"PADRE: PSICOLOGÍA - RELIGIOSIDAD BÍBLICA"

Rosa María Moreno Rodríguez, F.Sp.S.
 

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PRESENTACION

1. PRESUPUESTOS

1.1 Crisis de civilización.

1.2 Respuesta a la situación actual en el Dios de Jesucristo y a la confesión Trinitaria.

1.3 Experiencia de Dios y conocimiento de Dios.

1.4 La Psicología Religiosa.

2. EVOLUCION DEL POTENCIAL RELIGIOSO Y

EXPERIENCIA DE FE

2.1 Dios, PADRE todopoderoso.

2.2 El deseo religioso y el símbolo maternal.

2.3 La fuerza estructurante del símbolo paternal.

2.3 El Dios del niño / El Dios de Jesús.

3. PROPUESTA

PRESENTACIÓN

"El cardenal de Londres (Hume) vio entrar a un niño en la catedral.

Vio cómo iba de un lado para otro, se ponía de rodillas, se levantaba,

marchaba a otro lugar, y hacía lo mismo.

Cuando ya salía hacia la calle, el cardenal fue a su encuentro y

le preguntó qué había estado haciendo.

El niño respondió: Le he dicho a Dios que le amo

desde 42 sitios distintos"

(Cabodevilla, Hacerse como niños, BAC, 1994, p.264)

Expresar el amor a Dios, a DIOS PADRE, más que una exposición discursiva, es el intento que, a través de ideas y experiencias, quiero compartir con ustedes, desde uno o más de los sitios que pueden abordar el tema.

En este caso:

1o.- Desde una mirada con una hermenéutica de mujer, que con seguridad aportará una nueva fragancia a la necesidad de otra palabra sobre DIOS-PADRE y sobre el modo de nombrarlo1.

2o.- Desde la Psicología, ciencia de este siglo, que tiene como padre a un varón europeo, de origen judío, enmarcable en una cultura occidental mesiánica y tributaria de una imagen de Dios vinculada culturalmente por una tradición patriarcal.

3o.- Desde la Psicología Religiosa, en cuanto a su objeto de estudio: el hecho religioso y la respuesta religiosa del hombre en el mundo de la naturaleza y de la cultura. "El hombre no es el espacio vacío en el que resuena la Palabra y al que desciende la gracia, sino que, en las operaciones subjetivas del hombre, DIOS EN SÍ SE HACE DIOS PARA ÉL" 2.

4o.- Y, finalmente, desde la tradición Bíblica, que sugiere un volver al origen fontal de la revelación de DIOS PADRE: el Evangelio y desde ahí, escuchar y estudiar el interior de Jesús, rostro y palabra del PADRE: "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre" (Jn.. 14, 9)3, e iniciar ese PEREGRINAR HACIA EL PADRE, hacia la casa del PADRE, hacia la casa de la FAMILIA:

"Peregrinación que afecta a lo íntimo de la persona, prolongándose después a la comunidad creyente para alcanzar la humanidad entera"4.

1. PRESUPUESTOS

El inicio de este trabajo, de esta reflexión sobre DIOS PADRE, en la escucha de su PALABRA y en un abordaje psicológico, despertó en mí sentimientos múltiples y de contraste... Afloró la impotencia, la angustia, el gozo, la plenitud, la incertidumbre, la oscuridad y la luz...

La lectura del texto del Deuteronomio 4, 15-20, fue introduciéndome en el tema a tratar:

"Tened mucho cuidado de vosotros mismos; puesto que no visteis

figura alguna el día en que Yahvéh os hablo en el Horeb de en medio

del fuego, no vayáis a prevaricar y os hagáis alguna escultura de

cualquier representación que sea: figura masculina o femenina, figura de alguna de las bestias de la tierra, figura de las aves que vuelan por el cielo, figura de alguno de los reptiles que serpean por el suelo, figura de los

peces que hay en las aguas debajo de la tierra.

Cuando levantes tus ojos al cielo, cuando veas el sol la luna, las estrellas y todo el ejército de los cielos , no vayas a dejarte seducir y

te prosternes ante ellos para darles culto.. Eso se lo ha repartido

Yahvéh tu Dios a todos los pueblos que hay debajo del cielo,

pero a vosotros os tomó Yahvéh y os sacó del crisol del hierro,

de Egipto, para que fueseis el pueblo de su heredad, como lo sois ahora".

Primer discurso de Moisés que nos introduce en el análisis de la "religión de los padres". Discurso desde el cual el sujeto es hablado por su realidad histórica, sus fantasmas del reino individual de lo imaginario y su contexto sociocultural.

La revelación de Dios en la religión del Antiguo y Nuevo Testamento será siempre una religión histórica. De ahí que no es posible una "experiencia de Dios" en el hombre fuera de un lugar histórico social y cultural5.
 
 

1.1. Crisis de Civilización.

Es una realidad y todos lo sabemos, que este siglo XX que muere y este milenio que agoniza, ha sido un tiempo difícil, complejo y matizado por características de la modernidad y la posmodernidad que han marcado al hombre contemporáneo en su ser más profundo:

- Las multitudes que mueren en guerras, holocaustos atroces; que desaparecen por la hambruna...

- Los Derechos Humanos y su violación: Nunca como en este siglo se ha hablado tanto de Derechos y nunca se les ha violado tanto (Derechos de los niños, de las mujeres, de los discapacitados, de los enfermos. Se ha llegado a plantear los derechos transpersonales en Túnez en 1985 (Derecho a los mares, a la atmósfera, al medio ambiente, a la paz...)

- La comunicación. Nunca como en este siglo hemos estado tan comunicados e incomunicados, nunca tan acompañados y tan solos... Hemos llegado a ver alunizar en directo a los astronautas y nunca hemos sentido tan cerca a otro ser humano, ejemplo de esta pequeña aldea planetaria es el caso del niño de Bosnia y de EE.UU., la guerra y el dios Internet... El otro, nuestro prójimo, nuestro ser solidario, nuestro hermano desde el misterio de la Paternidad-Filiación es un ser desconocido...

- La ciencia, el gran invento de Occidente. Y la tecnología... Una ciencia disociada y avasalladora, carente de humanismo y ética (Ejemplos: Hiroshima y Nagasaki, que llevó a exclamar a Oppenheimer, físico involucrado en el proyecto: "Hemos conocido el pecado..." La Ingeniería genética... etc.. "Estamos violando el corazón de Dios...", como dice Erich Fromm: "...y seréis como dioses" (Gn. 3, 5 b)6.

Y dentro de este contexto crítico universal que afecta a la sociedad, esta crisis toca de manera específica a la humanidad, a la comunidad y a la persona en lo relativo a la CRISIS DE PATERNIDAD7.

¿Qué significado tiene, en los umbrales del siglo XXI, llamar "padre" a Dios si prestamos atención al subsuelo cultural y social del que se alimentan nuestras imágenes paternas en la actualidad?

Nuestro imaginario cultural universal y local (Latinoamérica), es complejo y extremadamente rico y variado. La condición de mestizaje como característica de nuestros pueblos, matizan la imagen paterna como el "padre ausente" y el "hijo marcado por un profundo desgarramiento, por una honda y vital soledad"8, identidad que desafía el conflicto de la "experiencia de DIOS PADRE como fuente de ternura, de amor y misericordia" (imagen materna, garante de la continuidad vital, la realidad presente y singular, la huella y la vertiente a remontar para llegar al origen de la propia vida y de la propia identidad).
 
 

1.2 Respuesta a la situación actual en el Dios de Jesucristo y en la confesión Trinitaria.

Un primer desafío que surge ante al diagnóstico anterior, es de corte antropológico:

"HOMBRE (Adán) ¿DÓNDE ESTAS? (Gn. 3,9)..., pregunta a la que empatan otras -haciendo más comprensible la agudeza de la pregunta divina- como: ¿CON QUÉ O CON QUIÉN ESTAS?. ¿CUÁL ES TU VISION SOBRE EL TIEMPO, LA HISTORIA, LOS HOMBRES, DIOS...?

Preguntas que remiten al problema del hombre mismo en su existencia personal, y a un "retorno a lo sagrado", a su origen, a su proceso, a su fin, y respuestas que le surgen desde lo interno, desde ese mundo de limitación, de pulsiones y necesidades, de deseo y de miedo...

Y, es desde esa limitación desde donde nos relacionamos con Dios, para dejarnos evangelizar ahí, lugar que nos impone ser humildes (purificación de nuestro narcisismo, y de nuestras relaciones enfermizas (dependientes serviles, maníaco activismo, fetiches -objeto/culto- y persecutorias -poder-).

Encontrar a Dios y relacionarse con su misterio, implicará el "deseo" profundo de lo interno: "Señor, queremos ver a Jesús" (Jn. 12, 21); ¿Cómo podemos saber el camino? (Jn. 14, 5); "Señor, muéstranos al Padre y nos basta" (Jn. 14,8).

"Deseo", que en la realidad humana y en la fe, "que nace del corazón del hombre"9 que ha purificado sus anhelos insatisfechos de la infancia, deja que DIOS SEA DIOS en su encuentro pneumático y en su relación con El cómo: Dios PADRE mediante JESUCRISTO, SU HIJO, en el conocimiento y en el AMOR.
 
 

1.3 Experiencia de Dios y conocimiento de Dios.

"Conocer" a Dios desde la terminología bíblica es entrar en consonancia con la "experiencia", con la "presencia" y finalmente con el "amor"10 .( La palabra alemana erfahren (saber con experiencia) deriva de fahren, viajar. Un hombre experimentado es un hombre que "ha corrido mucho mundo", que conoce el mundo no simplemente de oídas, sino que lo ha vivido, sufrido y tratado. Las lenguas románicas tienen otro acceso al fenómeno, Hablan de experiencia. El experto es el peritus. El que ha incorporado conocimientos mediante ensayo, prueba, error y refuerzo 11 ).

Toda experiencia se produce en el ámbito de la subjetividad humana. Suscita en ésta un eco y un reflejo. La "experiencia religiosa" afecta al hombre hasta el fondo y en todas las fibras de su existencia, hace vibrar todas sus cuerdas de hombre. El encuentro con DIOS es una interpelación para él. La experiencia de Dios tiene lugar en el "corazón", es decir en el centro de la persona humana. Y esta experiencia abarca: el encuentro objetivo y la impresión subjetiva.

Esto significa que la experiencia es, en la vida del hombre, un proceso de aprendizaje siempre nuevo y nunca cerrado. Las experiencias fecundas no son experiencias definitivas, sino experiencias de contraste que incitan a la opción. Lo cual quiere decir que la experiencias son desilusionantes en el sentido positivo del término; eliminan anteriores engaños y cegueras y constituyen así la verdad sobre nuestra experiencia precedente.

La "experiencia con nuestra experiencia" es la experiencia de la finitud, por ello la experiencia del sufrimiento. F. Nietzsche formuló con claridad este pensamiento: "Si el hombre ve hondo en la vida, también ve hondo en el sufrimiento", "La capacidad de sufrimiento casi define la calidad de un ser humano". Así la experiencia se convierte en camino hacia lo imprevisible y lo abierto, hacia un mayor misterio, nunca descifrable del todo.

En la experiencia religiosa aparece el horizonte último global y acogedor de la experiencia humana: la dimensión del misterio, que es el origen y la meta de toda experiencia.

Experiencia del misterio que penetra la vida del ser humano ¿Podemos darle el nombre de DIOS?... La palabra "DIOS" no es una palabra sin sentido; al contrario cuando se silencia a Dios, el lenguaje mismo corre peligro. Cuando Dios no aparece en el lenguaje, se cierne la amenaza de una confusión babélica.

Y, mientras la experiencia está inmersa en su objeto e interioriza éste subjetivamente, el "conocimiento" percibe la alteridad del objeto. Es un fenómeno reflexivo, es decir, retorna desde el objeto hacia sí mismo y cobra conciencia de sí. "El conocimiento supone una relativa independencia respecto al objeto conocido; está ligado directamente a la libertad"12. En el conocimiento nos unificamos con las cosas y con las personas de tal forma que nos distanciamos al mismo tiempo de ellas las diferenciamos como objetos frente a nosotros como sujetos.

Esto nos lleva a la reflexión de que el hombre, ser situado, busca en su experiencia, en su lenguaje y en su conocimiento signos que le anuncien y le abran al misterio infinito de una libertad incondicionada", así como también espera y aguarda la "libre automanifestación de este misterio. Busca signos y palabras que le revelen a Dios".

El resultado de todo lo expuesto anteriormente es la autorrevelación personal de Dios en la revelación bíblica13.

La revelación según la Biblia se produce mediante palabras y hechos. En el ámbito humano son palabras y hechos, las formas en que las personas se manifiestan y comunican.

La automanifestación de Dios acontece históricamente en JESUCRISTO, él es en cuanto amor (I Jn. 4,8. 16), la concreción definitiva del misterio de Dios.

Esta automanifestación personal de Dios en la Palabra, en su Hijo, encuentra su correspondencia en la FE como autosuperación personal del hombre en Dios.

Por todo esto, la experiencia religiosa, prende en lo más hondo de la afectividad de la persona y es auténticamente carne de su carne, colorido vital profundo y visión de la vida enraizada en las seguridades y confianzas básicas.

Sin embargo, el hombre no puede lograr un poder sobre Dios mediante su imagen ni mediante la pronunciación de su nombre. La libertad de Dios para manifestarse cuando, donde y como quiera debe quedar intacta. Así la revelación apunta a la revelación del único misterio del amor de DIOS PADRE que se comunica mediante JESUCRISTO en el ESPIRITU SANTO.
 
 

1.4 La Psicología Religiosa.

El aporte de esta ciencia, en el presente trabajo, quiere ser, no un pronunciamiento sobre la verdad religiosa en sí, sino la observación, la descripción y el análisis de los fenómenos religiosos en tanto que objetos y contenidos de la conciencia y de los comportamientos.

El objeto de la Psicología Religiosa en general no consiste solamente en estudiar los oscuros balbuceos del hombre lanzado a la persecución de lo divino, sino que abarca también todas las formas y maneras a través de las cuales el hombre entra en viva relación con Dios, manifiesto ya sea a través de lo sensible, ya a través de lo ético o a través de su propia palabra.

Examinar la respuesta religiosa del hombre en su realidad humana y cultural: "del hombre transido de impulsos y cuya afectividad vibra con los sagrado; del hombre que, para abrirse a un acto de fe, se hace de lo divino una idea necesariamente humana; del hombre, en fin, que traduce sus experiencias y su creencias en su comportamiento y que da su adhesión a instituciones religiosas que lo preceden o que él mismo crea"14, será la tarea que corresponde a la concepción dinámica de la psicología y de la religión, según la cual el hombre no es religioso, sino que "llega a serlo".

El hombre llega a ser religioso, en la medida en que se estructuran los diferentes elementos que lo componen: experiencias, impulsos, sentimientos, pensamientos, decisiones, irrupciones de lo real y presencia del otro y del Otro.

Un acercamiento de la Psicología de la Religión es el análisis freudiano del hecho religioso, el cual penetra hasta las mismas profundidades del psiquismo humano.

Según Freud, el hecho religioso, psicogenéticamente, tiene su origen en el "conflicto edípico" (relaciones triangulares del niño con el padre y con la madre). La figura del padre es central. La actitud del niño es ambivalente: actitud afectiva contradictoria de amor y odio, de necesidad y de rechazo 15.

El niño experimenta amor a su padre por la necesidad que tiene de una figura paterna y que le lleva a una actitud de dependencia, ya que para él es la seguridad, pero a la vez siente agresividad porque es el padre quien rompe la relación idílica del niño con la madre. Esta vertiente agresiva lleva aparejada consigo la noción del sentimiento de culpa.

A este primer momento le sigue otro. Al que Freud llama, "período de latencia". El conflicto edípico resulta intolerable para el niño, y lo reprime. La imagen del padre no desaparece, sino que se idealiza. Así nace el hecho religioso. Al retomar lo reprimido ese "padre magnificado" se convierte en un Dios (Dios omnipotente, todopoderoso). La necesidad de ese padre se convierte en adoración y en reparación 16.

Al aparecer Dios en la religión, adviene una "novedad" Freud reconoce: desde el psicoanálisis y dice que "el niño concibe a Dios a imagen y semejanza del padre carnal", con sus ambivalencias, y que, "en el fondo, Dios no es sino una sublimación del padre", pero añade con prudencia de científico, que le honra: "Habremos de admitir... otros orígenes y significaciones posibles de Dios, sobre los cuales no pude proyectar nuestra disciplina luz ninguna, tiene que ser sin embargo muy importante la idea del padre en la idea de Dios" 17.

Bajo este planteamiento y desde el pensamiento freudiano, el texto bíblico confirma la evidencia de aceptar que " el aparato psíquico de Jesús se formó al igual que el de todo ser humano:

"Jesús iba creciendo en saber, en estatura y en favor de Dios y de los hombres" (Lc. 2,52); "probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado" (Heb, 4,15); "nacido de mujer, sometido a la ley" (Ga, 4,4); "a la tentación" (Mt. 4,4) y "al sufrimiento" (Heb. 2,9, 10.18). Jesús debió atravesar la triangulación edípica, resolver su narcisismo infantil y asumir las fantasías inconscientes primordiales.

Poco a poco, fue aceptando las castraciones simbólicas que le permitieron acceder a la constitución de su ser adulto, acompañado por una madre disponible totalmente a la voluntad de Dios (Lc. 1.38) y por un padre , hombre recto (Mt. 1,19), con absoluta confianza en su Señor y en sí mismo tanto en la vigilia o en el soñar (Mt. 1, 20-25; 2, 13-15, 19-24). En este contexto se realizaron las ceremonias religiosas de sumisión a la Ley, circuncisión, presentación ( Lc. 2, 21-23 y 39.).

Unión simbiótica con la madre, separación y diferenciación gracias a la intervención de la figura paterna instaurada en la Ley.

Superación paulatina del orden del narcisismo para entrar en el orden de lo simbólico donde el padre adquiere para el hijo su verdadero valor, donde el hijo puede constituirse auténticamente como sujeto que es hijo"18.
 
 

2. EVOLUCION DEL POTENCIAL RELIGIOSO Y EXPERIENCIA DE FE.

La FE en la existencia y en el conocimiento de DIOS se va conformando a lo largo del proceso vital del ser humano y de su historia circunstancial. Está íntimamente unida a sus necesidades biopsíquicas, a las relaciones con él mismo y con el mundo 19.

Las figuras de la madre y del padre, en las grandes corrientes religiosas judeocristianas se constituyen como los dos polos fundamentales de la experiencia de Dios (símbolos de profundas resonancias religiosas, como son la tierra, la naturaleza, el centro, el agua, la casa, el hogar o la caverna (polo materno de la experiencia humana). El cielo, la fuerza, el árbol y el trueno, que representan indiscutibles conexiones con la experiencia de lo paterno 20.

La experiencia de la relación con Dios, como la experiencia de relacionarnos con los demás tienen las mismas bases, están constituidas en las relaciones primarias con la madre y posteriormente con el padre

El recién nacido, aspira a reproducir el estado de simbiosis o de fusión total, que vivió intrauterinamente. De alguna manera , él es todo y todo es él. Experiencia marcada por sentimientos muy ambivalentes. Aceptar amorosamente la alternativa de la presencia y de la ausencia de la madre y los propios límites de un yo diferente al mundo que lo rodea, será un proceso de crecimiento y maduración para que su existencia encuentre un sólido fundamento.

Más tarde, la capacidad de simbolización nacerá como un modo de afrontar la distancia necesaria para la relación y el encuentro con el otro y con el Otro. Es en esta circunstancia en donde se da la posibilidad de un reencuentro del hombre consigo mismo y la opción del encuentro con el Dios de la historia, con el Dios de Jesús (su PADRE), es decir, surge Dios de un modo distinto, desde una concepción adulta. El abandonar la casa del padre y de la madre es condición indispensable para emprender el camino hacia la libertad.

Esta relación respeta la distancia que de Dios separa al hombre; que asume la falta de control sobre sus designios: "...hágase tu Voluntad" (Mt. 6, 10); que no puede forzar su libertad, porque sabe que sólo en el respeto a ella el hombre puede ser fiel a la suya.
 
 

2.1 Dios, PADRE Todopoderoso.

Frase del Credo cristiano, de la fe en el Dios de Jesucristo. El cual llamó a Dios su PADRE : "como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre" (Jn. 10, 15),y enseñó a invocarlo como nuestro PADRE: "Padre nuestro..." (Mt. 6,9). De este modo el concepto indeterminado y polivalente "Dios" aparece determinado e interpretado por el concepto de "PADRE".

El Dios de la revelación es un Dios de los hombres, un Dios que habla lenguaje humano. Por eso la palabra ancestral "padre" es una palabra fundamental en la revelación bíblica.

El Antiguo Testamento caracteriza a Dios- Padre como:

- Creador: "¿No es él tu padre, el que te creó? (Dt. 32, 6).

- autoridad absoluta: "Hijos sois para Yahvéh, vuestro Dios" (Dt. 14,1).

- misericordia. " Cual la ternura de un padre para con sus hijos, así de tierno es Yahvéh para quienes le temen" (Sal. 103, 13a)

- Dueño de Israel "Israel es mi hijo primogénito" (Ex. 4, 22).

- Salvador de Israel: "Porque tú eres nuestro Padre, íEl que nos rescata desde siempreë" (Is. 63, 16).

- amor profundo y exigente: " Tú eres mi Padre, mi amigo de juventud" (Jer. 3, 4).

- piedad divina y perdón: "¿Es un hijo tan caro para mí Efraím, o niño tan mimado... se han conmovido mis entrañas por él; ternura hacia él no ha de faltarme" (Jer. 31, 20) 21.

Es el Nuevo Testamento el que constituye la culminación del Antiguo Testamento al designar a Dios como "PADRE" o "el PADRE" por antonomasia. El anuncio de Jesús sobre el Padre resume de modo personalísimo la totalidad de su mensaje.

En los Evangelios, el término "Padre" aparece 170 veces en labios de Jesús en relación con Dios. No cabe duda de que "Padre" era sencillamente el título que Jesús daba Dios22. Para Marcos y Lucas la palabra "Padre" designa a Dios. Con Mateo los testimonios empiezan a multiplicarse . Y para Juan, "el Padre" se ha convertido prácticamente en sinónimo de Dios.

Cuando Jesús se dirigía a Dios llamándolo "Padre", utilizaba el término arameo Abbá (papá)23. El que Jesús se atreviera a referirse a Dios en un término tan familiar significa algo nuevo e inaudito. "Él habló con Dios como un hijo con su Padre, con la misma sencillez, el mismo cariño, la misma seguridad. Cuando Jesús llama a Dios Abbá nos revela cuál es el corazón de su relación con él" 24.

La originalidad más impresionante de Jesús reside en los siguientes hechos:

- En el marco del judaísmo antiguo, se dirige a Dios llamándolo Abbá: "No me conocéis ni a mí ni a mi Padre" (Jn. 8,19 b).

- Habla del Padre directamente, con toda sencillez: "Mirad la aves del cielo: no siembran ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta" (Mt. 6, 26).

- Tiene lugar en la intimidad familiar de las relaciones entre padres e hijos: "Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan" (Mt. 7, 11).

- La percepción que Jesús tiene de Dios, es de cercanía y directamente accesible: "Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra... Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito..." (Lc. 10, 21).

- Jesús se encuentra en un plano de igualdad con el Padre: "Yo y el Padre somos uno" (Jn. 10, 30).

- Pero vive en obediencia filial a su Voluntad: "Y decía: ë ¡Abbá, Padre!; todo es posible para ti; aparta de mí esta copa; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras túí" (Mc. 14, 16).

-.....Abbá es el indicio de "la conciencia que Jesús tuvo en su proximidad única a Dios", en el plano existencial: "Yo soy el Hijo de Dios... el Padre está en mí yo en el Padre" (Jn. 10, 36.38.) 25.

Jesús, en el texto de Lc. 2, 49: "Y , ¿por qué me buscabais? ¡No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?", se nos presenta como un adolescente, que goza de autonomía e independencia con respecto de sus padres y, consciente de su deseo, reconoce su proyecto de vida. Cumplir la voluntad del Padre, hacer de ella el centro de su vida, su deseo permanece siempre conforme al deseo del Padre.

Jesús, en su personalidad, por estricto desarrollo del aparato psíquico humano, limitado, se hará acorde a la voluntad del Padre por los medios naturales a su alcance. Desde la prueba, la decepción del deseo (la kénosis) se transformará en un conocimiento que es oración: Dejar que el Padre sea Él. Jesús es el mismo que ha ido perdiendo en su mundo interno la mediación de lo imaginario para vincularse sin intermediaciones con los demás y con el Padre (Jn. 10, 30).

"El hombre Jesús, creatura, ser de pulsiones, necesidades, carencia, deseo; biología y sentido, cuerpo y símbolo, se hace nada, se anonada y deja que la voluntad del Padre, Dios de la vida, Dios de vivos (Mt. 22, 32), se cumpla. Porque supo dejar al Padre ser el Padre, porque supo conformar su deseo a la Voluntad amorosa, vital, del Padre, él pudo ser "el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn. 14, 6)26.

Y la Iglesia primitiva recogió el núcleo de la fe en Dios que era la de Jesús en la siguiente fórmula "Abbá, Padre querido": "La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama ¡Abbá, Padre! (Ga. 4,6).
 
 

2.2 El deseo religioso y el símbolo materno.

Pasaremos ahora a descifrar la vinculación arcaica en una perspectiva predominantemente religiosa, ya que el vínculo primordial del niño y la madre marca definitivamente cada psiquismo humano, y permanece en el seno de todo hombre como una sedimentación activa. El predominio de la imagen materna puede constituir un régimen afectivo cultural y religioso, que puede resistir al progreso de la personalidad.

El lazo primordial entre el niño y la madre, reproduce las experiencias psíquicas anteriores en una unión de fusión afectiva, que abarca las experiencias de felicidad en una totalidad difusa, y las de seguridad. La descripción de esta imagen maternal es aquella que rodea al hijo de todos sus cuidados, le alimenta y le acaricia, le protege y le cobija, le ayuda y le sabe aguardar en silencio. Ella constituye el misterio y la profundidad afectiva a la que se unen cualidades típicamente femeninas, como la fecundidad receptiva, el don velado, la cálida ternura.

Para Jung, el símbolo de la madre integra igualmente el concepto de Dios. La madre simboliza a Dios, al menos tanto como el Padre. En ausencia de los valores maternales, el deseo humano inicial llegaría a extinguirse, y por ello, para que sea capaz de esperar, es preciso que el hombre haya gozado de la experiencia de la seguridad , de la dicha y de la integridad originarias 27. Freud no supo percibir la potencia simbólica del Eros humano en los grandes temas místicos, como los del paraíso, la integridad y la plenitud; no supo reconocer los momentos simbólicos grabados en la afectividad profunda del hombre.

Parece que no puede haber religión y apertura al Otro sino gracias a la virtud dialéctica de los dos vectores constitutivos: la plenitud armoniosa de los orígenes y el principio de realidad cuya figura es el Padre.
 
 

2.3 La fuerza estructurante del símbolo paterno.

No es un simple azar de la historia de la civilización, el que Dios nos sea dado a través del símbolo del Padre. De hecho la experiencia de la existencia como donación gratuita y el simbolismo familiar, hacen surgir la idea de la paternidad de Dios.

Para la psicología que estudia los fenómenos religiosos, resulta altamente significativa la aparición intermitente del concepto de Dios-Padre y la gran variedad de sentidos que puede revestir.

La estructura de la imagen paterna tienta dos niveles: el de la imagen - recuerdo que representa al padre real tal como es conocido por el sujeto, y la imagen - símbolo que representa al padre tal como debe ser según las ideas y los deseos del sujeto.

Las cualidades del padre son las siguientes: aparece como titular de la autoridad legisladora, poder, fuerza, norma, inteligencia ordenadora y juez; distante, severo, inconmovible, dinámico; es el que aporta la claridad, el que orienta hacia el porvenir, el que dirige, el que toma la iniciativa, el que hace tomar conciencia al niño de su pequeñez, el que es fuente de prestación.

El padre es aquel que, por su presencia eficaz, separa al niño de la madre, introduciendo la medida en la desmesura de las demandas afectivas del primero. Y llevándolo a la renuncia del paraíso afectivo de la unión difusa, mezcla de placer, de felicidad, de erotismo y de seguridad. Necesariamente el complejo de Edipo se vive en forma conflictual, puesto que la ley aparece como violencia exterior y prohibición meramente negativa; pero religado al padre por una ternura inicial, el niño dispone de un poder suficiente para llegar a identificarse con el padre, "interiorizando" su ley y reconociendo en él al modelo de una existencia libre y orientada hacia el porvenir.

El padre es aquel que reconoce al hijo, es decir, le confiere su propia personalidad mediante una palabra, que es a la vez ley, vínculo parental y promesa.

Esto nos permite poner en claro los componentes humanos que integran la imagen paternal: la ley, el modelo y la promesa.

De esta reflexión resultan consecuencias prácticas, como son los efectos de la historia personal afectiva del sujeto sobre su actitud religiosa, puesto que la imagen paternal a través de la cual se llega a Dios resulta de un devenir psicológico personal 28.

Podemos concluir diciendo que la imagen paternal adquiere su valor en una relación dialéctica con la figura maternal y que la imagen divina se revela como la síntesis compleja de ambas figuras parentales.
 
 
 
 

2.4 El Dios del niño / El Dios de Jesús.

Finalmente, pasemos a describir el proceso que el ser humano irá experimentando durante su vida en este descubrimiento de DIOS-PADRE 29.

Si lo materno y lo paterno se han ofrecido como una posibilidad de escucha afectiva profunda de Dios en la vida del hombre, será también necesario abrirse a la palabra que viene de Jesús, para no confundir a Dios con la madre que se hizo imposible o con el padre frente al que ambivalentemente se pretende reconquistar la omnipotencia.
 
DIOS del niño DIOS de Jesús
Dios del enclaustramiento narcisista.

Dios del todo saber y del todo poder.

Dios construido a la medida de los deseos y de los temores de la infancia.

Dios de la radical y profunda reconversión
Dios que surge desde las necesidades más profundas y primitivas del mundo afectivo. Dios que se presenta a través de las palabras y, sobre todo, de las acciones de Jesús de Nazareth y que repercute en las decisiones de la vida personal y colectiva de la fe.

 
Dios "providencia-mágica". Está para gratificar y hacer soportable la dureza de la vida. Es un aliado del yo.Dios "pecho bueno " (M. Klein), omnipotente y omnipresente, que responde mágicamente al deseo. Dios que nos remite a la realidad, con toda la dureza que ésta pueda presentar en los momentos de la existencia y en lugar de solucionar problemas, prefiere dinamizar a la persona a trabajar en un intento de solución. 

Dios al que confiadamente se le pide "el pan nuestro de cada día", pero al que previamente se le dice "hágase tu voluntad" y, también al que en determinados momentos de desconcierto le expresaremos el "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"

Dios que exige que respetemos su libertad. Ya que sólo de ese modo el hombre podrá ser fiel a la suya. Y por tanto adultos e hijos suyos libres.

Dios "explica mundos". Lo sabe todo y tiene respuesta para toda incógnita y problema que se presente en la existencia. Ante el narcisismo infantil del hombre le provoca considerable ansiedad. Las síntesis completas poseen un enorme poder de fascinación. Dios que no viene a dar explicaciones de cada uno de los problemas e incógnitas que la vida plantea al hombre (el mal, el sufrimiento, el futuro humano, etc..). En este sentido, no está en situación de privilegio respecto a los que no tienen fe. Tan sólo le diferencia la esperanza de saberse acompañado por Dios.
Dios especialmente celoso en el área de la sexualidad, que como se sabe experimenta a lo largo de la infancia una difícil y compleja situación problemática inconsciente. El padre Ley separador de la madre, el padre, prohibición de los intensos deseos sexuales infantiles, es con demasiada frecuencia desplazado a la imagen de Dios, operando una de las más terribles deformaciones de Dios.  Dios que le preocupan más las realidades de otro orden, tales como la injusticia, la hipocresía, la avaricia, el engaño o la religión legalista y opresora.
Dios de prohibiciones, amenazas, castigos y perpetua vigilancia sobre nuestros actos e intenciones.

Dios del tabú, ante él se desarrolla una intensa ambivalencia afectiva, porque ante el desear es equivalente el pecar. El temor ante lo sagrado constituye un rasgo específico de la concepción del Dios en la niñez.

Dios que reduce todo tipo de ambivalencia, pues es un Dios que pretende el bien del hombre. Es un Dios exclusivamente bueno: "Dios es luz, y en él no hay tiniebla alguna" (I Jn, 1, 5). No es ambiguo como el Dios infantil ni pretende, por tanto inspirar el temor en nosotros: "el amor acabado echa fuera el temor" (I Jn. 4, 18).

Dios que viene a ofrecer un mensaje de vida y de salvación, y, en cierto modo, a despreocuparse de una búsqueda angustiada de redención personal, invitando, más bien a un proyecto común de transformación del mundo en un Reino digno de Dios y digno del hombre.

Dios que desconoce la muerte, porque elniño, desde la herida que la muerte inflige al narcisismo, la niega. Y cuando este hecho va imponiéndose a su percepción de la realidad, el niño todavía se pregunta y pregunta a los adultos "si los padres también mueren"; puesto que siendo sus progenitores el lugar donde él proyecta sus sentimientos de omnipotencia, le resulta especialmente costoso aceptar una limitación tan esencial.La resurrección se convierte en un modo portentoso de eliminar la suprema herida narcisista de la muerte. El más allá se convierte en un modo camuflado de proyectar el deseo infantil de inmortalidad. Dios que concede un lugar a la muerte, porque es parte constitutiva de la misma existencia humana. 

Dios que no liberó a su Hijo de ninguna de las condiciones de la existencia humana, tampoco lo liberó de la muerte como momento esencial de esa misma condición.

La resurrección no es equivalente a inmortalidad, sino más bien a superación de una existencia que es mortal, no por herida, sino por naturaleza. Resurrección que es nueva creación en Jesús, y que ayuda a afrontar de otro modo la experiencia humana de la muerte, pero que no debe nunca convertirse en un modo de escamotear lo que esa experiencia supone de limitación.


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

El estudio anterior nos hace ver que es en

El estudio anterior nos hace ver que en los sentimientos infantiles de omnipotencia donde podemos situar -a un nivel psicológico- el motor último y más decisivo de la motivación religiosa.

Existe una búsqueda de totalidad que, referida primero a lo materno en clave fusional, y posteriormente a lo paterno en clave de poder, puede encontrar luego en la representación de Dios Padre el lugar para proyectarse.

El estudio anterior nos hace ver que es en los sentimientos infantiles de omnipotencia donde podemos situar -a un nivel psicológico- el motor último y más decisivo de la motivación religiosa.

Existe una búsqueda de totalidad que, referida primero a lo materno en clave fusional, y posteriormente a lo paterno en clave de poder, puede encontrar luego en la representación de Dios-Padre el lugar para proyectarse.

Pero es aquí en donde se puede interrogar el hombre si esa imagen de Dios Padre como el todopoderoso es la que ha recibido de Jesús de Nazareth. Y podrá confirmar que no. La conducta y las palabras de Jesús nos hablan de un Dios débil, porque Dios aparece como un Dios Amor.

3. PROPUESTA.

Después de haber realizado este estudio e investigación sobre el tema: "PADRE: PSICOLOGIA Y RELIGIOSIDAD BIBLICA", sólo me queda agradecer a la Asociación de Biblistas Mexicanos, la invitación y la oportunidad que me dio, de haber logrado un humilde acercamiento al "misterio" desde mi fe, todavía en proceso de crecimiento y en camino hacia el PADRE DE LAS LUCES.

Y también, proponer algunos retos que tendrá que enfrentar la Psicología respecto al fenómeno religioso:

1o.- Construir un conocimiento científico que permita enfrentar las situaciones divergentes y complejas que plantea la "experiencia religiosa" del hombre contemporáneo, en los albores del Tercer Milenio.

2o.- Crear , mediante una acción reflexiva, procesos de investigación sobre temas religioso-bíblicos que permitan establecer una nueva relación interdisciplinar y lograr así la integración entre fe-cultura-vida.

3o.- Enriquecer el bagaje de conocimientos teórico-prácticos sobre lo que implica el proceso evolutivo de la religiosidad en el ser humano como elemento esencial de su desarrollo.

4o.- Reconocer como una opción, en el campo de la Psicología, el acompañar la experiencia religiosa y trascendente de la persona, sin olvidar que esta experiencia de Dios es parte de la iniciativa del mismo Dios que la ha llamado a la comunión con El.

5o.- Transformar el conocimiento en conciencia, a través de proyectos formativos que faciliten el acceso a la experiencia de DIOS-PADRE, a través de JESUS, en el ESPIRITU SANTO , entre los creyentes y hombres de buena voluntad, elevando el nivel de su vida interior, mediante el itinerario siguiente:

"Ser del Padre", "Proceder como el

Padre" y "Peregrinar hacia el Padre".

"Salí del Padre y he venido al mundo.

Ahora dejo el mundo y voy al Padre"

(Jn. 16, 28).

Notas:

  1. PORCILE Santiso Ma. Teresa, (1998) "Con ojos de mujer", Editorial La Cruz, México, p. 12.
  2. VERGOTE Antoine, (1973) "Psicología Religiosa", Ediciones Taurus, S.A., Salamanca, p. 33.
  3. BIBLIA DE JERUSALEN, (1967) Edición Española, Desclée de Brouwer, Bruxelles.
  4. JUAN PABLO II, (1994) TERTIO MILLENNIO ADVENIENTE, Ciudad del Vaticano.
  5. BLANCO Beledo Ricardo, (1989) "Experiencia de Dios y sus mediaciones"", Cevhac y Progreso, México, p. 86.
  6. MENDIZABAL Alondra, (1996) "Símbolos de nuestro tiempo. Una aproximación a la Psicología y la Educación en la actualidad", 8o. Encuentro Latinoamericano del ECP, Aguascalientes, México,
  7. CELAM, (1998) "El año dedicado a Dios Padre", L´Osservatore Romano, No. 33, p.6.
  8. LOPEZ - AMENABAR, (1999) "Dios, Padre y Madre", Celam, Colombia, pp. 81-82.
  9. WALTER Kasper, (1994) "El Dios de Jesucristo", Ediciones Sígueme, Salamanca, p.95.
  10. BIBLIA DE JERUSALEN, Op.Cit. Nota Jn. 10,14.
  11. WALTER Kasper, Op.cit. p. 105.
  12. WALTER Kasper, Op. Cit. P. 125.
  13. La palabra ërevelacióní es una categoría para expresar aquellas experiencias mundanas, ámbitos y aspectos de experiencia donde el hombre reconoce señales, signos, símbolos a través de los cuales se le abre el inefable misterio divino (Walter K., Op. Cit. p. 148).
  14. VERGOTE a., Op. Cit. p. 33.
  15. FREUD Sigmund, (1973) "El Porvenir de una Ilusión" Obras Completas III, Editorial Biblioteca Nueva, Madrid, p. 2973.
  16. FREUD, S., "Moisés y la Religión Monoteísta", Obras Completas III, pp. 3315 y ss.
  17. VAZQUEZ Antonio, (1981) "Freud y Jung, dos modelos antropológicos", Ediciones Sígueme, Salamanca, p. 248-249.
  18. BLANCO Beledo Ricardo, "Aproximación psicoanalítica al estudio de la personalidad de Jesús de Nazareth", Notas Conferencia. México
  19. MONTAÑO Bertha, (1995) "Experiencia de Dios y Proceso Analítico", Notas Conferencia México.
  20. DOMINGUEZ Morano Carlos, (1992) "Creer después de Freud", Ediciones Paulinas, Madrid, p.116.
  21. JEREMIAS Joachim, (1993) "Abbá y el Mensaje Central del Nuevo Testamento", Ediciones Sígueme, Salamanca, pp. 19-23.
  22. Ib. Los textos se reparten de la siguiente manera. Marcos 4; Lucas 15; Mato 42; Juan 109.
  23. Abbá es un simple balbuceo. "Después de que el niño aprecia el gusto de la harina ( o sea, cuando es destetado), aprende a decir abbá (papá) e imma (mamá), son las primeras palabras que balbucea "Talmud".
  24. JEREMIAS J. Op. Cit. p. 70
  25. SCHLOSSER Jacques, (1995), "El Dios de Jesús", Ediciones Sígueme, Salamanca, pp. 207-213.
  26. BLANCO B. Ricardo, Op. Cit. "Aproximación Psicoanalítica....".
  27. HUMBERT Elie G., (1987), ""Carl Gustav Jung", Cittá Nuova Editrice, Roma, pp. 64-67.
  28. VERGOTE A., Op. Cit. pp. 216-240.
  29. DOMINGUEZ M. Carlos, Op. Cit. pp.

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