Daniel R. Landgrave G.
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1.- INTRODUCCION 2.- CLAVES PRELIMINARES DE INTELECCION 3.- TEXTO GRIEGO 4.- TRADUCCION CON ANOTACION DE CORRESPONDENCIAS 5.- DETALLES DE CRITICA TEXTUAL 6.- DELIMITACION DE LA PERICOPA 7.- LINEAS SINTACTICAS 8.- LINEAS SEMANTICAS 9.- LINEAS PRAGMATICAS 10.- LINEAS TEOLOGICAS CON SABOR A HOY 11.- BIBLIOGRAFIA BREVE |
1.? Introducción
Sería muy sano y provocativo, si nos acercamos al texto paulino de 1 Cor 11,17-34 con la carga de nuestra realidad experimentada en las celebraciones eucarísticas de nuestras comunidades. Cargas positivas y negativas.
Urge releer el texto en un contexto eclesiológico amplio. La Palabra de Dios siempre estará abierta para iluminar nuestras realidades, juzgarlas, convertirlas, renovarlas.
Este texto de s. Pablo nos revela las incoherencias sacramentales de los corintios, expresadas en un desamor social, donde no hay espacio para la verdadera fraternidad, donde la Cena se ha vuelto un mero circo-teatro, sin consecuencias ni compromisos. Toda la fuerza evocativa y provocativa del Acontecimiento que celebran, ha quedado reducida a un pretexto del pasado. Desapareció el Jesús que inauguró la Nueva Alianza con su sangre, derramada por las opciones y conflictos que suscitó la proclamación del Reino. En esas Cenas está ausente el Sueño-Utopía del Señor Jesús. La realidad condicionante lo devoró. No hay pasión ni capacidad de fidelidad a la propuesta de Jesús: ser Comunidad Alterntiva.
Pablo analizará esta problemática comunitaria y tratará de re-fundamentar y exhortar a los corintios a una conversión sacramental y eclesial. Sin duda, también nosotros podremos encontrar en sus palabras luces re-motivadoras, para discernir y crecer en el sentido de nuestras Eucaristías yÖ¡sus consecuencias!
2.? Claves preliminares de intelección
Encontramos referencias paulinas a la Cena del Señor, solamente en 1 Cor 11,17-34 y en 10,14-22. De estos textos, podemos deducir que la Cena del Señor (mesa del Señor: 10,20) tenía una característica fundamental: la participación en una comida común. La problemática que ataca Pablo en 1 Cor 11, muestra los excesos reales que se daban: unos con hambre, otros borrachos (11,21).
Es innegable el trasfondo teológico de esta perícopa (11,17-34): está en el centro la Cena del Señor; hay toda una teología plasmada en un rito. No está muy claro si algunos ?en esta línea teológica- habían degenerado la Cena en una comida normal o si eran sacramentalistas, atentos a la normatividad del rito, sin compromisos reales; pero llama la atención que Pablo ponga el énfasis en las causas sociales del conflicto. Por eso, también es innegable que existe un trasfondo social, indispensable para conocer y valorar las líneas teológicas.
Existe un principio fundamental en el método de la Historia de las Formas: los textos tienen un Sitz im Leben, sus formas están determinadas por la situación social de donde surgen.
En el ambiente greco-romano de los tiempos de Pablo existían muchos clubes o asociaciones voluntarias de todo tipo. Es de notar que, en muchas de estas agrupaciones, un aspecto frecuente era el constituir una especie de "club de entierro", es decir, a la muerte de uno de los socios, la agrupación cubría los gastos del funeral, garantizaba la presencia en el entierro y, en el futuro, celebraba la memoria del difunto.
Las comidas festivas constituían un elemento esencial en esas agrupaciones. En las asociaciones de culto, el comedor era parte importante, donde se comía en honor de las divinidades. Existen varios testimonios arqueológicos de la existencia de estos lugares. La reunión y banquete de los cristianos para celebrar al Señor Jesús no eran acontecimientos extraños en la vida de la población, pagana en su mayoría. ¡Cada quien celebra el banquete con su divinidad!
La celebración de la cena, probablemente, se hacía los domingos (el primer día de la semana: Hech 20,2). El rito de la cena cristiana se centraba en dos momentos, los cuales enmarcaban la cena comunitaria:
La fórmula "esto es mi cuerpo, entregado por ustedes" (11,23) alude al significado vicario de la muerte de Jesús. Este elemento teológico aparece en varias cartas paulinas, y puede remontarse a tiempos pre-paulinos. Serían partes de la profesión de fe cristiana en los primeros tiempos. Veamos algunos ejemplos:
Ciertamente, tenemos que pensar las comidas cristianas como celebración de la Utopía de Jesús, en el signo de la comensalidad abierta. Pensemos en la heterogeneidad de hombres y mujeres que formaban las comunidades: esclavos, libres, amos, hombres, mujeres, judeo-cristianos, pagano-cristianos, sabios e ignorantes, pobres y ricos.
Las divisiones explícitas que trata Pablo en esta perícopa de la Cena son -fundamentalmente- las que existen entre pobres y ricos. Podemos trazar un contexto social probable: en Corinto existen pocos sabios, poderosos y gente de noble alcurnia (1 Cor 1,26), pero parece que tenían gran influencia en la comunidad. En Corinto, como en otras comunidades helenísticas cristianas, existía una fuerte estratificación social interna.
Era muy difícil estructurar una comunidad tan heterogénea, bajo crieterios de igualdad. Pensemos en los diversos status, intereses, costumbres y esperanzas de cada estamento social.
Muchas veces (¿siempre?), las reuniones de los cristianos se hacían en casa (grande, espaciosa, Rom 16,23) de un rico; los ricos de la comunidad son los patronos de las reuniones. Como patronos, ellos proveían el alimento y la bebida para todos (quizás algunos llevaban algunas cosas); pero, siguiendo la costumbre de los clubes de la época, discriminaban a los asistentes, ofreciendo diferentes cantidades y calidades en los alimentos y bebidas, según el rango social; incluso tenían estatutos que regulaban dichas distribuciones, de acuerdo al honor y a los méritos ante la comunidad. También podía darse que la casa no tuviera suficiente espacio para todos, y se hacían las mismas discriminaciones en lo que respecta a los lugares: unos estaban recostados en los triclinios; otros, en el atrio, de pie o sentados en el suelo. Hacer estas diferencias ?según el status- era la praxis común en los banquetes paganos.
Era algo normal, casi nadie se escandalizaba por estas diferencias. He escrito casi en la frase anterior, porque tenemos algunos testimonios críticos de autores latinos a esta normalidad: Plinio el joven, Marcial y Juvenal. Son visiones de protesta a esta praxis, que brotan del sentimiento humanitario del rico Plinio o del orgullo herido de los pobres que son humillados (Marcial y Juvenal).
Esta relación ricos-pobres es la relación patrón-clientes. Algunos la llaman patriarcalismo de amor (cf. Film; Col 3,18ss; Ef 5,22ss). G. Theissen la describe como una actitud relacional donde se aceptan las diferencias sociales como algo dado, pero son suavizadas por medio de la consideración y del amor; esta es una obligación impuesta precisamente a los socialmente fuertes, mientras que a los socialmente débiles se exige subordinación, fidelidad y respeto.
Podemos imaginar las dependencias y condicionamientos que implicaban. Theissen opina que los libertos y clientes servían al anfitrión como trasfondo para demostrar su poderío como patrón.
Es preciso notar que los condicionamientos sociales influyen en los principios teológicos; pero, éstos, a su vez, pueden modificar el entorno social de relaciones. Existe una relación dialéctica. Tratemos de clarificar algunos detalles sociales del texto:
Pablo no habla ?fundamentalmente- de individualismos de algunos frente al grupo compacto de la comunidad. No son algunos cristianos aislados con actitudes erróneas, sino grupos, partidos, reflejados en los términos scismata, divisiones (como en 1,10) y aireseiV, partidos, facciones. No podemos saber la cantidad ni la calidad de los grupos divididos. El texto solamente habla claramente de dos: los que no tienen y los que se hartan su propia cena y se emborrachan. Es muy verosímil que existieran (como en todo grupo) egoísmos individuales: los términos ekastoV, cada uno, e idion, propia, dan pie para pensarlo, tanto de grupos como de individuos.
El término ekastoV puede traducirse por cada uno, todos. Evidentemente, el significado no hay que tomarlo literalmente, pues en contraste hay unos que no tienen. No es, pues, que todos se adelanten a comer su propia cena. Véase el mismo recurso literario en 1 Cor 1,12; 14,23.26 con los términos ekastoV y panteV, que resultaría absurdo interpretar al pie de la letra. La globalidad que indica el término hay que referirlo a un grupo determinado.
Es imaginable el desorden, akatastasia (1 Cor 14,33) que existía en las asambleas corintias. Por ejemplo, el que unos se anticiparan a comer su propia comida, no solamente es un desorden anti-estético o indisciplinado. Esto conlleva la humillación de los pobres, con el implícito desprecio a la Iglesia, según los criterios de Jesús. Los pobres experimentan su inferioridad social, vergonzante en los contrastes y destructora de un proyecto de comunidad.
La cuestión que surge es la siguiente: ¿Acaso los cristianos ricos de Corinto no tenían méritos ante su comunidad? ¿Eran líderes-autoridades en sus comunidades? Recordemos, que en ese tiempo, los líderes no eran elegidos o impuestos, surgían espontáneamente, en base a sus carismas de servicio a la comunidad. Por otra parte, ellos prestaban sus casas para las asambleas, donaban alimentos para que todos participaran en la comida. ¿No tenían derecho a ciertos privilegios en la cantidad, calidad y manera (aparte, con sus afines) de comer en las asambleas? Los que tenían cargos dentro de la comunidad cristiana recibían algunos privilegios materiales: 1 Cor 9; 1 Tim 5,17; Didajé 13,3.
Parece que Pablo apunta una solución negociada: los ricos coman en su casa y, así, en la reunión de la cena reine la igualdad (?). Después del análisis exegético, intentaremos trazar algunas líneas de respuesta a este tipo de solución.
3.? Texto griego
11.17 Tou=to de\ paragge/llwn ou)k e)painw= o(/ti ou)k ei)j to\ krei=sson a)lla\ ei)j to\ h(=sson sune/rxesqe. 11.18 prw=ton me\n ga\r sunerxome/nwn u(mw=n e)n e)kklhsi/# a)kou/w sxi/smata e)n u(mi=n u(pa/rxein kai\ me/roj ti pisteu/w. 11.19 dei= ga\r kai\ ai(re/seij e)n u(mi=n ei)=nai, i(/na [kai\] oi( do/kimoi faneroi\ ge/nwntai e)n u(mi=n. 11.20 Sunerxome/nwn ou)=n u(mw=n e)pi\ to\ au)to\ ou)k e)/stin kuriako\n dei=pnon fagei=n: 11.21 e(/kastoj ga\r to\ i)/dion dei=pnon prolamba/nei e)n 11.21 t%= fagei=n, kai\ o(\j me\n pein#= o(\j de\ mequ/ei. 11.22 mh\ ga\r oi)ki/aj ou)k e)/xete ei)j to\ e)sqi/ein kai\ pi/nein; h)\ th=j e)kklhsi/aj tou= qeou= katafronei=te, kai\ kataisxu/nete tou\j mh\ e)/xontaj; ti/ ei)/pw u(mi=n; e)paine/sw u(ma=j; e)n tou/t% ou)k e)painw=.
11.23 )Egw\ ga\r pare/labon a)po\ tou= kuri/ou, o(\ kai\ pare/dwka u(mi=n, o(/ti o( ku/rioj )Ihsou=j e)n tv= nukti\ v(= paredi/deto e)/laben a)/rton 11.24 kai\ eu)xaristh/saj e)/klasen kai\ ei)=pen, Tou=to/ mou/ e)stin to\ sw=ma to\ u(pe\r u(mw=n: tou=to poiei=te ei)j th\n e)mh\n a)na/mnhsin. 11.25 w(sau/twj kai\ to\ poth/rion meta\ to\ deipnh=sai le/gwn, Tou=to to\ poth/rion h( kainh\ diaqh/kh e)sti\n e)n t%= e)m%= ai(/mati: tou=to poiei=te, o(sa/kij e)a\n pi/nhte, ei)j th\n e)mh\n a)na/mnhsin. 11.26 o(sa/kij ga\r e)a\n e)sqi/hte to\n a)/rton tou=ton kai\ to\ poth/rion pi/nhte, to\n qa/naton tou= kuri/ou katagge/llete a)/xrij ou(= e)/lqv.
11.27 (/Wste o(\j a)\n e)sqi/v to\n a)/rton h)\ pi/nv to\ poth/rion tou= kuri/ou a)naci/wj, e)/noxoj e)/stai tou= sw/matoj kai\ tou= ai(/matoj tou= kuri/ou. 11.28 dokimaze/tw de\ a)/nqrwpoj e(auto/n kai\ ou(/twj e)k tou= a)/rtou e)sqie/tw kai\ e)k tou= pothri/ou pine/tw: 11.29 o( ga\r e)sqi/wn kai\ pi/nwn kri/ma e(aut%= e)sqi/ei kai\ pi/nei mh\ diakri/nwn to\ sw=ma. 11.30 dia\ tou=to e)n u(mi=n polloi\ a)sqenei=j kai\ a)/rrwstoi kai\ koimw=ntai i(kanoi/. 11.31 ei) de\ e(autou\j diekri/nomen, ou)k a)\n e)krino/meqa: 11.32 krino/menoi de\ u(po\ [tou=] kuri/ou paideuo/meqa, i(/na mh\ su\n t%= ko/sm% katakriqw=men. 11.33 w(/ste, a)delfoi/ mou, sunerxo/menoi ei)j to\ fagei=n a)llh/louj e)kde/xesqe. 11.34 ei)/ tij pein#=, e)n oi)/k% e)sqie/tw, i(/na mh\ ei)j kri/ma sune/rxhsqe. Ta\ de\ loipa\ w(j a)\n e)/lqw diata/comai.
4.? Traducción con anotación de correspondencias
La siguiente traducción, sin depurar el estilo, trata de conservar (en la mayoría de los casos) la correspondencia original de los términos griegos.
11,17 Al darles estas órdenes, no tengo de qué alabarlos, porque se reúnen, no para ser mejores, sino para ser peores. 18Pues, en primer lugar, oigo que, cuando se reúnen como Iglesia, existen divisiones entre ustedes, y eso lo creo en parte. 19 (Ciertamente es inevitable que haya partidos entre ustedes; así se ve claro quienes son de calidad examinada entre ustedes). 20Pues cuando ustedes se reúnen en comunidad, no es para comer la cena del Señor, 21 porque cada uno se adelanta a comer su propia cena, mientras unos tienen hambre y otros están borrachos. 22 ¿Es que, acaso, no tienen casas para comer y beber? ¿O lo que pretenden es despreciar a las Iglesias de Dios, avergonzando a los que no tienen? ¿Qué debo decirles? ¿Quieren que los alabe? ¡En esto no puedo alabarlos!
23 Porque lo mismo que yo recibí del Señor, eso lo he transmitido a ustedes: el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó un pan, 24 dando gracias, lo partió y dijo: Este es mi cuerpo, entregado por ustedes. Hagan esto en memoria mía. 25 De la misma manera, después de cenar, tomó la copa y dijo: Esta copa es la nueva alianza en mi sangre. Cada vez que la beban, háganlo en memoria mía. 26 Porque cada vez que coman este pan y beban esta copa, anuncian la muerte del Señor, hasta que venga. 27Por tanto, el que coma el pan ó beba la copa del Señor, indignamente, será reo del cuerpo y de la sangredel Señor.
28 Examínese, pues, cada uno, y de esta forma coma del pan y beba de la copa. 29Porque el que come y bebe, sin discernir el cuerpo, come y bebe su propio juicio. 30Por eso hay entre ustedesmuchos enfermos, muchos débiles y son bastantes los que mueren; 31 pero si hacemos un propio discernimiento, no somos juzgados. 32 Aunque, al ser juzgados, somos corregidos por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.
33 Por lo tanto, hermanos míos, cuando se reúnan para comer, espérense unos a otros. 34 Si alguno tiene hambre, coma en su casa, para que no se reúnan y sean objetos de juicio. Dispondré las demás cosas cuando vaya.
5.? Detalles de crítica textual
Presento a continuación algunos detalles textuales en la transmisión del texto de nuestra perícopa. Son simplemente detalles, a manera de muestras, pues realmente no son variantes de consideración, no afectan el sentido del texto, ni han sido juzgadas por los especialistas, como dignas de entrar con probabilidad en el texto original.
11,17: unos manuscritos traducen paraggellw ouk epainwn (un presente y un participio): les ordeno, no alabando; les ordeno porque no alabo (aquí hay que entender el touto referido al relato siguiente); otros traen paraggellwn ouk epainwn (dos participios): ordenándoles, no estoy alabando; y otros escriben: paraggellw ouk epainw (dos presentes): ordenoÖno alabo.
11,22: el papiro 46, entre otros, propone el presente epainw (yo alabo) en lugar del subjuntivo aoristo deliberativo epainesw (yo alabe).
11,23: existen lecturas que proponen cambiar apo tou kuriou en para kuriou o en apo Qeou.
11,24: son interesantes las siguientes variantes:
-unos testimonios textuales añaden labete fagete (tomen, coman), después de eklasen kai eipen (lo partió y dijo). Este añadido proviene de la atracción de Mt 26,26.
-otros añaden los participios klwmenon (partido, por atracción de eklasen: lo partió) ó qruptomenon (molido, triturado) o didomenon (cf Lc 22,19), después de tw swma (cuerpo).
11,26: algunos manuscritos añaden touto (esta) a pothrion (copa), por atracción del touton (este) con arton (pan).
11,29: después de esqiwn kai pinwn (el que come y bebe), una cadena de testimonios textuales añade anaxiwV (indignamente), para facilitar el sentido y como paralelo con la frase del v.27. Y después de to swma (el cuerpo) añaden tou kuriou (del Señor).
6.? Delimitación de la perícopa
1 Cor 11,17-34. Los elementos para fijar los límites de nuestra perícopa están claros. La perícopa anterior (11,2-16) y la posterior (12,1-11); muestran el mismo escenario de las asambleas corintias (nótese el mismo verbo epainw, alabo, en 11,2 y 11,17); sin embargo, podemos observar cambios evidentes en el texto:
?-Cambio de temática: 11,2-16 trata la temática sobre el ornato de las mujeres. El v. 16 cierra la problemática y argumentación. En 12,1 empieza el tema de los carismas. En 11,17, también inicia un nuevo tema: la cena del Señor.
?-Cambio de vocabulario: 11,2-16 abunda en los términos: pelo, cabellera, cabeza, mujer, hombreÖ 12,1-11 enfatiza los vocablos siguientes: Espíritu, carismas, otro, cuerpo, miembrosÖ Estos términos no están presentes o no constituyen la trama de nuestra perícopa, y aparecen otros, propios del diverso tema que trata: reunirse, comer, pan, copa, cuerpo, sangre, tener hambre, juicioÖ
?-Cambio de personajes: en 11,12-16 el hombre y la mujer, Cristo, Dios, son protagonistas de la argumentación. La perícopa posterior 12,1-11 está centrada fundamentalmente en el rol del Espíritu. En 11,17-34 los personajes que aparecen son el Señor, los que tienen (comilones y borrachos) y los que no tienen (hambrientos), enfermos, débilesÖ
7.? Líneas sintácticas
Este análisis pretende descubrir la trama del texto (tejido). La traducción anotada (en radiografía), al inicio de este artículo, quiere mostrar el esqueleto de este juego de relaciones lingüísticas y literarias que tiene la composición del texto. Paso a describir ese esqueleto gráfico:
-Oti (v. 17), con el sentido también de porque; oun (v.20) ; wste (vv.27.33), por lo tanto (deduce una conclusión); outwV (v.28), así, de esta manera (fórmula, igualmente conclusiva); dia touto (v.30), por eso (indica la conclusión a partir de una causa anteriormente expuesta).
I11,17
Al darles esta (touto)ordenÖ.Se refiere a lo que precede. Pablo está tratando la problemática general del orden en las asambleas. Ya trató el primer punto en 11,2-16, respecto al ornato de las mujeres.
Preferimos la lectura de paraggellwn...epainw, por los testimonios textuales y por la razón literaria del oti que explicará por qué Pablo no alaba a sus lectores.
Un término clave de esta temática es el verbo sunercomai: reunirse, congregarse, venir juntos a, juntarse. Lo encontramos en 11,17.18.20.33.34. El fruto de estas reuniones lo describe Pablo con términos antitéticos: no es para kreisson (comparativo de agaqoV: bueno), lo mejor, sino para lo hsson-(comparativo de kakoV: malo), lo peor.
En 11,2 Pablo alaba (epainw) a la comunidad por mantener el recuerdo de su persona y por la fidelidad a las tradiciones recibidas de él. Ahora, en esta perícopa, el epainw es negativo: no los alabo. ¿Pensarían los corintios que, también respecto a la Cena, podían ser alabados, puesto que "guardaban las tradiciones eucarísticas" que le dejó Pablo? Es posible que creyeran, con ingenuidad o hipocresía, que estaban bien, puesto que realizaban el rito, apegados formalmente a las fórmulas textuales de la tradición. Y, quizás, podrían alegar que la cena normal, el ágape fraterno, no estaba reglamentada, ni había una tradición del Señor al respecto.
El núcleo de significado está claro: Pablo no puede aplaudir las reuniones que realizan los corintios, porque desmantelaron el sentido de esas convivencia cúlticas. Ni son convivencias, ni es un culto agradable a Dios. La per-versión de las reuniones es un factor que no sólo no los ayuda a crecer como personas y como cristianos, sino que los daña, los perjudica, empeorando la esencia de las relaciones comunitarias.
I11,18
Pablo comienza a hacer el análisis del problema que va a tratar: En primer lugar, ante todo, primeramenteÖ. Y aunque no encontramos más tarde: en segundo lugarÖ, en el v. 34 encontramos ta loipa: las demás (cuestiones) o los restantes (problemas). Otros problemas graves en las asambleas corintias serán tratados en los caps. 12 y 14.
Alguien le comunicó a Pablo la degeneración de estas reuniones. Ciertamente no fueron los mismos corintios, respnsables de la carta que enviaron al Apóstol (7,1), quienes plantearon este problema. Ellos se sentían orgullosos de sus actitudes cristianas (5,2). Probablemente, Pablo se enteró por los de Cloé (1,11) o por la visita personal de Estéfanas, Fortunato y Acaico (16,17). Es interesante notar que Pablo recibe una doble información sobre la realidad corintia: una escrita y otra oral. Se ha formulado la hipótesis de que la carta fue redactada por miembros ricos de la comunidad, y han planteado otros problemas sin filo social (por ejemplo, el problema de la carne inmolada a los ídolos: cap. 8); han presentado su visión de la realidad, desde arriba; en cambio, el reporte oral presenta sus puntos de vista desde abajo, haciendo énfasis en las divisiones y actitudes que fracturaban socialmente la comunidad.
El fondo de la cuestión está en las scismata: cismas, divisiones. Esas reuniones debían ser motivadas por el amor y la unidad (10,16: koinwnia, comunión) y ser un signo creíble de com-unidad, para los de fuera. Y la realidad es lo contrario: divisiones, grupismos, hermanos despreciados.
Estas reuniones son nombradas con el término ekklesia: Iglesia. Este vocablo procedía del ambiente político, y designaba a la reunión de ciudadanos libres, convocados para tomar parte en los asuntos deliberativos o ejecutivos de la ciudad. El griego de los LXX traduce por ekklesia el término hebreo lx;q, qahal, el cual refiere a la asamblea del Pueblo de Dios, reunidos y convocados por Yahvé.
Pablo dice: Öy lo creo en parte. Esta frase es un recurso literario; en el fondo, Pablo está diciendo que cree lo que le han informado. Sus informantes son dignos de fe y no de extrañar esa problemática, dada la composición social heterogénea de las comunidades y los condicionamientos de la cultura pagana. Otro aspecto de estas divisiones comunitarias (con distinto origen), ya las trató en 1,10ss (el mismo término scismata: divisiones).
I11,19
Ciertamente no hay comunidades perfectas; y es probable y creíble que haya divisiones en la comunidad corintia. Pablo emplea un término nuevo para designar las divisiones: aireseiV: disensiones, facciones, partidos.
Pablo argumenta que estas discordias son necesarias (dei, necesidad escatológica divina; cf 15,25.53), para que se distingan los sinceros, los auténticos, los dokimoi: probados (9,27, a-dokimoV: reprobado, descalificado). La presencia de divisiones contribuye a un discernimiento claro en el juicio (3,13). Los que se mantienen fieles, dentro de la cizaña de la comunidad, son los aprobados por Dios.
Jesús también predijo las divisiones. Si las divisiones son inevitables, ciertamente no son edificantes para nadie.
I11,20
Comienzan a aparecer los elementos de las reuniones: ya el verbo sunercomai indica el reunirse, el juntarse. El texto añade epi to auto, que recalca el estar juntos, congregados en un sólo lugar: dimensión comunitaria. El objetivo de estar reunidos es comer la cena del Señor: esto implica el estar juntos para el acto de comer, con toda la dimensión de fraternidad antropológica y teológica que conlleva; pero, hay algo especial: esta cena es kuriakon deipnon, cena del Señor. Y esto nos introduce a una celebración con signos cargados de una realidad más allá de (o en confrontación con) los convencionalismos sociales de las múltiples reuniones que había en aquel tiempo.
Pablo les expresa con energía que ese tipo de reuniones, donde está ausente el amor fraterno y la justicia, pueden ser mil cosas, pero no es celebrar la cena del Señor. O. Kuss comenta con timidez este verso, diciendo que son faltas de amabilidad (?).
Quizás este versículo haga referencia a la inexistencia de la Eucaristía, aun cuando el rito y las fórmulas liltúrgicas se lleven a cabo escrupulosamente. La Iglesia corintia conocía ya el relato y la fórmula tradicional de Jesús (v.23: eso lo he transmitido a ustedes (pasado)Öy no: eso les estoy transmitiendo ahora.
I11,21
Empiezan los reproches vivos (no los alabo:11,17.22). Pablo generaliza en forma retórica e ironiza la situación en forma de contrastes: cada uno come to idion deipnon, su propia cena (no la cena del Señor); idion contrasta con kuriakon; son términos que indican relaciones de propiedad. Cena del Señor significa que el dueño, el anfitrión es el Señor. Las palabras jesuánicas de la institución señalan que el pan-cuerpo es para ustedes. Esto podía implicar que el pan-alimento propio se transformaba en propiedad del Señor y se ofrecía, de igual manera, sin distinciones, para ustedes.
En las comidas sacrificiales paganas se daba también una transferencia de los dones: el adorador de Sérapis invita a comer a su conocidos. Trae al templo alimentos como sacrificios, los consagra al dios y los recibe otra vez como don del diosÖEntonces tiene lugar la comida, y Sérapis es de esta manera huésped y anfitrión (A. Höfler).
Posteriormente, Pablo describe la caricatura comunitaria de la reunión fraterna: uno pasa hambre (vacío), y el otro se emborracha (lleno). Descripción de las desigualdades e insolidaridades (cf. Jds 12). La mayoría de los corintios cristianos viene descrita como pobres (1,26).
El texto añade otro detalle a esta caricatura: cada uno prolambanei: se adelanta a tomar (los alimentos), procede a comer antes, se anticipa. Por supuesto que estos "adelantados" son los que tienen que comer, los que deberían, no solamente esperar a los pobres, sino compartirles fraternalmente la comida y bebida que traían.
I11,22
Hay cuatro interrogantes en este verso:
1) La reprimenda es fuerte: ¿Acaso no tienen casas para comer y beber? Podemos adivinar la crítica punzante, en una paráfrasis vulgar: Si gustan, enciérrense en sus casas, en privado, y ahí hártense o hagan lo que le dé la gana, pero si van a venir a la Asamblea con esa inconciencia egoísta, mejor no vengan.
2) Aparecen dos verbos fuertes que indican actitudes inhumanas y anti-cristianas de los ricos: despreciar y avergonzar. ¿Desprecian las Iglesias de Dios? ¿Eso es lo que quieren? ¿De-preciar, des-acreditar, convertir a la Iglesia en motivo de burla para los de dentro y para los de fuera?
¿Quieren avergonzar a los que no tienen (pobres)? Los pobres llevaban poco o nada para comer en las asambleas. Obviamente, se sentían avergonzados al contemplar a sus "hermanos" ricos, devorando manjares y bebidas exquisitas.
Creo que Pablo insinúa la respuesta en estas interrogantes retóricas: Si lo que buscan es despreciar y avergonzar a la Iglesia y a los pobres, ¡muy bien! ¡lo han logrado a las mil maravillas! ¡Pueden sentirse satisfechos del éxito de sus objetivos! ¡Continúen así!
Las actitudes de los ricos no están motivadas por el amor (Rom 14,15; Sant 2,1s.14s; 4,13s). El desprecio a los pobres es desprecio al mismo Dios. Esto es una verdad fundamental en la tradición sapiencial y, después, en el corazón del mensaje de Jesús.
3 y 4) ¿Qué quieren que les diga respecto a esta farsa que realizan? ¿Creen que estoy muy contento y los voy a alabar? ¿Piensan que les voy a aplaudir? ¿Creen ustedes que están realizando la Iglesia que quería Jesús?
I11,23
Este verso empieza con un gar: porque, que fundamentará los argumentos del malestar de Pablo, respecto a la situación de las reuniones eucarísticas de los corintios.
Encontramos aquí la terminología técnica de la tradición: Yo recibí, parelabon, lbq, lo que les he transmitido, paredwka, rsm (15,1.3). Pablo dice que recibió esta tradición apo tou Kuriou: del Señor, de parte del Señor. Esto puede significar que la recibió directamente en una visión o en una experiencia sin mediaciones, pero también se puede entender que la recibió a través de una cadena de testigos cristianos, que tenía al Señor como fuente.
Recordemos que Pablo, después del acontecimiento de Damasco, se inserta en una tradición cristiana ya existente. Pablo no inventó el cristianismo. Muchas tradiciones, teologías y liturgias celebrativas ya existían desde Ananías, hasta las pequeñas comunidades judeo-cristianas de Jerusalén. Por eso y por el uso de los términos técnicos de la tradición humana, podemos pensar que Pablo recibe este relato eucarístico de una cadena de tradiciones que se remonta al Señor.
Pablo no les está enseñando nada nuevo; está recordando a los corintios algo que ya les había comunicado: lo que (ya) les he transmitido.
I11,24
Con mucha probabilidad, tenemos aquí el testimonio escrito más antiguo sobre la institución de la Eucaristía. El testimonio del Evangelio de Marcos vendrá unos 10 años después. La tradición paulina es semejante al relato lucano (22,19-20) y, quizás, proceden de la liturgia antioquena (Mc y Mt representarían la liturgia jerosolimitana). El relato tradicional de la Cena, viene enmarcado en la noche anterior a la crucifixión. Cena y cruz tienen relación.
La noche en que fue entregado. Rom 4,25; 8,32: estos textos paulinos, en pasivo, presentan ya la muerte de Jesús, interpretada teológicamente, como el Hijo "entregado" por el Padre. No presentan el drama y la tensión socio-política-religiosa del asesinato de Jesús.
A continuación, Jesús cumple una serie de gestos (tomar el pan, dar gracias, partirlo) que le correspondían al jefe de cada familia judía. Esto se realizaba en todas las comidas ordinarias y, en especial, en la comida pascual.
Este es mi cuerpo que se da por ustedes. La palabra swma, cuerpo debe ser entendida en referencia al cuerpo del cordero pascual. La Cena de Jesús hace referencia al acontecimiento de la Pascua-Exodo. La Pascua era el sacrificio y la fiesta de la Liberación del pueblo. Cristo, el crucificado (1,23), con su muerte realiza la Liberación definitiva (Rom 3,25). El es la nueva Pascua (1 Cor 5,7), realizada en favor de ustedes. Esto era representado en la cena de las reuniones comunitarias.
Hagan esto en memoria mía. Pablo escribe dos veces el mandato del memorial. Estas palabras se encuentran en Lc 22,19 (solamente a propósito del pan), pero están ausentes en Mt y Mc. Esta fórmula hace pensar en las fiestas conmemorativas, frecuentes en la vida griega y romana. Por ejemplo, Epicuro deja algunos bienes en su testamento para que se haga una celebración anual eiV thn mnhmhn, en memoria de él y de Metrodoro.
Probablemente esta orden de hacer el memorial no estaba en la tradición más primitiva del relato. Parece que las fiestas conmemorativas paganas influyeron, de alguna manera, en el contenido de esta fórmula. La Pascua judía, ciertamente era un rito conmemorativo, pero recordaba, sobre todo, un acto divino y no a una persona. La cena cristiana también recuerda una obra de Liberación, pero en estrecha conexión con la persona de Jesucristo.
I11,25
Del mismo modo (tomó en sus manos, dio gracias, lo entregó) también la copa, después de haber cenado. El relato paulino parece indicar que la comida se realizaba entre los ritos del pan y la copa.
A veces se ha querido ver en la formulación paulina una tradición secundaria, porque evita la identificación directa del vino con la sangre, y, de este modo, aleja la repugnancia que el beber sangre significaría para un judío.
Si vamos a especulaciones, podemos considerar que Jesús mismo ?siendo judío- evitó (o la tradición palestinenese) la identificación del vino con la sangre. Más tarde se modificó la tradición original y se llegó a la identificación por el desplazamiento del evangelio a los paganos, y por la atracción de forzar un paralelismo con el otro elemento: Este es mi cuerpoÖ Esta es mi sangre.
Realmente estas diferencias no son relevantes. El mensaje teológico permanece claro en ambas formulaciones: la sangre derramada de Jesús inaugura una nueva alianza entre Dios y el ser humano.
Es importante revisar el trasfondo veterotestamentario del relato, especialmente los textos de Ex 24,8 y Jer 31,31-34. Cuando fue ratificada la Alianza del Sinaí, Moisés roció al pueblo con la sangre de las víctimas del sacrificio, diciendo: Esta es la sangre de la Alianza que Yahvé ha hecho con ustedes (Ex). Y Jeremías profetiza una nueva Alianza, consistente en el perdón de los pecados, el conocimiento personal de Dios y la comunión con El (Jer).
Esta nueva Alianza también ha sido inaugurada con un sacrificio, el de Jesús. Su sangre derramada perdona los pecados (1 Cor15,3) y nos abre al conocimiento del verdadero rostro de Dios. Véase la teología que respira el capítulo 9 de la carta a los Hebreos.
Beber la copa significa entrar en la Alianza establecida en (o mediante, o al precio de) la sangre de Cristo. Entrar en la Alianza con el Señor implica entrar, al mismo tiempo, en una Alianza con los otros (10,17). Así se instituye una comunidad fundada en una Alianza.
Pablo, al insertar en esta problemática el relato de la cena del Señor, quiere recordar los cimientos de la comunidad. Denuncia proféticamente las incoherencias de los corintios y los anima, re-fundamentando el significado y consecuencias comunitarias de la muerte de Jesús.
El paralelismo con el v. 24 es obvio. Además de la estructura semejante en las frases del pan y de la copa, está repetida literalmente la frase touto poieite... eiV thn anamnhsin, hagan estoÖ en memoria mía.
I11,26
En este verso se insiste en la relación entre la cena y la muerte de Jesús (ya presente en el v. 25: mi cuerpo, entregado por ustedes). Empieza con un gar, porque, para dar la razón de la afirmación del verso anterior (v.25). El término osakiV, cada vez que (v.25), aparece de nuevo. Siempre que coman el pan y beben la copa, kataggellete, anuncian, proclaman la muerte del Señor. Quizás en estas comidas comunes, los cristianos recordaban en voz alta este evento salvífico de la muerte de Jesús, aunque la celebración en sí misma era ya un acto de anuncio. En otros lugares paulinos podemos ver y comparar el uso del verbo kataggellw en contexto de anuncio de la salvación: Rom 1,8; 1 Cor 2,1; Fil 1,17; Col 1,28.
La Cena no renueva la muerte de Jesús. Jesús ya está vivo para siempre (Rom 6,9). No se anuncia y proclama al Señor Jesús muerto, sino el acontecimiento salvífico y liberador de la muerte de Jesús.
La celebración de la Cena es un recuerdo, un memorial, que tenía forma narrativa y se transmitía y celebraba, a la manera del acontecimiento maravilloso y liberador del Exodo de Egipto. La muerte de Jesús es un acto de amor extremo, liberador (Gal 2,20), con inmensas repercusiones existenciales en la vida del cristiano (Rom 6,3-11; 2 Cor 4,10-11).
Nos puede extrañar que Pablo no haga mención aquí de la Resurrección de Jesús. Pablo, al escribir 1 Cor, espera estar vivo cuando llegue la Parusía. Obviamente, al esperar el retorno glorioso de Jesús, está suponiendo que Jesús está vivo. Más adelante hablará de las apariciones del Resucitado (1 Cor 15,5-8), pero parece que Pablo quiere enfatizar la Venida gloriosa, como presencia de exaltación permanente y no en la poca duración de las manifestaciones del Resucitado. Más tarde las liturgias eucarísticas integraron este aspecto de la Resurrección (hasta el día de hoy): anunciamos la muerte y resurrección (HIPOLITO, Tradición apostólica <s.IV>).
Hasta que él venga, acriV ou elqh. Esta expresión introduce la prospectiva del fin escatológico: Rom 11,25; 1 Cor 15,25; Lc 21,24. J. Jeremías interpreta esta frase en relación con la anamnhsiV, memoria: que Dios recuerde a su Mesías, haciendo venir la Parusía. De cualquier forma, esta expresión es eco del maranatha (16,22) de la liturgia, con la cual la Iglesia ora, pidiendo la venida escatológica del Señor. Así pues, el memorial proclama, en la muerte de Jesús, el inicio del tiempo nuevo de la salvación y ora por la venida gloriosa que dé pleno cumplimiento a este tiempo inaugurado (15,23ss).
La cena del Señor fue (y sigue siendo) una anticipación ?a la sombra de la cruz- del Banquete glorioso del Reino de Dios. La cena cristiana está fundada sobre la muerte sacrificial de Jesús. Esta fue un acto de liberación, nueva Pascua, que trajo el perdón de los pecados y la nueva Alianza. Reconciliados con Dios, por este sacrificio, los cristianos deberían ser signos de fraternidad, reconciliados también entre sí, anhelando el Retorno glorioso de Jesús que dé el cumplimiento escatológico pleno a todas las cosas.
I11,27
Por tanto, el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamenteÖ
Wste, por lo tanto, consecutiva, expresa el resultado de lo anteriormente dicho. Lo que Pablo quiere decir con el adverbio anaxiwV viene descrito en los versos anteriores 21-22: es fundamentalmente el comportamiento anti-fraterno que provoca las divisiones, no solamente la borrachera que quita el discernimiento y aparecería como una actitud "antiestética" en la dignidad de las celebraciones.
Öserá enocoV, culpable, reo, del cuerpo y la sangre del Señor.
Es claro el paralelismo entre pan-copa y cuerpo-sangre. La culpabilidad en relación a Cristo consiste en que el indigno está desmintiendo, con su praxis, todo el sentido y los frutos de la muerte de Jesús. La sangre de Jesús clama contra la injusticia comunitaria: clama con más fuerza que la de Abel (Heb 9,24; Gen 4,10).
El desprecio a los pobres y a la Iglesia es desprecio al mismo Cristo (11,22). Y pecando así contra sus hermanos, hiriendo su conciencia, que es débil, pecan contra Cristo (8,12).
I11,28
Examínese, pues, cada quien, y así, coma del pan y beba de la copa.
Dokimazw, examinar, probar. Este término hace referencia al dokimoi del v. 19: probados, sinceros, auténticos. Pruébense ustedes mismos a ver si están en la fe. Examínense (dokimazete) a ustedes mismos (2 Cor 13,5). Es importante hacer un discernimiento existencial, confrontando la vida con los criterios de Jesús. Este discernimiento debe llevar a la conversión y reconciliación solidaria, antes de participar en el banquete eucarístico (cf Mt 5,23-24).
I11,29
Pues el que come y bebe, come y bebe el juicio sobre sí mismo, si no discierne el cuerpo (del Señor: añadido de varios manuscritos).
El término swma, cuerpo, además del cuerpo de Cristo, podría referirse también a la Iglesia, como cuerpo de Cristo (6,12-19; 10,17; 12,12-30; Ef 5,23). De esta manera, el discernimiento se centra en las relaciones con los hermanos. ¿O Pablo deja la ambigüedad del término swma, para jugar con los dos significados?
Empieza este verso con gar, porque, indicando la razón por la cual todo hombre debe examinarse. El que come y bebe en la cena del Señor, se expone al juicio; esto ya es supuesto en el v. 27 enocoV (término forense), que habla de alguien encontrado culpable. La culpa sería el no apreciar (desprecio, v. 22) el Cuerpo, que es la Iglesia.
En los versos siguientes encontraremos un vocabulario abundante en torno al campo semántico del juicio: krima: juicio vv. 29.34; diakrinein: discernir, distinguir, diferenciar vv. 29.31; krinein: juzgar vv. 31.32; katakrinein: condenar v. 32.
El discernimiento comunitario y la corrección fraterna no sustituyen, sino complementan, el examen y decisión personal.
I11,30
Por eso hay entre ustedes muchos enfermos, muchos débiles y mueren bastantes.
Dia touto, por eso, establece el nexo entre la causa y las consecuencias. El juicio del que habla Pablo se manifiesta en cosas concretas de la vida de la comunidad: debilidad, enfermedad, muerte. En estos casos, de acuerdo al pensamiento mítico-teológico de aquellas épocas, podemos suponer que los que destruyen el sentido de la cena del Señor, se exponen a la potencia de los demonios, los cuales eran considerados la causa de las enfermedades (1 Cor 10,20-22). Esta afirmación de Pablo puede ser una descripción interpretada de la realidad corintia y, al mismo tiempo, una amenaza (en el clima de juicio) contra quienes continúan denigrando la cena del Señor y destruyendo la comunidad (quizás encontramos un eco de este tipo de tradiciones interpretativas en la leyenda de la muerte de Ananías y Safira: Hech 5,1-11).
En este campo, parece haber cierta ambigüedad en el pensamiento de Pablo con la mentalidad teológica que asociaba el pecado y la enfermedad (la teología del libro de Job no logró arrancar este aspecto del pensamiento judío: cf. Jn 9,2; Lc 13,1-5). Es una interpretación, al estilo del AT, que ve en los hechos un castigo o escarmiento divino de la comunidad, con finalidad saludable. Estas desgracias no son una condenación, sino que son interpretadas como un aviso pedagógico que invita a la conversión (cf. v. 32).
I11,31
Pero si hacemos un discernimiento de nosotros mismos, no seríamos juzgados (castigados).
Ei de: pero si, introduce una posibilidad contraria con un condicional. Con el discernimiento, es posible evitar las consecuencias de la reprobación del juicio, que aparecen en el v. 30.
I11,32
Pero, cuando somos juzgados (y no encontrados inocentes), somos corregidos por el Señor, para no ser condenados con el mundo.
Otra vez el de (adversativo) introduce un cambio de posibilidad. Aquí entra el tono de misericordia en el juicio. El castigo medicinal de la pedagogía divina está bañado de amor correctivo (paideuein). Ustedes han echado en el olvido la exhortación que se les dirige como a hijos: Hijo mío, no menosprecies la corrección (paideiaV) del Señor, ni te desanimes al ser reprendido por él. Pues a quienes ama(agapa) el Señor, le corrige (paideuei); y azota a todos los hijos que acoge (Heb 12,5-6; Prov 3,11-12 LXX; Apoc 2,19).
Pablo, con el término mundo (1 Cor 1,20; 2,12) describe, en este contexto, a los que se oponen al Evangelio y constituyen la personificación del anti-Proyecto de Dios.
I11,33
Así pues, hermanos míos, cuando se reúnan para comer (la cena del Señor), espérense unos a otros.
Una vez más, encontramos en esta perícopa un wste conclusivo (v.27), que señala un consejo práctico: allhlouV ekdecesqe, espérense unos a otros (contrario a prolambanei, adelanta, anticipa, que describía parte del problema en el v. 21). Esta espera implica no solamente el estar juntos, sino, en primer lugar, compartir el alimento, para, después, comerlo juntos. La espera significa acogerse, amarse mutuamente.
I11,34
Si alguno tiene hambre, coma en su casa, para que cuando se reúnan no sea para juicio (castigo) de ustedes.
Este último verso forma una inclusión con el v. 17, engloba ?en contraste- el campo de las reuniones y sus frutos: se reúnen para ser peores-reúnanse no para juicio (castigo).
Este consejo de Pablo, o es una ironía (11,22) o indica esta medida para evitar los desórdenes de la anticipación a comer y los problemas del no compartir. ¿O será una insinuación para suprimir la comida fraterna del rito eucarístico? Otra interpretación de este verso sería considerarlo como una propuesta paulina para separar la comida común de la eucaristía (al igual que el 11,22). De cualquier forma, los corintios tienen que buscar los medios de acabar con las divisiones y los relajos que imperaban en sus asambleas (1 Cor 14). Les invita a restablecer el sentido originario de sus reuniones, para no caer en krima, juicio (aquí, en el sentido negativo de castigo).
Lo demás lo dispondré cuando vaya.
No concretiza el significado de lo demás. Podemos suponer que había otros problemas (no tan serios) que Pablo necesita afinar, analizar e iluminar para que las asambleas corintias vayan tomando el verdadero rostro de una comunidad cristiana. Pablo espera ir pronto a Corinto (4,19; 16,5) a ordenar las cosas. Esta expresión-actitud de Pablo, como otras en sus cartas, dan cierta apariencia de orgullo o autoritarismo; por otro lado, esta tensión paradójica entre la humildad personal del Apóstol y su autoridad derivada de Dios, es una característica particular de las cartas a los corintios. Más adelante, abundaremos sobre este tema.
9.? Líneas pragmáticas
El análisis pragmático de un texto consiste en descubrir las intenciones que tenía el autor para con sus lectores. Todo texto busca pro-vocar algo en el lector, trata de influirlo, moverlo hacia un pragma (que no es necesariamente una acción externa). En concreto, el texto lleva una carga, impresa por el autor, que modificará o afianzará los criterios del lector y le impulsará a actuar, a través de diversos recursos literarios (sea en la disposición sintáctica, o (y) en los significados de la semántica) o por medio de la presentación de modelos o anti-modelos de acción.
Veamos algunas líneas pragmáticas, individuadas del análisis del texto:
X Al iniciar nuestra perícopa, el lector, por la materia de los capítulos anteriores, ya está en el contexto de varios criterios de Pablo, al evaluar el ser y el hacer de su comunidad corintia. El contexto inmediato (11,2-16) ya lo metió en el comentario paulino sobre el ambiente de sus asambleas, en torno al velo de las mujeres, las relaciones varón-mujerÖetc. Ahora, comienza a leer u oír el juicio paulino sobre la Cena del Señor.
X Hay dos términos que influyen en el ánimo del lector: paraggellw:dar órdenes, instruir, mandar y ouk epainw, no alabo. En 11,2 leyó un sí epainw aprobatorio por el aspecto de fidelidad a las tradiciones. Ahora la negativa de la alabanza, junto con los mandatos (peso de autoridad, no simple opinión) que Pablo está dando, cuestionan la concepción de sus actitudes (o las confirman, en el caso de los cristianos molestos o de los pobres que estaban seguros que la Cena debería ser otra cosa, según el significado del rito y de las intenciones del mismo Jesús).
X A continuación, Pablo describe la realidad de la situación, según le han informado. La función del reproche pretende que ellos tomen conciencia de lo absurdo y contradictorio de sus reuniones. Pablo usa términos en contraste, que golpean la conciencia y abren los ojos, de una manera más efectiva: no mejores-sí peores; reunirse, Iglesia (unidad)-divisiones, partidos.
X Al estar leyendo este trozo de la carta, los corintios van confrontando su visión de la realidad sobre las asambleas, confirman la veracidad de las palabras de Pablo, y quedan rotas las ilusiones de creer que tiene alguna validez la celebración de la Cena, sin compromiso, sin unidad. No es la Cena del Señor la que comenÖ esta frase les cae con una contundencia profética. No sirve para nada una celebración así. Otra vez el contraste literario, entre la propia cena y la cena del Señor, causa efectos saludables de cuestionamiento en el lector.
X Las razones (los porques) que alude Pablo sobre los contrastes sociales discriminatorios y la serie de preguntas que aparecen en el v. 22, desenmascaran las hipocresías y dejan desnudos a los corintios frente al espejo. La negativa reiterada de alabanza forma una inclusión con el v. 17, englobando así la exhibición de la problemática, encaminada a provocar la toma de conciencia sobre la incoherencia de la fe que han abrazado y que pretenden celebrarla sin compromiso.
X En el v. 23 Pablo comienza a fundamentar la denuncia que hace a la caricatura corintia de la Cena, apelando a la tradición (verbos técnicos paralambanw-paradidwmi, recibir-transmitir) que se remonta al mismo Jesús. El lector percibe la solemnidad del argumento en las palabras Jesús. Es invitado a confrontar su egoísmo e insolidaridad con la entrega generosa de Jesús hasta la muerte. Y comprende claramente que el mandato repetido de continuar haciendo los gestos de Jesús, con el pan y la copa, no se puede reducir a un cumplimiento mecánico o a repetir fórmulas mágicas. Para una celebración auténtica, es necesario vivir las opciones y criterios de Jesús: fraternidad en una familia, donde los pobres y débiles sean privilegiados, envuelta en una praxis de justicia y amor hasta la muerte.
X La presentación de Jesús, como modelo, ilumina y juzga la realidad corintia: revela la indignidad. A Jesús lo asesinaron por no asimilarse a los convencionalismos del mundo. La Cena celebra y anuncia esta muerte salvífica, signo de su vida conflictiva, tejidas de la utopía del Reino. Ahora bien, comer el pan y beber la copa es signo de comunión con la persona del Señor y su proyecto. Bajo este trasfondo, el lector capta claramente su actitud indigna y, obviamente, es invitado a re-considerar el significado profundo de la Cena, para re-modelar sus actitudes ante los hermanos, especialmente los pobres, conforme al modelo fundamental: Jesús. Aplicado a Jesús, el término kurioV, Señor, es repetido 7 veces (cf. 1 Cor 10,21-22 en problemática semejante, en polémica con los señores-ídolos), lo cual tenía que impactar la relación señorío-obediencia que estaba en juego.
X El Señor es Juez. En los vv. 28-32 el lector es impactado por el juego de palabras, en torno al campo del juicio: dokimazw, krima, krinw, dia-krinw, paideuw, kata-krinw.
El Señor no es indiferente a las actitudes de sus fieles. El lector es invitado a examinarse, discernir y a hacer opciones para salvarse ó condenarse con el mundo. El rito sacramental es captado dentro de su cualidad numinosa: El pan y el vino de la Cena del Señor no son elementos ordinarios; es necesario discernir y entrar en consonancia con el mundo simbólico de lo sagrado, con las consecuencias de juicio, manifestado (interpretado) ya en la comunidad, en los enfermos, débiles y muertos. Dentro de estas radicalidades e indignidades, el texto abre la esperanza al lector, mostrando que el juicio-castigo del Señor es un castigo pedagógico, corrector, encaminado a la salvación.
La Didajé consigna al respecto: El que sea santo, que se acerque; el que no lo sea, que haga penitencia. Maranatha. Amén. Encontramos en este texto las temáticas corintias del discernimiento y la perspectiva escatológica de la Cena.
X Finalmente, el texto invita a revertir las situaciones iniciales (vv.17-22) que criticaba Pablo. El centro de la propuesta de Pablo no es el pragmatismo inmediato de que los ricos coman en su casa, sino el re-descubrimiento del valor de la Cena del Señor, con todas las consecuencias existenciales. Es el Señor, KurioV, el que manda, ordena, juzga y señala el camino de conducta relacional.
El autor espera haber provocado en el lector un análisis teológico de la realidad de sus Cenas, a la luz de la Cena del Señor. El desarrollo de los argumentos paulinos trató de suscitar:
En este apartado esbozaremos algunas líneas temáticas que se derivan de la carga teológica de la perícopa.
a) Autoridad. Nuestro texto presenta claramente la autoridad del apóstol Pablo en relación con sus comunidades. Pablo era un líder potente con un equipo de ayudantes y numerosos contactos en las comunidades fundadas por él mismo. Pablo defendió apasionadamente sus derechos de apóstol, en lo cual funda su autoridad (1 Tes 2,6; Gál 1,1; 1 Cor 1,1; 9,1-2; Rom 1,1; 11,13).
Pablo ejerce su autoridad con argumentos, no es absolutista, recurre a tradiciones de las Escrituras judías y a algunos elementos de la doctrina cristiana (1 Cor 11,23s; 15,3). La libertad de su autoridad está en comunión con las columnas de Jerusalén (Gál 1-2).
La autoridad de Pablo no crea comunidades dependientes de él. Las comunidades solamente deben estar sujetas a Cristo. Pablo no fue crucificado en favor de los corintios, ni fueron bautizados en el nombre de Pablo (1 Cor 1,13). En las listas de dones y funciones (1 Cor 12; Rom 12) se nota la autoridad compartida, no centralizada.
Dentro del carácter recio de Pablo, son interesantes las muestras del ejercicio amable y tierno de su autoridad, producto del amor apasionado por sus comuidades: Aunque pudimos imponer nuestra autoridad por ser apóstoles de Cristo, nos mostramos amables con ustedes, como una madre cuida con cariño de sus hijos (1 Tes 2,7).
b) Denuncia profética. Pablo analiza la realidad de la cena de los corintios y la confronta con el modelo de Jesús y su Proyecto. De aquí brota el amor crítico que denuncia el empeoramiento existencial de la comunidad, la caricatura que hacen de la Cena del Señor, cuando avergüenzan a los pobres y desprecian a la Iglesia. Pablo no puede quedar callado. No busca negociar, ni suavizar sus expresiones. No calcula popularidades. Grita la verdad de frente. Y va a esperar cambios en la comunidad. Es importante entender la función profética como un acto de amor crítico.
c) Iglesia-Comunidad. Es importante enmarcar esta perícopa en su dimensión eclesial. Nos invita a revisar modelos eclesiológicos. La Iglesia no puede ser otra cosa, sino la continuadora del ser y hacer de Jesús. El Reino es la Utopía que va modelando los ensayos de ser Iglesia. La vida, muerte y resurrección de Jesús son el parámetro referencial de las actitudes de la comunidad. Abrazar la fe y situarse dentro de la Iglesia tiene consecuencias sociales, indisolubles, de dimensión fraterna, que implican quebrar (¿progresivamente?) con moldes establecidos (¿aceptados?) de convivencia. La realidad de los condicionamientos de cada época son un reto para la autenticidad eclesiológica.
A la luz de esta perícopa, vuelven a salir los aspectos constitutivos de la Iglesia, que siempre están en tensión conflictiva, más en la praxis que en la doctrina: a) La Iglesia tiene vocación de ser Comunidad Alternativa. b) Los pobres son privilegiados gratuitamente. Son el centro. La Iglesia es Iglesia de los pobres e Iglesia pobre, que lucha por su liberación, para que exista en todos una comunión de iguales (Hch 2;4; cf. Dt 15,4): Iglesia, Sacramento de Liberación.
d) Eucaristía-sacramento. Este rito integra al creyente en una comunión con Cristo y con los hermanos. Una y otra vez, el rito hace crecer en el creyente la conciencia de fe que motiva sus actitudes. El sacramento es educativo y cuestionante. Es símbolo abierto a pluralidad de significados. El rito es un acontecimiento donde se profundiza en la identidad personal y grupal (se distingue de las otras asociaciones cúlticas: 1 Cor 10,14-22); es reforzamiento de las creencias y re-generador de la experiencia de Dios en Jesús por el Espíritu, a través de elementos sensibles y circunstancias anticipatorias de personalización y comunión liberadora. Las acciones rituales edifican la ekklhsia.
¿Puede existir Eucaristía donde no hay justicia social? Creo que los profetas tienen mucho que decirnos sobre la realidad de los cultos vacíos de justicia y compromiso. ¿Cuál fue la intención de Jesús, respecto a la Eucaristía?
e) Cristología. Pablo denuncia el circo litúrgico-tranquilizador de los corintios. Y el argumento central lo toma de la tradición y confronta el modelo de Jesús con la comunidad de Corinto. No es un simple relato institucional. A través de ese relato, provoca la memoria de la identidad de Jesús y de su misión. Ahí no aparece un Jesús light, dictando órdenes litúrgicas o estéticas para realizar válidamente o lícitamente una Eucaristía. Resalta la figura de un Jesús que fue entregado, cuyo cuerpo es asesinado, cuya sangre es derramada. Todo esto refleja una vida auténtica, conflictiva, fiel a su Padre, tejida de opciones y sueños imanados por el Reino. La Eucaristía es memoria peligrosa: recuerdan un asesinato, que supone un estilo de vida que condujo al conflicto.
f) Discernimiento-Procesos de Conversión. Estos son dos elementos esenciales en la vida teológica y pastoral de la Iglesia. Nuestro ser profético y nuestra pasión por el Reino no pueden ser fruto de resentimientos sociales o eclesiales. No podemos abrazar un radicalismo estéril, sin caer en formas nuevas de fariseísmo. No podemos erigirnos en jueces implacables.
Es importante ensayar nuevas formas de discernimiento comunitario a la luz del Espíritu. Y que la actitud profética vaya acompañada de un grito provocativo y esperanzado en la conversión personal y comunitaria. Es de sentido común (y, sobre todo, de fe) el respetar y valorar los diferentes momentos procesuales de conversión.
g) Escatología. La dimensión escatológica está en el corazón de las celebraciones sacramentales. Son probaditas del Reino pleno y, a la vez, signos de Esperanza. Es interesante ver la relación de la escatología con la historia. En nuestro texto, y en muchos otros, no es motivo para una pasividad en la espera del futuro final, sino un estímulo para ser coherentes en la historia con las consecuencias sociales que conlleva. Esto es una Esperanza activa, dinámica, que busca en la Comunidad una experiencia incoada de lo que anhelamos.
h) ¿Utopía irrealizable? ¿Soluciones negociadas?
Esto parece contradictorio con otras afirmaciones paulinas sobre la igualdad de la comunidad. Veamos algunos elementos:
2) En contexto de bautismo, las consecuencias sociales son concretas y radicales: Gál 3,28; Col 3,11; 1 Cor 12,12: El hombre nuevo visibiliza la alternatividad en el proyecto de Jesús, cuyo signo es la muerte por ser contradcicción, la comensalía abierta, signo de una igualdad radical (reafirmando esto: la discusión entre Pedro y Pablo en Gál 2, a propósito de comidas: existía el peligro no solamente de romper la unidad espiritual, sino social de la Iglesia).
3) La cena cristiana era un rito que debía mostrar la coherencia interna, la unidad y la igualdad del grupo cristiano; de esa manera, también protegía sus fronteras frente a otro tipo de asociaciones cultuales.
4) ¿La aceptación resignada de la estratificación social era un escándalo para los pobres? Ciertamente los pobres verían (¿ven?) como una payasada y un fraude la Esperanza de la Comunidad de hermanos iguales, en la fe que han abrazado.
5) La cena como memorial de la superación de los contrastes sociales, aceptados y soñados en el bautismo (Gál 3,28).
6) Existían críticas del modelo corriente de patronazgo y discriminaciones de clase o rango social: había modelos de comunidad en la tradición cristiana y también en la griega.
7) La frase koina ta twn filwn (Platón, Diodoro V, Jámblico, Porfirio). La descripción idealizada de la comunidad primitiva en Hch 2,44 muestra puntos de unión entre la tradición cristiana y griega.
El significado sacramental de la participación de la Cena llevaba a la convicción real de la unidad: puesto que todos comen de un mismo pan, forman todos un solo cuerpo (1 Cor 10,17). Esto es romper fronteras de cualquier tipo; esto implica la transformación de las realidades sociales. Esto es entrar en la Nueva Alianza, en el proyecto de fraternidad-igualdad acariciado por Dios.
El aspecto sacrificial de la cena (muerte-asesinato de Jesús, Alianza en mi sangre) también provoca una dinámica social de unidad. El sacrificio por ustedes ?como el chivo expiatorio- absorbe y alivia las tensiones sociales. Aquí el sacrificado-víctima se convierte en Señor y Juez.
El Sacramento se convierte en elemento importante que configura la conciencia personal y comunitaria en un cuerpo solidario que supera las clases sociales. No pretendemos reducir el sacramento a una función social; ciertamente la supera y trasciende, pero está en y atraviesa la realidad social.
Obviamente (¿o no tanto?) sería más fácil construir la Utopía de una comunidad de amor, si el grupo constituyente fuera socialmente homogéneo. La tarea de los creyentes no es solamente integrar diferencias en una pax romana, sino superar las barreras e inventar, con convicciones y fantasía creadora, modelos nuevos de convivencia. Es necesario el conflicto con la lógica psico-sociológica, para provocar el parto de una nueva relacionalidad, acorde al significado de la celebración del Sacramento.
Algunos autores opinan que la unidad e igualitarismo son solamente una realidad sacramental, simbólica, ideal, escatológica futura, pero no afecta a los roles sociales fácticos.
Otro problema es que las comunidades paulinas no coincidían en sus juicios sobre las implicaciones de la conversión, después del bautismo, en hermanos y hermanas.
Por último, quiero subrayar la confusión en la práctica de los diversos grupos paulinos y Öen la mente de Pablo. Creo que Pablo, como Jesús y cualquier persona que viva en la historia, vivió toda la vida con tensiones entre su teología y la praxis posible. Por ejemplo, en Gál 3,28 propone una igualdad radical de todos los cristianos, y, sin embargo, cuando trata la problemática práctica de los esclavos o de la mujer (Flm; 1 Cor 7,22; 11,2-16; 14,33, etc,) no se aprecian las consecuencias radicales de su pensamiento en la carta a los gálatas. Ciertamente, creo que Pablo no fue esclavista ni antifeminista; es más, podemos considerarlo revolucionario en su tiempo, quebrando esquemas de colaboración ministerial femenina y sentando bases sociales en la relación amo-esclavo, mediante una nueva relación fraterna, preñada de una liberación total.
Así, en estos problemas teológico-sociales de la Cena, no vemos en Pablo una solución radical, pero tampoco negocia o abarata las exigencias de lo que está en juego en la celebración. El texto nos presenta indicios de que la solución no es simplemente el que los ricos hagan otra caricatura privada, hartándose en sus casas, para después participar ?hipócritamente- en una Cena-Comunión que sería teatro.
El modelo inagotable de Jesús y su Proyecto irá inspirando modelos nuevos de convivencia, no solamente de compartir una comida o unos bienes, sino de amar-ser-hacer Comunidad hasta la sangre derramada.
Creo que la solución paulina a este problema de la Cena se presenta con toda la radicalidad profética y la claridad de lo que espera Jesús; pero dentro de los condicionamientos sociales, en la praxis se inscribe en la realidad procesual de la conversión personal-comunitaria, a la que nos referíamos anteriormente.
11.? Bibliografía breve
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