El Milenarismo

'Ya se va a acabar el mundo'
Un error cíclico de cada fin de siglo
 

Agustín Cuamatzi
 
 

[Página principal ABM]    [Índice ponencias 2000]




1 Origen de esta herejía
 

Desde el siglo I antes de Cristo, hubo judíos que idearon "una época feliz, que (según ellos) iba a llegar con la venida del Mesías y les iba a traer, sólo a ellos, muchos bienes materiales".

Unos afirmaban que "los iba a librar del dominio extranjero" (QUMRAN, Libro de la Guerra); otros llegaron a predecir que "esa época iba a durar 400 años; otros 1000 y otros 2000 años" (MG 6,663-670).

Esos escritos judíos y el mal entendimiento del Apocalipsis 20,3-4.6-7, influenciaron a algunos cristianos de los siglos II y III d.C., como los herejes Cerinto, Nepos y los ebionitas (MG 20,274s; ML 24,672), que anunciaron un milenarismo craso: o sea, una época llena de bienestar y placeres corporales: una época de hedonismo sensual.

En la actualidad los MORMONES, TESTIGOS de JEHOVA, ADVENTISTAS del séptimo día, SABATISTAS y otras SECTAS, difunden la misma mentira, con fines proselitistas, amenazando a la gente que: "si no se hace mormón o testigo de Jehová etc., no va a gozar de las bendiciones que están reservadas a ellos, y se va a condenar".

Hubo otros como los gnósticos y velentinianos que, tomando a 2 Pe 3,10 en sentido material, alarmaron a su época anunciando el próximo "fin del mundo, consumido por un fuego que caería del cielo" (I.F.SAGÜEZ, en BAC 73, 1060).

Otros como Papías (R 658), Sn. Ireneo (R 260), Sn. Justino (MG 6,663-670), Tertuliano y Lactancio (R 647), anunciaron de distintas formas, que estaba por llegar una época de 1000 años, en la que Dios iba a otorgar todas las bendiciones o bienes preparados para el hombre en el Paraíso, los cuales, aunque suspendidos por el
pecado de Adán y Eva, ahora iban a
cumplirse. Describían esa época paradisiaca como un tiempo de armonía, orden y bienestar. A esa época imaginaria, se le ha llamado milenarismo mitigado.

En la Edad Media aparecieron muchos milenaristas: entre ellos descuella un italiano: Joaquín Fiore (s. XII) y un místico judío llamado Sabbatai Zevi, que en 1648 se proclamó Mesías, el cual después de dos "oleadas de matanzas y persecuciones a judíos en Polonia", preconizó un tiempo de bonanza con la supuesta venida inminente del Mesías, reforzando de esa manera entre ellos, las esperanzas para superar las persecuciones contra la existencia de los judíos. Ese sabatismo judío tuvo tal acogida entre los correligionarios de Sabbatai Zevi, que los opulentos mercaderes ofrecieron dar todos sus bienes al  Mesías, y lo mismo prometieron los otros judíos menos afortunados.

En la alta Edad Media surgieron los milenaristas cátaros en Suiza, los albigenses y valdenses en Francia, los husitas en Praga y Alemania, y los anabaptistas en Alemania y Suiza.

En el norte de Africa el mahdismo (milenarismo) tuvo grandes alcances entre los árabes.

En Norteamérica, en el siglos VIII apareció el movimiento llamado ëDanza de los Espíritusí. Y en el siglo XVIII y en el s. XX, surgió el mormonismo extremista negro que se creía heredero genuino de las doctrinas del Islam.

Todas estas sectas han pregonado al fin de un siglo, catástrofes de lo más fantasioso, como "combates entre santos y demonios", o guerras entre "los hijos de la luz y los hijos de las tinieblas". Han llegado a aberraciones sexuales desenfrenadas de histeria, paranoia y frenetismo, como entre algunos grupos de la Nueva Era y la misteriosa secta de la Luz del Mundo. Hubo veces que se obligaron a destruir todos sus bienes e incluso al suicidio colectivo. Profesaron a veces absurdos doctrinales tales como "la santidad del pecado, después de la apostasía del Mesías" (Y.TALMON, Enc. de las Ciencias, t. 7, 106)
 

2 ¿Qué es el milenarismo?
 
 

Es la teoría o error doctrinal que predica "una salvación colectiva, inminente, total, última y terrena" (Y.TALMON, 104)

Se originó en los países que estuvieron en contacto con la religión judía o cristiana, como el Zoroastrismo en Persia y el Islamismo en los países árabes; aunque el milenarismo también se encuentra en el Hinduismo y Budismo con el mito de Kalki, que espera "un período de abundancia" con la encarnación del Visnú; o "la edad de oro" con la venida de un Buda futuro.

En Africa, el movimiento kitawala , como versión africana de los testigos de Jehová, propala "una salvación colectiva, inminente, total, última y terrena".

En líneas generales, el milenarismo enseña que "Cristo va a regresar a la tierra, y habrá un tiempo como de 1000 años en que reinará aquí en la tierra, con ëlos adscritosí al grupo milenarista, llenos de felicidad. Después será el juicio final, y entonces los rebeldes (a sus ideas) serán echados al infierno".

Los milenaristas tienen un concepto mítico del Mesías: lo describen como rey o señor feudal, como guerrero o como juez militar.

3 Respuesta al milenarismo fatalista y protestante
 

Al finalizar este milenio, como cada 50 años o fin de siglo, no faltan falsos profetas embaucadores que van repitiendo: "ya se va a acabar el mundo..."

Es tristemente célebre Charles Taze Russel, inventor de la secta de testigos de Jehová, quien, a fines del siglo pasado se puso a predecir "la venida de Cristo para el año de 1874". Como eso nunca sucedió, inventó otra venida de Cristo para "el año 1914", fecha en que acabaría con los que no fueran testigos de Jehová e iniciaría en ese año el milenio de felicidad, y ocurrió todo lo contrario: justamente en ese año estalló la 1ª Guerra mundial con todas sus crueldades.

Aunque defraudados y engañados, los seguidores de Taze Russel, es la hora en que no se dan cuenta que han sido mental, espiritual y económicamente explotados.
 

1ª Repuesta ¿cómo pueden afirmar que "ya se va a acabar el mundo" si "nadie sabe el día y la hora, ni los Angeles, ni siquiera el Hijo, sino sólo el Padre celestial"? (Mt 24,36.42; Mc 13,32). "El día del Señor vendrá como un ladrón, en plena noche", o sea, cuando menos se le espere (1 Tes 5,2; 2 Pe 3,10).

2ª ¿Por qué presumen tener un conocimiento que es exclusivo de Dios? Jesucristo dijo: "a nadie le toca saber la hora ni el momento (del fin) que el Padre ha determinado con su autoridad" (Hch 1,7).

3ª ¿En qué pueden basarse para hablar de un reinado de Cristo "sobre la tierra", si la divina Revelación nunca habla de un reinado terrenal de Jesús? En la Santa Escritura jamás se habla de un reinado geográfico o terrenal de Jesús, todo lo contrario: Él dice "mi reino no es de este mundo" (Jn 18,36).

En el texto que suelen aducir (Ap 20,4b), nunca aparece la frase "reinará sobre la tierra", como si ahí se afirmara que Cristo va a reinar con los justos "sobre la tierra" durante 1000 años, antes del juicio universal; lejos de eso, se advierte que "la venida del Hijo del Hombre será como un rayo" (Mt 24,27); "será en un instante... en un abrir y cerrar de ojos" (1 Cor 15,52).

El Texto sagrado, cuando habla del juicio final (Mt 16,27; 25,31-46), afirma que la venida del Hijo del Hombre en el juicio final será, "como un rayo", y en ese instante, él separará a los buenos de los malos... "Los malos irán -inmediatamente- al eterno suplicio y los buenos a la vida eterna". Lo mismo se afirma en 2 Tm 4,1 y Jn 5, 29.

6ª ¿De dónde, pues, resultan los 1000 años de reinado hedonista de Cristo y los justos en la tierra, antes del juicio final?

7ª ¿Y cómo puede aceptarse 1000 años de placeres terrenos para Jesucristo y los Santos, si la Escritura dice que "los que sean dignos de la resurrección, no necesitarán de marido ni de mujer sino que serán como ángeles de Dios"? (Lc 20,35; Mt 22,30; Mc 12,25).

Sin embargo, es muy frecuente ver propaganda protestante como la Atalaya, describiendo a parejas de testigos de Jehová, después del juicio final, en un jardín (¿de EEUU?) comiendo manzanas y uvas, con grandes sonrisas y alegría terrena.

¿Qué se pensaría si se describiera a Cristo de la misma manera: comiendo manzanas y uvas en el cielo, entre grandes risas con mujeres? Se tendría que responder que eso es una vulgar parodia.

Como se ve, el NT desconoce un reinado de Cristo de 1000 años de placeres terrenos con "los justos", como período intermedio entre la 2ª venida de Cristo y el fin de los tiempos.

Es sólo imaginación y mentira que ha venido repitiéndose de manera cíclica, cada 50 años y cada fin de siglo, que "ya se va a acabar el mundo" y que "Cristo va a reinar 1000 años físicos sobre la tierra".

4 Desaprobación eclesiástica del milenarismo
 
 

Desde los primeros siglos de la Iglesia, el milenarismo ya fue denunciado como "error y fantasía", nada menos que por San Agustín.

La Iglesia también "lo desechó de su doctrina" (TALMON 105, y Dz 142), en el concilio de Efeso el año 431, formado por 198 Obispos de toda la Cristiandad y 43 Obispos "antioquenos".

Respecto al milenarismo mitigado, consultada la Sta. Sede (21 VII 1944) si se podía aceptar, respondió "no" (Dz 2296).

5 El aparente milenarismo del Ap 20
 
 
 
 
 

Todo conocedor del Apocalipsis, inclusive protestante (Cf. Swete, etc.), sabe que éste es un libro simbólico, no histórico; por tanto, sus términos no pueden tomarse en sentido material. El "futuro", del que se habla en el Ap, es el futuro "profético": el que estaba por venir allá por el año 96, fecha en que se escribía el libro. El "fin del mundo", que se anuncia, se refiere al "mundo" pagano, al paganismo, al mundo inmoral y perverso de entonces, no al mundo físico de ahora.

Así pues, conózcase bien la realidad histórica del Ap, para no hacer el juego a la ignorancia y fanatismo protestante.

Ya desde los primeros siglos del cristianismo, algunos investigadores del Apocalipsis, como San Ambrosio y San Gregorio Magno, coincidieron en que la clave para entender el Apocalipsis es el símbolo, y advirtieron que : "se le desfigura si no se cae en la cuenta que este libro tiene "tantos símbolos como palabras", tot sunt verba quot mysteria" (S.AMBROSIO. Ep. LIII, 8).

6 Estudio del Apocalipsis 20

Antes de llegar a una conclusión, se estudia aquí, en síntesis, el capítulo 20 del Apocalipsis, para no caer en el frecuente error de líderes de sectas que, sin tener estudios profesionales, se ponen a interpretar subjetivamente la Biblia, dándole el sentido acomodaticio que les parece, como sucede con las sectas de: adventistas, mormones, gnósticos, testigos de Jehová y otros, que propagan teorías milenaristas.

1. "El Angel que traía la llave del abismo y encadenó a la serpientepor mil años" (v.1-4), obviamente es Jesucristo, como consta por la fórmula: "Yo soy el que tengo las llaves del abismo" (Ap 1,18; 3,7).

2. Los "1000 años" de confinación "del dragón-Satanás" (v.2), y el reinado de Cristo con los justos durante mil años (v. 4b), es la era mesiánica sin fin que anunciaron los Profetas: "su reinado (del Mesías) no tendrá fin" (Is 9,6; Sal 72,5; Lc 1,32), o sea, la actual era cristiana, que comenzó con la resurrección de Cristo. Para los fieles, ese reinado milenario comienza con su Bautismo, al que se le designa como "la resurrección", "hê anástasis", con artículo determinativo (vv.5b y 6). El Texto sacro lo aclara más, diciendo que ésa es la resurrección primordial, "hê prôtê", la básica. Ya el mismo Orígenes (n.185 d.C) decía: "el que ha recibido el BautismoÖ participa de la primera Resurrección (De Jer. 2,3). Y no menos sorprendente es que, mientras el escritor inspirado habla de la primera y de la segunda muerte, jamás habla de la ësegundaí resurrección (P. PRIGENT 602-3). La razón es la siguiente: los que ya se han bautizado ya "han blanqueado sus vestiduras con la Sangre del Cordero" (Ap 7,14; 1,5), y su suerte eterna ya ha quedado asegurada, ya no hay segunda muerte (2,11; 20,6). Ellos ya tienen una vida que es más fuerte que la muerte física (Jn 5,24; 11,25-26). En una palabra, la ëprimeraí muerte es la muerte física (Ap 20,6): "los degollados" (v. 4b); mientras que la ësegundaí muerte (2,11; 20,14b ;21,8b) sería la condenación eterna: "serán atormentados por los siglos de los siglos" (20,10); pero ésa ya no existe para los que "han blanqueado sus vestiduras con la Sangre del Cordero". Ya desde los primeros años del Cristianismo así lo entendieron también los Padres de la Iglesia (LACTANCIO [250 d.C] Divn. Inst. 2,12).

3. Los "1000 años de reinado (de "las almas") con Cristo" (Ap 20,4b. 6b), no significan una cantidad de años, sino una cualidad de tiempo: significan ëlo que está más allá del tiempo de los mortalesí, pues "los años de nuestra vida apenas son 70 u 80" (Sal 90,10).

4. Mil años, pues, significan el ëtiempo propio de Diosí, y aquí (Ap 20,4b) significan el tiempo de "la presencia salvífica de Cristo" (DTNT VI, 53), o sea, la era cristiana, la que comenzó con el nacimiento de Cristo y sobre todo con su resurrección, y que para el cristiano comienza con el propio Bautismo. Los mil años significan, pues, ëel tiempo sin límites de Diosí, el que está más allá de los años contables de un pobre mortal, pues el tiempo de Dios es incontable. Justamente esa incontabilidad de tiempo el Apocalipsis la designa de manera simbólica con el número "mil". Así pues, la frase "reinarán con Cristo por mil años" significa: gozarán de la presencia salvífica de Cristo para siempre: desde el bautismo hasta la vida eterna, porque los que se han bautizado ya han resucitado con Cristo (Rom 6,3-11; Col 2,12.20; 3,1), "el cual, una vez muerto ya no muere más" (Rom 6,9-10). La frase "reinarán con Cristo mil años"significa: vivirán con Cristo para siempre.

En conclusión, la frase "reinarán con Cristo por mil años" nada tiene qué ver con el fin del mundo físico, ni con el pronóstico supersticioso: "ya se va a acabar el mundo". Y los "1000 años" no deben tomarse en sentido matemático, sino en sentido simbólico, así como tampoco pueden tomarse en sentido material "la serpiente", ni "las cadenas" (V.2), ni "el infierno lanzado al fuego"
(v.4), ni "las almas" comiendo manzanas y uvas con su pareja en un jardín de Texas, como lo da a entender la "Atalaya".
 
 

7 ¿Por qué el hagiógrafo tomó los "mil años" para significar la era salvífica de Cristo?

En el siglo I la profecía de Is 65,17s, sobre todo el v.22b, se entendía como un anuncio del regreso de la felicidad mesiánica que duraría como "mil años", pues, se decía: "El hombre fue creado para vivir mil años en el paraíso; el demonio se los quitó, ahora Cristo se los devuelve" (LACTANCIO Divin.Inst. 71,14).

Y los "mil años" de vida en el paraíso los sacaban de la siguiente reflexión: "Dios había advertido a Adán: el día que comieres del fruto, morirás" (Gn 2,17). Ahora bien, el día del Señor es "como mil años" (Sal 90,4); por eso Adán ya no alcanzó el día paradisiaco; "murió a la edad de 930 años" (Gn 5,5), o sea, antes del primer día paradisiaco (Cf. S.JUSTINO, Dial. con Trif. 81. S.IRENEO, Adv. Haer. 5,23,2).

Como se va a ver, el Hagiógrafo quiso que los lectores cayeran en la cuenta que Cristo, con esos "mil años" (o era cristiana) de su presencia salvífica, restauraba o restituía la era de felicidad sin fin, que Adán con su pecado interrumpió o destruyó; y es que, en tiempo del escritor del Apocalipsis, los judíos tenían la idea de que el tiempo de felicidad que Adán, el hombre, iba a tener en el paraíso era de "mil años". Ahora bien, si se dice que Cristo va a traer "mil años de reinado para los justos", se ve que el hagiógrafo quiere decir que Cristo va a restituir al hombre, lo que el demonio le había quitado.

Así pues, el dragón o serpiente antigua (v.2) había hecho de las suyas, desde "el principio" (Gn 3,4) hasta ahora, pero ya se le llegó su fin; aunque tenga todavía "un poquito de tiempo" para engañar y hacer sufrir (11,1-7; 17,6; 20,9), su maldad ya será de "muy poca duración" (12,12; 20,3); terminará por irse a la perdición (17,8).

Ahora Satanás ya está encadenado, en cambio Cristo reina, y con él, los que lo confiesan así con su sangre como con su vida opuesta al mundo.

Ahora los FIELES ya viven y reinan con Cristo, porque ëel fruto del árbol de la vidaí eterna se les ha devuelto (Ap 2,7; 22,14.19). Ahora ya pueden regresar al ëjardín de la vidaí inmortal, para vivir la Vida ërestauradaí, sin tener miedo alguno a la muerte. Ahora sí "serán como dioses" (Gn 3,5), y participando de la victoria de Cristo sobre la muerte, reinarán con él eternamente.

COMO SE VE, EL FIN DEL MUNDO, ANUNCIADO POR SECTAS PROTESTANTES, NADA TIENE QUE VER CON LA SAGRADA ESCRITURA, NI CON EL LIBRO DEL APOCALIPSIS. SOLAMENTE ES IGNORANCIA Y MALA INTERPRETACION.

Recomendaciones pastorales

  1. Es superstición y no se debe dar crédito a los "días de tinieblas y terribles castigos", supuestamente anunciados por la Virgen ¿Qué pruebas hay para creer que Ella habló? Cuando habló la Virgen de Guadalupe, dio la prueba de las rosas al Obispo Zumárraga; cuando habló en Fátima y Lourdes, también dio muchas pruebas.
  2. Es superstición dar crédito a los horóscopos, a los mensajes subliminares y a los "mensajes de las estrellas". La misma Sagrada Escritura los maldice (Ex 22,17; Lv 19,26.31;20,6.27; Dt 18,10-12; 2 Re 21,6; 2 Cor 33,6; Ap 21,8;22,15). Darles crédito es equipararlos a Dios. ¿Acaso el destino del hombre depende de las conjeturas de un augurero o de los astros? Eso es idolatría reprobable.
Y no porque existe el magnetismo de la luna y los astros, ya por eso va a ser lícito darles culto. Ciertamente que no.
  1. Tampoco se debe creer en las "cadenas", ni dejarse chantajear o sugestionar por quien afirma que: ësi uno hace y reparte copias, obtendrá muchos bienes y si no, le sobrevendrán muchos malesí.
  2. Igualmente es supersticioso permitir que le "lean a uno la mano" o le "echen las cartas para decirle el futuro".
  3. Es humillante creer en las "limpias", o que del huevo con que uno fue limpiado pueda salir un reptil...
  4. Es degradante permitir que un profano supersticioso (hombre o mujer) imponga las manos sobre uno ëpara cargarle de energíaí, o transmitirle poderes, salud, éxito en el amor o en el dinero, protección contra el adversario, etc.
7. De igual manera es muy reprobable dar fe o poner la esperanza de éxito en objetos tales como la herradura, la "millonaria", el rosario de ajos en la puerta para hacer buenos negocios, la sábila o la ruda plantada a la entrada de la casa, etc. Inclusive el cuadro de San Martín Caballero, San Martín de Porres, o San Antonio "para la buena suerte, etc.". Todo eso es un sincretismo supersticioso por mezclar la Fe verdadera con la superstición. Todo eso es fruto de la ignorancia, de la falta de Fe y Esperanza, o desprecio a la Divina Providencia.

"Así sufren los paganos porque desconocen a Dios; pero ustedes no se inquieten pensando ¿qué comeremos, qué beberemos, con qué nos vestiremos? Miren las aves del cielo, cómo el Padre las alimenta. Miren los lirios del campoÖ ni Salomón en todo su esplendor se vistió como uno de ellosÖ El Padre celestial sabe lo que cada uno necesita. Por consiguiente busquen primero el reino de Dios y hacer su voluntad, y todo lo demás Dios lo dará" (Mt 6, 25-34).
 


[Página principal ABM]    [Índice ponencias 2000]