La Sagrada Escritura en la Vida de la Iglesia
Por: Carlos Junco
Tomo como telón de fondo de esta reflexión de manera principal tres documentos: del Concilio Vaticano II la Dei Vertum (= DV, del 18 de nov., de 1965) de la PCB, La Interpretación de la Biblia en la Iglesia (= IBI, del 15 de abril de 1993), y el discurso del Papa, al presentar el mismo (23 de abril de 1993). Deseo recordar sus principios básicos, presentar a grandes rasgos algunos logros y señalar retos.
1. Los Documentos y su Historia
En un primer momento me parece útil recordar la situación histórica en que surgen estos documentos y el modo como abordan el tema de la S. Escritura en la vida de la Iglesia.
1.1. Dei Verbum
La DV fue el documento del Vaticano II, cuyo proceso de aprobación fue más arduo y largo. Empieza a discutirse el 14 de noviembre de 1962, prácticamente un mes después de iniciado el Concilio, y fue aprobado el 18 de noviembre de 1965, veinte dias antes de que concluyera el Vaticano II. Se necesitaron cinco redacciones para llegar del esquema "De fontibas revelationis", retirado del aula conciliar 7 dias después de su presentación, al texto definitivo aprobado, la DV.
Brevemente y a grandes pinceladas podriarnos describir la situación
anterior al Vaticano II. En nuestra Iglesia católica casi por cuatro
siglos había habido un aletargamiento en el conocimiento y la lectura
de la Escritura. En las celebraciones litúrgicas se leían
repetidamente sólo algunos textos de la Biblia en lengua latina,
quedando asi como un libro cerrado para muchos fieles. Se sentian las secuelas
de las "reservas" impuestas a la lectura de la Sagrada Escritura en el
s. XVI 1. La Biblia
no dejaba de ser para nuestras familias un libro casi "protestante".
La frase de Paul Claudel, aunque con matices exagerados, revela de alguna
forma la realidad: "el respeto por la Escritura (entre los católicos)
es sin limites, pero eso se manifesta ante todo permaneciendo lejos de
ella"2.
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1 Prohibiciones de imprimir y poseer Biblias en lengua vuigar sin ur
permiso especial. Estas restricciones provienen de la Congregacidr del
Indice bajo Paulo IV en 1559, y fueron confirmadas ¡por Pio IV er
1564, cf. DS 1853-54. Aunque fueron levantadas en 1757, quedo en b práctica
de muchos fieles la mentalidad de la prohibici6n y/o abj& miento de
la lectura de la Biblia.
2 Citado por C. M. MARTINI La Sacra Scriffura nella vita della Chiesa
Capitolo Vl della 'Dei Veroum C. M. MARTINI La Parola di Dios alle or/gini
della Chiesa Gregoriana, Roma 1980, 3-33.
La DV marca un viraje completo. Coloca la Sagrada Escritura dentro del contexto amplio de la Revelación viendo su papel inseparable de la Tradición viva de todo la Iglesia. La DV es un documento que vuelve a poner la Sagrada Escritura en el centro de la vida de la Iglesia; abrió perspectivas nuevas a la comunidad eclesial, y fue saludado con gran entusiasmo por los observadores ecuménicos presentes en el Concilio.
El capitulo sexto de la DV no es de orientación tan doctrinal, como los capitulos precedentes. Su perspectiva es pastoral, de alli su titulo: La Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia Sin embargo detrás de esas orientaciones pastorales están principlos fundamentales que alimentan la vida de la Iglesia y la abren á nuevos retos.
Leemos en el breve comentario de R. Schutz M. Thurian, monjes de Taizé, observadores del Concilio "Este último capitulo de la Constitución aparece a primera vista como un texto espiritual y práctico, que saca las consecuencias para la vida de la Iglesia de los demás capitulos doctrinales. En realidad está completamente penetrado de doctrina y aporta incluso confirmaciones para la nueva orientación que ya hemos subrayado desde el comienzo. Puede considerársele como una clave para la comprensión de toda la Constitución"3.
1.2. La Interpretación de la Biblia en la Iglesiay el discurso del Papa
La IBI y el discurso del Papa cuando se presenta el documento de la PCB nos sitúan en el centenario de I Providentissimus Deus (= PD, León XIII, 18 de nov. de 1893) y en el cincuentenario de la Divino Afflante Spiritu (= DAS, Pio Xll, 30 sept 1943). Las dos encíclicas, e contextos polémicos o apologéticos diferentes, apremian al acercamiento cientifico de las Escrituras. Contra Ia ofensiva de la exégesis liberal y racionalistica, León XII no se escuda en una exégesis espiritualista, sino que pide el recurso a las ciencias para ganar asi al adversario
3 R. SCHUTZ - M. THURIAN La Palabra viva del Concilio. En texto y comentarios
de la constitución sobre la Revelacion Studium: Madrid 1967, 133.
Contra la ofensiva de la exégesis llamada "mistica" que queria la condenación de la labor cientifica, Pio XII muestra la necesidad de conocer el sentido literal para poder llegar al espiritual.
En la perspectiva de las dos enciclicas la exégesis cientifica y la interpretación espiritual no son dicotómicas, sino que se necesitan mutuamente. Detrás de todo eso está la convicción profunda del misterio de la Encarnación en las Escrituras. "Ambas (encíclicas) rechazan la ruptura entre lo humano y lo divino, entre la investigación cientifica y la mirada de la fe, entre el sentido literal y el sentido espiritual. Aparecen, por tanto, plenamente en armonia con el misterio de la Encarnación"4.
El documento de la PCB, emanado con ocasión de estos aniversarios, quiere salir al frente de la nueva situación eclesial y exegética: el contacto mayor de todos los miembros de la Iglesia con la Palabra de Dios y a la vez la proliferación de nuevos métodos de interpretación y acercamientos. Es un documento abierto y de tonalidad positiva ante los nuevos retos de la interpretación biblica. Sus cuatro capitulos son: I. Métodos y acercamientos para la interpretación. II Cuestiones de hermenéntica. III: Dimensiones caracteristicas de la interpretación católica. IV: Interpretación de la Biblia en la vida de la Iglesia.
Nuestro interés en este comentario se centra en parte en aspectos del tercer capitulo y en el cuarto completo.
4Juan Pablo 1l, Discurso de presentación (23 abril 1993) núm
5.
2. Principios Básicos. Retosy Tareas
2.1. Centralidad de la Palabra y sometimiento a ella.
Centralidad de la Palabra
La Biblia es la historia de la Palabra de Dios dirigida a toda la humanidad.
Palabra creadora, que llama a la existencia a las cosas y a los seres vivientes (cf. Gn 1,3.6-7.9...). Palabra que también llama a Abraham, a Moisés y a tantos otros para que lleven a cabo una misión (cf. Gn 12,1-3; Ex 3,10-15; I Sm 3,1-4,1 a). Palabra que es gracia y mandato, don y exigencia (cf. Ex 20,2-17). Palabra que cumple las promesas (cf. Js 23,14-15) y por eso es eficaz y permanente (cf. Is 55,10-11; 40,8). Palabra que irrumpe en los profetas para anunciar y proclamar la voluntad salvifica de Dios en la historia, pero también para-denunciar al puebio su infidelidad y rebeldia (cf. Jr 1,4.11.13; Ez 2,1-3,1 1).
Palabra, que en la plenitud de los tiempos, se hace carne en Jesús (cf. Jn 1,14). Palabra que se difunde, crece y se robustece (cf. Hch 6,7; 12,24; 19,20), nunca está encadenada (cf. 2 Tm 2,9). Palabra que se identifica con el Jinete victorioso del caballo blanco, quien lleva a cabo el cumplimiento de la escatologia (cf. Ap 19,11-16).
La Biblia tiene como centro la Palabra de Dios. Esta Palabra es elemento esencial y central en nuestra Iglesia. La Palabra edifica a la Iglesia (cf. Hch 20,32; Ef 2,19-22) y se convierte en kooinonía (cf. Hch 2,42.44-45; 4,32-37). La Palabra conduce a la vivencia sacramental (cf. Hch 2,37-41; 8,14-17. 35-38), la alimenta y fortalece. La Palabra guia a la diakonia en sus múltiples manifestaciones (cf. Rm 12,3-13; I Cr 12; Ef 4,1-16).
Paulo Vl dice: "Es, pues, justo decir que si la palabra de Dios ha convocado
y ha engendrado a la Iglesia, es también la Iglesia la que, en cierto
modo, ha sido el origen de las Sagradas Escrituras; esta Iglesia, que ha
expresado y reconocido en ellas, para todas las generaciones futuras, su
fe, su esperanza y su regla de vida en este mundo"5.
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5 Paulo Vl, discurso a la Pontifica Comisión Biblica. Discurso
original en francés pronunciado el 14 de marzo de 1974 y publicado
en AAS LXVI (1974) 235-241. La traducción española está
tomada de Ecclesia 1974(639-641); ver p. 639
Sometimiento a la Palabra
"La Palabra de Dios la escucha con devoción y la proclama con valentia el Santo Concilio..." (DV 1). Con esta frase programática, que aparece sólo hasta el quinto esquema, el texto definitivo de la DV, se abre la constituciónó. De esta forma todos los obispos se declaran servidores de la Palabra. Su primer encomienda es ser fieles oyentes de la Palabra; una vez que la han escuchado y meditado en su corazón, pueden tener la capacidad de proclamarla con valentía y libertad.
Más adelante en el núm 10 se dirá: "El Magisterio no está por encima de la Palabra de Dios, sino a su servicio..."(DV 10).
El gesto, durante la oración de la ordenación episcopal, de la imposición del evangeliario sobre la cabeza del elegido, evoca claramente el sometimiento a la Escritura, a la Palabra de Dios.
Lo que se aplica a los obispos también es valedero para toda la comunidad cristiana. En base a estos elementos podemos entender la afirmación capital de DV
6 Estas palabras: "Dei verbum religiose audiens et fidenter proclamans", fueron añadidas en el esquema 5° que seria el definitivo, cf. ActaSyn IV/5, 682.689. ActaSyn = Acta Synodalia Sacrosancti Concilii Oecumenici Vaticani Secandi, 26 vols con Indices (Typis Polyglottis Vaticanis, 1971-1980).
21: "La Iglesia ha considerado siempre como suprema norma de su fe la Escritura unida a la Tradición, ya que, inspirada por Dios y escrita de una vez para siempre. nos transmite inmutablemente la palabra del mismo Dios: y en las palabras de los Apóstoles y de los Profetas hace resonar la voz del Espiritu Santo. Por tanto toda la predieación de la Iglesia, como toda la religión cristiana, se ha de alimentar y regir con la Sagrada Escritura".
La centralidad de la Escritura y el sometimiento a ella surgen del carácter singular de la Biblia que es Palabra inspirada de Dios. Palabra siempre viva. en la que de manera singular se cumple lo que se afirma del poder y eficacia de la Palabra de Dios (cf. Hbr 4,12: Hch 20,32; 1 Tes 2,13).
En sintesis: La Palabra de Dios es centro de la Biblia y elemento esencial de la Iglesia. La Sagrada Escritura es la norma suprema y el alimento de la comunidad cristiana. A la Palabra de Dios. que con singular fuerza se encuentra en la Escritura, está sometida toda la Iglesia: pastores y fieles.
Actitud ante la Palabra
En la Escritura el Dios viviente nos comunica su palabra viva y eficaz.
La centralidad de la Palabra en nuestra Iglesia nos muestra la necesidad de que todos la conozcamos y leamos. De alli la sentencia del Vaticano ll: "los fieles han de tener fácil acceso a la Escritura" (DV 22: cf. 25) Aunque algunos Padres conciliares querian que se pusieran restricciories a la lectura de la Biblia, sus propuestas no fueron aceptadas, pues no cuadraban en nada con el espiritu que inauguraba la DV. Si la Palabra de Dios, viva y eficaz, es el centro de la vida de la Iglesia, si Dios en ella sigue conversando con nosotros, es necesario acercarnos a ella: leerla. conocerla e interpretarla, pues, como dice S. Jerónimo: "la ignoraricia de la Sagrada Escritura es ignorancia de Cristo"(DV 25)8.
Con gusto constatamos la importancia que en la práctica eclesial se le va dando a la Biblia: la organización de la pastoral biblica nacional y diocesana, el nacimiento y la expansión de numerosos centros de formación biblica diocesanos y parroquiales, el aumento de gentes que participan en circulos biblicos o en reflexiones en torno a la Palabra del Señor, el auge de misioneros y servidores de la Palabra entre nosotros, el florecimiento de grupos como comunidades de base y otros más que ponen en el centro de su reflexión y praxis la Sagrada Escritura, el número creciente de grupos, familias e individuos que con avidez se acercan a leer la Biblia. Sin duda, falta mucho por avanzar, pero hay signos alentadores de esta centralidad de la Palabra.
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7Esta fue la respuesta (''modus" 26 del núm 25) a quienes deseaban
imponer restricciones a la lectura de la Biblia: "Propositiones restrictivae
cum citatione S. Hieronymi vix cohaerent. Pag 40, hnn 1-10 exprimuntur
prudentia consilia de modo legendi. Iam a multo tempore documenta pontificia
lectionern Scripturae onmibus commendant, ita ut nulla miratio timenda
sit..." ActaSyn IV/5, 734.
8 S. Jerónimo, Commentariam in Isaiam, prologo, PL 24,17; cf.
Benedicto XV, Spiritus Paraclitus, EB 475-480; Pio XII, Divino afflante
Spiritu, EB 544.
El sometimiento a la Palabra por parte de toda la Iglesia nos sitúa en una actitud de servicio, busqueda, estudio, sinceridad y lealtad para descubrir lo que el Señor nos pide (cf. EN 78). S. Agustin advierte: "Tú respondes claramente, pero no todos te escuchan con claridad. Todos te consultan sobre lo que quieren, mas no todos oyen siempre lo que quieres. Optimo servidor tuyo es el que no atiende tanto a oir de ti lo que él quisiera, cuanto a querer de ti aquello que escuchare"9
Como Ezequiel hemos de comernos el rollo de la Palabra que el Señor nos ofrece (Ez 2,8-3,3). "Hijo de hombre, todas las palabras que yo te dirija, guárdalas en tu corazón y escúchalas atentamente, anda, ve donde los deportados de tu pueblo; les hablarás y les dirás: 'Asi dice el Señor Yahvé', escuchen o no escuchen" (Ez 3,10-11).
A ejemplo de Maria, la Virgen oyente (cf. Lc 2,19.51; 8,19-21; 1 1, 27-28), toda la Iglesia, todo discipulo de Jesús, ha de estar a la escucha meditativa de la Palabra (cf. Mt 7,24-27; Jn 12,48) para vivirla en el compromiso de fidelidad a la voluntad de Dios (cf. Lc 1,38) y de servicio pronto al hermano necesitado (cf. L c 1,39-56).
Esta escucha y vivencia nos impulsa a convertirnos en una Iglesia evangelizadora, que se evangeliza a si misma y difunde la Palabra del Señor a los demás (cf. 1 Tes 1,2-10; Hech 2,14-41; 3,12-26; 8,4.25.35.40... Rom 10,14- 17; 1 Cor 1,17), con valentia y libertad, a pesar de las obstáculos y persecuciones que surgen (cf. Hech 4,23-31; 5,27-33. 40-42).
Realidades y retos
En todos los niveles de la Iglesia aún falta mucho camino por recorrer, para que la suprema norma de nuestra fe sea la Escritura unida a la Tradición; seguimos acostumbrados a ver el ministerio "jerárquico" como nuestra norma suprema.
También hemos de avanzar para nutrirnos de la Escritura como alimento de nuestro ser y actuar eclesial.
A nivel personal y comunitario es necesario fomentar una actitud de escucha meditativa, de búsqueda sincera, de estudio serio, de proclamación viviente de la Palabra del Señor. Una actitud de Iglesia que se evangeliza constantemente y se convierte al Señor su Dios. Una actitud de Iglesia que sin trabas ni miedos, sin obstáculos ni intereses, proclama con valentia y libertad la palabra de Dios.
Sólo asi se hará realidad el estribillo de los Hechos de los Apóstoles: "Y la Palabra de Dios crecia y se propagaba" (Hch 12,24; cf, 6,7; 13,49; 19,20)
2.2. Palabra y liturgia
Presencia de Cristo en la mesa de la Palabra
La Iglesia confiesa la presencia viva de Cristo en la lectura de las Sagradas Escrituras, pues cuando éstas se proclaman en la asamblea litúrgica, es Cristo Jesús quien nos habla (cf. SC 7). De esta forma el diálogo del Dios viviente continúa con todos sus hijos en todos los tiempos (cf. DV 8.21).
Por eso la Iglesia venera en el mismo nivel la Sagrada Escritura y el cuerpo de Cristo. La DV reconoce la misma mesa en la que se distribuye el doble alimento de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo (DV 21; cf. PC 6), a diferencia de Presbyterorum Ordinis que habla de la doble mesa (PO 18). Por eso en la celebración eucaristica se da la intima unidad entre las dos partes de la Eucaristia (SC 56).
Esta doctrina del doble alimento de la misma mesa o de la doble mesa
está sustentada por los Santo Padres, quienes asi entendieron también
el discurso del
pan de vida en Jn 6. Quien ha dicho "Yo soy el pan de la vida" (Jn
6,35-48), afirma también: "Las palabras que les he dicho son espiritu
y son vida" (Jn 6,63, cf. v. 68).
Origenes afirma e interroga: "Vosotros sabéis con qué atención respetuosa recibis el cuerpo del Señor cuando se os da...¿Por qué pretendéis que la negligencia hacia la palabra de Dios merezca un castigo menor que la que es dirigida hacia su cuerpo?"10. S. Hilario habla de las dos mesas: "Es de la mesa del Señor que nosotros recibimos nuestro alimento, el pan de vida...es de la mesa de las lecturas dominicales que nos alimentamos de la doctrina del Señor"11. Para S. Agustin el pan diario que invocamos en la oración dominical es al mismo tiempo el pan eucaristico y el pan de la palabra de Dios12. San Jerónimo sostiene: "La ciencia de las Escrituras es una verdadera comida y una verdadera bebida".
Es una doctrina que aparece también en la Edad Media en la Imitación de Cristo: "Me has dado, como a enfermo, tu sagrado cuerpo para alimento del alma y del cuerpo, y tu divina Palabra para que guiase, como una lámpara, mis pasos. Sin estas dos cosas, yo no podria vivir bien; porque la palabra de Dios es la luz del alma, y tu sacramento, el pan de vida. Estas dos cosas se pueden considerar como dos mesas colocadas en el tesoro de la santa iglesia"13.
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10 Origenes, Homilias sobre el Exodo 13,3 (SC 16). Este y los siguientes
testimonios patristicos vienen citados en S. LYONNET La elaboción
de los capitalos IV y Vl de la 'Dei Verbum´, R. LATOURELLE ed, Vaticano
II: balance y perspectivas, Verdad e Imagen 109; Sigueme, Salamanca 1990,117-149,
131.
11 San Hilario, Comentario al Salmo 127,10 (PL 9,709).
12 San Agustin, Sermón 56,10; 57,7; 58, 4 (5); 59,3 (ó); PL 38, c, 381,389,395,401.
13 Imitaci6n de Cristo, I.4, c. 11.
Esta unión intima expresada en la doble mesa, o mejor dicho,
en la única mesa con el doble alimento, ilumina la relación
estrecha que hay entre Palabra y Sacramento, entre Biblia y Liturgia. En
efecto la liturgia se encuentra impregnada de la Sagrada Escritura no sólo
en las lecturas, sino en las oraciones, los himnos, los gestos, etc. (SC
24). Esto fue lo que motivó al Vaticano II a dar el paso necesario
para que la liturgia estuviera al alcance del pueblo en su propio idioma
(SC 36.54.63), paso que rompia con una tradición más que
milenaria de la liturgia en lengua latina, ya por varios siglos ininteligible
a la mayoria a los creyentes. Asi la liturgia y en ella la Escritura estaba
al alcance de sus fieles, además se buscó que en las celebraciones
las lecturas biblicas fueran más abundantes, variadas y apropiadas
(SC 35) y que la homilia se convirtiera en un servicio a la Palabra de
Dios
que llevara a su actualización y promoviera su compromiso (SC
52; cf. DV 25).
Realidades y retos
Para un gran número de fieles "practicantes" el contacto con la S. Escritura se da principalmente a través de la participación en la Eucaristia dominical. En ella los fieles que suelen acudir se alimentan de la Palabra del Señor. Sin duda ha sido un avance significativo poder escuchar en nuestra propia lengua la Biblia. Pero también se constata que no basta la simple proclamación de las Escrituras en el propio idioma. Hay que descifrar el lenguaje de la Biblia, que en ocasiones resulta lejano cultural, conceptual o simbólicamente.
Sin duda alguna la escucha de la Palabra en la liturgia ha llevado a muchos pastores y fieles a buscar medios, personales y comunitarios, para conocer mejor la Biblia. Por este contacto han surgido cursos y circulos biblicos. La liturgia ha propiciado esto.
Somos conscientes de que aún falta mucho camino por recorrer
para que la lectura litúrgica cobre toda su fuerza. Señalo
algunos aspectos por mejorar: aprecio por la liturgia de la Palabra y puntualidad
en su participación; buena acústica de nuestros templos;
preparaeión adecuada de lectores que proclamen realmente la Palabra
para que pueda ser escuchada con atención y devoción; tiempos
de silencio y oración meditativa; proyección a un compromiso
existencial en la vida de los creyentes; revisión de los leccionarios
en su distribución y en sus traducciones y un esfuerzo mayor de
los ministros para que su homilia se convierta en un verdadero servicio
a la Palabra viva del Señor.
Entre los deberes del ministerio será siempre necesario recordar
este servicio a la Palabra y al Puebio de Dios. Nunca saldrá de
sobra la insistencia en la preparación concienzuda de la homilia
que, en base a la lectura atenta y meditativa de la Escritura, respetando
el tenor y sentido del texto original, logra la tarea de actualizar e inculturizar
la Palabra de Dios en la comunidad reunida. La homilia no ha de caer en
la insistencia unilateral moralizante, pues nunca ha de perder de vista
el carácter especÍfco de Evangelio, Buena Noticia para todos.
Sólo a la luz del don de Dios se pueden comprender las exigencias
que se derivan para la vida cristiana (cf. IBI, IV, C, 1 y 3).
2.3. Palabra y demás ministeriosy tareas eclesiales
La Palabra de Dios en las Escrituras debe ser el alimento y vigor de toda la Iglesia (DV 21; SC 24). De alli el papel que ha de realizar la Biblia en la vida pastoral, en relación a los diversos ministerios y diferentes tareas en la Iglesia: evangelización, catequesis, liturgia, diakonia, proyección social, estudio de la teologia, etc.
Palabra y ministerios
La Biblia ha enriquecido los diversos ministerios y tareas de la Iglesia. En la liturgia, como lo acabamos de señalar, se ha valorado más el puesto de la Palabra de Dios que alimenta y robustece la fe que se celebra en los sacramentos y la vida que se proyecta al compromiso. Sin duda alguna la catequesis y la predicación se han vuelto más biblicas. Niños, adolescentes y jóvenes han podido iniciarse en el conocimiento de la Biblia y han estado más en contacto con ella. La pastoral social ha desarrollado sus fundamentos y criterios a partir de un análisis no sólo de la realidad vivida, sino de la iluminación que ofrece la S. Escritura que nos revela al Dios que toma partido por el oprimido, que exige la justicia interhumana, que nos muestra al Cristo que se solidariza con el más pobre y marginado.
En el campo ecuménico a nivel de Iglesia universal el recurso a la Escritura nos ha acercado en muchos puntos y nos ha mostrado un camino común. En nuestra patria ha habido pequeños avances, nos queda una gran tarea por realizar. El embate de algunas sectas, que no pueden llamarse de forma estricta "comunidades cristianas", ha propiciado en algunos ambientes un uso apologético de las Escrituras. El contacto con las Iglesias cristianas de tradición histórica aún es escaso en este campo; sólo se da en ciertos dirigentes, pero no ha llegado al pueblo en general. Muchas veces hay la sensación de que la Biblia, en lugar de unirnos, nos divide. Urge el esfuerzo de que reconociendo nuestras diversas tradiciones, busquemos lo esencial de nuestro contacto con la Palabra de Dios. Un papel especial podrá jugar la colaboración ecuménica en la traducción e interpretación sustancial de las Escrituras, lo mismo que el empleo de versiones comunes. Ya desde la DV 22 se recomiendan estas traducciones y el documento de la PCB señala: "que un texto común ayuda a una lectura y comprensión comunes" (IBI, IV, C, 4). Ahi tenemos un reto que exigirá basqueda de respuestas adecuadas en nuestra realidad.
Exégesis y teología
Las relaciones de la exégesis biblica con la teologia en sus diferentes ramas ha tenido avances, aunque no por ello han dejado de existir tensiones y, a veces, hasta conflictos. La DV24 y la OT 16 recuerdan algunos puntos esenciales de estas relaciones, invitando a que la teologia no ignore la sustentación biblica que fundamenta sus demás tareas. El documento de La Interpretación de la Biblia en la Iglesia ofrece algunos puntos metodológicos y doctrinales de la relación entre Biblia y teologia; da algunas pistas de colaboración de la exégesis sobre todo con la teologia dogmática y moral (cf. IBI, III, D).
Como avances a la situación preconciliar notamos que la teologia ha desarrollado más la temática biblica como punto de partida de la interpretación y reflexión teológica. Aunque también es cierto que en nuestros seminarios y universidades falta una relación y colaboración más estrecha desde el punto de vista académico para que la Sagrada Escritura, conforme a la frase de León XIII 14 retomada por el Vaticano II, sea "como el alma de la teologia" (DV 24). En los tiempos inmediatamente posteriores al Concilio hubo diversos intentos aislados de una colaboración interdisciplinar. Hoy esta práctica parece menguada o hasta abandonada.
Creo que en este campo, ante los estudios cada vez más especializados en las distintas áreas de una materia, la tarea parece resultar más dificil. Por lo mismo es un reto mayor que implica búsqueda, creatividad y diálogo interdisciplinar
2.4. Palabra e interpretación
La Escritura es el libro del Pueblo de Dios encomendado a toda la Iglesia, pastores y fieles (cf. DV 10).
Todos los miembros de la Iglesia estamos llamados a leer e interpretar las Escrituras en un clima de escucha meditativa, de oración y de compromiso. Se trata de una lectura interpretativa que discierna la voz del Espiritu (cf. DV 12) e interpele nuestra vida e historia para transformarla.
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14 León X111, Providentissimus Deus, EB 114; cf. Benedicto XV,
Spiritus Paraclitus, EB 483.
Nuestra interpretación no puede olvidar la dimensión humana-divina de la Palabra siempre viva y actual. Por eso será necesario el recurso a las ciencias, la actitud de fe, y la atención a la vida e historia. En esto se juega el papel de la Encarnación aplicado a las Escrituras ~; (cf. DV 11-13)
Asi como todos los integrantes del Puebio de Dios tienen el derecho y el deber de leer la Biblia (cf. DV 22.25), asi toda la comunidad cristiana tiene el derecho y el deber de interpretarla (cf. LG 12). En la koinonia del Cuerpo de Cristo "todos los miembros de la Iglesia, tienen un papel en la interpretación de las Escrituras" : (IBI, III, B, 3).
Reconociendo que todos somos creyentes, por motivos prácticos hablamos separadamente de la función de los fieles, los exégetas y los pastores. Todos tenemos en común el estar sometidos a la Palabra de Dios, a la que nos esforzamos por servir desde diferentes perspectivas, que no suelen darse en estado puro, sino que se mezclan constantemente.
Los fieles
Los fieles aportan el sensus fidelium que ayuda a penetrar y comprender el o los sentidos de la Escritura y a actualizar e inculturizar la Palabra de Dios. Muchas veces el "común" de los creyentes nos muestra palpablemente la capacidad de actualizar, aplicando a la vida los textos de la Escritura.
Hay múltiples experiencias personales y comunitarias de la lectio divina, lectura orante y comprometida de la Palabra de Dios, diálogo abierto con el Señor, escucha meditativa de su palabra, contemplación del misterio de Dios que lleva al compromiso con la causa del Reino y con los hermanos.
El documento de La Interpretación de la Biblia en la Iglesia en dos ocasiones hace alusión a la gente sencilla y pobre como oyentes privilegiados de la Palabra de Dios con un sentido singular de captación existencial. "Aquéllos que, en su desamparo y privación de recursos humanos, son llevados a poner su esperanza en Dios y su justicia, tienen una capacidad de escuchar e interpretar la Palabra de Dios, que debe ser tomada en cuenta por el conjunto de la Iglesia y exige también una respuesta a nivel social" (IBI, III, B, 3). La última frase es llamada de atención a un compromiso social con ellos.
"Hay que alegrarse de ver que gente humilde y pobre, toma la Biblia en sus manos y puede aportar a su interpretación y actualización una luz penetrante, desde el punto de vista espiritual y existencial, que la que viene de una ciencia segura de si misma (cf. Mt 11,25)" (IBI, IV,C,3).
En otra linea, no han faltado en algunos grupos tendencias fundamentalistas que pretenden atribuir a Dios lo que son condicionamientos humanos de los escritores biblicos. O que fincan su propia fe en lo espectacular y milagroso.
Los exégetas
Recuerdo algunos elementos fundamentales, sin detenerme en un desarrollo más amplio, puesto que un tema y un panel de esta reunión están dedicados explicitamente a la relación de Exégesis y pastoral.
La DV señala tres aspectos fundamentales sobre los exégetas:
1 ) En el contexto de la interpretación de la Escritura, dice: "A los exégetas toca aplicar estas normas en su trabajo para ir penetrando y exponiendo el sentido de la Sagrada Escritura, de modo que con dicho estudio pueda madurar el juicio de la Iglesia" (DV 12)15. Se trata de una labor de avanzada para ir devolviendo a la comunidad entera lo aprendido, de forma que se madure en la comprensión de la Escritura.
2) En el núm 23 describe la misma tarea en unión de los
teólogos: se trata de investigar y explicar la Escritura para que
se multipliquen los ministros de la palabra capaces de ofrecer al pueblo
de Dios el alimento de la Palabra. Si en el 12 se subrayaba más
la dimensión de investigación, aqui se hace hincapié
en el aspecto pastoral. La tarea de investigación y explicación
se hace no "sub ductu Magisterii", sino como se señaló a
partir de la cuarta redacción: "sub vigilantia Magisterii"16. La
diferencia de fórmulas muestra que el Magisterio no guia la labor
exegética, pues esta competencia cientifica escapa de sus manos,
y que la labor del exegeta no es de ser un simple repetidor del Magisterio,
sino de alguien que en libertad investiga, profundiza y propone. El Magisterio
tiene el deber de vigilar, no en el sentido policiaco, sino en la linea
de que en un clima de búsqueda y diálogo en la koinonia de
la Iglesia, ha de indicar, cuando el caso lo requiere, que una determinada
interpretación no va en concordancia con el evangelio auténtico
(cf. IBI, III, B, 3).
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15 La frase de "madurar el juicio de la Iglesia" está tomada
directamente de la PD (EB 109), como lo señala la segunda redacción
del esquema de la revelación (num 19). A partir del tercer esquema
se pasa esa frase al núm 12 donde ya existia una alusión
a la labor exegética sometida al juicio de la Iglesia (cf. Profesión
de fe tridentina, 13 nov 1564; DS 1863; EB 73), y se añade una nueva
frase que hace referencia al Vaticano I (DS 3007, EB 78). Precisamente
en base a estas últimas frases y a la eclesiologia subyacente del
número citado en la PD, la palabra Iglesia ( "madurar el juicio
de la Iglesia") se entiende como Magisterio. Asi mismo lo expresan las
actas del Vaticano II que presentan la tercera redacción: "(K) Cedimus
desiderio E/285; E/414; E/2396, addendo quaedam verba de munere hierarchici
magisterii. ActaSyn III/3, 93.
16 En la 4a redacción se señala: "(L)Multi Patres volebant,
ut mutaretur sub 'ductu' in 'sub vigilantia Magisterii' et ut addantur
verba de 'aptis subsidiis'scientiae (E/3223)". ActaSyn IV/1, 376. Por eso
en la quinta redacción se responde a los que quiere volver a la
formula anterior:
3)- La tercera afirmación en el mismo núm. 23 es un aliento a los exégetas en su labor al servicio de la Escritura 17.
El documento de la Interpretación de la Biblia en la Iglesia dedica en la tercera parte, el apartado C a la labor de los exégetas, primero presentando unos criterios básicos en la linea de interpretación: dimensión histórica de la revelación; tarea de interpretar la Palabra de Dios; la explicación del alcance cristológico, canónico y eclesial de los textos biblicos. Luego se detiene en la triple tarea que les corresponde: investigación, enseñanza y publicaciones. La investigoción, tarea necesaria, amplia y ardua, exige dedicación, especialización y a la vez interdisciplinaridad en el campo exegético y teológico; se pide a los obispos y superiores religiosos que no eludan la responsabilidad de dedicar personas a ese trabajo. La enseñanza con su orientación más técnica en las Facultades teológicas y más pastoral en los seminarios y escolasticados. Enseñanza que será enriquecida en la mediada en que varones y mujeres intervengan. Las publicaciones son fruto de la doble tarea de investigación y enseñanza. Se necesitan publicaciones de alto nivel cientifico, como también otras orientadas a un público mayor, con distinta gama de matices. .
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"Commissio consulto scripsit 'vigilantia´, quia agitur de labore
proprie cientifico". ActaSyn IV/5, 732-733.
17 Estas palabras están basadas en lo expresado por Pio Xll en
DAS (EB 569).
En el campo católico, la labor exegética ha adquirido
una dimensión importante en el siglo pasado.
En lengua castellana son significativas las diversas traducciones
de la Biblia, a partir de la de Nácar-Colunga en 1944, lo mismo
que las publicaciones cientificas biblicas. En nuestra Patria ha crecido
también el número de exégetas y teólogos biblicos
que han puesto su granito de arena en la investigación, enseñanza
y publicaciones. Esta Asociación de Biblistas Mexicanos es un signo
y una esperanza en este campo.
La labor exegética seguirá presentándonos retos
serios para continuar siendo un servicio a la Palabra de Dios que está
destinada a todo su pueblo.
El Magisterio
Los obispos son los primeros responsables de procurar la formación biblica oportuna de los fieles. Para eso, entre otras cosas, no sólo deben aprobar, sino también promover las traducciones de la Biblia. También a ellos corresponde en el campo misionero la promoción de la Palabra de Dios entre los no cristianos (cf. DV 25).
En la linea de la interpretación de la Sagrada Escritura, el Magisterio se mueve en una tensión. Es el intérprete auténtico de ella (cf. DV 10), pero no está por encima de la Palabra de Dios, sino a su servicio (cf. DV 1; 10). Es el único intérprete auténtico, pero esta tarea la ha de realizar en la koinonia de la Iglesia, consultando y escuchando a los exégetas y atendiendo al sensus fidelium (cf. IBI, lll, B, 3).
La historia secular de la Iglesia muestra que no siempre se ha logrado la armonía de estas tensiones.
2.5. Triple objetivo: conocer la Biblia, construir la comunidad, servir al pueblo
Al hablar del apostolado biblico, el documento de la PCB evoca a diversos grupos, entre ellos las comunidades eclesiales de base, que ponen la Biblia como centro de su reflexión y praxis, con un triple objetivo: conocer la Biblia, construir la comunidad y servir al pueblo. Triple objetivo formulado por un gran biblista pastoralista, Carlos Mesters, que abre perspectivas para calibrar a cualquier persona o grupo dentro de la comunidad eclesial.
Conocer la Biblia, no sólo para enriquecer nuestra cultura, sino para encontrarnos con el Dios liberador, con el Hijo Palabra eterna del Padre, con el Espiritu que inspiró las Escrituras y que sigue hablando a las Iglesias: "El que tenga oidos, oiga lo que el Espiritu dice a las Iglesias" (cf. Ap, 2,7.11...). Conocer la Biblia, para confrontar nuestras actitudes con las de tantas mujeres y hombres que respondieron positivamente a la voluntad de Dios y siguieron al Señor Jesús. Conocer la Biblia para poder comprenderla, interpretarla y actualizarla mejor, aportando cada uno su granito de arena en esta tarea.
Construir la comunidad recordando el origen y destino de la Palabra, que nace en el seno de una comunidad de creyentes y se destina a ella. Construir la comunidad con una fe común, una capacidad de discernimiento y una conversión constante para llegar a ser un recinto de amor y servicio, de justicia y paz, de verdad y libertad. Construir la comunidad que tiene como regla y alimento de su vida la Sagrada Escritura interpretada en la Tradición viva de toda la Iglesia.
Servir al pueblo como fruto del compromiso de una auténtica escucha
y vivencia de la Palabra en la comunidad. Servir al puebio, pues la Iglesia
no es fin en si misma ni está llamada a la autocomplacencia vana,
sino que está destinada a ser humilde germen del Reino nuevo, sin
fronteras, inaugurado por Jesús. Servir al puebio, de forma singular
a las personas más débiles y marginadas, descubriendo en
ellas el rostro vivo de Jesucristo, la Palabra eterna del Padre.