal de la Biblia es ya por si mismo sentido espiritual para cada época de la historia de la salvación.
¿Cómo se logra percibir el sentido espiritual en el sentido
literal biblico? Tratando de descubrir en el texto mismo la intenciones
del autor santo. La intentio auctoris, que la antigua exégesis buscaba
de diversas formas y como recurso apologético para defender la inerrancia
biblica l9, es ahora buscado a través del texto biblico mismo, en
lo que la moderna exégesis ha llamado "autor implicito" en el texto,
el "lector implicito" en el mismo y el "camino del lector" a través
de un texto
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19 Cf. CASTELLINO G.R. L'intentio auctoris come pnnciglo errneneatico.
Valore positivo e limiti, en: Atti della XX Settimana Biblica Italiana
Brescia 1970, 231-259.
Un presupuesto sano es tener como básica la intuición de que nada en la Biblia, y menos en el Nuevo Testamento, se escribió por pura información. Podriamos suponer que los escritores santos son representantes de la voz de la comunidad y de sus pastores que ven en lo que se narra un camino de madurez en la fe, progresivamente presentada. También es bueno suponer y aceptar la pluralidad de perspectivas teológicas y espirituales que se dan en los diversos libros de la Biblia o en diferentes textos. ¿Por qué no tratar de explotarlos?
En este quehacer interpretativo nadie tiene la última palabra,
ni el biblista, ni el pastoralista. Ni siquiera el Magisterio podrá
ser exclusivo y autoritario, por lo que dice la Lumen Gentium: "La totalidad
de los fieles, que tienen la unción del Santo (cf. I Jn 2,20.27),
no puede equivocarse cuando cree, y esta prerrogativa peculiar suya la
manifiesta mediante el sentido sobrenatural de la fe de todo el puebio,
cuando desde los obispos hasta los últimos fieles laicos' presta
su consentimiento universal en las cosas de fe y costumbres" (LG 12). Se
trata del famoso "sensus fidei" que todo cristiano posee en el Pueblo de
Dios. Todos tienen una palabra que decir y una experiencia que dar, que
enriquece la interpretación y aprovechamiento de la Palabra Escrita.
Por eso es tan fecunda la Lectio Divina y otras técnicas de lectura
grupal de la Biblia, supuestos los esfuerzos por llegar al sentido literal
de la Biblia, expuestos en el No.1 de este apartado. Recordemos lo que
la DV 8 dice: "Esta Tradición apostólica va creciendo en
la Iglesia con la ayuda del Espiritu Santo; es decir, crece la comprensión
de las palabras e instituciones transmitidas cuando los fieles las contemplan
y estudian repasándolas en su corazón...".
5. 2. Consecuencias para la pastoral
Lo primero sería hacer que los autores de manuales de catequesis y de otras instancias eclesiales se percataran de que la Biblia es más que información, de que es, sobre todo, interpelación y reto, que es acompañamiento para la oración y meditación y provocación a la identificación, y de que asi manejaran los textos biblicos.
Es claro que, desde el punto de vista hermenéutico, tiene mucho futuro, en este sentido, la reflexión grupal de la Biblia. Hay que favorecerla sin pretender hacer lo que alguna vez se hizo con la exégesis: un articulo muy caro, que sólo se puede obtener a través de un club muy caro.
6. La Biblia nos transmiíe una pedagogía
6. 1. Reflexión
La Biblia, como reflejo de la revelación positiva de Dios, nos revela determinadas constantes que se pueden considerar como una pedagogia, en el sentido de "economía divina", digna de ser tomada muy en serio en la vida eclesial:
Cuando Dios se manifestó como padre a Israel, alivió sus
suirimientos, sacándolo de la esclavitud (liberación); hizo
con él un pacto (alianza) y quiso que estos eventos se celebraran
en la liturgia (culto). Cuando Jesús quiso mostrarnos el rostro
misericordioso del Padre, hizo lo mismo: en su caso, la liberación
del dolor humano se realizó mediante los milagros y la vida del
Mesfas, la Alianza se concretizó en la fe y el culto fue inaugurado
de forma inesperada con la vida y muerte obediente del Hijo (Hebr 10) celebrada
con signos litúrgicos en la última cena. La Iglesia primitiva
conservó estas tres coordenadas, preocupándose por los pobres,
propiciando la fe y celebrando la fracción del pan20. El esquema
podria ser el siguiente:
6.2. Consecuencias para la pastoral:LIBERACION ALIANZA/FE
(JESUS/REY) (JESUS/PROFETA) PASTORAL SOCIAL PASTORAL PROFETICA
CULTO
(JESUS/SACERDOTE)
PASTORAL LITURGICA
6.2.1. Cualquier parroquia o diócesis, empobrecida en alguno de los aspectos antes mencionados, esta fallando en algo sustancial del quehacer eclesial, continuación de la misión del Hijo.
6.2.2. En cualquiera de las pastorales básicas de la Iglesia,
antes mencionadas, se puede siempre lograr una frescura espiritual en el
contacto directo con el texto biblico. Ahí es donde se encuentran
las actitudes basicas del discipulo, con las cuales el creyente actual
podra siempre confrontarse. Asi, la Biblia estará enriqucciendo
la pastoral total de cualquier Iglesia local.